Hantavirus: el ajuste cuesta vidas

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En Epuyén ya murieron diez personas desde el primer caso fatal de Hantavirus a comienzos de diciembre de 2018. Se suman dos casos fatales de Entre Ríos y Salta. Y numerosos internados en provincia de Buenos Aires. Se trata del brote más grave y letal de Chubut, con impacto en tres provincias patagónicas. Detrás del mal manejo epidemiológico está el brutal ajuste aplicado sobre el presupuesto: el Programa de prevención y control de enfermedades endémicas del (ex) Ministerio de Salud vio reducido su presupuesto en un 72% entre 2016 y 2019. Y el ANLIS-Malbrán, dedicado a la investigación de virus, también sufrió grandes recortes.

Desde que surgió el brote de Hantavirus, Sebastián Valle vio morir a su padre y a sus dos hermanas. Él también se contagió. Pasó diez días internado pero sobrevivió. Es uno de los 28 infectados con el virus Hanta en la ciudad patagónica de Epuyén. Una localidad de menos de dos mil habitantes, en la que ya murieron diez personas desde el primer caso fatal registrado a comienzos de diciembre de 2018. Se trata del brote más grave y letal de la provincia de Chubut. En las últimas tres décadas se habían registrado en el territorio provincial 107 casos con 35 fallecimientos como consecuencia de esta enfermedad viral que transmiten los ratones. Además, se trata de un brote “inusual” porque incluye la transmisión entre personas.

Detrás de esta situación epidemiológica, se encuentra el brutal ajuste aplicado sobre el presupuesto del sistema de salud nacional que alcanza números exorbitantes en las áreas que tienen funciones relacionadas con la prevención y el control de epidemias como la de Hantavirus, en algún caso con un recorte superior al 80% en el período que va de 2016-2019. A este panorama se suma la falta de una respuesta contundente por parte de las autoridades nacionales. Así lo observan desde la Fundación Soberanía Alimentaria, quienes publicaron un informe donde analizan el caso, las políticas públicas que se pusieron en marcha y las que no.

“Vemos con preocupación la escasa respuesta que está teniendo el gobierno nacional”, dijo a Nuestras Voces, Federico Kaski, vicepresidente de la Fundación Soberanía Sanitaria y ex viceministro de salud de la nación. “En lugar de tener medidas sanitarias con equipos en el territorio trabajando sobre la concientización y en el registro de nuevos casos, se enviaron policías”, señaló. Sobre Epuyén, el epicentro del brote, recae una orden judicial de aislar en sus casas a 94 habitantes que estuvieron en contacto con personas que contrajeron el virus. Para garantizar que se cumpla esa medida, hay 40 efectivos recorriendo la localidad. El incumplimiento se penalizaría con prisión de 6 meses a 2 años.

Cuando el silencio no es salud

Todo comenzó el 24 de noviembre durante el cumpleaños número 14 de una adolescente, Camila, que figura entre las víctimas fatales. Al festejo asistió un peón de campo que estaba afectado por la enfermedad pero no lo sabía. El hombre se habría contagiado el virus mientras limpiaba un galpón. El contacto que mantuvo con la joven y su esposa resultó fatal: ambas murieron.

“La comunicación del Ministerio de Salud y Desarrollo social fue tardía. No hubo una reacción con medidas concretas, como puede ser el fortalecimiento con equipos de terapia intensiva, insumos y profesionales. El brote se da en una ciudad de no muchos habitantes, por lo tanto los efectores no están preparados para recibir a tantas personas con una enfermedad tan grave. Deberían enviar profesionales especializados en terapia intensiva”, explicó Federico Kaski.

«La comunicación del Ministerio de Salud y Desarrollo social fue tardía. No hubo una reacción con medidas concretas, como puede ser el fortalecimiento con equipos de terapia intensiva, insumos y profesionales».

La pregunta que surge es si pudo haberse prevenido o advertido desde el Estado este brote. “Podríamos haber tenido una mayor noción de esta situación si hubiéramos tenido acciones de seguimiento que se hacen anualmente. La situación que estamos viviendo es producto de la ausencia del Estado. Las acciones de seguimiento son responsabilidad del Ministerio de la Salud”, señala el especialista.

Dentro del ex Ministerio de Salud de la Nación históricamente se impulsó el fortalecimiento de la vigilancia de la salud a través de la implementación del Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud (SNVS), gestionado desde el Área de Vigilancia la Salud de la Dirección Nacional de Epidemiología y Análisis de Situación de Salud.

“Siempre se ha hecho un trabajo de controlar la presencia de roedores en la región y hacer un estudio de la presencia de virus”, explicó Kaski. Y desarrolló: “Se ponen trampas para capturar roedores en las regiones endémicas, que son las regiones que se sabe que hay circulación del virus, y se sabe si hay un alto índice de roedores contagiados; pero también se puede investigar. Se pueden estudiar virológicamente y si son el subtipo que se transmite de forma interhumana, que es lo que está preocupando de este brote. Esto lo podríamos haber sabido con anterioridad si se hacía este seguimiento. Ahora están trabajando, pero no se enviaron antes las muestras para hacer el seguimiento”.

Cinco hospitales por uno

La situación epidemiológica que atraviesa Epuyén compromete áreas de al menos tres provincias: Chubut, Río Negro y Neuquén. Es por eso que más allá de los esfuerzos locales precisan de un Ministerio Nacional que coordine las acciones con presupuestos acordes a las tareas que debe realizar.

Se trata de una situación sin precedentes en los últimos años. De acuerdo a cifras oficiales, desde 2013 a 2018 se han registrado en promedio 100 casos anuales de Hantavirus. En estos años las provincias que han registrado mayor cantidad de casos son Buenos Aires, Salta y Jujuy. Durante este período hubo un total de 111 fallecidos por el virus, que tiene una tasa de letalidad cercana al 20% pero que llega en algunas regiones del sur del país a una tasa del 40%.

“Las acciones que la Secretaría de Gobierno en Salud viene desarrollando a raíz del brote de hantavirus son únicamente de comunicación, delegando en la provincia el resto de las acciones para controlar el brote y prevenir nuevos casos”, señalaron en su informe desde Soberanía Sanitaria.

Desde 2016 a esta parte las áreas vinculadas a la prevención de hantavirosis sufrieron recortes que podrían explicar por qué no pudo advertise este brote a tiempo. La administración nacional de laboratorios e institutos de salud “Dr. Carlos Malbran” (ANLIS – Malbran) es un organismo descentralizado del (ex) Ministerio de Salud que tiene entre sus funciones realizar la vigilancia e investigación epidemiológica y clínica de enfermedades transmisibles y no transmisibles. El recorte acumulado entre 2016 y 2019 en el presupuesto de este área es del 35,73%.

A su vez, el Programa de Investigación, desarrollo y servicio en virosis humanas del ANLIS, acumla una reducción del 28,28% en el presupuesto de 2016 y 2019. Y por otra parte el Programa de prevención y control de enfermedades endémicas del (ex) Ministerio de Salud, vio reducido su presupuesto en un 72% entre 2016 y 2019.

Además, el área de prevención epidemiológica y control de enfermedades agudas del (ex) Ministerio de Salud, acumula una reducción presupuestaria del 80,72% entre 2016 y 2019.

Además de las 10 muertes en Chubut hubo otros dos casos fatales. La última se produjo en Entre Ríos, después de un caso mortal registrado en Salta. Al cierre de esta nota había personas internadas en distintos rincones de la provincia de Buenos Aires, en Lomas de Zamora, Lanús, Navarro y San Pedro. Ninguno de estos casos en las distintas provincias es semejante a la cepa Andes, que se disparó en Chubut, sin embargo la respuesta del Estado parece ser la misma.

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María Florencia Alcaraz

María Florencia Alcaraz

Es integrante del colectivo Ni Una Menos. Aborda temas como violencia institucional y violencia de género. Además de escribir en este portal, publica en Anfibia, El Destape y es cofundadora de Latfem, un medio de comunicación feminista.

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