Citan a indagatoria a Daniel Santoro de Clarín como parte de la banda de D’Alessio-Stornelli

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El juez Ramos Padilla sospecha que el periodista de Clarín Daniel Santoro es  parte de la banda del presunto agente de la DEA, Marcelo Sebastián D’Alessio, y del fiscal federal rebelde, Carlos Stornelli. La acusación incluye el espionaje para la AFI de D’Alessio con datos suministrados por Santoro sobre sus ex compañeros de “Animales sueltos”. Y la publicación de notas en Clarín como parte de la extorsión de varios empresarios y ejecutivos -entre ellos Traficante, Cifuentes y Brusa Dovat- con el fin de armar causas penales: “Se ha corroborado prima facie no sólo el vínculo de conocimiento y confianza que mantenía con Marcelo D´Alessio, sino su participación y su aporte en las actividades ilegales que llevaba adelante la organización delictiva investigada”, escribió el juez.

El mito del periodismo independiente argento se desploma. Por primera vez desde 1983, un juez federal acusó a un periodista de investigación del Grupo Clarín como presunto partícipe de una asociación ilícita dedicada al espionaje ilegal en el país y en el extranjero. Un grupo delictivo compuesto por agentes de inteligencia, policías, fiscales, inversores financieros y periodistas, que lavó 100 millones de dólares en una docena de países y guaridas fiscales. El juez Alejo Ramos Padilla tiene la semiplena prueba de que el periodista Daniel Santoro era más que un amigo del falso abogado y presunto agente de la DEA, Marcelo Sebastián D’Alessio. No sólo fue el que presentó a D’Alessio con el fiscal federal en rebeldía Carlos Stornelli, también se habría valido de su vínculo con D’Alessio para armar notas periodísticas y atacar a los objetivos de la red de espionaje y extorsiones. Entre otros se destacan los casos del ex ejecutivo de PDVSA Argentina, Gonzalo Brusa Dovat, y los empresarios Gabriel Traficante y Mario Cifuentes. Según el juez Ramos Padilla, Santoro solía presentar a D’Alessio ante sus colegas, jueces y fiscales, como “un agente de la DEA, de la embajada de Estados Unidos u organismos de inteligencia”.  

Su derrota (camino en términos marítimos) en estos tres años y medio podría describirse como la de un barco que dio una vuelta de campana. La cercanía amistosa que lo unió con el falso abogado y presunto espía estadounidense, Marcelo D’Alessio –festejó su cumpleaños número 60 vestido con un gorro de cosaco ruso junto a D’Alessio y el presidente de una compañía de energía, además de su colega del Sarrasani televisado Luis Majul, entre otros invitados e invitadas especiales-; podría ser el fin. Aquel acto no configura delito, aunque se interpreta como un capítulo dantesco de esta farsa en continúo desarrollo que se reproduce como el odio en estos días. Santoro se ha transformado en un flamante expulsado por presunto espía de sus propios compañeros del programa “Animales sueltos”. Señalado por el juez Ramos Padilla como un supuesto colaborador de la banda de D’Alessio y los agentes de la Agencia Federal de Inteligencia  (AFI) y policías, Hugo Rolando “Rolo” Barreiro, Ricardo Bogoliuk y Aníbal Degastaldi, quienes junto a un grupo de “inversores” habrían lavado millones de dólares, producto de las extorsiones, amenazas, causas armadas en el fuero penal federal y demás trapisondas de la Gestapo de Py.

Acusación

En una de sus últimas resoluciones fechada ayer, el juez federal de Dolores, Alejo Ramos Padilla citó al periodista Daniel Santoro a declaración indagatoria para el próximo 25 de junio a las 11. ¿Qué significa esto? El juez tiene la sospecha de que  Santoro sería parte de la banda de D’Alessio. ¿De qué forma? A saber:

“Los elementos de prueba reunidos en las presentes actuaciones desde diferentes fuentes resultan suficientes, en los términos del art. 294 del Código Procesal Penal de la Nación, para disponer la convocatoria de Daniel Santoro a este proceso -dijo el juez Ramos Padilla y prosiguió en ocho páginas-. Se ha corroborado prima facie no sólo el vínculo de conocimiento y confianza que mantenía con Marcelo D´Alessio, sino su participación y su aporte en las actividades ilegales que llevaba adelante la organización delictiva investigada. A diferencia del caso de otros periodistas vinculados a D´Alessio, el imputado no sólo se nutría de la información que le proveía la organización, sino que habría tenido conocimiento de las actividades de espionaje ilegal que desarrollaba, sus métodos y contribuía al desarrollo de los planes ilícitos que llevaba a cabo la organización.

El vínculo estrecho y de mutua colaboración con las actividades de espionaje ilegal se puede percibir a partir de los aportes materiales que habría brindado, en el caso de Gonzalo Brusa Dovat, en el que no sólo habría tenido conocimiento de los métodos intimidatorios y coactivos que fueron ejercidos sobre el ex director de PDVSA Argentina para que brindara  una entrevista en el restaurant Sarkis, sino que su actividad habría estado encaminada a la continuidad del plan pergeñado para que, en contra de su voluntad, Brusa Dovat finalmente formulara una denuncia penal con un contenido direccionado en la Fiscalía Federal del doctor Carlos Stornelli.

SCIRB

Al respecto, D´Alessio le informó a Santoro el 29/01/2019: “estoy ablandando a uno (…) estoy viendo a ver si el jueves te lo puedo sentar (…) te regalo seguro un titular de Clarín de un domingo y mucho más”. Luego le señala: “Podemos almorzar en Sarkis e ir ablandándolo. Te da todo. Yo hice mi parte…” “Sí, le devuelvo a la mamá. No jodas!!!!”. Luego de la entrevista en el restaurant Sarkis, D´Alessio le manifiesta a Santoro: “Vamos a chequear migra, celulares, cruces. No lo vamos a mencionar, pero quiero q el lunes se quiebre ante Stornelli (…)”. Con posterioridad, el día 1 de febrero, D´Alessio le señala: “Ok, si le saco más información te aviso. Más allá de que esté en pánico, que quiera recular y todo, no hay vuelta atrás. Ya hablé con Stornelli. Lo llevo yo. Lo presento yo el lunes a las 10 de la mañana. Olvidate. Que ratifique todo. Que sea la justicia que investigue o se queda pegado. Olvidate. No tiene vuelta atrás”. Asimismo, en el marco de esta relación que mantenía con la organización, Santoro, además de ser un usuario de la información que le proveía la misma con posible conocimiento de que provenía de actividades de inteligencia prohibidas que se realizaban sobre empresarios o dirigentes políticos, también habría brindado de manera confidencial información a Marcelo D´Alessio respecto de las actividades de sus colegas, que luego eran reportadas a otros miembros de la asociación ilícita.

Por otro lado, las particularidades y la entidad de la relación entre D´Alessio y Santoro era pública y conocida, al punto tal que habría sido el imputado el encargado de presentarlo ante colegas, magistrados y otros funcionarios públicos como un agente de la DEA, una persona vinculada a la Embajada de los Estados Unidos o un agente estatal con funciones en seguridad y/o inteligencia, lo que a aquél le resultaba útil y necesario y le allanaba el camino a la organización para llevar adelante los diversos planes ilícitos.

Marcelo D´Alessio y la organización de la que participaba –afirmó el juez Ramos Padilla- utilizaban su relación con Daniel Santoro para amedrentar y extorsionar a sus víctimas y las intimidaba con publicaciones periodísticas -que en algunas ocasiones se concretaban- y tenían como fin impactar en la conducta de alguna persona –como por ejemplo, en los casos de Gabriel Traficante o Mario Víctor Cifuentes-. Además de los testimonios y la prueba recogida que dan cuenta de esta relación de intercambios que mantenía con D´Alessio, en las diversas actividades que llevó adelante la organización, se cuenta con el documento hallado en poder de este imputado –creado en febrero de 2018- en el que se explicitan las distintas actividades de espionaje que se encontraba llevando adelante la organización e incluso algunas que preveían concretar en un futuro. Entre las distintas actividades que se mencionan en ese documento -en el que se hace referencia a investigaciones sobre presunto terrorismo, narcotráfico, la aduana, dirigentes políticos, etc.-, se señala también la realización conjunta de un libro “donde se describirán las maniobras relacionadas con la importación y distribución de Gas OIL 500ppm realizada por ENARSA”.

La finalidad buscada por esa publicación también se explicita en ese documento: “A partir de la publicación, entendemos que un Juzgado Federal deberá citar al autor y sus fuentes que colaboraron en ´ON´ para avanzar en una investigación sobre el mayor defalco de la historia Argentina”.

Allí también se refiere que la fuente de información provendría de haber estado “un año y medio infiltrado en ENARSA” y obtenido “material informático de la empresa” –cfr. acápite 4 titulado “De Vido, Baratta, Moyano, D’Elía”-. En este sentido, no puede obviarse que efectivamente Marcelo D´Alessio prestó declaración al menos en dos oportunidades en la Fiscalía Federal nro. 4 a cargo del doctor Carlos Stornelli en el marco de la causa Nro. 10.456/2014 del registro del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal Nro. 11 de C.A.B.A. –conocida públicamente como “Gas Natural Licuado”- los días 5 y 12 de noviembre de 2018, en las que ratificó “todo el contenido vertido en la entrevista que tuve con el periodista Daniel Santoro a efectos de brindar la información veraz contenida en lo que formó su libro ´El mecanismo´” y aportó cuatro carpetas de documentación que señaló haber recibido de forma anónima en su estudio jurídico”.

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Esta prueba abrumadora que recolectó el juez Ramos Padilla en ocho mil fojas sin arrepentidos ni fotos de un cuaderno, provocó la furia de la corporación periodística-judicial, que como sucede en Brasil con Bolsonaro, sostienen a Macri, al fiscal rebelde Stornelli y a su amigo Santoro. Aquí la réplica de Clarín.

¿En qué se basa la defensa de Santoro? Adujo que la citación de Ramos Padilla limita la libertad de prensa, se victimizó, y casi que pretendió fueros propios por ser periodista. Pero los periodistas no tenemos fueros, no somos fiscales ni magistrados, tampoco legisladores; sí contamos con la protección constitucional para no revelar nuestra fuente de información incluso ante la Corte Suprema de Justicia. Aunque en este desdichado y vergonzoso episodio el personaje satírico que desnudó las fuentes de Santoro fue su amigo de cumpleaños D’Alessio. Nadie más. En los audios, mensajes, llamadas y carpetas de inteligencia y contrainteligencia ilegales que realizó el supuesto agente D’Alessio el juez Ramos Padilla halló la carpeta llamada “Operación Fantino”, donde Santoro es mencionado como la principal fuente de D’Alessio, quien envió ese informe especial a su socio financiero, el comisario y agente de la AFI Bogoliuk. ¿Por qué la AFI activó y tercerizó esa carpeta de inteligencia? A raíz de un off the record entre el conductor Alejandro Fantino y la senadora Fernández de Kirchner que gestionó el ex embajador ante el Vaticano, Eduardo Valdés en uno de sus domicilios particulares. Luego de ese sisma, Santoro ingresó en una profunda crisis y su terminal ideológica y política quedó expuesta por su amigo D’Alessio y su empleado el espía Barreiro: la diputada Elisa Carrió, quien junto a las cívicas libertadoras Paula Oliveto, alias “Pau” para D’Alessio y Mariana Zuvic están cada día más complicadas en el expediente que se instruye en Dolores.

Sin embargo, el periodista Santoro dijo que su citación a indagatoria por parte del juez Ramos Padilla, “supone un paso hacia la criminalización del ejercicio del periodismo”. Falso. Un periodista honorable y ético está obligado a responder ante la Justicia al igual que los fiscales federales, jueces, funcionarios, y personas de a pie. Al contrario, adoptar con pasión el peligroso oficio de escribir nos exige a todas y todos una mayor responsabilidad ciudadana.

Para visualizar las virtudes del periodista Santoro voy a citar sus últimas crónicas sobre los casos Brusa Dova y Cifuentes, en contraste con las que realicé en Nuestras Voces desde el inicio de este escándalo institucional de características inusitadas.

Esto publicó Santoro sobre Brusa Dovat el 2 de febrero de 2019, a quien D’Alessio llevó bajo coacción hasta el despacho de Stornelli en un auto blindado y lo filmó dentro de la oficina de la secretaria de la Fiscalía sin ser abogado.    

Aquí la nota exclusiva que le realicé e Brusa Dovat el 18 de marzo antes de que se presentara ante el juez Ramos Padilla para dar su testimonio sobre “los aprietes” de D’Alessio ante la mirada (¿cómplice?) de Santoro: 

Habla Brusa Dovat: los aprietes de D’Alessio para declarar con Stornelli y la entrevista de Santoro

Aquí la nota del 6 de abril de 2018 de Santoro que compara al empresario Mario Cifuentes con Lázaro Báez desde Clarín.

Y aquí la crónica que publiqué el 26 de marzo narrando la testimonial de Cifuentes ante Ramos Padilla y el modus operandi de D’Alessio donde aparecen personas armadas, amenazas, pedido de dinero en dólares, y otras vituallas de “la normalidad”: 

Cifuentes, otra víctima de extorsión que denuncia al trío Stornelli-D’Alessio-Santoro

Por si alguien no comprendió la relojería del auténtico mecanismo del armado de causas penales bajo coacción de empresarios y testigos para que no vayan presos con campañas  mediáticas y amenazas de supuestas causas en curso, les dejo este vídeo del programa ADN en C5N del pasado 3 de abril, que le corre el velo a Santoro, cuando daba un aparente informe sobre Brasil y le habría enviado un mensaje cifrado a Cifuentes desde “Animales Sueltos”, poco después de que D’Alessio amenazara al empresario pidiéndole una fortuna:

Exiliado

Desde que estalló el escándalo del espía orgánico pero no vegano, Marcelo Sebastián D’Alessio y su nexo con el Ministerio de Seguridad y la AFI, el ARI y Comodoro Py, el ex gerente de Logística de PDVSA Argentina, Gonzalo Brusa Dovat abandonó el país. Se radicó en el exterior e intenta trabajar porque en Argentina tras la eficiente labor ruinosa de Santoro, su nombre quedó bajo el estanque de lo prohibido.

Al ser consultado para esta nota definió el rol de Santoro en dúo con D’Alessio. “Puedo hablar por lo visto en el expediente, cuando fui a declarar a Dolores ante el juez Ramos Padilla. Ahí comprobé que Daniel Santoro y Marcelo D’Alessio se intercambiaron chats sobre mi entrevista. Él mismo lo dice hoy (es decir, ayer en la web de Clarín) en su publicación. Primero, decir que me consultó una vez sola y luego que me preguntó por segunda vez, eso me parece contradictorio. Y él mismo aceptó que DAlessio le dijo que me estaba ‘ablandando’ o algo por el estilo. O sea que no es normal que alguien otorgue una entrevista ‘ablandado’. Eso significa presión de algún tipo o amenaza, y si agregamos que la primera vez me negué, algo malo hay”.

El próximo jueves 13, Brusa Dovat fue citado a testimoniar ante el juez federal Rodolfo Canicoba Corral. ¿En qué causa? En el expediente que se abrió cuando fue coaccionado por D’Alessio dentro de la Fiscalía de Stornelli. ¿Quién es el fiscal de esa causa? El mismo Stornelli.

Insólito pero real.

Lava Jato, the end

En Brasil se desmorona como un castillo de naipes la operación mediática-judicial de nivel continental que proscribió y encarceló a Lula y colocó en su lugar a Jair Bolsonaro. No fue a partir de ningún juez ni fiscal y menos de la Revista Veja, la Red Globo o el “periodismo independiente”. Se trató del trabajo de un verdadero periodista de investigación, Glenn Greenwald, quien por medio de su portal The Intercept reveló la primera tanda de documentos que comprometen severamente al ex juez y ahora ministro de Justicia, Sergio Moro con la persecución contra Lula por medio de una serie de conversaciones en plataformas digitales en diálogos con fiscales y diversos funcionarios estatales. Allí se evidenció el armado de la acusación contra el ex presidente de Brasil para impedir que regresara al poder mediante el voto popular.

El escándalo es tan grave y profundo que la ex presidenta de Brasil, Dilma Rousseff pidió la excarcelación inmediata de Lula. Desde el sitio de Greenwald adelantaron que solo publicaron una primera entrega de un material explosivo que deja al desnudo el manejo del poder real para prohibir el regreso del partido más popular de Brasil logrando llevar a prisión a su máximo dirigente proscripto.

¿Qué tiene que ver esto con la Argentina?

Aquí se sustancia en la sede de los tribunales federales la mayor farsa circense de la democracia, con la excusa de la lucha contra la corrupción. Y el modelo de persecución judicial es calcado del llamado “Lava Jato”.

¿Cuál fue el móvil inicial y el interés de fondo de esta comparsa americana? La competencia para los capitales estadounidenses que encarnaba la constructora Odebrecht, que había logrado la licitación para la remodelación del puerto de Miami. Algo que la élite norteamericana no estuvo dispuesta a tolerar, a tal punto que la causa comenzó a desandar su carretel mediático desde Estados Unidos y de la mano de la figura penal del arrepentido.

Uno de los periodistas vernáculos que más agitó el fantasma de “la corrupción” en Sudamérica y la llamada “ruta del dinero K” en la Argentina fue  Daniel Santoro. En esta entrevista del 28 de marzo de 2016 –apenas tres meses después de la asunción de Mauricio Macri- pretendió dar una clase de derecho administrativo y acusó a la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner de manejar fondos ilícitos: 

¿Cuál de los Santoro es Santoro? ¿El adalid de la prensa mercantilista que defiende Magdalena Ruíz Guiñazú y Fopea o el amigo de D’Alessio y Stornelli, que señala con pruebas Ramos Padilla?

Quizás las respuestas podrían hallarse en las  ampliaciones de las indagatorias a los agentes de la AFI, Bogoliuk y Degastaldi –socios de D’Alessio- previstas para el 12 de junio. El juez Ramos Padilla aceptó incorporar al expediente las actas que el espía en arrepentimiento culposo, “Rolo” Barreiro negoció sin éxito con el fiscal incandescente de Dolores, Juan Pablo Curi, y le recomendó al representante del Ministerio Púbico que sea más preciso en sus requerimientos penales.

En tanto, el Consejo de la Magistratura con el aval del presidente Macri quiere echar a Ramos Padilla del Poder Judicial. Desde los pisos rodeados de escombros de Comodoro Py ven el reflejo del tambaleo del ministro brasileño Moro como la carta funesta de una pitonisa ciega.

El tiempo es veloz.

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Juan Alonso

Juan Alonso

Periodista y escritor. Columnista con Roberto Caballero en Radio del Plata. Distinguido con el premio Rodolfo Walsh que entrega la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de La Plata (2017). Fue editor de policiales en Tiempo Argentino.

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