Córdoba: el voto de los desencantados de Macri

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Mauricio Macri siempre presentó a la provincia de Córdoba como su «preferida”. Es el distrito al que más veces viajó desde que asumió, tanto para vacacionar como por gestión. Pero la situación económica y la impericia política llevaron a que los votos le dieran la espalada en las elecciones del domingo pese a los viajes proselitistas de Carrió, Larreta, Vidal, Morales y Zuvic. Radiografía de votante desencantado y la pregunta del millón: ¿en octubre las urnas cordobesas también le darán la espalda a Cambiemos?

Caras largas, miradas perdidas en el infinito, comentarios en voz baja y tenues musicalizaciones en modo funcional fueron las principales características de los bunkers en el que los referentes cordobeses de la alianza Cambiemos esperaron el resultado electoral el domingo por la tarde.

El panorama impuso una foto muy distinta a la imaginada apenas un año atrás y terminó por expresar una realidad diametralmente opuesta a la que, cargada de algarabía y coronada con globos de colores, había tenido lugar en las pasadas elecciones del 2017 y el 2015. El electorado cordobés, ese que el propio gobierno elije vender como determinante a la hora de analizar sus performances electorales, asentó un duro baño de realidad a una experiencia política que hace rato dejó de ser la maquinaria electoral que parecía llevarse puesto absolutamente todo.

La derrota de Cambiemos en Córdoba es la octava en lo que va del 2019 y, si bien la victoria de Hacemos por Córdoba encuentra algunos de sus principales argumentos en la gestión y el armado político liderado por Juan Schiaretti, no resulta menor el dato que representa la notable caída de las dos fuerzas que representaron al espacio del oficialismo nacional en territorio mediterráneo.

Las razones

Apenas una semana antes de las elecciones, el Presidente de la Unión Industrial de Córdoba, Marcelo Uribarren, hablaba de “una crisis de confianza muy fuerte que tiene su origen en la política” y, en sintonía con la propuesta del gobierno, abogaba por “una mesa de consenso”. En una encuesta de la que participaron 246 empresas de toda la provincia, seis de cada diez industriales cordobeses habían dado cuenta, un mes atrás, de una caída sostenida de la actividad en comparación con el año 2018. Las expectativas que mostraba ese relevamiento realizado por la UIC y el CPCE (Consejo de Profesionales de Ciencias Económicas) proyectaba el desánimo. El 54,85% de los industriales estaba convencido de que su actividad disminuiría durante el primer semestre del 2019, mientras que el 24,47% pensaba en mantenerse, y tan sólo el 15,19% en incrementar el trabajo.

Ya desde el segundo semestre del 2018 se observaba en la provincia un marcado crecimiento de la pobreza y de la indigencia. La razón principal que los diferentes analistas económicos señalaban para expresar el descenso en la calidad de vida se concentraba en torno a los efectos de la inflación en la economía doméstica y en la caída de los ingresos en los hogares cordobeses. El resultado fue el de siempre, miles de nuevas familias ingresaron en la pobreza y, las que ya estaban en ese segmento de la población sufrieron el deterioro de su situación económica y cayeron en la indigencia.

Según los últimos datos obtenidos mediante el Monitoreo de Condiciones de Vida de la Dirección General de Estadísticas y Censos de la Provincia,  el 33,7% de los cordobeses se encontraba ubicado por debajo de la línea de pobreza a comienzos del año 2019. Se trata de 552.000 personas, que incrementan en un 3,8% al segmento de la población que se encontraba en esa situación en 2017, cuando Cambiemos arrasó en las elecciones de medio término.

“Nosotros desde el movimiento obrero venimos denunciando las políticas de ajuste desde el primer momento de la gestión Cambiemos. Lo que pasa es que en el 2017 esas medidas  estaban golpeando centralmente a los trabajadores, a los jubilados y a los sectores menos favorecidos. Al parecer, todavía no habían alcanzado al resto de la sociedad. Con la disparada del dólar, la bicicleta financiera, la inflación, las altas tasas de interés y la fuga de capitales, las consecuencias de esas políticas dictadas por el mercado alcanzaron a los sectores industriales y a las clases medias. Por eso el descontento es mayor y se expresa de un modo mucho más claro en las urnas” dice al ser consultada por Nuestras Voces la Secretaria Adjunta de la CGT Regional Córdoba, Ilda Bustos.

La caída

Mauricio Macri siempre presentó a la Provincia de Córdoba como “su preferida”. De hecho, es el distrito al que más veces viajó desde que asumió la Presidencia. Muchas para vacacionar, otras tantas otras por asuntos de gestión. El apego tenía sus razones. En la primera vuelta electoral del año 2015 había obtenido una cómoda victoria alcanzando 1.155.333 votos que se multiplicaron en la segunda vuelta hasta llegar a 1.546.831, lo que representó nada más ni nada menos que el 71% de los votos válidos emitidos.

Vale destacar que, con José Manuel De la Sota fuera de carrera tras haber perdido las internas del Frente Renovador con Sergio Massa, el peronismo cordobés no presentó candidatos propios en esas elecciones. También es necesario advertir que una buena parte de la explicación que ayuda a entender el resultado abultado de la segunda vuelta radicó en el ferviente antikirchnerismo que se había inoculado en el ADN “cordobesista”, a partir de los reiterados desencuentros entre la administración provincial y la comandada por Cristina Fernández.

El romance se profundizó en el año 2017, cuando la lista legislativa encabezada por Héctor Baldassi alcanzó el 48,47% de los votos válidos que en números concretos arañaban el apoyo de cerca de 900 mil electores.

Dos años más tarde, el derrumbe parece ser inexorable. Entre los dos candidatos que, al menos hasta hoy, forman parte del armado nacional de Cambiemos, apenas alcanzaron los 576.961 votos.

“Ha habido un rechazo muy fuerte a lo que representa Cambiemos pero también hay un apoyo muy importante a lo que significa la gestión del gobernador Schiaretti” afirma Ilda Bustos. Siguiendo ese razonamiento, la dirigente sindical propone no olvidar que las razones de “la pobre cosecha de votos” por parte del Intendente Ramón Mestre se deben a una mala experiencia al frente de la Municipalidad capitalina. Además, agrega: “Negri nunca fue un dirigente con buena imagen en Córdoba”. Precisamente el diputado jefe del interbloque oficialista en la Cámara Baja fue el elegido por los armadores nacionales que a diario circulan por los despachos de la Casa Rosada.

La soberbia

Como la serpiente que se muerde su propia cola, Cambiemos repetió uno de los errores políticos más comunes en las estrategias electorales recientes, al menos en la Provincia de Córdoba: digitar la lista desde los despachos ubicados en las oficinas porteñas.

Difícilmente pueda entenderse el derrumbe del bastión electoral del macrismo sin poner el foco en la impericia de los armadores nacionales que parecen haber hecho todo lo posible para impedir la unidad de un espacio que, al separarse, dilapidó cualquier remota posibilidad de desbancar a Juan Schiaretti del poder provincial. Desde el radicalismo cordobés, todos apuntan a Marcos Peña como el máximo responsable de la catástrofe.

Por parte del sector referenciado en Mario Negri, Héctor Baldassi y Luis Juez, el señalado es Ramón Mestre, al que incluso algunos empezaron a llamar, socarronamente, «neo-kirchnerista». Nada está más lejos de la realidad, por si hiciese falta aclararlo.

Lo concreto es que mientras el Intendente de la capital, que alcanzó el gobierno con el sello de la UCR en el 2011 y formó una alianza con el PRO para ser reelecto en el 2015, defendía su legítimo derecho a ser el “candidato natural” del espacio a la gobernación; desde la Casa Rosada privilegiaron a aquellos exponentes con mayor exposición nacional. “Grupo Balcarce”, le decían los radicales en tiempos en que las internas aparecían como un principio de solución posible.

Mestre y Rodrigo De Loredo, el ex Presidente de ARSAT candidato a la Intendencia, insistieron con la realización de los comicios al interior de la fuerza para definir el asunto. Negri y Juez, decidieron que “las condiciones no estaban dadas” y se bajaron. El Intendente se quedó con el sello de la UCR y el diputado forjó su propia alianza, a la que llamó Córdoba Cambia. El resultado fue una elección que estuvo asegurada para el oficialismo provincial desde el momento en que se inscribieron las alianzas para participar de los comicios y una morbosa atención que se concentró alrededor de la pelea de quienes de a ratos reivindicaban su rol en el armado nacional y de a ratos decidían mirar para otro lado.

Elisa Carrió se instaló en la provincia durante las dos semanas previas a las elecciones para brindar su apoyo a la lista de Córdoba Cambia, desde allí desplegó su inefable verborragia. “Gracias a Dios murió De la Sota, porque ahí sabrían lo que es una denunciadora. Lo que debemos plantearnos es quién maneja la droga a partir de ahora en Córdoba”, disparó en uno de los pasajes tristemente célebres de su paso por el territorio en disputa.

A ella le siguieron María Eugenia Vidal, Horacio Rodriguez Larreta, Mariana Zuvic y Gerardo Morales. “Vinieron a título personal” decía Negri. Mestre, directamente, les pedía que “abandonen Córdoba”.

A pesar de que Patricia Bullrich, en su rol de vocera, se atreva a decir horas más tarde de la elección que «el Gobierno no tenía un candidato en Córdoba», lo cierto es que el espacio tenía dos. Uno elegido y otro autoproclamado. Y si bien Mestre empezó a ser visto como uno de los referentes nacionales para encabezar la escisión radical de Cambiemos, lo cierto es que los votos cosechados difícilmente le alcancen para siquiera intentarlo. De todos modos, ni él ni De Loredo se presentaron nunca como un espacio alternativo al del Presidente, sino que sólo se limitaron a cuestionar la decisión del apoyo a sus contrincantes. En el colmo de todo, los candidatos de la UCR, esperaron los resultados del domingo en bunkers separados.

El día después

A pesar de que Schiaretti se empecina en provincializar la elección, el resultado es visto desde todos los sectores políticos nacionales con expectativa y preocupación, según quién lo lea. Desde el peronismo federal esperan una decisión del hombre récord del peronismo cordobés para definir los pasos a seguir. Algunos lo ven como candidato, otros como el gran elector que el espacio necesita para proyectarse con chances hacia la disputa electoral que tendrá su primera jornada clave en las primarias de agosto.

Desde el kirchnerismo analizan la “gran elección” de Schiaretti como una consecuencia de la fuga de votos del macrismo hacia el schiarettismo. El electorado compartido es algo que ya se había evidenciado en las elecciones del 2015 y el 2017. Ante la evidente caída de la imagen de la administración nacional, el armado cordobés terminó por desintegrarse. Del dato agregado que expone una caída en la performance electoral de la izquierda, se desprende que la gran mayoría de los votos que se proyectaban hacia expresión del kirchnerismo (que finalmente no participó de la elección) desembocaron en el apoyo a Schiaretti. Así, el golpe asentado para los candidatos de Cambiemos se hizo sentir con mayor fuerza.

“Acá hay cierre de comercios y de industrias, aumentaron las tarifas y los alquileres, los salarios están estancados, hay despidos, suspensiones, la actividad económica va en baja y la producción experimenta caídas muy preocupantes” señala el diputado nacional del FPV, Pablo Carro. En ese sentido, afirma que si bien “Córdoba no se sustrajo de la realidad nacional”, hay políticas sociales y de gobierno que se “direccionan de un modo distinto”. “Mientras Macri se endeudó para la bicicleta financiera, Schiaretti se endeudó e hizo obra pública. La realidad económica de las administraciones no difieren demasiado en ese sentido, aunque está claro que en Córdoba la gente ve a dónde fue la plata”, afirmó al ser consultado por Nuestra Voces.

“Habrá que ver de qué manera eso se traduce en una elección nacional ya que en la provincia hay muchos sectores que se han visto muy beneficiados por las actuales políticas, como el sector agroexportador y el financiero, y que en este momento le han brindado su apoyo al gobierno de la provincia. Yo creo que el mayor rechazo provino de los sectores del trabajo y de la industria en crisis. Pero también de las pequeñas y medianas empresas y el movimiento obrero que sufren las consecuencias de esta política económica que lo único que genera  es cierre de empresas, pobreza y exclusión” agrega Ilda Bustos.

Desde todos los sectores del radicalismo, por su parte, esperan que las heridas que dejó la experiencia cordobesa no pesen demasiado en la Convención Nacional convocada para el 27 de mayo en Parque Norte. Difícilmente eso resulte posible.

Mientras tanto, la ciudadanía cordobesa vive su peor momento en la relación con Mauricio Macri. Con los niveles de aceptación más bajos de toda su historia, la imagen del Presidente ya no despierta sonrisas entre quienes transitan por los caminos de la provincia. La esperanza que brotaba desde el centro del país por aquellos días de noviembre del año 2015, se hizo trizas contra la realidad. Las urnas funcionaron, una vez más, como meros espejos.


Fuentes consultadas:
-Entrevista a Marcelo Uribarren – Diario Perfil: https://www.perfil.com/noticias/cordoba/para-la-uic-discutir-sobre-las-tasas-es-una-guerra-perdida.phtml
– Relevamiento realizado por la UIC y el CPCE: http://www.eldiariocba.com.ar/peso-especifico/2019/4/15/industriales-cordobeses-dicen-que-la-actividad-cayo-un-60-6303.html
– Condiciones de vida en el Gran Córdoba durante el segundo semestre de 2018: https://estadistica.cba.gov.ar/publicacion-sfi/condiciones-de-vida-en-el-gran-cordoba-durante-el-segundo-semestre-de-2018/

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