La Corte le echó la culpa a la AFI por las escuchas que se filtraron

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Los camaristas de la Corte Suprema encargados de las escuchas telefónicas le echaron la culpa a la AFI de las filtraciones de conversaciones de dirigentes políticos. El combo electoral de Comodoro Py: defensa y revalidación del fiscal rebelde Carlos Stornelli, filtración de escuchas de políticos kirchneristas, ataque en el Consejo de la Magistratura al juez Alejo Ramos Padilla y nuevo procesamiento para Cristina Fernández de Kirchner.

“Alguien debió de haber calumniado a Josef K., porque sin haber hecho nada malo, una mañana fue detenido”. Así comienza “El Proceso” de Franz Kafka. La obra fue publicada por su amigo  Max Brod en 1925. Kafka había muerto un año antes y el periodista y escritor Brod se basó en sus manuscritos. ¿El resultado? Quizá una de las mejores novelas de la historia de la literatura universal. ¿La trama? Un ser acuciado por el odio de los otros ingresa en el umbral de la malignidad humana de la mano de un tío que le presenta a “un abogado para pobres” en el mismo  sendero trepidante de una prostituta, una propietaria, una enfermera, un caballero antagonista y exitoso, que mancilla el psiquismo de Josef K., machacándolo con la noción del pasado. Es decir: la idea del éxito del sujeto sin representación colectiva. De a poco, el perturbado protagonista se acerca al precipicio de la inestabilidad y hasta comprende el accionar perverso de sus pérfidos perseguidores.

El gran cineasta Orson Welles llevó al cine en 1962 el concepto kafkiano de la condición humana, encarnando a un personaje omnipresente. El que abre “las puertas”.

En este diálogo surrealista, Welles dijo: “Sus engaños peculiares están descriptos en las escrituras, que son el preámbulo de la Ley. Pero ante la Justicia hay un guardia. Un hombre que viene del interior y pide entrar”.

En la Argentina de Mauricio Macri todos somos Josef K. Todos y todas estamos en riesgo de ser apresados sin haber hecho absolutamente nada. Por el solo pecado de existir bajo el mismo cielo que el séquito gobernante. El pasado 31 de mayo publiqué en Nuestras Voces el informe preliminar del relator especial de la ONU, Joseph Cannataci, sobre la vulneración del derecho a la intimidad de las personas con las escuchas judiciales en el país. ¿La conclusión? En 2018 la  Dirección de Asistencia Legal en Delitos Complejos y Crimen organizado (DaJuDeCo) produjo 41 mil intervenciones telefónicas. Y en lo que va de 2019 se están desarrollando 6 mil intervenciones al mes -3700 más que en diciembre de 2015, cuando las escuchas eran responsabilidad del Ministerio Público Fiscal- lo que daría un promedio a fin de año de 60 mil escuchas telefónicas judicializadas. 

Festival de escuchas: 41 mil teléfonos intervenidos en 2018

Un festival de espionaje protocolizado de forma robótica y humanoide que coloca a los ciudadanos como cobayos ante el poder mediático judicial, que lanzó el circo Sarrasani de las escuchas ilegales con el aval del juez federal, Claudio Bonadío, la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) y por consiguiente el Poder Ejecutivo.  

Todo muy normal, ¿no?  

Cacería

El Consejo de la Magistratura controlado por el diputado del Pro, Pablo Tonelli, anhela echar al juez federal de Dolores Alejo Ramos Padilla. Las más de 7 mil fojas de prueba fáctica que involucra a la AFI, al Ministerio de Seguridad de la Nación, a los fiscales federales Carlos Stornelli y Juan Ignacio Bidone, y la serie de conversaciones entre la diputada cívica libertadora Paula Oliveto, con el falso abogado y presunto agente de la DEA, Marcelo Sebastián D’Alessio colocan en una posición demasiado incómoda al republicanismo del hambre.

A tal punto que el juez federal Claudio Bonadío inventó de forma insólita su propia interpretación de la Constitución Nacional y el Código Procesal Penal. ¿Qué hizo? Reclamó para sí las escuchas que había ordenado realizar el juez de Lomas de Zamora, Federico Villena, al pabellón del narco Mario Segovia –donde había una multiplicidad de conversaciones privadas entre dirigentes opositores, como el ex embajador ante el Vaticano, Eduardo Valdés, con presos políticos del gobierno anterior- en el marco de lo que podría definirse como una técnica de tortura inquisitorial del siglo XXI.

El Sarrasani de Py le abrió tres causas penales a Valdés que no tiene antecedentes. Con ese engendro pretendidamente jurídico el diputado  Tonelli –quien también posee su versión propia de la Constitución- busca enjuiciar al juez Ramos Padilla. La guillotina letrada comenzó a cimentarse el pasado 28 de mayo, pero recién ayer el abogado del juez, su padre Juan Ramos Padilla, logró acceder a las escuchas ilegales. ¿Y por qué decimos que son ilegales? Simple: el juez Villena ordenó escuchar a Segovia, no a Valdés ni a los presos políticos, y desde la hegemonía mediática se pretende señalar a las víctimas de la conjura oficial como victimarios.

¿A quién se le puede ocurrir que los presuntos instigadores de una mega-operación de inteligencia (al menos eso dijo un muchacho de moñito que escribe en Clarín), que no tenían la menor idea de nada según los audios desparramados como el estiércol en la granja televisada, podrían ser los jefes de una confabulación contra el sacrosanto fiscal Stornelli y el juez impoluto Bonadío, si en las charlas no dan ninguna –reitero, ninguna-, voz de comando?

Al juez Bonadío, que además de tener su propio manual de la Constitución, también administra el registro Torquemada del Derecho Penal. Procesó con prisión preventiva por sexta vez consecutiva a la senadora y candidata a la vicepresidencia Cristina Fernández de Kirchner y le trabó un embargo millonario. Todo a seis días del anuncio de alianzas electorales, que podrían perjudicar severamente a Macri, cuya entuerto político viene cayendo en las elecciones provinciales a paso de perdedores.

El gestor de Comodoro Py, Marcelo D’Alessio y su empleado favorito, el espía de la AFI en arrepentimiento culposo, Hugo Rolando “Rolo” Barreiro miran la serie argenta desde la cárcel con dos nuevos detenidos acusados de integrar una auténtica asociación ilícita que lavó más de 100 millones de dólares en una docena de países con las ganancias de las multimillonarias extorsiones a empresarios víctimas de la encuadernación de la Gestapo de Py.   

Nota DAJUDECO Sobre Las Esc… by on Scribd

En un escrito de seis páginas firmadas por los camaristas Martin Irurzun y Javier Leal de Ibarra, la oficina de la Corte encargada de las escuchas judiciales desde 2016 no tuvo más remedio que levantar el guante por el escándalo de las escuchas en profusión televisiva y señaló en dirección a la AFI y al juez Villena como el máximo responsable de la cadena de custodia. Según la redacción de Irurzun, quien se esmeró con éxito para superar la coordinación de los muñones articulados del defensor de Stornelli -el letrado matriculado Roberto Ribas-, la DaJuDeCo habría cumplido con la orden de Villena, que en realidad no dispuso la destrucción de las escuchas como había trascendido. Es más: nos enteramos que el archivo con miles de escuchas del organismo que depende de la Corte –donde está empleado un hijo del señor Stornelli- puede depositar ese invalorable material que vulnera la intimidad de los ciudadanos por diez años, de no existir una orden precisa de un juez para destruirlo.

Como Josef K., en la novela póstuma de Franz Kafka ingresamos de esta forma al universo Irurzun del Derecho que se asemeja al cosmos Bonadío y tiene su parentesco con la galaxia Stornelli. Como es notorio, cada abogado jurisconsulto defiende su propia interpretación de la Carta Magna. Menos mal que no son científicos nucleares, porque producirían un desastre  imposible de resolver para la humanidad.

Secuencia fatal

En el escrito del juez Juan Ramos Padilla ante el Consejo de la Magistratura en defensa de su hijo Alejo Ramos Padilla quedó expuesto el pasa manos de las escuchas con las que Bonadío pretende encauzar un nuevo caso Dreyfus en 2019, con la ex presidenta de la Nación como principal acusada en el banquillo. Lo cual podría ser un tanto inquietante para la salud mental del magistrado, ya que Cristina es abogada y llegada la instancia oral y pública sería muy capaz de demoler una a una las imputaciones en su contra, si es que la Corte no declara la nulidad absoluta de la moda judicial de “los cuadernos” por el peso mismo de la carestía de pruebas y pericias.

La senadora Fernández de Kirchner quien fuera dos veces votada por la mayoría del pueblo argentino como presidenta de la Nación concurrió a 15 indagatorias y se mantuvo siempre a derecho. El fiscal Stornelli que no fue votado ni por su mamá pronto cumplirá 70 días en rebeldía fuera de la Ley. El procurador interino, Eduardo Casal, estuvo cuatro horas dando rodeos burocráticos en el Congreso, induciendo al sueño de las diputadas, diputados y senadoras que lo interrogaron sobre el escurridizo fiscal Stornelli, el predilecto de Macri. Como era obvio, nada dijo sobre las escuchas prodigadas como el abono en la puerca tierra y el interés de “un fiscal” que pidió las regrabaciones. ¿Quién sería ese fiscal nombrado por DaJuDeCo? Muy posiblemente se trate de Stornelli.   

“Surge de la lectura de los actuados en que me dirijo –redactó Juan Ramos Padilla, padre del juez federal de Dolores, Alejo Ramos Padilla ante el Consejo de la Magistratura-, que mediante un oficio firmado el día 24 de mayo de 2019, el doctor Claudio Bonadío remitió ‘el material clasificado mediante la ley de inteligencia 25.520’, que contendría diversos audios vinculados a intervenciones telefónicas producidas a personas detenidas en la cárcel de Ezeiza. Dos días después, el 26 de mayo, esos audios habrían sido publicados en los programas ‘La Cornisa’ y ‘Periodismo para todos’, bajo la conducción de Luis Majul y Jorge Lanata respectivamente.

Dos días más tarde, el 28 de mayo, la Comisión de Disciplina y Acusación intempestivamente –dado que ello no se encontraba en el temario de dicha sesión-, resolvió notificar al doctor Alejo Ramos Padilla en los términos del artículo 11 del reglamento. Al día siguiente, 29 de mayo (N. del R: cuando Stornelli apareció junto a Macri en el Día del Ejército rodeado de militares uniformados) se notificó a mi defendido en forma personal en la sede del Juzgado Federal de Dolores, sin entregarle ninguna documentación sobre las acusaciones formuladas.

El día 30 de mayo del corriente –siguió el juez Juan Ramos Padilla- mi defendido se presentó personalmente ante dicho Consejo, y solicitó acceder a la prueba reunida en su contra; sin embargo, se le comunicó que, por expreso pedido del doctor Bonadío no podían ser exhibidas ni entregadas las escuchas telefónicas realizadas en la cárcel de Ezeiza y que se encuentran incorporas en las actuaciones a las que me dirijo. Este oficio es de fecha 29 de mayo, es decir el mismo día en que se lo notifica personalmente que puede ir al Consejo a examinar la prueba.

Sin ahondar en la posible violación de la Constitución Nacional, Pactos Internaciones de Derechos Humanos con jerarquía constitucional, las disposiciones del fallo Halabi –sostuvo Juan Ramos Padilla en defensa de su hijo, Alejo- y la afectación de principios fundamentales del Estado de Derecho debido a la utilización de escuchas obtenidas de forma irregular con la complicidad de empleados públicos; resulta irónico que se le niegue a mi defendido en el propio Consejo de la Magistratura el acceso a la prueba para ejercer nada más ni nada menos que el debido derecho a la defensa, cuando a diversos periodistas les resulta llamativamente más sencillo obtener tal material clasificado mediante la ley de inteligencia 25.520”.

Un día después de la presentación de Ramos Padilla y con el malestar evidente del Colegio de Abogados de la Capital por la negación del debido derecho a la defensa, el senador Miguel Ángel Pichetto y el legislador Tonelli no tuvieron más remedio que darle vista al juez de Dolores de las “pruebas” en su contra.

¿Acaso esa “prueba” tiene la misma solidez que la causa que se instruye en Dolores y que involucra a jueces, fiscales, diputadas, periodistas, medios de comunicación, el Ministerio de Seguridad, la AFI, y presumiblemente agencias de inteligencia extranjeras realizando tareas de espionaje ilegal en el país? No. Se trata como se dijo aquí de escuchas a un narco. Ni a Valdés ni a otro dirigente K. Con la excusa de Segovia la AFI mantuvo al menos tres días esas escuchas en su poder. ¿Quién es el encargado de las escuchas judiciales en la agencia de inteligencia? Un hombre de Daniel Angelici, amigo del presidente. El personaje se llama Juan Sebastián, alias “El Enano” De Stéfano. Fue denunciado por el ex juez Daniel Llermanos por “el apriete” al juez Luis Carzoglio para que encarcelara al dirigente camionero Pablo Moyano en 2018.  ¿Pero quién más apuntó a “La Casa” dirigida por Gustavo Arribas y Silvia Majdalani? Nada menos que Irurzun y Leal Ibarra. A saber:

“Cuando un juez dispone que una fuerza de seguridad o la AFI cumplan la función de escuchar o transcribir escuchas telefónicas, su tarea como auxiliares del juez se encuentra bajo responsabilidad del magistrado porque es quien las ordenó –dijeron Irurzun y Leal de Ibarra en su resolución del pasado 4 de mayo-. La AFI no puede realizar inteligencia con material obtenido en su rol de auxiliar de la justicia y si existiera alguna irregularidad en el marco de esa labor, deberán ponerlo en inmediato conocimiento de los superiores jerárquicos de dichas instituciones y, de existir elementos, realizar la denuncia penal correspondiente.

Más allá de ello, de  acuerdo a lo acontecido en los audios obtenidos en función de las captaciones ordenadas judicialmente, se evidencia que existen vulnerabilidades en la cadena de custodia fuera del ámbito de DaJuDeCo”.

Como en la saga kafkiana de Josef K., el imputado acude desesperado a los malos oficios de un pintor y hasta de un sacerdote, tan bien reflejado en la escena que publicamos del film de Orson Welles.  Abandonado y triste, solo la enfermera ama a Josef K.

Cualquier similitud con lo real en estos tiempos de persecución tenaz, latrocinio en forma de deuda externa y destrucción total del Estado, además de la instalación de la mentira como elemento de la tortura social, y una manipulación de masas de diseño a través de los medios hegemónicos y sus periodistas a la renta; es una causalidad de la llamada modernidad.

“Mientras el tigre no puede dejar de ser tigre, no puede destigrarse, el hombre vive en riesgo permanente de deshumanizarse”, pensó Ortega y Gasset.

El país nuestro y su eterna paradoja de la muerte y esta escala dramática de rufianes pitucos. La sonrisa ladeada de Jair Bolsonaro con Macri hubiese merecido una puesta de Welles en “El Proceso”.

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Juan Alonso

Juan Alonso

Periodista, escritor y docente. Columnista con Roberto Caballero en Radio Colonia y del programa ADN en C5N. Distinguido con el Premio Walsh de la Facultad de Periodismo de La Plata en 2017. Fue editor de Policiales de Tiempo Argentino.

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