El agente D’Alessio: ¿una creación de Bullrich?

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Marcelo D’Alessio, acusado y detenido por integrar una supuesta asociación ilícita dedicada a extorsionar y hacer inteligencia solía jactarse de pertenecer a la DEA. Una de las líneas de investigación del juez Alejo Ramos Padilla sigue esa hipótesis. Las sofisticadas armas y material de espionaje encontrados en su casa, su alto nivel de vida y el impune desparpajo con el que se desenvolvía en la Casa Rosada constituyen el perfil de un agente estadounidense, según especula el juez. La agencia antinarcóticos siempre contó con informantes de esa estirpe en la región pero con Macri en el gobierno, y Patricia Bullrich en Seguridad, Argentina se volvió una plaza amiga de esta unidad gringa.

¿Quién es Marcelo D’Alessio? El procesamiento dictado por el juez Alejo Ramos Padilla  reveló una serie de rasgos cinematográficos de una persona que, entre otras muchas aristas, dio gala de su organicidad y respaldo al plan antinarcóticos dirigido por la ministra de Seguridad Patricia Bullrich. Ese doble estándar –D’Alessio participaba con frecuencia en medios como especialista en drogas; a su vez, varios registros fotográficos comprueban su participación en reuniones de Seguridad reservada a funcionarios–, siempre con un pie en el Estado, y otro afuera, es parte del ambiguo currículum explicitado por el falso abogado.

Además, en esa línea, el allanamiento dictado por Padilla contra D’Alessio sacó a la luz una serie de elementos que hacen de D’Alessio cualquier cosa menos un ciudadano común y corriente. El fervoroso defensor del plan antidrogas de Bullrich, un copy paste del programa para la región promovido por la DEA (Drug Enforcement Administration o en español Administración para el Control de Drogas), contaba en su haber con autos de lujo, dispositivos de inteligencia de última generación y, por si fuera poco, elaboraba informes en inglés. Uno de esos legajos tenía el título de “Government Watch List Notice”.

¿Quién es, entonces, Marcelo D’Alessio? Los informes televisivos que, recién ahora, han podido publicarse delinean a un hombre escurridizo: pendenciero, bufón, arrogante. Especulaciones puede haber muchas pero sólo una persona segura de contar con mucho poder puede desenvolverse de esa manera.

Las escuchas reveladas muestran, además, que D’Alessio en sus diálogos cotidianos con el fiscal Carlos Stornelli o con la ministra Patricia Bullrich detentaba tener un grado de influencia y decisión tanto, o más grande, que ese interlocutor. ¿Qué poder político local ostenta en el capítulo de la seguridad ese fuego de cabildeo? ¿Es la DEA el verdadero patrón de D’Alessio? ¿Cuán grande es el poder de la agencia antinarcóticos de EE.UU. en Argentina y la región?

Las pruebas del nexo de D’Alessio con la embajada de EE.UU. y la AFI

DEA go home

Una de las primeras decisiones del presidente Evo Morales, apenas asumido, fue expulsar a la DEA del territorio boliviano. ¿Capricho populista? En principio, el líder bolivariano casi es asesinado por la DEA cuando, como portavoz de los campesinos de la zona del Chapare, y líder de la oposición a los planes de erradicación de cultivos, recibió el azote de la guerra sucia llevada a cabo por la agencia gringa en esa zona húmeda de Bolivia donde las hojas de coca crecen tanto como las flores silvestres.

Pero no. Morales no cortó con la DEA por revanchismo. Una vez dentro del Palacio Quemado, el presidente boliviano comprobó que la DEA contaba hasta con oficina propia en el palacio presidencial. El poder de la agencia era tan abrumador en Bolivia que los verdaderos amos de la Telefónica estatal, eso fue comprobado por los servicios de inteligencia leales a Evo, eran los agentes estadounidenses. Sí, todo lo que se decía y comentaba en Bolivia era escuchado por los oídos de la DEA.

La  experimentada periodista argentina Stella Calloni es una de las voces más autorizadas en la región para hablar sobre la historia injerencista de la DEA en el Cono Sur. Autora del imprescindible “Evo en la mira- CIA y DEA en Bolivia”, accedió a hablar con Nuestras Voces para, a ojos de la experiencia boliviana, leer los hipotéticos nexos que atarían a D’Alessio con los jerarcas de la guerra contra las drogas.

“Sí, es posible que D’Alessio trabaje para ellos. ¿Por qué lo digo? Porque, para la DEA, es muy funcional contar con informantes que, en el día a día, puedan moverse en el territorio como servicios de inteligencia propios. Por eso, a esos agentes, la agencia los suele tener bien pagos. Por otro lado, la agencia no necesita de especialistas antinarcóticos, algo de lo que D’Alessio se ufana en ser. Los gringos buscan información relevante, estratégica. Y, en ese sentido, hay un dato cierto, imposible de refutar, D’Alessio mostraba un grado tal de impunidad en su accionar que evidenciaba sus altos contactos e influencia sobre el gobierno argentino”, comienza diciendo Calloni.

Ahora, bien, ¿Bolivia es una excepción y sólo constituye el ejemplo más extremo del accionar impune de la DEA en la región? Stella Calloni contesta que no, y basa su argumentación en un plan de injerencia continental al que caracteriza de sistemático. “La DEA, en realidad, no es una organización que lucha contra el narcotráfico, como los gringos se jactan. Ellos han sido responsables, primero, de haber cometido muchísimos crímenes en América Latina; principalmente, contra las comunidades indígenas. Eso no es casual, los pueblos originarios son una muralla porque están implantados en territorios campesinos que Estados Unidos, a partir de su concepción de la guerra contra las drogas, buscan recolonizar en función de sus intereses. En los países andinos, puntualmente, la DEA fumiga campos y expulsa comunidades nativas para reducir cultivos que, para ellos, son ilegales y para los campesinos son, aparte de un arraigo cultural, un medio de subsistencia”, puntualiza la corresponsal del diario mexicano La Jornada en Buenos Aires.

Un manual para derrocar a Evo

Una relación amigable

El especialista y profesor en temas de seguridad, tanto en la Universidad Nacional de Quilmes como en la metropolitana UMET, German Montenegro es autor de un trabajo clave para comprender el enraizamiento de la agencia estadounidense en Argentina: “Antecedentes, estrategia y formas de intervención de la DEA”. Ese paper es parte del libro “De militares a policías”, escrito por él en forma conjunta junto al profesor de relaciones internacionales Juan Gabriel Tokatlian y el también experto en tópicos de seguridad Marcelo Saín. En diálogo con Nuestras Voces, Montenegro posa su mirada en D’Alessio en el intento ya explicitado de escrutar la organicidad del falso abogado con los altos mandos de la DEA.

“Es evidente que D’Alessio es un hablador compulsivo. Haciendo gala de sus altos contactos en el gobierno pudo insertarse en ese mundillo y hacer las cosas que hizo. Entonces, él dice que es un hombre de la DEA, que trabaja para ellos. Esa aseveración es difícil de discernir teniendo en cuenta las características del personaje. Lo que sí puede afirmarse es que la agencia estadounidense suele trabajar con informantes y operadores locales, y no es una exigencia ineludible que se trate de agentes de las fuerzas de seguridad con las que se relaciona. También puede tratarse de gente que opera y se mueve en el mundo de la actividad criminal, ese tipo de servicio también es bastante requerido por la DEA en todos los países donde opera. Recapitulando, no parece nada extraño que D’Alessio sea parte de la red de influencia de la DEA”, advierte en, principio, el también ex funcionario del ministerio de Defensa durante el anterior gobierno nacional.

A su vez, German Montenegro establece: “Siguiendo esa hipótesis creo que D’Alessio cumpliría un rol inorgánico, en el sentido que no integra las planillas oficiales de la agencia y, a su vez, tampoco es parte de una agencia de seguridad local. Entonces, lo catalogo como un operador diestro para moverse en el submundo de la criminalidad y con un arsenal de contactos suficientes para hacer lobby sobre las autoridades y así contar con algún tipo de información relevante para la DEA”.

Un grupo de tareas para Bullrich

Pero más allá de D’Alessio y sus sombras, ¿cuál es la presencia real de la DEA en una plaza friendly como la Argentina de Cambiemos?  “Es fácil tomar magnitud de la presencia oficial de la DEA en Argentina porque está explicitada su relación con distintas agencias argentinas. En concreto, ellos no solo están vinculados con las fuerzas federales, como la Policía Federal o la Gendarmería Nacional, además han labrado interacción institucional con otras instancias, específicamente con las direcciones del crimen al narcotráfico de las policías provinciales. Sobre todo de las fuerzas asentadas en territorios estratégicos para ellos como Salta, parte del cordón norte. Pero, a su vez, la Policía de Mendoza históricamente ha tenido una buena relación con la DEA. Con la Policía de Córdoba también tienen un buen canal de diálogo”, comienza contestando Montenegro.

Sobre el emplazamiento informal de la DEA, tanto en Argentina como en la región en general, la respuesta del especialista tiene los visos de una película de suspenso. “En el plano informal es difícil de medir pero entiendo que su presencia en Argentina es importante. ¿Por qué? Porque la DEA, repito, funciona interactuando con agencias formales –gobiernos, policías, instancias judiciales– pero, a su vez, teje diálogos subrepticios con esos mismos actores. Entonces, en ese plano, emergen la actuación de personajes como D’Alessio. Actores que se mueven con facilidad caminando al borde de la legalidad. En países donde el trabajo de la DEA es mucho más visible, caso México, la agencia se dio un trabajo mucho más sostenido y regular en el sentido de relacionarse de manera no oficial con sectores criminales. Insisto, para la DEA es vital contar con información relevante y para ello no encuentran una muralla en la ley, por eso buscan moverse con ductilidad tanto en el plano legal como en el ilegal”, asevera.

Por último, el profesor de la UMET y la UNQui establece paralelismos con la otra gran agencia estadounidense, también de tres siglas y con un historial de guerra sucia en la región mucho más conocida que su coterránea DEA, la temible CIA. “Sí, la DEA posee una mecánica de injerencia y trabajo similar a la de la CIA: interactuación con organismos oficiales y establecimientos de redes subterfugias con actores no oficiales, que pueden ser parte del mundo criminal incluso. Ejemplo, en el proceso contra el líder narco mexicano Chapo Guzmán salieron a la luz los vínculos que había logrado la DEA en México con el propio mítico narco. Se evidenció cómo la agencia había facilitado al Chapo el mercado de drogas norteamericano para neutralizar el funcionamiento de carteles mexicanos que, en ese momento, eran superiores en poder de fuego y distribución al grupo controlado por Guzmán. Eso se llama regulación del mercado narco, es una muestra de cómo opera está agencia a nivel internacional. No es un invento ni una especulación, son datos que surgen del propio juicio”, concluye German Montenegro.

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Emiliano Guido

Emiliano Guido

Periodista especializado en política internacional. Forma parte del Programa de Integración Regional y Financiamiento para el Desarrollo en Fundación SES (Argentina). Ganador del Premio José Martí (2006) otorgado por la agencia Prensa Latina.

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