El desmantelamiento de Agroindustria

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Poco a poco, el ex presidente de la Sociedad Rural, Luis Miguel Etchevehere, está desarmando áreas claves del ex Ministerio de Agroindustria y actual Secretaría. En medio de la corrida por el dólar la semana pasada, despidió –y reprimió– a más de 500 trabajadores, 451 de la Secretaría de Agricultura Familiar, orientada a la asistencia de pequeños y medianos productores. Además, desarmó el área de Pesca, retiró los controles que impiden que cualquiera pesque sin límites y echó a 30 trabajadores, muchos con más de veinte años de antigüedad. Una secretaría cada vez más a medida de los dueños de la tierra.

¿Qué se puede esperar del Presidente de la Sociedad Rural Argentina que se convirtió en ministro de Agroindustria? Y aunque la pregunta suena vieja, porque Luis Miguel Etchevehere ya es funcionario hace un año y porque además el ministerio ya no es más ministerio, sino que bajó al rango de secretaría, vuelve a ser impactante el desmantelamiento en áreas claves y sensibles.

El viernes 31 de agosto fueron echados 565 trabajadorxs del ministerio, en medio de la locura por el descalabro del dólar y previo a que el Presidente decidiera “reorganizar” su gabinete. ¿O quizás Etchevehere ya lo sabía y por hizo hizo la tarea antes de que su Jefe se lo pidiera?

Lo cierto es que las imágenes de la represión sobre la calle Paseo Colón ante el reclamo por la injusticia de quedarse sin trabajo ya son parte de la escena cotidiana. Porque se sabe: si hay ajuste, hay represión. Pero lo que pocos contaron es que de los 565 despidos del 31 de agosto, 451 eran de la Secretaría de Agricultura Familiar: la piedra basal del otrora ministerio.

En 1994 nació el germen de esta área que fue el “Programa Social Agropecuario” que funcionó durante varios años con técnicos dispersos en todo el país en el campo profundo. Esto es, asistiendo a los agricultores familiares, a las comunidades campesinas e indígenas en los lugares más recónditos y vulnerables de la Argentina. Ese programa se convirtió en una subsecretaría y recién en 2014 alcanzó el rango de Secretaría, lo cual jerarquizaba –como decisión política– a los pequeños y medianos productores, quienes no tenían las herramientas básicas para subsistir. Emilio Pérsico, uno de los dirigentes del Movimiento Evita presidía esta área en ese entonces.

Nuevos delitos del secretario Etchevehere

De los 1500 trabajadorxs del programa, hoy quedan 650, menos de la mitad que abarcan las 22 provincias del país.

Valeria Rubio es delegada de la junta interna ATE-agroindustria y explicó a Nuestras Voces que “la secretaría de Agricultura Familiar se atacó sistemáticamente y no ha tenido presupuesto desde que asumió Cambiemos. Y esto no es casual, es una decisión política”.

Los técnicxs en el territorio se ocupan de asistir y acompañar a los agricultores familiares. Y “asistir” implica acompañarlos no sólo en asistencia técnica referida a cuestiones productivas, sino que los técnicos cumplen un rol social importantísimo. “Al despedir a nuestros compañerxs les están quitando a los agricultores familiares derechos porque ellos son quienes los garantizaban, por ejemplo, poder acceder al agua, a que obtuvieran su DNI, a que tuvieran una sala de atención primaria en sus comunidades, que los caminos de tierra se fueran mejorando. Eran los interlocutores entre las poblaciones más vulnerables y el Estado”, grafica Rubio.

Los técnicxs del ministerio articulaban con otros organismos y dependencias. Era un trabajo en conjunto. Pero desde hace dos años empezaron a vaciar las delegaciones. Dejaron de alquilar las oficinas y los mandaban a reubicarse en oficinas de otros organismos. No tenían viáticos, el insumo básico para ir a los lugares más remotos del campo. “Nuestros técnicos, que la mayoría tiene más de diez años trabajando, fueron los que sostuvieron las acciones gracias a la articulación que ellos iban haciendo y sobre todo, gracias a su convicción. Hay provincias en las que solo dejaron tres personas o por ejemplo en la Provincia de Buenos Aires –el cordón hortícola más importante del país– solo quedaron 27 trabajadores. Es imposible”.

Y hay un dato que no es menor. Los trabajadores de la secretaría también brindaban asesoramiento en cuanto a los derechos que tenían los campesinos en sus propias tierras. Por eso no es casual que en el sur de la Argentina sea a dónde más hayan insistido en desmantelar estas oficinas: el lugar preferido de los amigos del Presidente de la Nación para “comprar” tierras. “El ministro Etchevhere quiere seguir beneficiando a las grandes empresas del agro”, concluye la delegada.

Etchevehere, un ministro “off shore” y estafador

Otra de las áreas que redujeron es la de Pesca. Y esto impacta directamente con los controles que se hacen a los buques pesqueros. Echaron a más de 30 trabajadorxs de esta área. La más afectada fue la delegación de Mar del Plata, el puerto más grande de Sudamérica que actualmente se encuentra sin ningún tipo de control por parte del Estado. Cecilia Moreno también es delegada y trabaja hace 22 años en esta área. “Hoy un barco puede pescar lo que quiera, donde quiera y como quieran. Algo que va contra la Ley Federal de Pesca. No hay nadie ni fiscalizando ni controlando porque están vaciando. Los compañeros echados tienen más de 20 años de antigüedad y con actividad reales”.

Juan Manuel Rodríguez trabajó en el ministerio de Agroindustria hasta el 31 de agosto. Trabajaba en el control de accesos, que es justamente el lugar donde se vigila el ingreso y egreso de la gente que va al ministerio. Entraba a trabajar a las 22 hasta las 7 de la mañana. Era una suerte de sereno, junto a sus compañeros, que se encargaban no sólo de fiscalizar las entradas y las salidas, sino que eran la garantía de que uno de los edificios más antiguos, patrimonio histórico de la Ciudad, no sufriera incendios, inundaciones, explosiones de termotanques y calderas. “Este edificio lo cuidábamos como nuestra propia casa. Esta oficina estaba abierta las 24 horas los 365 días del año. Acá pasamos navidades, años nuevos. Nosotros hasta hacíamos cosas que no nos correspondían porque sentíamos un compromiso con este lugar. Hoy el ministerio no tiene oficina de control de acceso, no hay nadie que controle. Puede entrar y salir cualquiera y puede pasar cualquier cosa”.

¿Qué se puede esperar del Presidente de la Sociedad Rural Argentina que se convirtió en ministro-secretario de Agroindustria? Todo esto.

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Tali Goldman

Tali Goldman

Periodista y politóloga. Escribe para Nuestras Voces y también es colaboradora en la Revista Anfibia, Crisis y Tiempo Argentino. Trabajó en la investigación para el libro El Nieto y fue columnista en la radio de las Madres. Dicta clases de periodismo en la UMET.

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