Agresión policial al fotógrafo alemán: le devuelven fotos de la contaminación

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Stefan Borghardt es un reportero gráfico alemán que fue brutalmente reprimido por la policía de Neuquén por fotografiar el basurero químico a cielo abierto de la empresa Treater Neuquén. El viernes pudo recuperar sus equipos, donde se ve la brutal contaminación de Vaca Muerta que motivó la represión que sufrió. ·»Mi lección fue que (la comisaría de Neuquén) no es un lugar para reclamar mis derechos», escribió. Las consecuencias del fracking.

FOTOS: Oscar Livera (Sindicato de Prensa de Neuquén)

La mañana del viernes 11 de enero, y por enésima vez en las últimas horas, el joven fotógrafo alemán Stefan Borghardt recibió un llamado. Pensó se trataba de un periodista pero inmediatamente reconoció el número. Desde la Unidad Fiscal de Atención al Público y Asignación de Casos de Neuquén le dieron la mejor noticia que pudo haber escuchado en lo que va de este año. Cuatro días estuvo casi en vela, esperando una señal. Hasta que el celular sonó y entonces su rostro blanco, anguloso, esbozó una sonrisa.

“Stefan, tenemos tus cámaras. Venilas a buscar”, le comunicó una secretaria de la fiscalía. De inmediato, acompañado por su abogado y representantes del Sindicato de Prensa de Neuquén  y de la Asociación de Reporteros Gráficos de Argentina (ARGRA), fue hasta la sede judicial. Allí se encontró con sus dos cámaras de fotos que la policía le había secuestrado el 7 de enero: una digital y la otra analógica (funciona con rollos). Revisó la digital y comprobó que nadie había borrado su material de trabajo. Respiró con alivio y aceptó ser fotografiado por la prensa: el cuerpo enjuto, la cabellera rubia, la piel blanquísima, la mirada cansada y a la vez tristemente alegre. A su lado, arriba de una mesa, las dos cámaras color negro. Su reliquia de un viaje por Argentina que empezó como la aventura de un fotógrafo amateur extranjero en busca de su proyecto personal y se convirtió en un calvario por la represión de la Policía de Neuquén cuando fotografiaba el basurero químico a cielo abierto de la empresa Treater Neuquén S.A., en Vaca Muerta.

Ahora es tiempo de esperar el revelado de la cámara analógica y comprobar la integridad de todo el material registrado. Por la tarde del viernes y tras salir de la fiscalía, Stefan, de 28 años, que viajó a Argentina por su cuenta para cubrir el G-20, la final de Copa Libertadores entre River y Boca, y luego viajó al sur para retratar la explotación no convencional de hidrocarburos en Vaca Muerta, habló con Nuestras Voces y dijo: “Ya estoy muy cansado. No voy a hablar más con la prensa, prefiero respirar un rato”. Confirmó a este medio que se quedaría unos días más en Neuquén para después seguir viajando solo por Sudamérica. Su abogado radicó una denuncia por abuso de autoridad y la investigación judicial quedó a cargo del fiscal Diego Fermín Azcarate.

El drama del por entonces ignoto Stefan Borghardt, estudiante de fotoperiodismo en la Universidad de Hannover, en Alemania, comenzó cerca de las seis de la tarde del lunes 7 de enero. Su Facebook apenas lo visitaban sus amigos y conocidos. Con su posteo “Relato de mi odisea por Vaca Muerta”, publicado pasado el mediodía del 9 de enero, llegó a cifras que cualquier famoso envidiaría: 10 mil me gusta, 4415 comentarios y 39 mil compartidos.

Allí escribió: “Desde fines del año pasado estaba trabajando en un proyecto personal sobre el Fracking, en las zonas de Vaca Muerta y el Alto Valle rionegrino. El lunes 7 de enero por las 18 horas andaba por el lote 56 de la empresa Treater Neuquén S.A., cerca de Añelo, fotografiando los basureros petroleros a cielo abierto. Saqué varias fotos con las dos cámaras profesionales que llevaba encima y alcancé a sacar cuatro fotos con el celular. Ahí me agarró un supervisor, me llevó a la entrada del predio en su camioneta y habló por teléfono con su jefe. Éste insistió que borrara las imágenes y yo aparenté que había sacado todas las fotos en rollo. Llamaron a la policía y me llevaron a la comisaría 10 de Añelo. Durante el trayecto, la oficial que estaba sentada a mi costado, se metió en mi celular reproduciendo mensajes de voz y leyendo otros mensajes personales enviados y recibidos en altavoz, sin mi autorización”.

Policías condenados por el crimen de un trabajador golondrina

Ya en la comisaría, donde le prohibieron usar su celular para dar aviso a sus conocidos, mostró su carnet de prensa. Mientras una oficial labraba un acta con sus pertenencias, le preguntaron de dónde era y qué hacía dentro de una propiedad privada. Luego lo apuraron para que firmara el acta y cuando Stefan quiso leerlo, un policía perdió la calma y lo llevó a insultos y empujones dentro de un calabozo. “En el primer calabozo me pegaron, me patearon y un oficial que me maltrataba con una escoba desde lejos me dijo que odiaba a todos los alemanes. Otro policía insistió que me apurara a quitarme los cordones de las zapatillas, porque sino me ayudaría él, y sacó un navaja del bolsillo para asustarme. También me dijo que si me decían que firmara, tendría que firmar y que las cosas no funcionaban como yo me las imaginaba. Yo durante todo ese proceso actuaba de manera defensiva pidiéndoles que no me lastimaran”, continuó el joven en su relato.

Poco después lo trasladaron a otro calabozo. Allí permaneció dos horas. De a ratos se aparecía algún oficial para seguir haciéndole preguntas: uno de ellos lo interrogó por el valor de sus equipos fotográficos. Stefan pidió agua. Nunca se la llevaron. Cerca de las diez y media de la noche lo llevaron hasta la mesa de entradas. Extenuado, Stefan firmó el acta. “Me informaron que habían secuestrado todo mi equipo fotográfico, pero yo firmé igual. No pedí que me entregaran una confirmación del secuestro ni leí ninguno de los documentos. Firmé para salir del lugar al instante y para no meterme en más problemas. Había aprendido la lección de que no era el ambiente para reclamar mis derechos”, concluyó en su posteo de Facebook.

Lo primero que hizo cuando recuperó la libertad fue hablar con la embajada alemana y con organismos internacionales como Greenpeace. Luego lo pusieron en contacto con representantes gremiales y de derechos humanos de Neuquén. En las fotos que sacó con el celular, bajo un cielo plomizo, se ven piletones a cielo abierto rebalsados de deshechos. En forma de lodo se expanden lentamente por la tierra yerma mientras, de fondo, máquinas excavadoras perforan las rocas.

Los nuevos dueños de la energía

Pese a que Stefan no tenía autorización para ingresar el predio, invocó la libertad de prensa para denunciar los atropellos cotidianos que en nombre del fracking y la explotación en Vaca Muerta se realizan sobre el medio ambiente. No fue casual que llegara hasta allí. Se guió a través de las fotos satélites del Google Maps y por las denuncias de Greenpeace, la Confederación Mapuche, la APDH y la Asociación de Abogados Ambientalistas, quienes pusieron en primer plano la existencia de un depósito de residuos de la explotación no convencional.

“Se encontraron altos niveles de polución que evidencian la falta de protección y una contaminación directa en los suelos y potencialmente en las napas”, señalaba el informe de Greenpeace publicado a principios de diciembre pasado y advertía que “lodos que conforman los residuos de la perforación hidráulica contienen metales pesados y elementos radioactivos como radón o uranio”. En la región hubo un antecedente cercano de altísimo riesgo que pasó inadvertido para los medios locales: por la explotación de hidrocarburos en Vaca Muerta, en noviembre se produjo un derrame en el complejo Bandurria Sur, controlado por YPF, que llegó a cubrir 45 hectáreas.

El abogado ambientalista Enrique Viale agregó un dato relevante. Dijo que el basurero petrolero de “Theater S.A.”, el mismo que estaba fotografiando el reportero alemán, está directamente ligado al macrismo. “Uno de sus directores y ex presidente es Edgardo Cenzón, recaudador de Cambiemos en la campaña de 2015, ex Ministro de Infraestructura de María Eugenia Vidal y ex Ministro de Ambiente porteño, según investigación del periodista Juan Parrilla -expresó Viale-. Otro dirigente de Cambiemos que aparece como director del basurero petrolero es Mauricio Butera, ex subsecretario de Tierras de la gobernadora Vidal, quien según los Panamá Papers tiene una empresa activa en las Islas Vírgenes. Además, fue director del TREATER SA Guillermo Daniel Michellod, quien fue nombrado en 2015 como prosecretario administrativo en la Dirección de Auxiliares de Justicia del Consejo de la Magistratura. Está de licencia desde febrero del año pasado”.

Juan Thomes, de ARGRA Neuquén, confirmó a Nuestras Voces que la justicia neuquina le abrió una causa al fotógrafo alemán por invasión a la propiedad privada. “Si bien él no tenía ninguna autorización para entrar al predio, lo que tendrían que haber hecho los custodios era invitarlo a que se retirara. Stefan dice que no había ningún cartel que le impedía el ingreso aunque era consciente que estaba en un predio privado y que su misión era de conciencia ciudadana. Por el contrario, los custodios llamaron a la policía y se aprovecharon de la situación de él como extranjero. Lo sobraron, lo intimidaron y lo agredieron”, dijo Thomes.

Para el reportero gráfico neuquino lo que pasó con Stefan no fue un hecho aislado. Lo interpreta como un claro signo de amenaza para los periodistas que pretendan investigar la contaminación en Vaca Muerta. “El mensaje fue ´mirá lo que te puede pasar si te metés con los yacimientos de gas y petróleo más importantes del país´ -dijo Thomes-. Es un negocio millonario, de altísima impunidad. El problema no es el fracking en sí mismo, porque ese método ya está instalado en todo el mundo, sino que no se cumplen estrictamente con los controles y entonces el daño ambiental es muy serio. Y además la humillación que recibió Stefan revela la connivencia entre la policía local y las empresas petroleras. La policía neuquina es la que mató al docente Fuentealba y que se cubre con el poder político para resguardar los intereses privados. Es gravísimo que a un fotógrafo le hayan secuestrado sus cámaras y lo hayan intimidado avasallando sus derechos y su privacidad, recuerda a los procedimientos de la dictadura”.

Desde el Sindicato de Prensa de Neuquén y ARGRA admitieron que el gobierno neuquino se comprometió a investigar las responsabilidades de la cúpula policial y de la seguridad privada del predio en el hecho. Autoridades del gobierno, además, reconocieron que la empresa “Treater S.A.” había acumulado varias denuncias en la justicia local por daño ambiental.  Mientras tanto, en un rincón de la provincia neuquina y acompañado de un sinfín de nuevas amistades, Stefan Borghardt espera que los rollos de su cámara analógica conserven las imágenes que tomó del basurero petrolero. Y que la justicia reconozca la atroz experiencia que padeció en manos de la policía. Sabe del poder que tiene una mirada. Por eso tiene pensado hacer un documental, donde, de buenas a primeras, su nombre salió del anonimato y se transformó en un testimonio siniestro de la censura, el encubrimiento del poder y el abuso de las fuerzas de seguridad.

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Juan Manuel Mannarino

Juan Manuel Mannarino

Periodista. Colabora en este portal, en la revista digital Anfibia y el sitio Cosecha Roja. Es docente de la Facultad de Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata y escribe obras de teatro.

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