Un candidato muy mal educado

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Esteban Bullrich pasó de ministro de Educación de la Nación a precandidato a Senador Nacional por la provincia de Buenos Aires. Un reciente estudio de la Campaña Argentina por el Derecho a la Educación (CADE) analiza sus dieciocho meses de gestión al frente de la cartera educativa. Realizado antes del anuncio de su candidatura, el informe opera ahora como la triste memoria de su gestión, que tuvo por resultado desfinanciar, desjerarquizar y precarizar la Educación Pública. El Plan Maestro como estrategia electoral.

El pasado viernes, Esteban Bullrich presentó su renuncia indeclinable al cargo de ministro de Educación y Deportes de la Nación para comenzar la campaña electoral en la que conformará, junto a Gladys González, la lista de Senadores por Cambiemos en la provincia de Buenos Aires. Su dimisión se hizo efectiva desde ayer, 17 de julio, tras 585 días al frente del Ministerio de Educación y Deportes de la Nación (MEyDN). Para cubrir su puesto el gobierno nombró al hasta entonces ministro bonaerense, Alejandro Finocchiaro.

La designación de Bullrich como candidato en el distrito que concentra casi el 40% del padrón electoral nacional, puede leerse como un premio a su gestión al frente del ministerio o bien como el resultado de una urgencia del oficialismo por encontrar un candidato medianamente conocido y con escasa imagen negativa para confrontar, nada más y nada menos, que a Cristina Fernández de Kirchner. Las declaraciones de Macri -en noviembre de 2016- indicando que Bullrich no sería candidato, hacen pensar que su elección tiene más que ver con lo segundo que con lo primero: “no voy a sacar a uno de los mejores ministros de Educación de la historia de Argentina de su cargo cuando sin educación, no tenemos futuro. Yo no puedo por una elección mover a alguien que está haciendo una reforma histórica en términos de futuro para el país».

Bullrich el privatizador

Más allá de las razones que hicieron que el primer mandatario cambiara de parecer, la decisión de elegirlo como principal candidato en el principal distrito obliga a poner el ojo en sus 585 días al frente de la cartera educativa ¿Cómo fue su gestión? ¿Cuáles fueron sus prioridades? ¿Cuáles sus avances? ¿Cuáles sus retrocesos? Todos estos interrogantes obtienen respuesta en el reciente informe que publicó la CADE (Campaña Argentina por el Derecho a la Educación) sobre los dieciocho meses de políticas educativas de Cambiemos. El estudio consta de 79 páginas y se titula “El Derecho a la Educación en la Argentina ¿hacia dónde van las políticas educativas actuales”. El mismo analiza con seriedad y profundidad el estado de situación de los niveles obligatorios (inicial, primario, secundario); las políticas para la igualdad y la equidad; las políticas de financiamiento; las políticas de educación digital; las políticas de formación docente; las políticas de evaluación; las políticas universitarias; etc. Todo, con información de contexto y con sustento en datos y estadísticas de organismos oficiales (sus diez últimas páginas corresponden a fuentes bibliográficas, normativas, periodísticas y estadísticas).

Bullrich: Sarmiento no, negocios sí

¿Qué es la “Revolución educativa”?

En su carta de renuncia, Esteban Bullrich afirmó haber desempeñado su cargo “apasionadamente” para “llevar adelante la Revolución Educativa” y agregó que continuará “trabajando por este noble objetivo”. Sin embargo, vale preguntarse ¿de qué se habla cuando se la menciona? ¿qué hay detrás de esa frase convertida en consigna y slogan de campaña? ¿qué ideas engloba? ¿cuáles son sus principales iniciativas? ¿qué políticas la encarnan?

De la lectura del informe de la CADE se desprenden cuatro lineamientos que Bullrich estableció como prioritarios durante su gestión:

  1. El corrimiento del Estado Nacional de su rol de conductor de políticas educativas nacionales
  2. La ampliación de la oferta de nivel inicial (jardín maternal, sala de 3, 4 y 5 años de edad)
  3. El fortalecimiento de la evaluación y
  4. La elaboración del Plan Maestro

Adentrémonos en el informe que, alejado del ruido y las promesas de campaña, analizó las principales acciones y omisiones de la gestión del flamante pre candidato a Senador.

Educando a Macri

El Estado Nacional ya no conduce

Una de las medidas de mayor impacto de la gestión Bullrich ha sido, sin dudas, la de transferir responsabilidades del MEyDN -en su rol de conductor de políticas educativas para el conjunto del sistema- a las jurisdicciones provinciales. Esta fue la suerte del Plan Nacional de Inclusión Digital Educativa (PNIDE), los Centros de Actividades Infantiles y Juveniles (CAI y CAJ), el Plan Nacional de Lectura, entre otras. Sin embargo, donde más ha quedado plasmada esta impronta fue en la negativa a convocar una paritaria nacional. La decisión significó incumplir con la legislación vigente e incluso contrariar su propia performance de 2016, cuando el entonces ministro convocó a los gremios y acordó una paritaria docente nacional, pero este año, ni los reiterados reclamos, ni los paros ni las marchas masivas hicieron que el ministro cambie de opinión.

La CADE indica que el oficialismo, amparado en el discurso de que al transferir las responsabilidades a las provincias se fortalece el federalismo, no advierte que el corrimiento del Estado Nacional abre la puerta a la generación de un sistema más fragmentado, desigual y sin políticas en común. El informe señala que “frente al debilitamiento de políticas educativas nacionales, la actual gestión ha argumentado que las capacidades o recursos de tales iniciativas se transferían a las provincias para fortalecer el federalismo” pero “desafortunadamente, la realidad histórica demuestra lo contrario” a este planteo, sobre todo si se tiene “como referencia principal la transferencia de los servicios educativos realizada a comienzos de la década del noventa que redundó en un mayor grado de fragmentación y desigualdad en el sistema educativo”.

Maleducados

En los medios “sí a los jardines”, en la gestión…

Antes de sumergirnos en el análisis de las políticas para el nivel inicial del frente Cambiemos, vale recordar que el mismo está conformado por jardines maternales (desde los 45 días hasta los 2 años); sala de 3, sala de 4 y pre escolar. Asimismo, la Ley de Educación Nacional del año 2006 señaló como obligatoria la educación desde los 5 años de edad hasta la finalización del secundario. Luego, en 2014, se acordó que la Sala de 4 también sea considerada educación obligatoria (Ley 27.045).

Ahora bien, el análisis de este punto es más que interesante ya que ha sido el propio Cambiemos el encargado de resaltar, una y otra vez, la relevancia de la educación inicial de cara a las futuras trayectorias educativas de los estudiantes. Esteban Bullrich lo manifestó al sostener que “las tasas de deserción en el secundario tienen que ver con la falta de educación inicial” y que “el problema es que no se invierte en educación inicial porque los resultados de esa inversión no se ven en un mandato».

La CADE es categórica al respecto: “La actual gestión ha enfocado su política para el nivel inicial en la provisión de oferta, esto es, en la construcción o refacción de jardines de infantes o de salas. Tanto los anuncios oficiales como el presupuesto aprobado para el año en curso, destacan la construcción o ampliación de jardines de infantes por un total de $ 5.592 millones de pesos, una cifra significativa, equivalente al 3,5% de todo lo presupuestado por el Estado nacional para “educación y cultura” en 2017 ($ 160 mil millones). Sin embargo, hasta la primera semana del mes de junio (cerca de la mitad del año), se informa que han sido ejecutados $ 506 millones de pesos”. Esta cifra equivale a “sólo el 9% del total presupuestado para jardines” y significa “la más baja ejecución de las 19 partidas del Ministerio de Educación y Deportes de la Nación. El dato contrasta marcadamente con los niveles de ejecución que se advierten en otras áreas ya que, la ejecución global del presupuesto del Estado Nacional, para la misma fecha, es de 46% y la ejecución global del Ministerio de Educación y Deportes de la Nación, de 36%. Incluso, para el conjunto de las obras del Estado nacional que implican construcciones, un tipo de inversión de capital de una naturaleza comparable con la construcción de jardines, se advierte una ejecución del 31%, cifra bastante más baja que el total nacional, pero muy superior a la de los jardines”. Otro dato significativo que resalta la CADE es que el 80% del total de jardines que tienen obra prevista en el presupuesto 2017 no registran ejecución presupuestaria alguna (215 de los 268 jardines totales). Esto significa que pese a que se jerarquice desde el discurso y desde el presupuesto el nivel de ejecución de dichas iniciativas no llegan a plasmarse en los hechos.

Gráfico 1. Porcentaje de ejecución presupuestaria del Estado nacional al 07/06/2017 para diferentes partidas presupuestarias

Sobre el final del documento, la CADE marca una señal de alerta debido a los elevados niveles de subejecución que priman no sólo en las políticas relativas al nivel inicial, sino también a las vinculadas a la educación digital que en fechas cercanas al cierre del primer semestre del año apenas rozaban el 15% y que se observan en “el déficit del 50% que se advierte en la provisión de equipo informático a los estudiantes que ingresan a la escuela secundaria”. El informe advierte que “los problemas de gestión reflejados en la subejecución de partidas presupuestarias asignadas (jardines, plan digital), marcan el pulso de una conducción educativa que se ha mostrado sagaz para comunicar y marcar agenda en medios y redes sociales, pero que no ha tenido la misma eficacia para apalancar las decisiones que mejoran la realidad cotidiana de la educación. Se trata de un tipo de déficits de implementación de políticas asociado con los denominados gastos de capital o inversión que, a diferencia de los gastos corrientes (como el pago de salarios), no tienen impactos inmediatos en la cotidianeidad de las escuelas. Sin embargo, es necesario advertir a tiempo sobre estas dificultades, ya que su continuidad tiende a resentir las actividades de enseñanza”.

Evaluación: mucho ruido y pocas nueces

Otro de los ejes centrales del discurso de Cambiemos en torno a la educación tiene que ver con la necesidad de promover numerosas instancias de evaluación del sistema. El informe de la CADE señala que esto corresponde a “un consenso bastante extendido sobre el valor que tienen, para las políticas educativas, la producción y la difusión de conocimiento sobre el sistema educativo. Se asume que ese conocimiento puede contribuir a la mejora de las políticas educativas, a partir de su apropiación por parte de los encargados de formularlas e implementarlas”.

Es por eso que, desde el inicio de su gestión, Bullrich instaló las pruebas Aprender como una de las prioridades de su agenda. Sin embargo, desde la CADE aportan datos que hacen dudar de la fiabilidad de sus resultados. “La evaluación Aprender fue aplicada en octubre de 2016 en escuelas primarias y secundarias de todo el país con el objetivo de evaluar cuatro áreas de conocimiento: matemática, lengua, ciencias naturales y ciencias sociales. Su modalidad de aplicación fue muestral para una parte de los estudiantes (los alumnos/as de 3ro de primaria y 3ro. de secundaria) y censal para el resto (alumnos/as de 6to. de primaria y 5to o 6to de secundaria). En realidad, la parte del operativo que aspiraba a ser censal, esto es, a evaluar a todos los alumnos de los años de estudio concernidos, logró examinar sólo a algo más de dos tercios de los destinatarios: la cobertura fue del 71% de los estudiantes de 6to. de primaria y secundaria, cifra que desciende a sólo 66% en el caso de las escuelas estatales (Gráfico 2). El alcance contrasta marcadamente con la cobertura que tienen los Relevamientos Anuales realizados en abril de cada año por el Ministerio de Educación y Deportes de la Nación en las 55 mil escuelas del país, iniciativa censal que registra información del 99% de la matrícula de los establecimientos de educación común”.

Gráfico 2. Alcance de Aprender en los últimos años de estudio de los niveles primario y secundario. Total País y para el sector estatal. Año 2016.

Por estas razones, desde la CADE indican que “la falta de cobertura de Aprender es, en este caso, especialmente grave. Y no lo es porque un operativo haya alcanzado sólo a dos tercios de los estudiantes” sino porque “estos resultados están siendo tomados al pie de la letra como insumo para fundamentar y legitimar políticas muy importantes tales como un plan decenal para la educación (Plan [email protected]) o una política integral destinada a transformar la educación secundaria, emulando el modelo de las escuelas rurales, según la interpretación oficial de los resultados de Aprender”. Así, el informe concluye que “la evaluación como regulador estratégico del sistema educativo ha ocupado el sitial que, en otros momentos, tenía el Estado Nacional, a través del Ministerio de Educación y del Consejo Federal de Educación, como instancia de conducción educativa en Argentina” y añade que “esta perspectiva es consistente con la estrategia de federalismo con Estado nacional ausente del que dan cuenta otras intervenciones gubernamentales en el sector educativo y en otros sectores”.

Maleducados

Plan Maestro = Estrategia electoral

Sobre el megapromocionado Plan Maestro, el documento de la CADE permite interpretar que el mismo no es más que una inteligente estrategia electoral del oficialismo para que no se expongan los incumplimientos y flaquezas de gestión del ahora ex ministro y éste pueda enfocarse en hablar pura y exclusivamente de promesas a futuro.

No sería la primera vez que lo hace. Algo similar sucedió cuando en la campaña de 2015 se autopostuló como el impulsor de una “revolución educativa”, consigna en la que se concentró la prensa evitando así el analisis de sus cinco años de gestión en el distrito más acaudalado del país. La actual ministra de Educación porteña, Soledad Acuña, lo sabe más que nadie ya que es ella quien hoy lidia con “pesadas herencias” dejadas por Bullrich. Sin ir más lejos, en la actualidad Acuña afronta un problema estructural y es que faltan docentes para las escuelas de la Ciudad. Otro tema, no menor, es el denunciado por el propio Jefe de Gobierno, Horacio Rodriguez Larreta, hace algunos días cuando señaló que cuando él llegó al gobierno había escuelas sin gas” y aclaró que “eso ya no pasa más”.

El informe de la CADE destaca que el mentado Plan Maestro no hace alusión alguna al modo de financiamiento de sus propuestas y que el oficialismo posee dificultades “para reconocer el carácter estratégico que tiene mejorar la inversión educativa para alcanzar logros” y añade que esto “se refleja en diversas  iniciativas de las políticas, como la falta de una estrategia de financiamiento para apuntalar el desarrollo de la extensión de la jornada en el nivel primario o la ausencia completa del tema en el denominado Plan Maestro, un documento que se propone como proyecto de ley para conducir el desarrollo del sistema educativo argentino durante diez años, y que carece de toda referencia a los recursos con los que se acometerían las acciones que se desprenden del mencionado plan”. Este ausencia reiterada sobre el financiamiento marca una clara diferencia con el plan (educativo) decenal de Brasil, en el que cada una de sus propuestas tiene su correspondiente definición sobre el origen de su financiamiento.

@mpsosa88

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Martín Sosa

Martín Sosa

Periodista. Escribe sobre educación, política y economía. Colaboró en Página/12 y Le Monde Diplomatique. Forma parte de la Fundación Germán Abdala y del staff de comunicación de la Universidad Nacional de Hurlingham (Unahur)

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