Bullrich el privatizador

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El ministro de Educación, Esteban Bullrich, firmó un acuerdo para que una ONG a cargo del ex CEO de Despegar sea la encargada de sistematizar, analizar y evaluar las políticas educativas. Antes, Bullrich había desmantelado el área de información y evaluación de la calidad educativa que se especializaba en este tema. Además, el ministro está dejando que las empresas mineras modifiquen la currícula para erradicar la idea de que contaminan.

Esteban Bullrich avanza en la privatización de la gestión educativa. Hace algunos días firmó un acuerdo con el director del Observatorio Argentinos por la Educación, Roberto Souviron, con el objetivo de llevar adelante un proyecto que analice múltiples indicadores relacionados al sistema educativo (así como también su evolución a lo largo del tiempo) y los difunda a través de un sitio web.

El acuerdo generó un profundo malestar entre los trabajadores del Ministerio de Educación y Deportes de la Nación (MEyDN) ya que su firma profundiza el vaciamiento de la cartera educativa nacional ¿Por qué? Porque delega en privados externos, ajenos a la función pública, parte de las tareas que le corresponden al Estado. De hecho, las acciones encargadas al Observatorio bien podrían realizarlas, por ejemplo, los equipos de investigación y evaluación que posee el ministerio. Equipos que, desde que asumió Esteban Bullrich, han sido sistemáticamente desmantelados. La Dirección Nacional de Información y Evaluación de la Calidad Educativa (DiNIECE), se transformó primero en la Dirección Nacional de Información y Estadística Educativa (DiNIEE) para luego sufrir otra  baja en el rango hasta convertirla en una dirección simple.

Según publicó Perfil, Bullrich y Souviron señalaron que el objetivo es “mejorar de forma sistemática el estado y la evolución de la educación argentina” y que para ellos es preciso avanzar en “la evaluación científica de la política educativa y el monitoreo de los compromisos asumidos por las gestiones actuales y futuras”. Según dijo el ministro en sus redes sociales, el flamante observatorio tendría como objetivos “visibilizar el estado de la educación, difundir información e impulsar acciones”.

De esta forma, se completa el círculo: primero se desmantela y luego se terceriza. Pero, además, ¿en quiénes se terceriza?

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¿Quiénes integran el Observatorio?

Al momento de firmar el acuerdo, el director del flamante Observatorio, Roberto Souviron, lo definió como una iniciativa “plural”, “independiente”, “sin fines de lucro” y “comprometida a no recibir aportes gubernamentales, solo sostenida por el compromiso de la sociedad civil”. Lo que no precisó Souviron es si el organismo es independiente de los grandes intereses económicos que buscan influir en las políticas educativas. Un repaso por los miembros que lo integran, facilita la respuesta.

Roberto Souviron, se desempeñó durante más de 17 años como CEO de Despegar.com, puesto al que dimitió en febrero pasado. Egresado de la Universidad de San Andrés y con un posgrado en la Escuela de Negocios Fuqua de la Universidad de Duke (EE.UU.), el actual director del observatorio aún se mantiene como accionista y director en la empresa que creó en 1999.

Pero Souviron no es el único empresario que se escuda bajo la denominación de “sociedad civil” para inmiscuirse en la cocina del diseño, análisis y evaluación de las políticas educativas, también lo acompañan Ricardo Torres de Pampa Energía (la empresa de Marcelo Mindlin que habría comprado IECSA); Constanza Gorleri del Banco Galicia; Eduardo Elsztain del Grupo IRSA; Diego Bekerman de Microsoft; Federico y María Braun; Laura Muchnik de Muchnik company; Karina Román (quien, junto a su pareja fueron los individuos que más dinero privado declararon haber aportado a la campaña de Mauricio Macri Presidente, con $1.500.000 y $1.481.215 millones, respectivamente) de Organización Román; y Federico Eisner de BAIN & Company, entre otros. Eisner, además, es Presidente de la Junta Directiva de la ONG Enseñá por Argentina, de cada vez más fluidos nexos con el macrismo. Sin ir más lejos, el ex Director Ejecutivo de Enseñá por Argentina, Oscar Ghillione, ocupa hoy –sin haber sido designado formalmente- el cargo de director del Instituto Nacional de Educación Tecnológica (INET).

Sostenido financieramente por más de 50 grupos empresarios, el Observatorio constituyó también una “mesa de trabajo” en la que participan una veintena de profesionales con formación y/o experiencia en el área educativa, tales como el ex ministro de educación de Fernando De la Rúa, Juan José Llach, el ex rector de la Universidad de Buenos Aires, Guillermo Jaim Etcheverry o el Dr. en Educación, docente y ex ministro porteño Mariano Narodowski, entre otros. Es llamativo el escaso porcentaje de representantes de la universidad pública que existe entre los miembros de esta mesa, en su mayoría integrada por egresados de la Universidad de San Andrés, la Di Tella y la UCA.

Educando a Macri

Las empresas mineras entran en las escuelas

En una nota de Graciela Moreno en BAE, el Presidente de la Cámara Argentina de Empresarios Mineros (CAEM), Marcelo Álvarez, lo explicaba sin tapujos: “Los manuales de educación de las escuelas primarias y secundarias siguen tratando a la minería como una actividad contaminante, cuando el país promueve el desarrollo de la minería. Nosotros tenemos un programa de minería sustentable, que las escuelas creen esa conciencia en los jóvenes, no va de la mano. Hay que romper esos esquemas y poder explicarle a los colegios y a los chicos lo que significa la minería”.

Desmantelar Igualdad

Es por eso que adquiere relevancia la “mesa de diálogo” que abrieron recientemente el MEyDN, con Bullrich a la cabeza, y la Secretaría de Minería con la CAEM. ¿El objetivo? Eliminar de la currícula escolar la noción de que la minería puede ser altamente perjudicial y producir daños irreversibles tanto en el medioambiente como en centenares de poblaciones que conviven en zonas aledañas a su explotación. Erradicando esta visión, los empresarios mineros podrían ver allanado su camino para que miles de jóvenes se vuelquen hacia los estudios superiores en cuestiones relativas a su desarrollo económico. Asimismo, al ampliarse la oferta, se les abarataría los costos por mano de obra.

El hecho fue denunciado por el Secretario general de UTE y la CTA de la Ciudad, Eduardo López, quien expresó que la mesa de diálogo “ratifica que no estamos ante un Estado ausente sino frente a una gestión que privilegia los intereses de las empresas por encima del conocimiento crítico”.

El asunto guarda una profunda relación con lo que la pedagóga y ex diputada, Adriana Puiggrós, señalara en una entrevista de febrero pasado: “Uno puede decir que nuestra educación sigue siendo pública, claro, pero se avanza hacia la privatización o tercerización de las tareas que realizan las instituciones educativas. Hoy hay empresas de capacitación docente, de administración escolar, de enseñanza de idiomas, de organización de eventos escolares, de limpieza, etcétera. Por eso, el tema no es si se funda una escuela privada más, ese es un problema del siglo XX. En el siglo XXI el problema son los negocios dentro de la escuela pública”.

Por más grave que luzca la situación, no le quita coherencia al ministro Bullrich, quien hace unos meses había admitido ante empresarios que él no se sentía ministro de Educación sino “gerente de Recursos Humanos“.

“El macrismo eligió destruir a los maestros”

@mpsosa88

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Martín Sosa

Martín Sosa

Periodista. Escribe sobre educación, política y economía. Colaboró en Página/12 y Le Monde Diplomatique. Forma parte de la Fundación Germán Abdala y del staff de comunicación de la Universidad Nacional de Hurlingham (Unahur)

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