Dos años sin Santiago: el espionaje descontrolado de Bullrich

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Se cumplen dos años de la cacería en la Pu Lof en Resistencia Cushamen que terminó con la desaparición y muerte de Santiago Maldonado. Desde entonces la ministra Patricia Bullrich se dedicó a desviar la investigación, encubrir a Gendarmería y difundir pistas falsas. Pero no sólo eso. Avaló las acciones de inteligencia ilegal de la Gendarmería con colaboración de Carabineros de Chile para enturbiar la investigación. Sus familiares marchan hoy para reclamar justicia y pedir la reapertura de la causa.

Santiago Maldonado pintó varios murales como artista. Para uno de ellos, creado en su ciudad natal de 25 de Mayo en la provincia de Buenos Aires, escogió la frase de una banda punk chilena que decía “la dignidad no se transa, ni ante el paredón de la muerte ni ante el filo de la espada”.  Cuando la leí por primera vez, en noviembre de 2017, no dejé de pensar en su potencia ni en su resignificación constante. Todavía nos interpela.

“La dignidad no se transa”. ¿Quiénes pueden mirar a los ojos con profundidad, simpleza, coraje y no caer en el abismo de la hipocresía? ¿Quiénes son los que poseen la valentía para estar en la calle, en el barrio, en el monte o la montaña, anteponer el cuerpo propio y colectivo para frenar el despojo de gobiernos rapaces y empresarios que viven de la miseria planificada?

¿Quiénes son los que eligen plantarse fuerte del lado del pueblo a pesar de los escopetazos y ametralladoras (en la cacería ya no importa si son balas anti tumulto o 9 milímetros) que zumban finito cerca de sus cabezas, la de sus hijos o hijas, amigos o amigas, hermanos o hermanas, cuñados o cuñadas? ¿Quiénes son los que se atreven a perseguir la verdad y luchar por los procesos de memoria y justicia cual sabuesos que no sucumben, no resignan y no abandonan el peligroso camino de dar testimonio en tiempos siniestros?

A Santiago Maldonado lo trataron de “peligroso guerrillero”, dijeron de él que nunca había estado dentro de la Pu Lof en Resistencia Cushamen a pesar de las fotos que obraban en el expediente; lo ubicaron en Chile, Uruguay, Entre Ríos. Lo desaparecieron aun desaparecido al quitarlo de la escena de la represión. Al momento de cerrar la causa, el juez Gustavo Lleral narró una muerte sin contexto, sin represión, sin poner la lupa sobre las acciones de la Gendarmería. Todo esto fue responsabilidad del Gobierno nacional con la autoría intelectual de la ministra de Seguridad Patricia Bullrich.

Pero el brazo armado de la Alianza Cambiemos hizo mucho más. No contenta con la intervención realizada dentro del Habeas Corpus y la investigación por la Desaparición Forzada del Brujo, llevó adelante acciones de inteligencia ilegal desde la misma Gendarmería Nacional con la colaboración de Carabineros de Chile, tal como revelamos en Nuestras Voces el pasado 6 de mayo.

El accionar del operativo de inteligencia de la GNA, encarado por el comandante mayor Jorge Domínguez, director de Inteligencia Criminal, y por el comandante Rafael Antonio Benz, jefe del Centro de Análisis de Inteligencia tuvo una incidencia directa en el expediente que cerró de manera abrupta (y cobarde) Lleral.

A dos años de la cacería dentro de la Pu Lof en Resistencia Cushamen cuyo resultado fue la desaparición y muerte de Santiago, desde Nuestras Voces analizamos los puntos de contacto entre el expediente penal que espera una definición de la Cámara Federal de Comodoro Rivadavia y el espionaje sin control judicial desplegado por la GNA con la venia de la ministra Bullrich.

El espionaje ilegal de Bullrich en el caso Maldonado

Inteligencia desde Esquel y Epuyen

Para el 8 de agosto de 2017, el Gobierno nacional había presentado dentro del expediente de Habeas Corpus un primer informe sobre la RAM. Bullrich enmarcó la cacería en una acción de la GNA contra una organización terrorista inexistente. Esto persiguió un objetivo deliberado: vincularlo a Maldonado con la RAM para desviar cualquier investigación sobre la fuerza que había provocado su desaparición (y posterior muerte) a partir de esa represión.

El 12 de agosto, cuatro días después de haber presentado el citado informe, Bullrich envió al comandante Domínguez a Esquel para terminar de darle forma a la versión que instalaría ella misma desde el Senado. La presencia del director de Inteligencia Criminal de la GNA no quedó plasmada dentro del expediente. Es decir que la propia fuerza investigada por la desaparición y muerte de Santiago Maldonado actuó dentro del caso sin control judicial alguno.

Uno de los movimientos de Domínguez fue reunirse con el comisario de la localidad de Epuyen. Esto ocurrió el 15 de agosto según quedó registrado en el teléfono celular del carabinero Patricio Marín Lazo, actualmente preso en Chile por fraguar pruebas contra comuneros mapuches.

¿Por qué Domínguez estuvo reunido con el comisario de Epuyen? Si bien no sabemos de qué hablaron, sí conocemos lo que sucedió después de ese encuentro. Ese mismo día, Gonzalo Cané, ex secretario coordinador con los Poderes Judiciales –actualmente trabaja como Secretario Letrado en la Corte Suprema de Justicia–, presentó un escrito ante el juez Guido Otranto para que se investigara un posible ataque a un puestero de Benetton, ocurrido en la localidad de Epuyen, donde se responsabilizaba a miembros de la RAM. El Gobierno vinculó ese ataque con Maldonado.

Un día antes, el 14 de agosto, la inteligencia de Carabineros le envió a la superioridad de la Gendarmería una minuta sobre el Caso Maldonado. Tal como publicamos en Nuestras Voces, en ese documento quedó establecido un acuerdo de cooperación entre ambas fuerzas para intercambiar información sobre “blancos de investigación vinculados al conflicto subversivo y mapuche”.

Por ende, podemos inferir que una de las tareas de Domínguez fue “operar” junto a Cané en la vinculación de Maldonado con la inexistente organización terrorista con la intención de entorpecer la investigación penal.

El 16 de agosto, Bullrich instaló la versión de la RAM desde el Senado de la Nación. En el mismo momento de su exposición se estaba desarrollando un rastrillaje dentro de la Pu Lof en Resistencia Cushamen. El jefe del Escuadrón 36, Fabián Méndez, le envió un mensaje a todos sus subordinados: “A partir de ahora no se habla más de mapuches se habla de RAM”.

Los espías de Benetton y Bullrich

Inteligencia remota

Cuando el Gobierno nacional jugó la ficha del “puestero de Epuyen”, la investigación penal por la desaparición de Maldonado entró en secreto de sumario. El Gobierno había ganado tiempo. En ese lapso, los dos agentes de inteligencia de GNA encararon una serie de acciones con los Carabineros chilenos con la venia de Bullrich.

*El 13 de agosto, la fuerza chilena elaboró un informe secreto donde se hablaba de una supuesta geolocalización del teléfono celular de Santiago dentro del territorio de Cushamen. En ese mismo documento, elaborado por Alex Smith, actualmente preso por fraguar pruebas contra los mapuches chilenos, Carabineros también hizo alarde de haberle intervenido las comunicaciones a Germán Maldonado.

*El 22 de agosto, Benz recibió un listado con “nombres de chilenos y argentinos de origen chilenos que están vinculados con la RAM” confeccionado por Marín Lazo. El Gobierno nacional decía que estaba buscando a Santiago pero en realidad, por lo bajo y de manera extrajudicial, buscó ensuciar por todos los medios al joven anarquista.

*El 25 de agosto, Marín Lazo le informó a Benz que se había intervenido de manera remota el teléfono de Germán Maldonado. Nada de esto consta en los dos expedientes que se abrieron en Argentina (Habeas Corpus y Desaparición Forzada).

¿Por qué Bullrich autorizó a la inteligencia de la GNA a realizar este tipo de operaciones? ¿Desconfiaba de la investigación judicial en Argentina? ¿Carecía de la información precisa sobre lo sucedido dentro de la Pu Lof? ¿O simplemente utilizó la estructura del Estado para construir su hipótesis de un enemigo interno y salvar al mismo tiempo a la fuerza que había provocado la desaparición (y muerte) de Maldonado?

La teoría del puestero de Epuyen iba a caerse más temprano que tarde. Bullrich poseía desde la foja 58 del Habeas Corpus la última foto con vida de Maldonado tomada por la GNA a las 11:32 del 1 de agosto. Esa información en su poder no le impidió mentir y decir que tenía dudas sobre su presencia en el territorio. Con el resultado del ADN del cuchillo del puestero, ya no quedaron dudas. Todo había sido una farsa. Pero eso no importaba. El Poder Ejecutivo había conseguido lo que buscaba: tiempo.

La hipótesis del puestero terminó de caerse el 4 de septiembre. Dos días después, Benz viajó a Temuco para seguir con la investigación paralela. Por la información a la que accedió este periodista, Bullrich siguió de manera atenta e impaciente todo lo producido desde Chile, tal como publicamos en Nuestras Voces en la edición del 6 de mayo de 2019.

Maldonado es causa cerrada para Lleral

Inteligencia desde Temuco

¿Por qué Benz fue a Temuco? En principio, el objetivo era conseguir las llamadas entrantes y salientes del teléfono celular chileno que utilizaba Maldonado. Benz viajó el 6 de septiembre; al día siguiente, la fiscal Silvina Ávila solicitó vía exhorto de la Cancillería lo mismo que iría a buscar Benz de manera personal.

El 14 de septiembre, Benz le escribió a Marín Lazo desde Temuco: “Buen día amigo. ¿Será posible que me envíes el número de expediente u oficio judicial por el cual se solicita ante la empresa de telefonía los datos del celular que habría usado Maldonado?”.

¿Qué causa judicial se utilizó en Chile para intervenir el teléfono utilizado por Santiago? Probablemente haya sido el expediente conocido como “Operación Andes” instruido por el fiscal chileno Sergio Moya, quien intentó vincular un supuesto tráfico de armas entre Argentina y Chile; estos hechos también se encuentran bajo investigación penal porque se descubrió que Carabineros había fraguado pruebas al “implantar” mensajes con la utilización del software “Antorcha”.

Al día siguiente, el 15 de septiembre, Benz lo pensó mejor y volvió a escribirle a Marin Lazo:

–Hola Patricio. Hablé con mi jefe y le expliqué la situación de que es muy delicado q ustedes nos pasen los datos aportados por la empresa con la referencia de expediente u oficio de la corte. Q solamente pasarán una hoja con datos del celular sin q se registre el pedido formal. En Si, lo único importante son los datos del titular y cruces telefónicos y mensajes como información netamente de inteligencia.

*El 18 de septiembre, mientras Benz seguía en Temuco y Avila esperaba la respuesta de Chile, la Procuración contra la Violencia Institucional (Procuvin) solicitó una medida de prueba que podría haber sido clave: el allanamiento a los domicilios de los gendarmes que habían llegado al río, entre los que estaban Echazú, Zoilán y Yucra. Para este cronista, estos tres agentes fueron quienes acorralaron a Maldonado sobre el río.

*El 21 de septiembre, Ávila recibió una respuesta de Chile pero sin ser relevante para el expediente. En cambio, Benz siguió en Temuco. Para el 25 de ese mes, el jefe del Centro de Análisis de Inteligencia mantuvo el siguiente diálogo con el jefe de la inteligencia de Carabineros: “Tenemos alguna novedad de la compañía? Tengo órdenes de quedarme hasta q tenga el listado”. El agente de GNA cambió sus pasajes a la espera de esa información.

“Hola amigo. Tenes alguna novedad de la telefónica. Me están presionando mucho. Gracias”, escribió ese mismo 25.

“Buen día amigo. Me están preguntando de Buenos Aires si ya contestó la compañía. En estos momentos está reunida la Ministra con el Director General de Gendarmería. Y está preguntando el tema por eso te molesto amigo”, insistió el 29 de septiembre.

Dos días antes de esta última comunicación, el 27 de septiembre, Bullrich mantuvo una reunión con el subsecretario de Interior de Chile, Mahmud Aleuy. A partir de ese encuentro surgió la hipótesis de un (inexistente) tráfico de armas entre mapuches chilenos y argentinos (Operación Andes), una causa fraguada que ahora está bajo investigación penal en Temuco. La hipótesis del tráfico de armas fue incluida por Bullrich dentro del informe sobre la RAM de diciembre de 2017.

En todo este período, tanto GNA como Carabineros produjeron listados de personas vinculadas a la “causa mapuche”. Entre Benz, Domínguez y Marin Lazo se intercambiaron informes migratorios, fotografías tomadas directamente desde la Aduana, las fotos del cuerpo de Santiago, listados de personas que eran investigadas en Chile, listados de personas investigadas en Argentina, documentos sobre la RAM, la CAM, y sobre el propio caso Maldonado.

El cruce de información continuó aun luego de la aparición del cuerpo de Santiago. El 19 de octubre, Benz volvió a subirse a un avión con destino a Temuco. Desde Chile su nueva tarea de inteligencia apuntó a saber los movimientos de Adriana Baigorria, allegada a la Pu Lof en Resistencia Cushamen y una de las testigos mapuches que declararon en el expediente de Habeas Corpus. De ella investigaron sus pasos migratorios y el vehículo utilizado para cruzar a Chile. No había viajado sola sino acompañada por Andrea Millañanco, Fernando Jones Huala y Alejandro Morales Godoy antes del 17 de octubre. Sobre ellos también hubo un intercambio de fotos entre Benz y Marin Lazo, además de información migratoria.

¿Cómo cierra esta historia? El 23 de octubre llegó a Chile el Director Nacional de Gendarmería, José Otero. Y al mes siguiente, Marín Lazo estuvo en Argentina invitado para brindar una exposición sobre delitos transnacionales. ¿Entre esos delitos habrán incluido la identificación de blancos de investigación vinculados al conflicto mapuche y subversivo, tal cual reza en el documento secreto elaborado por Carabineros? ¿Habrán hablado del caso Maldonado?

¿Cuál fue el saldo de todas estas acciones o sus consecuencias? Que no se haya investigado un ápice la represión ilegal del 1 de agosto de 2017 cuyo saldo fue la desaparición y muerte de Maldonado.

La policía quemó la casilla mapuche en la que fue visto por última vez Santiago

Una foto repetida

Esquel. La tierra tiembla. Escucho la canción nunca trillada de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, la voz de Solari en “violencia es mentir”. La mentira planificada de Patricia Bullrich generó mucho sufrimiento en muchas familias. Y lo sigue generando, de manera impúdica e impune.

En un video difundido algunos meses antes del inicio de la campaña electoral, la Alianza Cambiemos enumeró “sus logros en tres años de gestión”. “Que sea difícil no quiere decir que sea imposible, juntos estamos cambiando en serio”, cerraba el spot. En el medio del video aparecían un cúmulo de palabras y frases que caían en la pantalla al ritmo de una batucada mezclada con una especie de marchita militar. Ante cada redoble de un tambor, una palabra que sintetizaba un supuesto “logro” oficial. Una de esas palabras/logros fue simplemente “Maldonado”. ¿Qué nos habrán querido decir? ¿Fue una manera de celebrar su desaparición y muerte a manos de la Gendarmería? ¿Festejaron la represión? Así de impúdica es la Alianza Cambiemos.

En estas últimas semanas vengo repasando algunas preguntas que hasta el momento no fueron respondidas en la investigación penal del caso Maldonado: ¿Cómo se movían generalmente los gendarmes? ¿Cómo era la relación entre ellos? ¿Qué lugar ocupó cada uno a la hora de correr hacia el río? ¿Quién fue el que prendió la fogata en la que se quemaron de manera adrede evidencias de esa represión? ¿Cuánto duró la corrida de los uniformados? ¿Hicieron un barrido para buscar personas escondidas? ¿Había chicxs de la Pu Lof escondidos?

¿Por qué Zoilán corrió en la misma dirección que Echazú? Ambos se encontraron en el río.  ¿Yucra los siguió? Por la reconstrucción que pudo hacer este periodista, los tres estuvieron sobre el río, a 40 o 50 metros de otro grupo de agentes. Un testimonio recogido por estas horas de alguien que estuvo ese día en el campo narró que en su corrida, luego de esconderse, pudo observar a tres gendarmes que salían del río a la altura del margen izquierdo de la casilla de guardia. También refirió haber escuchado la voz de Santiago. ¿Acaso eran Yucra, Zoilán y Echazú?

¿Estos tres gendarmes siempre actuaban juntos? Entiendo que eso cambia según las órdenes que les imparten en cada operativo pero mi pregunta y dudas se reforzaron luego de encontrar una foto en el teléfono celular de Zoilán donde aparecen estos mismos tres gendarmes, juntos, posando ante la cámara.

De izquierda a derecha: Orlando Yucra, Darío Zoilán, un gendarme no identificado y Emmanuel Echazú.

La fotografía, que se publica en esta edición, fue tomada el 12 de julio de 2017, veinte días antes de la cacería que terminó en la desaparición y muerte de Santiago.

Zoilán fue quien disparó su escopeta cuando llegó al río. Le disparó a un bulto azul. Santiago tenía campera azul. Echazú también tenía su escopeta. Yucra corrió desesperado con un chapón que utilizó de escudo. Los tres llegaron al río. ¿Cómo es posible que ni Lleral ni Otranto investigaran a la Gendarmería? Preguntas que aguardan respuestas.

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Sebastián Premici

Licenciado en Ciencias de la Comunicación. Autor del libro De patrones y peones. Los aliados esclavistas de Mauricio Macri. Colabora en Página/12 y formó parte de Radio Nacional.

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