La causa trucha de Bonadio iniciada por Carrió con datos de D’Alessio

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Elisa Carrió se presentó ante el juez federal Claudio Bonadio y aseguró que recibió un sobre que curiosamente contiene información de inteligencia proveniente del presunto agente de la DEA detenido D’Alessio y su banda. Apunta contra Pedro Etchebest, el denunciante que dio origen a la causa que lleva el juez Ramos Padilla e involucra al fiscal Carlos Stornelli. Pero el expediente tuvo un desopilante giro cuando Carrió llamó a Bonadio para decirle que el canciller Faurie le había informado que su hijo estaba detenido en México en una causa narco. Bonadio investigó, se presentó la ministra Bullrich, y el dato quedó finalmente desmentido.

El grupo de legisladoras cívicas del oficialismo conservador -cuya estrella rutilante es la pitonisa Elisa Carrió- abrió un expediente desopilante de 330 fojas en el Juzgado de Claudio Bonadio –el más excelso discípulo moderno de Tomás de Torquemada-, que acecha con el vaho del vómito del escándalo. ¿Por qué? Se basa en informes de inteligencia ilegal realizada por el falso abogado y presunto agente de la DEA norteamericana, Marcelo Sebastián D’Alessio y su banda compuesta por el espía de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), Hugo Rolando “Rolo” Barreiro, y los comisarios espías Ricardo Bogoliuk y Aníbal Degastaldi.

¿Qué dicen allí Carrió y sus colegas Mariana Zuvic y Paula Oliveto? Que les llegó “un sobre”, con información clasificada sobre el empresario rural Pedro Etchebest, exiliado en Miami porque el Ministerio de Justicia de Germán Garavano no le garantiza la vida en la Argentina como testigo protegido tras denunciar a D’Alessio y Cía, y otras cuestiones que bordean el sainete del ridículo y el espanto. Veamos. 

En el punto “D” de la denuncia de las damas cívicas aducen: “En el material acompañado en el sobre a la doctora Carrió aparecen transcripciones de presuntas escuchas telefónicas ordenadas en la causa 41475/2016 por el Juzgado Federal Número 2 de Lomas de Zamora”. ¿De qué escuchas ilegales se trata? Las que señaló la Corte y fueron difundidas en sendos programas televisivos del Sarrasani de la desesperación oficial. 

Todas las operaciones de inteligencia ilegal y extorsión del caso D’Alessio-Stornelli

En las fojas 43 y 45, las cívicas Oliveto, Zuvic y Carrió aportan datos de los bienes de Etchebest, que coinciden exactamente con los dichos y pruebas recabadas a D’Alessio por los jueces federales Alejo Ramos Padilla y Julián Ercolini. Es más, a este último magistrado, el espía tercerizado preso y al borde del pánico, le confesó que espió a Etchebest por orden de la AFI. ¿Quién era el jefe operativo de esa agencia gubernamental que depende directamente del Poder Ejecutivo y del presidente de la Nación? 

El abogado Pablo Pinamonti, quien fuera nombrado en el expediente penal del Juzgado de Dolores por el espía en arrepentimiento forzoso, “Rolo” Barreiro y el fiscal de Mercedes, procesado sin prisión preventiva, Juan Ignacio Bidone. Los días de Pinamonti, que llegó a la AFI por sus nexos con Daniel Angelici, transcurren con sucesivas reuniones entre Gustavo Arribas, Silvia Majdalani y un misterioso operador judicial a quien llaman “El Monje Negro”. Sus iniciales son “M.H”. No revelo su verdadero nombre para no infligir la ley de inteligencia. Al resto de los espías mencionados en esta crónica ya los escrachó judicialmente el inefable de D’Alessio, quien por lo visto, no cree que la Argentina pueda convertirse alguna vez en Dinamarca como desean Rogelio Frigerio, Carolina Stanley, Nicolás Dujovne, Mario Quintana y demás voceros de lo efímero de esta administración de la nada. 

Luego de detallar cada una de las presuntas propiedades del denunciante exiliado Pedro Etchebest en Estados Unidos, el admirador de Torquemada, su señoría Bonadio, le dio custodia a las diputadas Carrió, Zuvic y Oliveto y semejante embrollo leguleyo lo enmarcó en una causa con el rótulo “averiguación de delito”.  

Pero lo más curioso de este sainete se dio en el foja 64. “(…) Déjese constancia de que en el día de la fecha el titular del Tribunal recibió en horas del mediodía un llamado telefónico de la señora Elisa Carrió, quien le manifestó haber recibido en el día de hoy una comunicación del canciller Jorge Faurie. Que en esa ocasión, éste le hizo saber que por una comunicación interna entre embajadas del exterior, que se ingresa en base de datos “Argentinos en el exterior” habría tomado conocimiento de que su hijo, Enrique Santos, estaría detenido desde el 28 de febrero de 2019 en México por un tema relacionado por un cártel de drogas. Debido a ello, la nombrada llamó al teléfono particular de su hijo, quien le respondió que ello no era cierto, y que él se encontraba en su domicilio. Es todo cuanto dejó constancia. Firmado por Secretaría, 13 de marzo de 2019”. Estampó la secretaria penal María Vanesa Spinosa. 

Ese mismo día, el juez Bonadio, pidió “los movimientos migratorios” del hijo de Carrió. En la foja 65 constan las salidas de Enrique Santos, nacido en Chaco en 1974. Viajó frecuentemente a México, Brasil, Uruguay,  Bolivia y Miami entre 1999 y abril de 2017.  

En la foja 70, la secretaria de Bonadio, doctora Spinosa agregó. “Debido a lo informado por conducto telefónico por la señora Carrió, el titular de este Juzgado (Bonadio) se comunicó con el señor canciller Jorge Faurie, quien ratificó los dichos de la señora Carrió en cuanto manifestó que fue él quien le hizo saber que el hijo de ella, Enrique Santos, estaría detenido en México desde el 28 de febrero de 2019 por un hecho vinculado con cártel de drogas, habiendo tomado conocimiento por ello, por un oficio de Interpol, ingresado en el Ministerio de Relaciones Exteriores”. 

Repasemos. En el expediente judicial que abrió Carrió para denunciar una presunta operación del kirchnerismo y sus presos políticos sin condena firme para apartar al rebelde fiscal Carlos Stornelli de la causa conocida como “cuadernos” -que en verdad debería caratularse “foto de un cuaderno” hecho por un chofer memorioso, con presuntos nexos en la inteligencia militar-, apareció por arte de magia un informe de Interpol que en vez de imputar a la oposición de delitos graves, reveló una trama de llamadas entre Carrió, Faurie y Bonadío por el incierto destino legal del hijo de la diputada Carrió en México por un asunto de supuesto tráfico de drogas.  ¿Se trató de una noticia falsa?

Al parecer la subcomisaria de la Policía Federal, Luz María Prieto se lo tomó muy en serio. El 13 de marzo a las 5:33 AM le envió un despacho “muy urgente e importante” a Interpol México. “Estimados colegas: les hacemos saber que en nuestro país se encuentran circulando distintas versiones que dan cuenta de la detención del ciudadano argentino Santos, Enrique Rolando. (…). La supuesta detención se habría producido en Puerto Vallarta por el presunto transporte ilícito de armas y cargamento de drogas. Por tratarse de un caso de extrema importancia –escribió la subcomisaria Prieto- solicitamos una muy urgente respuesta, ofreciéndoles la más alta reciprocidad para casos análogos”. 

En la foja 73, esta vez el comisario de la Policía Federal, Marcelo Orestes De Pierro, se ocupó de “aclarar” el desaguisado sobre el hijo de Carrió. El resultado de la pesquisa de las autoridades de México fue “negativo” en relación a detención de Santos en ese país. 

Doce páginas después, Elisa Carrió puso en conocimiento de Bonadio las conversaciones sobre la versión de encarcelamiento de su hijo en México que tramitó en parte en el Juzgado de la jueza María Servini y pidió custodia tanto para ella, como para su hijo mayor, y las diputadas denunciantes. Algo que el garantista Bonadio ya le había otorgado. No así al denunciante Etchebest, quien teme por su vida en Estados Unidos, luego de denunciar a D’Alessio, el rebelde Stornelli, Degastaldi y Bogoliuk, entre otros. ¿Qué intentó hacer Carrió con esta causa desopilante? Entorpecer la investigación de más de 9 mil fojas con prueba fáctica sin arrepentidos que instruye el juez federal Ramos Padilla en Dolores y que incluye a Bonadío, Stornelli, la propia Carrió, Oliveto, Zuvic, el Ministerio de Seguridad y la dirección de la AFI como querellados e imputados. 

La escalada del delirio argumental prosiguió en la foja 90, con un escrito de la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, quien se cansó de torturar al infinito a las familias de Santiago Maldonado y  de Rafael Nahuel en 2017 –víctimas fatales del accionar brutal de la Gendarmería y la Prefectura Naval respectivamente, fuerzas a su mando en Chubut y en Río Negro-, arguyendo que el episodio de Santos -el hijo de Carrió- fue una noticia falsa, y destilando un supuesto mal procedimiento de uno de sus oficiales de enlace de la PFA. Lo inexplicable es que la misma Bullrich admitió en su escrito plagado de furia que el suboficial de la PFA, Raúl Barreto (perteneciente a Interpol) “tomo contacto” con una funcionaria de la Cancillería para informarle que “Enrique Santos se encuentra detenido en la localidad de Guadalajara, México, con motivo de una captura realizada en ese país bajo la sospecha de  transporte de armas y estupefacientes, advirtiendo que sería el hijo de Elisa Carrió”. 

El apercibido verbal, comisario inspector Marcelo De Pierro le aclaró en la siguiente foja a su superior jerárquica, Patricia Bullrich, que “Interpol Buenos Aires en ningún momento aseveró que la versión periodística era verdadera”. Y el diligente canciller Faurie, tan británico en su tono burocrático de papeles de artificio, le trasladó a la señora ministra la declaración de la funcionaria diplomática del departamento “Argentinos en el exterior” de la Cancillería Argentina. 

En estas cuestiones gastan papel, tiempo, y dedicación los funcionarios del Poder Ejecutivo, el Poder Judicial, y el Legislativo; a través de las diputadas Carrió, Zuvic y Oliveto, en un país devastado por su Gobierno, con una inflación que orilla el 60 por ciento y la deuda externa supera los 200 mil millones de dólares, comprometiendo al PBI. 

El general Julio Argentino Roca hubiese adoptado una burocracia criminal más eficiente que la ministra Bullrich y el canciller Faurie. Como le aconsejó Estanislao Zeballos en una misiva sobre el problema de los indios al sur de Bahía Blanca. Lo mejor era “eliminarlos pero en orden”. 

La solución Roca

Así fue que el 25 de mayo de 1879, Julio Argentino Roca, por entonces de 36 años, realizó una misa fastuosa con la formación de 4 mil soldados del Ejército montados a caballo en la isla de Choele Choel, donde el Río Negro se ensancha, justo antes del profundo Sur, tierra que ensangrentaron con miles de cuerpos de nuestros hermanos pampas, mapuches y tehuelches. 

“Las chinitas” fueron a parar a la servidumbre de las casas patricias en San Telmo y el corredor norte del Río de La Plata –donde ahora se venden a dos millones de dólares en el casco histórico de San Isidro- y los hombres se convirtieron en la mano esclava de las grandes estancias de la pampa húmeda y la Patagonia. Roca no quería cambiar el mundo. Su ideación del futuro era parecerse a Estados Unidos en lo aparente. El presidente Mauricio Macri tiene la misma aspiración inicua. Antes les vendíamos cuero y tasajo a Europa y hoy nos anuncian que integramos el comercio mundial con limones y otras vituallas por el estilo. 

En tanto, la Argentina está en riesgo alimentario según Naciones Unidas. Dramático. En las plazas del tercer cordón de Buenos Aires se canjea ropa usada por paquetes de fideos, yerba y leche. Un país que puede alimentar a 400 millones de habitantes no es capaz de asegurar los nutrientes básicos de 44 millones de personas en el tercer territorio más extenso y rico de América. 

El colmo es que en los grandes comercios se vende leche que no es leche y queso que no es queso. Y todo sucede en el país de millones de vacas pastando vacunadas. No hay vacunas para los ancianos ni para los indigentes, pero a las vacas se las vacuna contra cualquier peste y a los veganos se los apalea a rebencazos en la Sociedad Rural. ¿Si esto no es regresión qué es? En 2030 se estima que la población europea tendrá menos recambio generacional que Bolivia y otros países de América Latina, donde existe el 33 por ciento de la reserva de agua potable del planeta y los mejores suelos cultivables. Pero Macri insiste con el pasado. Parece que no comprende el mundo o lo hace a la perfección.  Su hermanito de la vida, Nicolás “Nicki” Caputo anhela apoderarse del Puerto de Buenos Aires por 50 años y está enlazando vía decreto presidencial el nuevo Puerto Madero del Norte que se expande a Retiro donde en 1806 y 1807, los patriotas combatieron a los ingleses. Claro que el cemento no se mastica, pero amasa millones de dólares fugados al exterior y la historia para el clan Macri es una saga italiana con tonos abyectos como la serie “Gomorra”. 

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Juan Alonso

Juan Alonso

Periodista, escritor y docente. Columnista con Roberto Caballero en Radio Colonia y del programa ADN en C5N. Distinguido con el Premio Walsh de la Facultad de Periodismo de La Plata en 2017. Fue editor de Policiales de Tiempo Argentino.

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