Capítulo por capítulo, todo lo que dice el libro de Cristina

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Un recorrido minucioso por cada uno de los 10 capítulos del libro Sinceramente, de Cristina Fernández de Kirchner. A quién critica, cómo vivió cada episodio de sus dos presidencias y de la vida en modo «calabaza». Los encuentros nunca contados con Gabriela Michetti y Mauricio Macri. La cercanía y las peleas con el Papa Francisco. Moyano, el machismo y la autocrítica de CFK. Los años con Néstor, sus gustos y odios. El Memorandum con Irán y las causas judiciales desmenuzadas al detalle. Un libro íntimo, político, femenista, peronista, familiero, aguerrido, irónico y sutil sobre cómo construye, modela y destruye el poder. 

Son las 13:30 del jueves y la librería Hernández, de Corrientes y Uruguay, está abarrotada. El librero detrás del mostrador saca libros de tapa azul a rolete de una caja, como si estuviese repartiendo pebetes de jamón y queso. Sinceramente, el libro de Cristina Fernández de Kirchner, estaba agotado en esa sucursal a las 13:45 del primer día de venta. A primera hora habían llegado doscientos. La gente, en la fila, se llevaba de cuatro o de a cinco. Como Victoria, que se llevó uno para sus padres que viven en Río Negro y no estaban seguros de conseguirlo; otro para su tía, que vive en Canadá y le imploró que le mandara uno; otro para su hermana, que no pudo ir; y otro para ella, claro, que no podía aguantar más para empezar a leerlo. Aprovechó el horario de almuerzo para hacerse una escapada e ir corriendo a la librería. A la noche, apenas durmió a sus hijas, lo empezó. ¿Hasta qué capítulo habrá llegado? Algunos no aguantaban ni a pagarlo y rompían el plástico que envolvía el libro para comenzar a leerlo en la misma fila.

Según confirmó la editorial Sudamericana a Nuestras Voces, la primera tirada fue de 20 mil ejemplares. La segunda tirada también fue de 20 mil ejemplares, y se decidió el día del anuncio. Y la tercera, de 24 mil, está en plena impresión.

El mundo editorial ya no recordaba la sensación de llegar a la tercera tirada antes de estar en la calle, por la demanda de los libreros debido a pedidos y reservas. La escena de la librería Hernández se repitió en casi todas las demás. Por caso, en el Patio Bullrich—¡la librería del shopping de Barrio Norte porteño!—en dos horas se liquidaron todos los ejemplares.

El boom de ventas tiene varias lecturas posibles. En principio, ni propios y ni ajenos quieren perderse lo que, ya muchos vaticinan, es el lanzamiento de una eventual candidatura.

Es un best-seller, pero ¿cómo definir el libro? ¿En qué estante de la biblioteca hay que ponerlo? ¿Es una autobiografía? ¿Es un manifiesto político? ¿Es un ensayo? ¿Es una perfecta no-ficción?

Sinceramente es todo eso. Y si Cristina Fernández de Kirchner entró a la historia como la primera mujer presidenta reelecta y la segunda candidata más votada después de Perón, también entrará como una gran analista de su tiempo. Se especula sobre cómo se gestó -y sobre todo— si hay un escritor del libro detrás de ella (se sabe que la mayoría de los políticos, e incluso investigadores y hasta muchos «escritores» de renombre tienen a sus “escritores fantasmas”). Pero no hay ninguna duda de que el libro, desde el principio y hasta el final, salió de la propia Cristina. Cada palabra, cada punto y cada coma, son un reflejo de su estilo de alocución, de su manera de expresarse. No hay una línea impersonal, genérica, abstracta o neutra. Sinceramente, es un libro que habla, que interpela. Es un libro que tiene una oralidad que pocos cronistas logran. Es también, y nunca mejor elegido el título, un libro sincero, a corazón abierto. Es un libro que aparece sin mediaciones: en diálogo directo con el pueblo, con los votantes, con los ciudadanos, y hasta con los opositores. Y por qué no, con los propios, hijos y antepasados, a los que les rinde cuentas y cuenta cosas en sus páginas que tal vez no habló en persona.

Obviamente es estratégica la salida del libro (incluso el mismo día de la inauguración de la Feria Internacional del Libro), aunque no es un libro de esencia especulativa. No busca persuadir. Es catártico. Hay algo que denota la necesidad de Cristina por escribirlo, por contar, hay un deseo del “que se sepa cómo fue”. Pero lejos de pensarse como un libro rápido, de esos que se publican sin cocción, de forma urgente (y a veces berreta), se trata de un libro reflexivo y contemplativo.

Es imposible encasillarlo: es un libro de política argentina, de política internacional, de historia, de economía, de análisis de medios de comunicación y fake news. Pero es también un libro que esencialmente habla del amor, de la familia. Y es también un libro que tiene picos de humor —hay pasajes desopilantes—, clásicos de la prosa y de la oralidad de la ex presidenta. Ni siquiera se priva de reírse de sí misma y de sus contrincantes políticos e ideológicos. Es un libro en el que su historia personal se mezcla con la historia contemporánea argentina, en donde se evoca un pasado y se vuelve a un presente de una manera que pocos escritores logran hacerlo. Hay una yuxtaposición de temáticas que cuajan a la perfección y que logran una lectura fluida y apasionante. No muchos tienen ni el camino recorrido ni el talento para escribir semejante desafío, como lo es, repasar y repensar la propia vida. En ese sentido, Sinceramente tiene todos los elementos que lo hacen posible. Trayectoria y pluma se encuentran en cada página.

Está lleno de definiciones políticas, pero también plagado de sutilezas, de mensajes que tienen más de una lectura posible, e incluso más de un destinatario posible. Se puede pensar perfectamente que es la manera que tiene Cristina de decir: no me retiré. Acá sigo y acá seguiré.

Sinceramente no deja ningún tema sin tocar. Ninguno. Se mete con los hitos más “conocidos” o “públicos”, pero también hay revelaciones inéditas. Lejos de spoilear—esa acción de arruinar y destrozarle la expectativa a alguien que está viendo una serie o, en este caso, a punto de leer un libro—, es interesante dar un detalle de los capítulos del libro, que son diez.

  • 1. Sinceramente

En el prólogo, Cristina ya demuestra un tono íntimo, contando detalles de cómo y cuándo terminó el libro. Hace un pequeño resumen de su situación judicial y la de su familia, sobre todo, de su hija Florencia que está actualmente en Cuba y define al Poder Judicial como “Partido Judicial”. Y responsabiliza con nombre y apellido al actual presidente: “La catástrofe económica y social provocada por las políticas del Gobierno de Cambiemos y Mauricio Macri ha hecho estragos en el cuerpo social de la Argentina”. Pero lo más interesante de este primer capítulo—que incluye una anécdota con el presidente de Rusia Vladimir Putin, desopilante—es que da un indicio de una posible candidatura: “Sé que lidero las esperanzas de millones de hombres y mujeres que padecen la cotidiana frustración de vivir y ver su país a la deriva (…) Ese debiera el mayor peso que cargo porque no es fácil ser la expectativa de quienes tienen sus sueños en crisis”.

  • 2. Después de convertirme en calabaza

“Por primera vez desde que Néstor no estaba me levanté sin dolor de estómago (…) Ahora que lo escribo me doy cuanta por qué esa mañana me levanté sin dolor de estómago. Estaba sola. No había mucamas ni cocineros. Tampoco jardineros, mozos, soldados ni empleados. Por primera vez, estaba, en el más literal sentido de la palabra, sola”. Así arranca el segundo tramo en el que CFK detalla los pormenores íntimos de sus últimos días en el poder y, sobre todo, de los primeros tiempos fuera del poder—en el que se burla de aquel rumor en el que la vincularon teniendo un romance con su amigo Jorge el “Topo” Devoto. También revela detalles de lo que fue ese episodio casi novelesco que terminó en el primer papelón de Mauricio Macri, de empeñarse en que a través de una resolución judicial, su antecesora no le entregara el bastón ni la banda presidencial. “Sería la marca registrada de Mauricio Macri en el ejercicio del poder y el primer ataque judicial contra mi persona”, define Cristina. Y confiesa: “Muchas veces después del balotaje pensé en esa foto que la historia finalmente no tuvo: yo, frente a la Asamblea Legislativa, entregándole los atributos presidenciales a ¡Mauricio Macri! Lo pensaba y se me estrujaba el corazón (…) Todo Cambiemos quería esa foto mía entregándole el mando a Macri, porque no era cualquier otro Presidente. Era Cristina, era la ´yegua´, la soberbia, la autoritaria, la populista, era un acto de rendición”

También hay lugar para la ironía: “Cuando se me viene a la cabeza la imagen de Macri dando manotazos al aire para evitar persignarse no puedo para de reírme ¿Sabrá hacerlo? Raro. Todo muy raro”

En este capítulo repasa la reconstrucción de la Casa Rosada cuando llegaron al poder, como metáfora de la reconstrucción de la Argentina. Y lo que significó para ella la última plaza del 9 de diciembre de 2015. Como bien ironiza en el título de este capítulo, antes de las 12 de la noche que, como la Cenicienta, se convertiría en calabaza.

Densas, intensas e incogibles

También habla de los escraches recibidos en su casa y el motivo por el cual tuvo que irse a dormir a lo de su hija Florencia. “En la casa de Florencia no tenía ninguna de mis cosas. Recuerdo que revolví la ropa de mi hija, tomé uno de sus piyamas y me acosté a dormir”.

En ese sentido Cristina también reflexiona acerca de su condición de mujer y sobre todo en la diferencia que posan entre su figura y en la de la gobernadora María Eugenia Vidal. “Una mujer muy joven, de 45 años, y divorciada; que gobierna la provincia más importante del país y a la que no pocos le asignan ´aptitud presidencial´. Sin embargo, nunca ningún medio o periodista menciona romance ni noviazgo alguno. Todo lo contrario; la presentan como una mujer casi virginal, angelical, una suerte de hada buena (…) Del otro lado, aparezco yo: una mujer de 66 años, viuda y abuela. Por supuesto los medios publican que tengo amantes, novios, romances y todo lo que se les ocurra.” 

También se mete con las cadenas nacionales y hace una suerte de autocrítica, va de lleno con el concepto de “Pesada herencia”, la causa del dólar futuro; la decisión de no ser candidata a diputada en 2015—como le había pedido el propio Daniel Scioli—; la prisión de Milagro Sala; la persecución judicial en el sur en búsqueda de “bóvedas”; la “ruta del dinero K”; el escándalo de los Panamá Papers. “Es más que claro que se había puesto en marcha un modelo de regresión de ingreso y empobrecimiento generalizado que intentaron maquillar con la mentira de la pesada herencia”.

También rememora su primer “acto público” después de haber dejado el poder, un escenario montado ad hoc en Comodoro Py en el que dio la primera definición de lo que después se convertiría en el sello de Unidad Ciudadana.

En este capítulo también se despacha contra los diputados que se dieron vuelta apenas asumieron. Puntualmente Diego Bossio. Y relata—como lo había hecho en un video en su momento—cuando estuvieron atrincheradas junto a Alicia Kirchner y su nieta Helena en la casa de la Gobernación tras seis horas de violencia en donde sus vidas corrieron peligro.

  • 3. Néstor y yo y nuestros hijos también

“Si me preguntan qué fue lo que más amé de Néstor, constestaría que todo (…) Extraño todo. Extraño no tener a nadie con quién hablar, que no podamos discutir las cosas, que no podamos viajar. (…) El amor es eso, tener ganas de estar con el otro. Para escucharlo, para hablar o para lo que sea”.

Este es un capítulo en el que básicamente habla de amor, de familia y es claro y evidente cómo ese concepto feminista que acuñó Kate Millet de que “lo personal es político” cuaja perfecto en la vida de la ex Presidenta. El capítulo tres es el más emocional, el más visceral. Es una dedicatoria del amor de pareja, de madre, de cuñada, de nuera, de hija, de hermana. Es una Cristina sensible y sincera que no le esquiva a ciertas polémicas o mitos de su relación tanto con Néstor como con sus propios hijos. Revela situaciones inéditas vividas tanto con Máximo como con Florencia, cuando aún Néstor era gobernador en Santa Cruz.

En estos pasajes CFK evoca sus días más felices, que sin dudas asocia a su vida en el Sur “Nuestra vida en Río Gallegos fue infinitamente más linda si se compara con la que tuvimos en la residencia de Olivos”. Cuenta en clave íntima cómo comenzó a gestarse ese vínculo de amor-político tan profundo que tenía con su marido. También recuerda sus días de prisión, previos a la dictadura militar, “En la madrugada del 6 de enero de 1976, en Río Gallegos, nos detuvo la policía provincial por orden del Ejército, junto a una pareja de amigos, Oscar ‘Cacho’ Vázquez y su esposa Mabel Velásquez”.

Además, cuenta cómo fueron sus embarazos, cómo los marcó la muerte de su suegro, e intimidades familiares que demuestran el arraigo por sus más cercanos y la importancia de ese núcleo a lo largo su vida. Los veraneos en quintas de City Bell, Pinamar, Cariló y el lugar preferido de Néstor, Nueva York: “Lo cierto es que a los pingüinos Kirchner, que los medios de comunicación hegemónicos tratarían de presentar como dirigentes populistas antiamericanos, nos encantaba pasar nuestras vacaciones en Estados Unidos. Un país de la hostia, como decíamos”

En este capítulo no escatima en sutilezas. Cuenta la necedad de Néstor por no pisar el Colón, lugar preferido de Mauricio Macri, incluso escenario del G20. Y destroza el mito de que su hijo Máximo es “vago y drogadicto”, para pegarle de lleno a uno de aquellos pilares de Cambiemos en Campaña. “Pobre Máximo, que los únicos dos vicios que tenía eran la Coca Cola y el cigarrillo (…) harta de escuchar hablar sobre la lucha contra el narcotráfico a personajes que hasta las piedras saben que son adictos” ¿A quién se referirá?

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Para el final, revela cómo fue la maniobra mediática y judicial para hacer de ella y sus dos hijos una perfecta “mafia” acorde a la acusación de “asociación ilícita” de la que se los acusa: “El plan de destrucción de Florencia necesitaba, primero, crear el estereotipo de una adolescente frívola y tilinga, cuya vida transcurría entre autos importados y departamentos en Park Avenue y después, el de una sofisticada delincuente. La realidad de una joven que estudiaba cine, había tenido una hija soltera y había abrazado con pasión la causa feminista”.

  • 4. Bien de familia

En este capítulo CFK explica con detalles explícitos la manera en la que hicieron el dinero junto a Néstor. En estas páginas, cual maestra ciruela, la senadora y ex Presidenta pone la lupa sobre cada una de las causas en las que se la acusa de “enriquecimiento ilícito” y desmitifica el “se robaron todo” o el “llegaron pobres y se fueron ricos”. Es sin dudas un capítulo que merece la pena se leído en detalle, pues cada párrafo es una justificación, sobre todo, del mito de “corrupción” al que se manipuló mediática-judicial y políticamente para hablar del kirchnerismo.

  • 5. Una yegua en el gobierno (2007-2001)

“Es un acto de rebeldía que las mujeres accedan a posiciones de poder, cuestionando la forma en que funciona ese poder. Es rebelarse contra lo establecido, porque el poder no es cosa de mujeres, es cosa de hombres”

Los dos capítulos siguientes son los más densos del libro. Con densidad se refiere a los años de gobiernos. El capítulo 5, que recorre su primer gobierno, es además, y como bien lo señala el título del capítulo, el grito feminista de CFK: el de la mujer auténtica, de la mujer gobernando, al mando. Es la Cristina que molestó tanto a la clase alta y a ciertos sectores de la clase media. La que fue denostada por los medios monopólicos de comunicación. De hecho hace un repaso exhaustivo por todas las tapas, sobre todo de la revista Noticias, que la mostraron desde quemada en una hoguera hasta teniendo un orgasmo.

Estoy segura que si no me vistiera como me visto, si no me peinara como me peino, si no me pintara como me pinto—como una puerta desde los quince años—no me hubieran odiado tanto. Sí, ya sé, la pregunta es: ¿y si sabés todo eso, por qué no le haces caso a la recomendación? (de vestirse mal y dejarse el pelo sin teñir que le escribió una detractora en Facebook). Simple, porque no sería yo. No pienso disfrazarme de lo que no soy ni nunca fui. Para eso están otros y otras”.

En las páginas que siguen hay un detalle pormenorizado, anécdotas que permiten comprender la magnitud de muchas de las medidas de su gobierno, incluso, de su propia candidatura que ella confiesa haber rechazado en un principio pero después entendió el argumento de Néstor y de Alberto Fernández, el entonces jefe de gabinete de su marido: “Pensábamos en la necesidad de asegurar la continuidad en el tiempo de un proceso político virtuoso de transformación del país. Porque Néstor sostenía que se necesitaban por lo menos veinte años para poder construir una nueva Argentina”

En ese sentido, Cristina realiza un repaso de sus políticas con una retrospectiva que le permite confrontar con las de Cambiemos. De su gobierno destaca el armado del Bicentenario—que CFK confiesa que ni Néstor ni Zannini le tenían fe, hasta le decían que estaba perdiendo tiempo—;las políticas de Derechos Humanos y una tierna anécdota de la mamá de Néstor, que nunca le perdonó que él hubiera dicho en las Naciones Unidas que era “hijo de las Madres y Abuelas”, no entendió la metáfora; la pelea con “el campo” y la famosa noche de la “125”—es imperdible la anécdota en la que Martín Lousteau le lleva la famosa medida de las retenciones —; la creación del ministerio de Ciencia y Tecnología; el Fútbol para Todos, etc.

También cabe destacar las páginas que le dedica a Roberto Lavagna, ex ministro de economía de Néstor y actual candidato a Presidente. Pese a que explica las razones por la que el entonces Presidente le pidió la renuncia, deja una puerta abierta, o al menos, no es el dirigente político al que más le reprocha: “Lo  cierto es que pese a que Lavagna ya no formaba parte del gobierno, cuando el 15 de diciembre de 2005 Néstor anunció la cancelación total de la deuda con el FMI por 9.500 millones de dólares, Roberto lo llamó por teléfono. Lo felicitó y le dijo que era una decisión extraordinaria e histórica. La verdad… estuvo muy bien. Trece años después, el gobierno de Macri tiró por la borda el enorme esfuerzo que hicimos los argentinos durante una década”.

  • 6. Los heraldos negros: el dolor y la fuerza (2011-2015)

En este capítulo CFK no solo realiza una retrospectiva de su segundo período de Gobierno—vuelve a enumerar y detallar sus medidas— sino que las dos cuestiones más destacadas son, por un lado, el vínculo con Hugo Moyano y el sindicalismo argentino, al que sin tapujos tilda de “machista”; y por el otro los encuentros—algunos inéditos hasta ahora— que tuvo durante su mandato tanto con Mauricio Macri como con Gabriela Michetti cuando eran Jefe de Gobierno y Vice Jefa de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

En cuanto al vínculo con Moyano, CFK esboza una suerte de autocrítica cuando dice: “En retrospectiva, imagino que después de la muerte de Néstor, tendría que haber pensado en alguien para cubrir la parte que hacía él con el peronismo, con el PJ, con los dirigentes (…) A veces creo que debería haber intentado que Moyano no se enojara pero, en todo caso, pensarlo ahora es contrafáctico”. Sin embargo, no duda en asegurar que parte de su distanciamiento tiene que ver con su condición de mujer en perspectiva a una mirada machista—histórica—del sindicalismo argentino: “Cuando escucho a veces a Moyano hablar de Néstor, siento que allí reside parte del problema que tuvimos: el machismo, que es un signo distintivo en vastos sectores del sindicalismo argentino». Y agrega: “Por eso, cuando recuerdo los cinco paros generales que hicieron durante mi último mandato, no puedo dejar de pensar que también hubo un fuerte componente de género”.

Por otro lado, CFK revela dos “visitas” que tuvo en la Casa Rosada después de las elecciones del año 2013.

“Con Michetti fue una reunión un tanto insólita en la que me vino a aconsejar que no ´peleara tanto´. La impresión que me quedó fue que había venido a advertirme —sin poder decírmelo expresamente aunque me pareció sincera, debo decirlo— que me cuidara porque me querían destituir o me querían hacer algo. Fue una reunión muy extraña”.

Con respecto a Macri, Cristina revela el entonces Jefe de Gobierno le sugirió eliminar las retenciones del trigo, maíz y carne —política que implementó apenas asumió como Presidente en 2015— y en un segundo encuentro, el ex Presidente de Boca ya hablaba mal de los subsidios energéticos.

“Macri volvió a plantear el tema del subsidio a las tarifas. ´No puede ser, Presidenta, lo que se está desperdiciando de gas´, me decía: ´La gente tiene que estar en su casa con una tricota y no prendiendo la calefacción´. No me voy a olvidar de esa reunión porque me quedó grabada la palabra ´tricota´. En mi caso prefiero decirle sweater (…) Ese debe ser un término que utilizan en el colegio Cardenal Newman”

En este capítulo también se destaca la defensa de Cristina hacia su ex vicepresidente Amado Boudou, actualmente preso. Explica por qué no “especuló” con su candidatura en 2011, sino que la “demora” en lanzarse—lo hizo unos días antes del vencimiento del plazo electoral—se debió a que “si algo aprendí después de Néstor—porque como pocas cosas, el dolor enseña—fue que la vida cambia de golpe, da giros rotundos, como también puede cambiar la Argentina”.

¿Será que en este capítulo deja la puerta abierta a una eventual definición de su candidatura para mediados del mes de junio de 2019, cuando se vence el plazo electoral? Todo indicaría que sí.

  • 7. Cuando Jorge era Bergoglio y después fue Francisco

“¿Qué tal Cristina? ¡Habemus Papa…y es argentino…y es Bergoglio! Tomá mate con chocolate, pensé”. Así arranca uno de los capítulos más esperados. No solo porque es de público conocimiento el buen vínculo que mantuvieron Cristina y Francisco, sino porque es también de público conocimiento no sólo el mal vínculo de Su Santidad con Mauricio Macri, sino el empeño de los grandes medios de comunicación locales por desprestigiar a una de las figuras más importantes del mundo por esto. En este capítulo también Cristina sienta su posición por el aborto y explica por qué el cambio de su perspectiva, que la convirtió en una de las senadoras en votar a favor de la interrupción voluntaria del embarazo en 2018.

Lo más interesante, más allá de las intimidades con Bergoglio, de los almuerzos, los diálogos íntimos, del guiño a Juan Grabois—dirigente de la economía popular que hoy es uno de los hombres más cercanos a Cristina—, es la reflexión que hace sobre por qué, en definitiva, había rispideces entre el entonces Presidente y el entonces Cardenal.

“Ambos eran dos grandes jefes y dos grandes hombres y esto último es clave para entender: Ambos…eran hombres. Los hombres tienen un concepto del ejercicio de la jefatura totalmente diferente a nosotras, las mujeres (…) Las demostraciones de poder para los hombres tienen una simbología diferente. (…) El uso y despliegue de los símbolos del poder son algo muy potente para ellos. Es más, en el caso de Néstor y Bergoglio la disputa estuvo desde el principio. (…) Todos le decíamos a Néstor: ´tenés que ir a ver a Bergoglio´. Él respondía: ´no, que venga él a verme a mí en la Casa de Gobierno´. Del otro lado Bergoglio contestaba: ´No, que venga él a la Catedral´. En definitiva, ellos nunca se vieron porque ninguno quiso cruzar la Plaza de Mayo, esa es la verdad (…) No se trataba de un capricho…era algo más simbólico, casi atávico diría: una cuestión de poder y además una cuestión de ejercicio del mismo entre hombres. Las mujeres no creemos en este tipo de pujas, al menos yo no. Si hubiéramos sido dos mujeres, nos hubiésemos encontrado en el medio de la Plaza de Mayo, al lado de la Pirámide, o nos hubiésemos ido a tomar un café”.

Por último, Cristina reconoce su devenir feminista no solo por su hija Florencia, sino por las miles de pibas que se vieron interpeladas por esta causa.

  • 8. Obras y pesares

En este capítulo CFK vuelve a uno de los temas más “escabrosos” pero que nuevamente, lejos de esquivarlo, le hace frente. Este es quizás el capítulo menos literario, en donde con detalles pormenorizados, explica cada una de las obras realizadas y cómo las mismas fueron utilizadas por el gobierno de Cambiemos pese al remanido discurso de la “Pesada herencia”. En este capítulo, Cristina habla de la “causa de los cuadernos” de los “arrepentidos”, de Lázaro Báez, del juez que más la odia y persigue, Claudio Bonadío, de Cristobal López, Leonardo Fariña y también se mete de lleno en el último escándalo judicial, el caso del falso abogado D´Alessio y su asociación con el fiscal Carlos Stornelli para realizar presuntas extorsiones y operaciones mediáticas junto al periodista de Clarín Daniel Santoro.

  • 9. Un memorándum, una muerte y una causa

Cristina menciona el tema del memorándum con Irán en el capítulo seis pero avisa que le dedicará un capítulo entero a esta temática que fue, sin dudas, gran parte de la crítica que se le hizo durante su segundo mandato. Cristina no le escapa a nada en este capítulo y se nota que es el más ríspido o, en realidad, el más delicado. Lo dice al principio: “Tenía que empezar a revisar mis propias notas para corregir y redactar definitivamente este capítulo”. En ese sentido, la ex Presidenta vuelve a explicar cómo se gestó el Memorandum junto al ex canciller fallecido Héctor Timerman. Reconoce que “La ilusión de firmar el Memorándum e imaginar la fotografía del juez argentino a cargo de la causa sentado en Teherán tomándole declaración a los acusados iraníes fue, hoy lo puedo confirmar, una verdadera ingenuidad de nuestra parte, que nos hizo olvidar de los intereses geopolíticos en pugna”. En este capítulo CFK habla de Jaime Stiuso y del fiscal Alberto Nisman. Cuenta las bambalinas y detalles de cuando integraba la Comisión Bicameral de Seguimiento de la Investigación de los atentados de la AMIA y de la Embajada de Israel tanto como senadora y después como diputada. Cristina entiende la dimensión de la temática y no por eso rehúsa al análisis de geo-política internacional.

  • 10. El odio y la mentira. Los nuevos medios y los mismos fines

No es casual que en este capítulo final hable de un tema que para ella es tan trascedente como lo es el grupo mediático Clarín, que casi no aparece mencionado en las 500 páginas anteriores. Así es como la frutilla del postre quedó debidamente elegida para Héctor Magnetto, de quien revela una reunión después de la “pelea” con el campo. También confiesa que su rispidez con el CEO del Clarín comenzó en 2006 porque en definitiva, lo que sostiene la ex presidenta es que Magnetto es el “empresario más poderoso de la Argentina” y que en el fondo lo que quiere es “Controlar todos los sistemas de decisión argentinos”.

También en este capítulo CFK repasa cómo se gestó la llamada “Ley de Medios”, que fue quitada de un plumazo y por decreto apenas asumió Macri al que califica, refiriéndose a su último discurso en la apertura de la Asamblea Legislativa como “desencajado y a los gritos, muy bien para la Bombonera de la que nunca debió haber salido”.

  • Epílogo

El último tramo de libro es el más fresco, y es en el que se pueden hacer más conjeturas acerca del futuro, o en todo caso, de su futuro como eventual candidata. Acá, Cristina hace un llamado a la reflexión. Pone una vez más en evidencia el deterioro social, económico, político y cultural de estos últimos cuatro años. Y desafía: “Hay que volver a ordenar todo, pero no en el viejo orden, sino en algo nuevo, distinto y mejor que lo que tuvimos”. ¿Será ese el eje de su campaña de cara a octubre?

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Tali Goldman

Tali Goldman

Es licenciada en Ciencia Política de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y periodista. Escribe crónicas en medios digitales como Anfibia, Nuestras Voces, Latfem, entre otros. Es columnista en el programa de radio Cheque en Blanco, que se emite en Futurock. Su primer libro La Marea Sindical, mujeres y gremios en la nueva era feminista de Editorial Octubre ya va por la segunda edición.

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