El polémico Stinfale logró zafar de la tragedia de Time Warp

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La muerte de 5 jóvenes en la fiesta electrónica de Costanera Norte en 2016 va camino a la impunidad. Un reciente fallo de la Cámara de Casación confirmó los sobreseimientos del polémico abogado Víctor Stinfale y de su socio Walter Santángelo, «administradores de la sed»  en el evento. Además acerca al juicio con pocas pruebas contra los acusados, que incluyen a un empresario, Inspectores de la Ciudad y Prefectos. 

Foto: Joaquín Salguero

Un fallo de la Cámara Federal de Casación de hace unos días trajo de nuevo a escena la fiesta electrónica Time Warp en abril de 2016 en el predio de Costa Salguero. La decisión del tribunal dejó firme el sobreseimiento del polémico abogado Víctor Stinfale y su socio Walter Santángelo al desvincularlos de la organización del evento. Es un fallo que reduce el número de responsables y abre las puertas a que el caso sea elevado en breve a juicio oral sin que se realice una nueva autopsia a las víctimas y que en el juicio no haya pruebas contra los procesados por las cinco muertes y la docena de heridos.   

Durante la instrucción que llevó adelante Federico Delgado con Sebastián Casanello como juez, había procesado a Stinfale al entender que era una de la cabezas del evento. También señaló que Energy Group, su empresa encargada de la comercialización de bebidas, fue la “encargada de administrar la sed” en la fiesta cortando los suministros de agua de los baños. También establecía un vínculo directo de Stinfale con Augusto Conci, dueño de Dell Producciones, la empresa que organizó la fiesta. Pero luego, la actual jueza María Eugenia Capucchetti los sobreseyó y la decisión finalmente llegó a Casación.

El negocio joven de Larreta

“Lamentamos mucho el fallo, pero a esta altura no nos toma por sorpresa. Es la continuación de lo que inició la jueza que tiene la causa. Stinfale es una persona muy poderosa, con enormes contactos en la Justicia. Imaginate que pudo sacar al juez y al fiscal porque lo vinculaban a él”, señaló Laura Orellano, la madre del joven abogado Nicolás Becerra, una de las víctimas. 

Después de haber estado 70 días preso y de anunciar que se iba a “llevar puesto a Delgado”, Stinfale cumplió; denunció al fiscal por mal desempeño y éste terminó separado e imputado. La decisión de la Sala II de la Cámara de ratificar el sobreseimiento exime de responsabilidad a dos personajes centrales de la investigación y abre la posibilidad de que Capuchetti, eleve la causa tal como está hasta ahora. 

Cabe recordar que Stinfale fue el abogado que representó al vendedor de autos Carlos Telleldín, acusado de armar la camioneta del atentado a la AMIA. También representó al traficante de armas sirio Monzer Al Kassar, al Gordo Valor, a decenas de barrabravas e incluso a Maradona.

Con el sobreseimiento de Stinfale y Santángelo, por la denominada “Tragedia de Time Warp” ahora solo están procesados Conci, cinco agentes de control de la Ciudad y 25 prefectos, acusados de permitir la venta de drogas en el predio. “Sospechamos que van a intentar despegar a Conci también y que solo vayan los perejiles. Lo intentó ya la jueza, pero a la Cámara ya le pareció mucho y lo tiró para atrás”, señala Orellano. 

Una de las querellas de los cinco jóvenes muertos esa noche recibió la noticia del fallo como un doble golpe. Además de la desvinculación de Stinfale, ven que los plazos se terminan sin que la jueza le permita hacer un nuevo estudio de la autopsia inicial que fue cuestionada y por la cual se investigó a una perito. En ese primer estudio se sostenía que los chicos murieron por el policonsumo de sustancias, algo que limitaría las responsabilidades a sus conductas y no a todo lo que sucedió alrededor suyo. 

«Si se eleva como está la causa ahora vamos a tener muchos problemas. Los chicos no se murieron de una sobredosis, murieron porque los procesados organizaron una trampa mortal», explica Orellano, que es médica y fue la primera en desconfiar del informe toxicológico del Cuerpo Médico Forense de la Corte.

Fuera de control

«Insisto en que nuestros hijos no murieron por policonsumo. Los valores de la autopsia mostraban que no hubo sobredosis en ninguno de los casos. Nosotros apelamos esas pericias y la Cámara dijo que estaban mal hechas e incompletas», explicó Mónica Bertotti, madre de Francisco Bertotti, otra de las víctimas. “En el estudio de humor vitreo confirmaba altísimos niveles de deshidratación, por ejemplo”, agrega Orellano. 

El estudio toxicológico fue revisado tiempo después por la titular de la Cátedra de Toxicología de la Facultad de Farmacia, Eda Villamil, y cuestionó los procedimientos del trabajo. Entendió que no había sido registrada debidamente la cantidad de la droga en la sangre de las víctimas por lo tanto entendía que muchas de esas sustancias podían ser viejas. Fue entonces que las querellas exigieron una nueva autopsia. Para ese procedimiento la Corte pidió que viniera un cromatógrafo desde el exterior. «Ese es un instrumento que permite determinar con una certeza absoluta cuáles fueron las razones de los fallecimientos», explicó Alejandro Amor, Defensor del Pueblo de la Ciudad y querellante en la causa. 

La máquina fue comprada en Japón pero nunca pudo ser calibrada. Si van a juicio con la primera autopsia como única prueba clínica, el trabajo de la defensa se alivianará sensiblemente. Los abogados de la defensoría piden que no vaya a juicio sin nuevo estudio pero temen que la jueza no lo permita. 

La querella denunció que en la fiesta electrónica se generaron todas las condiciones para que se produjeran las muertes. La venta indiscriminada de drogas adentro, la falta de controles para que no se pudieran ingresar esas sustancias, la falta de ventilación y el hacinamiento provocado por la cantidad de gente. En el lugar que estaba habilitado para unas 13.000 personas se comprobó que entraron cerca de 20.000. También señalan la poca prevención en emergencias, dos ambulancias, seis médicos y 10 socorristas para atender a esa multitud.

“Si vos hacés una fiesta en la que sabés que la gente va a consumir determinadas sustancias tenés que preparar un sistema de contingencia que responda a eso. En una fiesta tan grande necesitás un puesto sanitario organizado y con toda la medicación probable para esos cuadros. Tener oxígeno para suministrar. Solo hubo dos ambulancias. Mi hijo estuvo convulsionando 40 minutos antes de morir. Cuando lo encontraron no había manera de llevarlo porque las dos ambulancias ya se habían ido a llevar a otros dos chicos un hospital. Pero es más fácil decir que murieron porque tuvieron una sobredosis y que no haya culpas para nadie”, concluye Orellano. 

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