Argensoldiers para Trump

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El jueves 10 de noviembre, cuando todos aún hablaban de la victoria de Donald Trump, en el Gobierno argentino celebraban un anuncio que los tomó de sorpresa por el contexto. El Departamento de Defensa de los Estados Unidos apuró el ingreso oficial de la Argentina al State Partnership Program y le asignó la Guardia Nacional de Georgia como socia estratégica en materia de cooperación militar.

En el país de Mauricio Macri, tal como sucedió en los tantos acuerdos que viene firmando en materia militar con norteamérica, el silencio público fue absoluto. Ningún funcionario o sitio web estatal anunció que las Fuerzas Armadas argentinas recibirán formación por parte del poderoso Departamento de Defensa en materia de seguridad, fronteras, comunicaciones y planeamiento operacional, entre otras áreas.

“La relación entre Estados Unidos y Argentina dio un paso adelante significativo cuando el nuevo presidente electo Mauricio Macri solicitó la inclusión de la Argentina en el State Partnership Program (SPP) a comienzo de 2016”, subraya directamente el propio comunicado de la Guardia Nacional 

El SPP es un programa que tiene como funciones “mejorar la cooperación con diferentes países del mundo en materia militar”. La Guardia es una fuerza militar de reserva con más de 460 mil soldados enlistados a lo largo de todo el país. Es parte de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, por lo que reporta directamente al Departamento de Defensa.

La Guardia es una fuerza militar de reserva con más de 460 mil soldados enlistados a lo largo de todo el país. Es parte de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, por lo que reporta directamente al Departamento de Defensa.

En Georgia, la Guardia Nacional está compuesta por unos 14 mil hombres: es una de las guardias más fuertes de todo Estados Unidos, en el puesto octavo en cuanto a volumen, dentro de las 54 guardias que tiene el país.

“La Argentina tiene una economía abierta y bien desarrollada, con un ejército maduro. Nuestra organización espera proveer asistencia en asuntos ambientales relacionados con inundaciones e incendios forestales, intercambios y mantenimiento de aviación, seguridad fronteriza, logística y preparación para desastres”, declaró el militar Joe Jarrard, cabeza de la Guardia Nacional de Georgia 

La intervención militar de Estados Unidos en cuestiones internas de Argentina y en capacitación de las fuerzas locales es parte nodal del acuerdo que Macri firmó con Obama en marzo de este año. El Departamento de Estado norteamericano siempre busca que los países del sur vuelquen a sus fuerzas militares en asuntos internos, como los casos de Colombia y México que usan sus estructuras militares para combatir el narcotráfico o los grupos guerrilleros, o nuestro propio país en los ´70.

Los acuerdos con Obama, intactos

Puede cambiar la cabeza política de Estados Unidos, pero es sabido que la conducción militar tiene vida propia en Norteamérica y que sus políticas muchas veces van al margen de los presidentes electos.

En cuanto asumió Mauricio Macri el poder, la Argentina comenzó a tejer un poderoso acuerdo militar con el Departamento de Estado que, tal como adelantó este medio en mayo, entre los primeros postulados figuraba el entrenamiento de militares argentinos en Estados Unidos.

El dato característico de la docena de reuniones bilaterales durante el primer semestre había sido el secretismo y la poca información pública disponible. De hecho, hasta el propio acuerdo que firmó Obama con Macri el 24 de marzo, fue publicado en una versión recortada a nivel local; mientras que para leer el documento completo aun es necesario buscar su versión en inglés. En las páginas en español obviaron, por ejemplo, la sigla FBI.

La oficialización del acuerdo con la Guardia Nacional demuestra que las negociaciones y diálogos continuaron a espaldas de la opinión pública. En este caso, el acuerdo anunciado el 10 de noviembre abarca todos estos puntos: Seguridad (frontera, puerto y aviación); preparación ante desastres y gestión de crisis, asistencia humanitaria; mantenimiento (aeronaves, vehículos, embarcaciones); asuntos médicos; logística; ingeniería y comunicaciones; planificación operativa; desarrollo profesional; y apoyo del personal y de la familia.

El anuncio se conoció primero en el sitio del Comando Sur, con quien la Argentina de Macri también tuvo diálogos a comienzos de año relativos a la Cuarta Flota que patrulla las costas caribeñas y latinoamericanas.

El cambio de administración en Estados Unidos puede modificar muchas áreas en la planificación macrista, pero es claro que en materia militar los acuerdos corren por su cuenta. A este combo de acuerdos bilaterales, hay que sumar además el giro que Macri imprimió sobre la conducción de las Fuerzas Armadas a comienzos de junio, restringiendo el control civil y devolviéndoles una peligrosa autonomía a través del decreto 721.

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