Historias de jubilados que ya no pueden pagar sus medicamentos

Compartir

Durante el gobierno de Mauricio Macri los jubilados que reciben remedios gratis del PAMI pasaron de 2 millones a 1 millón. Al mismo tiempo se redujeron los medicamentos de la cobertura y les complicaron los tramites para acceder a lo que necesitan. Historias de abuelos que tuvieron que dejar de medicarse por la crisis. En invierno deben elegir entre prender la estufa o ir a la farmacia. La propuesta de Alberto Fernández para devolver el derecho a la salud.

Esta semana el candidato a Presidente del Frente de Todos, Alberto Fernández, propuso medicamentos gratis para todos los jubilados y despertó la polémica. El titular del ANSES, Emilio Basavilbaso, sostuvo que “todo jubilado que no puede pagar remedios los tiene en forma gratuita”, sin embargo desde Nuestras Voces dialogamos con adultos mayores que tienen que pedir créditos en el Anses para poder comprar sus medicinas, otros que tienen que elegir entre prender la estufa o los remedios y algunos que dejaron de tomar algunos fármacos por la imposibilidad de pagar los que no les cubre el PAMI. Desde la Fundación Soberanía Sanitaria (FSS) emitieron un documento en el que dan cuenta de las opciones que tiene el Estado para poder garantizar el acceso gratuito para todos los jubilados y jubiladas.

Ricardo Escobar fue toda su vida soldador. Cobra la jubilación mínima. Tiene problemas cardíacos. Hace dos años sufrió un infarto, el tercero en su vida. Tiene que tomar entre ocho y nueve medicamentos diariamente. El primero de todos es Omeprazol 40 miligramos, para que el resto no le haga daño. Si bien ese se lo cubren al cien por cien, cada tanto se lo sacan y su mujer tiene que ir al PAMI a hacer los trámites para que se lo restituyan. A veces tiene que esperar alrededor de tres horas y muchas veces ve como maltratan a otros adultos mayores que van al organismo. Desde hace 20 días no lo está tomando porque aún no se lo han repuesto. Lo mismo sucede con el Filten, que es para la patología cardíaca, y cada tanto tiene que volver a hacer el trámite. Mientras hasta el 2015 recibía todos los medicamentos gratuitos, ahora sólo le entregan cuatro sin ningún costo. “El Enalapril, que antes salía 15 o 20 pesos ahora sale 200 el más barato”, dijo a Nuestras Voces. Cuando no lo puede pagar, explicó, trata de tranquilizarse. “Intento no ver mucha televisión. A veces comemos una vez al día. No tomamos leche. Tratamos de achicarnos en todos los gastos. Ahora, por ejemplo, estoy con dos camperas porque por mi enfermedad no puedo tomar frío y no puedo prender la estufa. No veo que sea una salida sacar un crédito para pagar el gas. Tomo los medicamentos esenciales, que son los del corazón. El de colesterol es carísimo y cada tanto también me lo sacan”.

Iris Irregales es la compañera de Ricardo. Está a punto de cumplir los 60 años pero no puede jubilarse porque no tiene los años de aportes que se requieren. Su marido la tiene como adherente en el PAMI. Ella es diabética. Tiene que medirse el nivel de glucosa todos los días, a la mañana y a la noche. Antes le entregaban dos cajas de 25 tiras por mes. Ahora le entregan una de 50 por año. Compran el resto con mucho sacrificio y con la ayuda de su hijo. “Se nos ensombreció la vida”, sostuvo. Y agregó: “Antes vivíamos con dignidad”.

Mercedes Morales, de 65 años, saca créditos en el ANSES para pagar sus medicinas. Se jubiló en 2015 gracias a la moratoria. Tiene artritis rematoidea. En 2011 le otorgaron una pensión por discapacidad y recibía la medicación en forma gratuita a través del Programa Federal que pasó a llamarse Incluir Salud. Cuando se jubiló pasó al PAMI que comenzó a entregarle los remedios sin costo. Sin embargo ahora tiene que comprarlos con el 50 por ciento de descuento. Gracias a los fármacos puede caminar, hacer ejercicio y yoga. De los 11.525 de la jubilación, se le descuenta la moratoria y los créditos que ya pidió para pagar los remedios. En mano recibe 6800 pesos. Lo único que le da el PAMI sin costo son las bolsas de colostomía que tiene que utilizar después de una operación que le realizaron por una perforación del intestino. Una de las veces que le tenían que proveer el producto se demoraban y demoraban. Cansada de esperar dijo que no se movería del PAMI hasta que le resolvieran la situación. Consiguieron que una persona le prestara bolsas que ella devolvió cuando finalmente se las entregaron. “Me siento abandonada por un Estado que debería protegernos”. A sus nietos, a los que antes invitaba a desayunar o a merendar a un lugar que les gustaba, ahora apenas les puede comprar un alfajor cuando cobra los haberes.

Andrés Botnam también cobra la mínima. Vive con su compañera, Elvira, que accedió a la jubilación con el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. “Si no, estaríamos re contra mal”, sostuvo. Como tiene un auto modelo 2012, no le entregan más medicamentos gratuitos. Tornero de oficio, estuvo durante años al frente de una máquina ocho, diez, doce horas por día. “El auto lo fui pagando mientras trabajaba”, contó. “Por suerte solo necesito una medicación. Pero todo impacta: los servicios, el costo de vida. Antes iba al supermercado y compraba sin mirar el precio. Ahora si es muy caro no lo pago. Por ahí vas a comprar diez cosas y volves solo con cinco. Sacarle a un jubilado los medicamentos cuando antes se podían dar… en mi caso no es grave porque tengo sólo uno, pero los servicios aumentaron, todo se multiplicó por mil. Por suerte tengo el alquiler de un galpón, que no es mucho, pero ayuda. Si fuera solo por la jubilación no podría vivir”, señaló. Su hijo de 32 años volvió a su casa porque no le alcanzaba para pagar el alquiler.

A Ángel, de 69 años, se le siente la tristeza en la voz. Es diabético, tiene problemas cardíacos y es dislipémico. Mi obra social me facilita solo el 50% de las tiras reactivas y los digitopuntores, que son productos muy caros. Los medicamentos el último año aumentaron alrededor del 300 por ciento y las jubilaciones 172 por ciento. Toma siete medicamentos. En 2015 le entregaban todos en forma gratuita. Ahora no. Tiene la suerte de cobrar una jubilación un poco más elevada que la mínima. “No sé como haría para vivir con 12 mil pesos”, expresó. Sin embargo la angustia es cotidiana. “Esto destrozó mi economía. Toda persona tiene que tener un esparcimiento. No digo ir al teatro todos los fines de semana. Pero ahora no podemos sacar a los nietos ni a dar una vuelta. Es un cambio radical respecto a lo que uno vivía”.

Según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), los medicamentos escenciales para enfermedades cardiovasculares, como el Sitrom, aumentaron un 784%. “A esto se le suma el hecho de que PAMI modificó la Resolución 005 dejando de entregar la medicación crónica gratuita a los 2 millones de afiliados y para acceder a la misma se exige cumplir una serie de requisitos demasiados restrictivos. Esta situación trae como consecuencia que las personas mayores dejen de consumir su medicación o lo hagan de manera limitada para generar un ahorro económico en los gastos que estos demandan”, sostuvieron en un informe sobre el impacto inflacionario en los medicamentos que publicaron a fines de junio.

Jubilados modelo Cambiemos: cada vez más pobres y con menos remedios

La diputada nacional Luana Volnovich recordó: “Cuando asumió Néstor Kirchner, sólo 30 mil jubilados recibían medicamentos gratis de PAMI. En el año 2015 lo recibían dos millones. Hoy un poco más de un millón. Lo redujeron a la mitad. Alberto Fernández anunció que los vamos a devolver”.

Luego del acto en Temperley en el que el candidato a Presidente del Frente de Todos anunció que en el caso de ganar los comicios propondrá que el Estado subsidie la compra de los medicamentos de los jubilados, algunos economistas y periodistas cuestionaron de dónde se sacarían los fondos para financiar el programa. Según sostuvo el diario La Nación, se necesitarían 19 mil millones por año para poder entregar los medicamentos gratis. El Banco Central paga a los bancos más de 2120 millones de pesos por intereses de las Letras de Liquidez  todos los días. Por ese motivo, sostuvo Fernández en un twitt, el costo de la medida que podría beneficiar a los adultos mayores de todo el país, equivale a sólo 10 días del pago de intereses de las Leliq con el que sólo se benefician las entidades bancarias.

La gran estafa a los jubilados

La Fundación Soberanía Sanitaria que integra el ex ministro Daniel Gollan y que trabaja actualmente con los equipos de Alberto Fernández, elaboró un documento en el que sostiene que “el Estado nacional tiene un enorme poder de negociación de los precios de medicamentos y cuenta con varias herramientas para efectuar las compras. No debería pagar por un medicamento el precio que se paga en forma particular en una farmacia, precio de venta al público. De esta forma, es posible garantizar el acceso gratuito a los medicamentos que las y los jubilados necesitan si se toma la decisión de priorizar esa inversión”.

Entre las principales herramientas que destaca el informe se encuentran las compras centralizadas por parte del Estado, que incluyan la demanda del PAMI y de los distintos programas del ahora ex ministerio de Salud. De esa forma, sostuvieron en el documento, al manejar volúmenes mayores se reducen los precios. También sugierieron la compra conjunta con otros países en la región a través del Fondo Estratégico de la Oficina Panamericana de la Salud (OPS). “A partir del cálculo de la necesidad anual, cada Estado participante puede acceder a más de doscientos medicamentos considerados estratégicos a precios dramáticamente inferiores a los del mercado”, explicaron desde FSS.

Otra de las opciones es la compra a laboratorios de gestión estatal que “al no tener como objetivo principal aumentar la rentabilidad, venden a precios más bajos que los laboratorios privados y pueden proveer al Estado nacional de muchos de los medicamentos más necesarios.

Si se considera la compra centralizada, “en 2015 el entonces Ministerio de Salud de la Nación compró por primera vez un medicamento para tratar la hepatitis C. El precio de venta al público era de 1000 dólares el comprimido y el Estado nacional lo adquirió por 17,8 dólares, un 98,22% más barato. En abril de 2019 la Secretaría de Gobierno de Salud anunció que, junto con PAMI, la Agencia Nacional de Discapacidad, el Instituto de Obra Social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad (IOSFA) y la Obra Social de la Ciudad de Buenos Aires (OBSBA), se logró un ahorro de 1328 millones de pesos a través de la compra consolidada de drogas oncológicas. Esto implicó un ahorro global del 56%”, sostuvieron.

El documento elaborado por la FSS también planteó que “según datos de la Secretaría de Gobierno Salud, en el primer semestre de 2019, la Coordinación de Medicamentos Esenciales (ex REMEDIAR) adquirió medicamentos por $480.556.064. Si esos mismos medicamentos hubiesen sido adquiridos por particulares en farmacias, el costo hubiera sido de $2.667.170.414. En este caso, el Estado compró medicamentos a un precio 81,98% más económico que el precio de venta al público”.

Estos son sólo algunas de las propuestas que elaboraron desde la fundación. Entre las conclusiones, aseguraron que si se toma el presupuesto de PAMI para 2019, garantizar el acceso gratuito a medicamentos para las y los jubilados implicaría entre el 0,42% y el 23,36% del presupuesto actual total y no alcanzaría al 100% de la porción del presupuesto que hoy se destina a la compra de medicamentos.

Comentarios

Comentarios

Sabrina Roth

Sabrina Roth

Licenciada en Ciencias de la Comunicación (UBA). Es corresponsal de Telesur en Argentina y escribe colaboraciones en Página/12 y #LaGarcia.

Hacé tu anotación Sin anotaciones