Jubilados modelo Cambiemos: cada vez más pobres y con menos remedios

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La pérdida de derechos y calidad de vida de las personas mayores es un rasgo distintivo de la gestión Cambiemos. Baja el poder adquisitivo de las jubilaciones y ahora, por disposición del Gobierno, dejan de recibir medicamentos gratuitos para enfermedades crónicas 2 millones de afiliados al PAMI. Mientras, suben exponencialmente los precios de los medicamentos. Entre mayo de 2015 y mayo de 2019 la jubilación mínima aumentó 172%, pero el precio de los medicamentos más consumidos por la tercera edad subió un 314%. Hubo picos de subas de hasta 784% para remedios cardiovasculares, según un informe de CEPA, CEPPEMA y ALGEC. Además, en junio se hace efectivo el fin de la moratoria previsional para las mujeres, castigado las labores domésticas y de cuidado sin posibilidad de  aportes.

La reforma previsional de diciembre de 2017 tuvo un fuerte impacto en la evolución de los haberes jubilatorios. El aumento de la jubilación mínima después de la reforma previsional fue sólo de 28,4% (comparando enero de 2018 contra enero de 2019), mientras que la inflación acumulada alcanzó el 47,6%. Según estimaciones de CEPA, el poder adquisitivo de la jubilación mínima se retrajo 18,3%, considerando incluso el aumento previsto para junio de 2019 en relación al promedio del poder adquisitivo de 2015. La pérdida representa aproximadamente $2.110 mensuales, considerando la jubilación mínima actual de $11.525. Si se analiza la evolución de la jubilación en dólares, la pérdida es significativa: la jubilación actual implica la reducción de casi 40% respecto del valor de mayo/ junio de 2015. 

Ahora bien, cuando se analiza el empobrecimiento de las personas mayores, es importante considerar las especificidades de la canasta de consumo de esta población. Si sólo se contrasta la evolución de las jubilaciones con el nivel general de precios, se pierde de vista que éste grupo etario tiene gastos que otros grupos no tienen. Este es el caso de los medicamentos, cuyo incremento de precios fue muy por encima del promedio general. Mientras que la jubilación mínima creció 172% desde mayo de 2015 a mayo de 2019, la inflación de los medicamentos ascendió a 314%, con picos de 784% en algunos medicamentos esenciales como el caso del SINTROM, utilizado para enfermedades cardiovasculares. 

Además del pronunciado aumento de los medicamentos, cabe sumar la modificación de la Resolución N° 005 de PAMI, que agrega condiciones extraordinarias (tener ingresos inferiores a 1,5 haberes previsionales mínimos, no estar afiliado a un sistema de medicina pre-paga, no ser propietario de más de un inmueble, no poseer un vehículo de menos de 10 años de antigüedad, no poseer aeronaves o embarcaciones de lujo) para poder acceder al subsidio del 100% de cobertura en medicamentos, lo que se traduce en una disminución del acceso de jubilados y jubiladas a esta prestación.

 Por otra parte, el informe de CEPA, CEPPEMA y ALGEC alerta sobre otro tipo de gastos que también afectan de forma desigual a las personas mayores. Por ejemplo, los gastos en transporte dado que, si bien tienen descuentos, en muchos casos deben utilizar taxis o remises por la disminución en la movilidad física. También hay que incluir los servicios especializados como los cuidadores domiciliarios que no son cubiertos por casi ninguna obra social, y la alimentación terapéutica que tiene costos mayores que una dieta normal, tales como la utilización de proteínas de alta absorción y rendimiento, dietas antihipertensivas, o específicas para personas con diabetes entre otras. Teniendo en cuenta estas dimensiones la Defensoría de la Tercera Edad calcula un costo de la Canasta para Personas Mayores de $30.524, por lo tanto, el 60% de los jubilados, aquellos que cobran la mínima, son pobres.

La gran estafa a los jubilados

El fin de las moratorias: un castigo patriarcal

Durante el mes de junio la situación apremiante de las personas mayores se agrava, dado que finaliza la moratoria jubilatoria para las mujeres (la de los varones ya no se encuentra vigente), mientras que el gobierno propuso reemplazarla progresivamente por una Pensión Universal de los Adultos Mayores (PUAM), que corresponde sólo al 80% de la jubilación mínima, a la que las mujeres podrán acceder recién a los 65 años y no a los 60 como en el caso de la moratoria. 

El informe realiza un cálculo en relación a la línea de pobreza, en el cual se distingue que, el valor de la PUAM era 0,2% mayor a la línea de pobreza individual en marzo de 2018, mientras que en la actualidad cayó a 3% por debajo de dicho límite. El valor actual de la PUAM es de $9.220 y la canasta para un adulto es de $9.5443.

Decimos que el fin de la moratoria previsional es un castigo patriarcal, dado que el 80% de las beneficiarias por dicha modalidad fueron mujeres, quienes durante toda su vida laboral desempeñaron mayoritariamente tareas reproductivas y de cuidado no remuneradas en sus hogares, en algunos casos de forma total y en otros de forma parcial, con mayores limitaciones para acceder a trabajos no-precarios o registrados. En este sentido, la moratoria previsional suponía el reconocimiento de años de trabajo para mujeres que realizaron tareas en el hogar sin percibir remuneración: una de las principales banderas del feminismo. Así, el fin de la moratoria previsional no constituye otra cosa que un castigo patriarcal. 

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Débora Ascencio

Débora Ascencio

Periodista especializada en economía. Integrante del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), becaria doctoral de CONICET y docente de la Universidad de Buenos Aires. Es licenciada en Sociología y maestranda en Sociología Económica.

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