D’Alessio no consiguió beneficios por prender el ventilador

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El juez Ramos Padilla rechazó el acuerdo del fiscal Curi para que el falso abogado Marcelo D’Alessio pudiese convertirse en “arrepentido”. Seguirá procesado con prisión preventiva como integrante de una asociación ilícita dedicada al espionaje ilegal estatal y paraestatal,  coacciones, extorsiones, y la amenaza de varios testigos para el armado de causas penales con jueces y fiscales, más la participación de agentes orgánicos e inorgánicos de la Agencia Federal de Inteligencia AFI) y la DEA estadounidense. Stornelli y Santoro.

El pasillo del futuro de Marcelo D’Alessio se angosta como su voluntad y se ensancha con su alocada desesperación. Seguirá detenido y todo indica que continuará en esa situación hasta el juicio oral tras la posible confirmación de la Cámara Federal de Mar del Plata sobre su situación procesal. 

El juez federal de Dolores, Alejo Ramos Padilla rechazó la homologación del acuerdo con el fiscal Juan Pablo Curi para que el falso abogado pudiese convertirse en “imputado colaborador” o “arrepentido” en la causa donde está procesado con prisión preventiva como integrante de una asociación ilícita dedicada al espionaje ilegal estatal y paraestatal,  coacciones, extorsiones, y la amenaza de varios testigos para el armado de causas penales con jueces y fiscales, más la participación de agentes orgánicos e inorgánicos de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) y la DEA estadounidense. 

En una resolución de 75 páginas, Ramos Padilla repasó una a una las deposiciones verbales de D’Alessio ante el fiscal Curi que se extendió en tres actos de 20 horas en total. El juez dejó en claro que D’Alessio no aportó nada sustancial a la investigación y que muchas de las afirmaciones del imputado no estaban acompañadas de prueba concreta que, por cierto, ya está colectada por otras fuentes más confiables en el voluminoso expediente de Dolores que remueve el fondo barroso del espionaje con conexiones con medios de comunicación, periodistas y la fauna judicial.  

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Desde la página 4, la verba inflamada de D’Alessio no pudo parar. Dijo que se arrepentía del falso testimonio que dio en la causa Gas Natural Licuado –a cargo del juez Claudio Bonadío- y de haber hostigado a la ex mujer de Alejandro Talevi, Victoria Munín a pedido del fiscal Carlos Stornelli. 

En un instante quirúrgico liquidó una de las causas de Bonadío y le arrojó cal al fiscal predilecto de Mauricio Macri. 

Como si fuese poco, después arremetió contra su presunto superior en la AFI –el comisario Ricardo Bogoliuk, preso junto a su colega Aníbal Degastaldi- y afirmó que la última esposa de Bogoliuk, Heidi Rotelo Agnelli (ex agente de la Policía de Seguridad Aeroportuaria sería una espía de “Migraciones de la AFI” y “enlace de la DEA”. 

No conforme con semejante acusación sin pruebas nombró –una vez más- al abogado de la AFI, Pablo Pinamonti y subrayó que era numerario del ex presidente de Boca, Daniel Angelici. 

Al respecto detalló una presunta reunión con Pinamonti y Bogoliuk en 2018 donde se habría negociado su incorporación a la AFI como “Director de Asuntos Complejos”. 

Nunca nadie había definido mejor su presente con las últimas dos palabras del cargo que le ofrecieron. 

Pese a la repentina articulación de voluntad y la insistencia del fiscal Curi que elevó el acta con la ilusoria redención de D’Alessio, el juez Ramos Padilla –tal como adelantó Nuestras Voces hace días- no halló datos fácticos ni pruebas de relevancia para la reconversión de D’Alessio.

El ventilador de D’Alessio calienta la causa contra Stornelli&Cía

“Más allá del análisis pormenorizado que se efectuará en particular y respecto de ‘los concretos aportes de información’ brindados por el imputado, debe señalarse que el acuerdo de arrepentimiento sólo alcanza a cuatro hechos por los cuales éste ya se encuentra procesado y sobre los que existe y se ha producido una gran cantidad de prueba.

Por otro lado, los datos que aporta no resultan significativos, ni permiten inferir un avance sustancial de la investigación, ni en orden a aquellos casos, ni respecto de las decenas operaciones de inteligencia y espionaje ilegal en los que se encuentra directamente involucrado Marcelo D’Alessio y también muchos otros imputados y víctimas que ya han sido convocados o se presentaron voluntariamente al proceso”, aclaró el juez en letras negritas, como aquellas antiguas remarcaciones de texto que inventó hace décadas el diario Clarín, cuando era desarrollista.

“Perdone la honestidad. Es la angustia de estar hace 302 días encerrado, aislado”, soltó D’Alessio al fiscal Curi y consta en la página 8 del dictamen de Ramos Padilla. Más adelante, D’Alessio dijo: “No tuve ni un guión, lo armé yo solo, con mi letra. De hecho a veces no entendíamos mi propia letra… lo armé todo yo. Así que fui totalmente libre desde la génesis de la defensa, no solo en la presentación”. 

“El imputado, asimismo, volvió a aludir a cuestiones vinculadas a una eventual situación de libertad –explicó el juez Ramos Padilla-: ‘Me pueden poner tobilleras o no tobilleras que no me voy a acercar ni a la guardia ni nada. No hace falta’. 

Por último, ante la explicación dada durante la audiencia de que se iba a analizar en profundidad y detalle el cumplimiento de las disposiciones atinentes al acuerdo presentado en los términos de la ley 27.304, el imputado refirió de forma espontánea ‘¿Me vuelvo al penal?’”.

Según Ramos Padilla: “(…) El mismo estado de desesperación, y en particular esta pretensión o creencia de que de algún modo es posible canjear información a cambio de su libertad fue expuesta en la declaración indagatoria, del 16 de febrero pasado. 

Allí Marcelo D’Alessio, le señaló al suscripto y en presencia del fiscal: ‘Déjeme ir a casa con custodia policial y yo le cuento todo, eso y mucho más. Le abro acá mi computadora para que vea que es cierto. No estoy mintiendo. Necesito estar con mi familia y póngame con la Policía o Prefectura. No puedo estar en ningún lado y Valeka tampoco. Ya se hizo público todo. Por eso pedí el habeas, me van a matar. Quiero estar con mi familia y defenderme. Le puedo contar todo, con qué periodista trabajaba. Sólo quiero abrazar a mis hijos’”.

De nada sirve

Del esfuerzo monumental de Curi para que D’Alessio se convierta en redentor arrepentido, se desprende que el falso abogado admitió varios delitos que fueron debidamente probados antes de su maratónica cesión de palabras.

 A saber: 

  • La extorsión al empresario exiliado en Estados Unidos y principal querellante de la causa, Pedro Etchebest, a quien le pidió 300 mil dólares a cambio de no involucrarlo en la causa “cuadernos”.
  • En esa misma operación ilegal actuó otro empleado de D’Alessio que hacía las veces de lobbista y gestor. Se trata del imputado Carlos Leñani.
  • El espionaje ilegal al piloto de avión de ciudadanía peruana-estadounidense, Christian Castañón, ex marido de la actual pareja de Carlos Stornelli, Florencia Antonini Modet.
  • La operación de espionaje se completó por el pedido del propio fiscal Stornelli, aunque D’Alessio insistió en que la AFI por medio del procesado y detenido Bogoliuk obtuvo la información que Stornelli le había reclamado.
  • La amenaza extorsiva a la novia del financista Alejandro Talevi, Victoria Munín, a quien D’Alessio y Stornelli querían hallar porque, supuestamente, se habría apoderado de dinero de algunas inversiones de ciertos dirigentes de la UCR macrista.
  • El falso testimonio cometido por el mismo DAlessio en la causa de la compra del Gas Natural Licuado –una causa instruida por Stornelli y Bonadío-.
  • El espía D’Alessio entregó carpetas que dijo haber hallado de forma anónima.
  • Luego se presentó “espontáneamente” a testimoniar ante Stornelli y Bonadío con declaraciones basadas en textos hallados en sus dispositivos electrónicos mucho antes. O sea: alguien le diseñó un guión prefabricado para la ocasión en los Tribunales de Comodoro Py.

Ahora que llueven los reconvertidos y al caer hacen más ruido que la tormenta, queda poco espacio para la feligresía en el templo nuevo. 

El juez Alejo Ramos Padilla podría ampliar el procesamiento del periodista Daniel Santoro e incluso extender la pesquisa al accionar misterioso del juez Bonadío, y las sinuosas relaciones ensobradas de la diputada Elisa Carrió y su ladera Paula Oliveto. 

Las féminas conocieron al estrellado D’Alessio, que con el estrellado Leonardo Fariña esperan las consecuencias de sus métodos poco ortodoxos con la AFI y el periodismo independiente de la gran fábrica de servilletas. 

Ansían con todas sus fuerzas persistir en el tiempo como en la primera novela de Henning Mankell, El hombre de la dinamita: aquel espacio donde los protagonistas nunca mueren. 

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Juan Alonso

Juan Alonso

Periodista, escritor y docente. Columnista con Roberto Caballero en Radio Colonia y del programa ADN en C5N. Distinguido con el Premio Walsh de la Facultad de Periodismo de La Plata en 2017. Fue editor de Policiales de Tiempo Argentino.

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