Nunca antes el teatro tuvo una crisis así

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“Cuando el precio de una entrada resulta oneroso para el que tiene que pagar y no cubre los costos de quien produce, eso es una crisis”, definió el productor Carlos Rottenberg. La crisis que envuelve al teatro quedó al descubierto en la flaqueza de la taquilla durante las vacaciones de invierno y agosto asoma oscuro. El método de supervivencia alcanza a grandes obras e independientes por igual: ajustar costos, bajar la cantidad de funciones y aumentar las promociones.

Las vacaciones de invierno solían ser la mejor etapa del año para salas de teatro del país. Especialmente para las obras destinadas al público infantil, que era cuando más entradas vendían. Pero terminaron las vacaciones y el balance es contundente: para productoras, actrices, actores, dueños de salas, técnicos y todos los que trabajan directa o indirectamente con el teatro ese tiempo ya es penosamente parte del pasado. 

“Si comparamos este período con la misma etapa del año pasado, que fue un año malo para el teatro, notamos una disminución del 11 por ciento en asistencia de público a las salas y si la comparación la hacemos respecto de 2007 el descenso llega a un 20 por ciento”, dijo Graciana Maro, gerente general de la Asociación Argentina de Empresarios Teatrales y Musicales (AADET), a Nuestras Voces. 

Uno de los primeros en alzar la voz fue el productor Daniel Grinbank quien a través de su cuenta de Twitter expresó: “se profundiza la crisis de convocatoria de público en vacaciones de invierno en CABA para obras de teatro infantil. Para tomar dimensión del debacle esta semana pasada fueron en las 10 obras más taquilleras 20.872 espectadores frente a 60.872 en el mismo periodo del año pasado”. 

A la vez el empresario de medios y espectáculos calculó: “esto significa una caída del 65,72% de asistencia de público según cifras de AADET (Cámara de Empresarios)” y criticó: “obviamente este es un problema menor con el aumento de la desnutrición infantil en nuestro país. Eso sí la avenida Corrientes tiene veredas más anchas con bonitos canteros”.

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Otra voz autorizada que manifestó su preocupación fue el empresario teatral Carlos Rottemberg quien advirtió en El Destape Radio que “el espectáculo infantil está por debajo del último año y en los adultos está por bajo del resto de las semanas del año. La baja de consumo viene siendo sostenida”. 

A la hora de explicar los motivos el prestigioso productor dijo que “cuando el precio de una entrada resulta oneroso para el que tiene que pagar y no cubre los costos de quien produce, eso es una crisis”. 

En ese sentido la gerenta de AADET afirmó a Nuestras Voces que “el precio de las entradas no ha aumentado al ritmo de la inflación que, de ser así, debería haber sido de un 55 por ciento y no supera el 32 por ciento de incremento”.

Para contrarrestar la disminución en la venta de entradas la Asociación Argentina de Empresarios Teatrales y Musicales inauguró a fines de junio el nuevo puesto de Tickets BsAs (Diagonal Norte y Cerrito) que ofrece el 50 por ciento de descuento para la compra de entradas de los espectáculos teatrales más destacados de la Ciudad y la posibilidad de adquirir las localidades para las funciones de toda la semana en curso (del martes al lunes siguiente) y no sólo para el mismo día como era anteriormente.

El valor de una entrada para las obras infantiles más taquilleras va desde los $100 a $1650 y en el caso de las funciones para adultos de los $300 a $2200. “Buenos Aires es una ciudad teatrera y reacciona muy rápido en los momentos de crisis y, claro está, que el teatro y otras actividades culturales son las que primero se recortan a la hora de disminuir gastos”, explicó Graciana Maro.

La resistencia del teatro independiente

Si para las salas comerciales -la mayoría ubicadas en pleno centro de la Ciudad- se hace difícil subsistir en medio de esta crisis, para los teatros independientes se ha vuelto una odisea mantener sus puertas abiertas, estrenar obras y afrontar el pago de los servicios con tarifas que se han aumentado un 3000 por ciento en algunos casos.

Alejandra Carpineti integra la comisión directiva de la Asociación Argentina de Teatros Independientes (ARTEI) y en diálogo con Nuestras Voces dijo que “en estas vacaciones ha sido sorpresivamente alarmante la merma de público en las salas así que no me quiero imaginar lo que será en agosto”.

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La actriz, coordinadora y productora del Teatro La Carpintería, que hasta hace un tiempo atrás tenía empleados y pagaba sueldos “pero hay ya no”, afirmó que “la crisis del teatro independiente es general porque se hace difícil sostener los espacios, no hay proyección de creaciones a futuro porque en este contexto los productores no quieren arriesgarse, los directores tienen que sostener su economía diaria y no podemos superar la oferta del teatro comercial que -en muchos casos- ofrecen entradas a $300 con obras de calidad y contra eso no podemos competir”.

El actor Mauricio Dayub está al frente la obra “El equilibrista”, una de las más exitosas del teatro independiente porteño. A pesar de su buen momento personal sostuvo a Nuestras Voces que “no puedo precisar en números exactos cuánto cayó el nivel de afluencia de público pero intuyo que debe rondar el 30%”.

De todos modos el productor y dueño del Chacarerean afirmó que “lo que cambió fue el modo de elaborar las propuestas, la cantidad de funciones, el largo de las temporadas, teniendo en cuenta los altos costos de las producciones y el alza más que notoria en las tarifas de los gastos fijos de las salas que transformó la actividad casi tanto como para hacerla inviable sino se tiene un éxito, de sala llena”.

Dayub sostuvo que “el gran cambio desde las salas ha sido tener ‘mayor’ cantidad de espectáculos que hacen ‘menor’ cantidad de funciones semanales cada uno para cubrir ese déficit. Esto a las salas les generó mayores complicaciones espaciales por exceso de escenografías, mayor cantidad de puestas de luces, de gastos de lámparas y sobre todo de desgaste de recursos humanos y horas extras. Pero ha sido el paliativo a la crisis. Ya casi nadie hace más de una función semanal y hasta no hace muchos años el teatro independiente resistía con un mismo espectáculo 2, 3 y hasta 4 funciones semanales con los espectáculos que funcionaban bien”.

Por su parte Nelson Rueda, que maneja el teatro El Ópalo, dijo a Nuestras Voces que “la merma de público en estas vacaciones de invierno es de un 50 por ciento. En el teatro independiente hay menos espectáculos por lo que cuesta montar una obra. El precio promedio de una entrada en 2018 estaba entre $200 y $250 y este año en $300 y en raras excepciones $350, si actualizaramos el precio de una entrada acorde a una inflación del 55 por ciento perderíamos al público por completo”.

La mayoría de las salas de teatro independiente reciben subsidios del Instituto Nacional de Teatro y de Proteatro que tan sólo cubren entre el 5 y el 30 por ciento de los costos de funcionamiento. “En el circuito alternativo hoy estamos subsistiendo, pagar las tarifas de luz y gas se ha vuelto complejo pero seguiremos militando por el teatro con la esperanza de mejorar el año que viene”.

Por su parte el actor Gerardo Romano, que realiza en el Chacarerean el unipersonal “Un judío común y corriente”, dijo a Nuestras Voces “que el aumento de las tarifas ha modificado la vida de todos los argentinos y especialmente en el ámbito de la Cultura”.

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Ulises Rodríguez

Ulises Rodríguez

Periodista y locutor. Especializado en temáticas culturales, escribió en Anfibia, Infobae y la Revista Acción. Formó parte de Infonews y realizó publicaciones en Escribiendocine.

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