El espionaje ilegal de Bullrich en el caso Maldonado

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Gendarmería Nacional y los Carabineros chilenos articularon operaciones de inteligencia sobre los mapuches que se revelaron a partir del caso Maldonado. Se trató de un intercambio fuera de la ley con la intención de generar la idea de un supuesto «terrorismo mapuche». La mayoría de las pruebas eran truchas y el comandante chileno que operaba como enlace hoy está detenido por falsear información. Bullrich sigue repitiendo el mismo libreto.

El primer informe del ministerio de Seguridad sobre la RAM (Resistencia Ancestral Mapuche) fue elaborado el 31 de agosto de 2016 en el marco de lo que la ministra de seguridad, Patricia Bullrich, denominó “revalorización de la ley”, un eufemismo para decir que estaba dispuesta a considerar a los mapuches como terroristas. Pero eso no era todo. El área de inteligencia de la Gendarmería Nacional Argentina (GNA) fue autorizada a coordinar tareas de espionaje en conjunto con la inteligencia de Carabineros de Chile para perseguir a las comunidades mapuches locales. Según los registros a los que accedió este periodista, la producción e intercambio de información ilegal se realizó, como mínimo, desde enero de 2017 hasta marzo de 2018. Los viajes entre Buenos Aires y Temuco -corazón de la Araucanía chilena- fueron constantes. Bullrich monitoreó personalmente el espionaje. Los enviados de la ministra a la Patagonia y Temuco fueron el comandante mayor Jorge Domínguez, director de Inteligencia Criminal, y el comandante Rafael Antonio Benz, jefe del Centro de Análisis de Inteligencia, ambos de GNA. Su interlocutor chileno fue Patricio Marín Lazo, jefe de Operaciones de Carabineros.

El vínculo entre la GNA y la fuerza policial del país trasandino quedó al descubierto y documentado en el marco de una causa judicial que tramita actualmente en Temuco (Chile) donde se investiga el rol de varios Carabineros en el montaje de pruebas contra comuneros mapuches en lo que se conoció como “Operación Huracán”. Por esta causa está preso el principal interlocutor de los funcionarios de la GNA, Marín Lazo.

El informe trucho que Bullrich compró a Chile

Tanto Domínguez como Benz realizaron operaciones de inteligencia ilegales durante el caso Maldonado; viajaron varias veces a Temuco para intercambiar información sensible con sus pares de Carabineros. También llevaron adelante la intervención del teléfono chileno que utilizaba Santiago, así como la intervención remota del móvil utilizado por Germán Maldonado. Al Brujo lo consideraron un “blanco”, es decir un objetivo de la inteligencia de ambos países.

Nuestras Voces accedió a los mensajes de audio enviados entre Domínguez y Marín Lazo que ratifican la coordinación de inteligencia que existió entre ambas fuerzas, al menos entre enero de 2017 y los primero meses de 2018. También a los mensajes de chat y documentos compartidos en ambos lados de la cordillera.

“No descarto que haya pasado para Chile”

A las pocas horas de la desaparición de Maldonado, el Gobierno envió a Esquel a varios agentes del Centro de Reunión de Información (CRI) para espiar a organismos de Derechos Humanos y a la familia del Brujo. En paralelo a la intervención del Ministerio de Seguridad en el expediente por la desaparición forzada de Maldonado, vía Gonzalo Cané, Bullrich autorizó operaciones de inteligencia por fuera del expediente, es decir sin control judicial alguno. La propia fuerza sospechada por la desaparición del joven anarquista había sido autorizada a desplegar un esquema de inteligencia mucho más profundo y en las sombras, en coordinación con los Carabineros chilenos.

El 12 de agosto de 2017, Domínguez le informó al jefe de la inteligencia de Carabineros, Marín Lazo, que había llegado a Esquel “por el tema de la desaparición”. Ese mismo día, le envió por WhatsApp los datos del testigo Nicasio Luna Arratia y la página de Facebook de Germán Maldonado.

Domínguez: Es muy importante saber dónde registró el teléfono.

Marín Lazo: Vale, si dentro del registro igual le figura algún correo electrónico sería de gran ayuda para lo que Ud necesita, igual podemos levantar con eso varios datos relevantes.

Al día siguiente, Domínguez le envió un mensaje de audio a Marín lazo: “Con el tema de Hualas Jones (SIC) se nos está complicando un poquito…esa imagen que te mandé fue un integrante de la comunidad hippie en realidad que aparentemente no aparece.”

Para el 13 de agosto, Carabineros ya había recibido varios datos vinculados a Maldonado. Ese mismo día, la fuerza policial chilena elaboró un primer informe secreto donde se incluyó la georreferencia del celular que utilizaba el Brujo con datos obtenidos, supuestamente, de la empresa WOM. “Esa georreferencia dio teléfono chileno en argentina”, le avisaba Marín Lazo a Domínguez.

Ni mapuches chilenos, ni aborígenes terroristas

Por entonces, Bullrich insistía que no tenían pruebas suficientes para confirmar la presencia de Santiago dentro del territorio. La pregunta legítima a esta altura sería: ¿la Gendarmería no sabía nada de Maldonado y así se lo comunicó a Carabineros o sobreactuó ese desconocimiento para instalar que en realidad se había fugado a Chile? ¿Y cuál era la intención de Bullrich para sostener aquella hipótesis? Vincularlo directamente a la RAM. Por eso se lo consideró un “blanco” de inteligencia.

En este audio, Domínguez le manifestó a Marín Lazo la “sospecha” de que Santiago podría haber cruzado a Chile.

Por otro lado, en un mensaje de Chat, el comandante Benz le preguntó al jefe de inteligencia de Carabineros lo siguiente: “Hola necesito saber si estás personas han salido de Chile con destino a USA, Cuba, Europa y otros de Germán Aníbal Maldonado y Santiago Andrés Maldonado.”

El Gobierno nacional nunca investigó a la Gendarmería pero sí desplegó todo su aparato de inteligencia para vincular a Maldonado con la RAM. Y Carabineros hizo lo mismo. Por eso en una minuta confidencial sobre el “Caso Maldonado” elaborada el 14 de agosto por Carabineros, se mencionó el trabajo conjunto entre ambas fuerzas en los siguientes términos: “Intercambio de blancos de investigaciones en común vinculados al conflicto mapuche y subversivo; e intercambio de sujetos con órdenes pendientes en ambos países, relativos al conflicto mapuche y subversivo.”

La obsesión de Bullrich

La cuestión del teléfono celular de Santiago y su hermano Germán fue clave. Bullrich monitoreó personalmente la intervención de ambos equipos, procedimiento realizado con tecnología chilena. La persona que lo hizo fue el ex empleado civil de Carabineros, Alex Smith, creador de un software llamado Antorcha, capaz de intervenir teléfonos celulares de manera remota, sobre todo para captar (e implantar) mensajes de distintos sistemas de mensajería. Hoy está acusado de haber fraguado pruebas contra mapuches, al igual que sus empleadores chilenos. Como sostuvo Ricardo Ragendorfer en Nuestras Voces el 6 de febrero de 2018, la ministra compró “un informe trucho de Chile”.

Al especialista en informática le consultaron qué otras investigaciones había realizado para Carabineros. “En la búsqueda de encontrar el cuerpo de Santiago Maldonado, en apoyo a Gendarmería Argentina. Esa es una de las que recuerdo”, respondió Smith durante una audiencia de la Comisión Especial Investigadora de “Operación Huracán” realizada el 4 de junio de 2018 en la Cámara de Diputados del país trasandino.

El objetivo del Gobierno nacional era conseguir las llamadas entrantes y salientes del teléfono chileno que utilizaba Santiago como también la intervención online del móvil utilizado por su hermano, Germán. Así quedó claro en el mensaje de audio enviado por Domínguez a Marín Lazo.

A partir de ahí, la inteligencia sobre los Maldonado la continuó el comandante Benz.

Para el 14 de septiembre, la intervención de los teléfonos estaba en marcha. Al día siguiente, Benz vuelve a comunicarse con su par de Carabineros: “Buen día amigo. ¿Será posible que me envíes el número de expediente u oficio judicial por el cual se solicita ante la empresa de telefonía los datos del celular que habría usado Maldonado?”

Probablemente, Carabineros haya utilizado la causa judicial conocida como “Operación Andes” instruida por el fiscal chileno Sergio Moya, quien intentó vincular un supuesto tráfico de armas entre Argentina y Chile; está operación está bajo investigación penal porque se descubrió que Carabineros también había fraguado pruebas al “implantar” mensajes con el software “Antorcha”.

-Hola Patricio. Hablé con mi jefe y le expliqué la situación de que es muy delicado q ustedes nos pasen los datos aportados por la empresa con la referencia de expediente u oficio de la corte. Q solamente pasarán una hoja con datos del celular sin q se registre el pedido formal. En Si, lo único importante son los datos del titular y cruces telefónicos y mensajes como información netamente de inteligencia.

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Benz le hizo esta aclaración a Marín Lazo el 15 de septiembre. Por “lo sensible” del tema, el Ministerio de Seguridad lo autorizó a viajar a Temuco para recoger la información personalmente. “Buen día amigo. Cómo estás? Es posible q mañana salga para allá. Para hacer todo el trabajo sin que me mandes nada. Para no complicar las cosas”, escribió Benz.

Una vez en Temuco, quien parecía nerviosa era la ministra Bullrich. “Tenemos alguna novedad de la compañía? Tengo órdenes de quedarme hasta q tenga el listado”, le avisó Benz al ahora detenido Marín Lazo. El jefe del Centro de Análisis de Inteligencia de GNA cambió sus pasajes a la espera de esa información.

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“Hola amigo. Tenes alguna novedad de la telefónica. Me están presionando mucho. Gracias”, escribió el 25 de septiembre desde Temuco. Por su parte, Carabineros enviaba a sus agentes a la empresa en cuestión para apurar las cosas. “Buen día amigo. Me están preguntando de Buenos Aires si ya contestó la compañía. En estos momentos está reunida la Ministra con el Director General de Gendarmería. Y está preguntando el tema por eso te molesto amigo”, insistió el 29 de septiembre. Ese mismo día, en Buenos Aires, Bullrich mantuvo una reunión con el subsecretario de Interior de Chile, Mahmud Aleuy.

Ante la impaciencia de Bullrich por esa información que no llegaba, ese mismo 29 Benz le envió varios mensajes a Marín Lazo para saber si el Director General de GNA podía hablar directamente con el Director General de Carabineros. Domínguez también habló de este tema con su par chileno.

Nunca estuvo en los planes del Gobierno nacional investigar a la GNA por la represión ilegal que desembocó en la desaparición y muerte de Santiago Maldonado. El Poder Ejecutivo aprovechó este caso para fortalecer su hipótesis del enemigo interno y reinstalar la palabra “subversivo” para definir a los integrantes de la comunidad mapuche, en línea con Chile. Y a partir de esa “hipótesis”, autorizar tareas de inteligencia coordinadas a ambos lados de la frontera.

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Sebastián Premici

Licenciado en Ciencias de la Comunicación. Autor del libro De patrones y peones. Los aliados esclavistas de Mauricio Macri. Colabora en Página/12 y formó parte de Radio Nacional.

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