Crece la protesta social por la baja de salarios y los tarifazos

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Durante los primeros meses de 2017 hubo en Ciudad de Buenos Aires más de un conflicto socio–laboral por día. El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) analiza en su informe “¿Razón o método? La conflictividad de 2017” las características de las crecientes protestas. El aumento en la conflictividad responde a las políticas de ajuste aplicadas por Cambiemos. Reclamos por despidos, devaluación salarial, incumplimiento de acuerdos, deterioro de las condiciones de trabajo, atraso en los pagos y aumento de las tarifas de servicios públicos, figuran entre las principales causas de los conflictos.   

Cuando se analiza el conflicto social, resulta fundamental no reducir su análisis a la metodología de protesta. Un corte de calle, un paro, o una huelga, reflejan la existencia de una problemática de un sector de la sociedad, en la que el Estado debe intervenir brindando respuestas. La gestión de Cambiemos se caracteriza por todo lo contrario: desconocer el origen de la protesta social, evitando su visibilización en las calles, muchas veces a través de la represión. Mientras por un lado se construye un discurso de diálogo, por otro se desoyen los reclamos que se originan en la rotunda desmejora de la calidad de vida de la mayoría de los argentinos.

El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) ha examinado en un informe del Observatorio de Conflictividad Social y Laboral, el crecimiento de las protestas para los primeros meses de 2017 en la Ciudad de Buenos Aires. El relevamiento indica que durante el primer bimestre de 2017, se registraron 74 conflictos (39 en enero y 35 en febrero), lo que supone más de un conflicto por día. Durante los primeros 23 días de marzo, se agregan 44 casos que duplican la tasa de conflictividad: casi dos conflictos por día. El 70% está compuesto por conflictos laborales, como respuesta a las políticas de destrucción del empleo y la caída del poder adquisitivo de los trabajadores. Además, los despidos en el sector privado, la ausencia de respuesta por parte del gobierno ante los reclamos salariales, y el techo impuesto a las paritarias, han provocado la multiplicación de los hechos asociados a la conflictividad laboral.

En cuanto a las principales estrategias adoptadas, se encuentran la movilización y concentración (33,9%), los cortes de calle/ruta (21,1%), el estado de alerta y movilización permanente (14,4%), y el paro con movilización (10,2%). Con menos relevancia, se produjeron paros sin movilización (5,9%), toma de espacios sean públicos o privados (4,2%) y ollas populares (1,7%), ésta última con fuerte peso durante el año pasado. Si sumamos todos los métodos que afectan la circulación en vía pública, constituyen más del 71% de los casos (lo que supone concretamente 84 conflictos en las calles de la Ciudad).

 

Las causas de los conflictos: el ajuste

Cuando el gobierno hace referencias al conflicto social, se remite a repudiar la obstrucción de la vía pública aludiendo al “derecho a circular”. Pero cuando nos preguntamos por las causas de los conflictos, el informe de CEPA demuestra que del total de las protestas que afectaron la vía pública, el 27,3% estuvieron relacionados con reclamos por despidos, el 16,9% con readecuación salarial e incumplimiento de acuerdos, el 6,5% con conflictos por condiciones de trabajo y casi el 4% con atrasos en los pagos. En cuanto a lo laboral, se deben adicionar 7,8% conflictos vinculados directamente con el cuestionamiento a las políticas de ajuste implementadas por Cambiemos y 13% que se corresponden con reclamos por el aumento de las tarifas de servicios públicos.

Los datos ilustrados por el informe resultan centrales para el análisis de la conflictividad social y laboral con eje en las causas de los mismos. Cuando la discusión se ubica estrictamente en torno a la metodología de la protesta, se pierden de vista las razones profundas y los sectores sociales afectados por diversas problemáticas. El gobierno nacional y local ha demostrado una importante insensibilidad ante esta realidad, utilizando la represión y estigmatización de la protesta social como recurso. Sin embargo, el origen de estos reclamos radica en las propias medidas adoptadas por la actual gestión que resultan sumamente excluyente para las grandes mayorías.

@DeboraAscencio

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