La gran estafa a los jubilados

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El cambio en la Ley de Movilidad Jubilatoria consolidó la pérdida de poder adquisitivo de los jubilados y la sostuvo en el tiempo. Según estimaciones de CEPA, a diciembre de 2018 la caída en la jubilación mínima fue de 19,5% si se compara con el promedio de 2015. Las mujeres fueron las más perjudicadas con los cambios. Además, el PAMI recortó sus prestaciones y disminuyó la cobertura de medicamentos, mientras se registró un incremento sostenido de los precios. Entre 2015 y 2018 los medicamentos aumentaron 235% en promedio, llegando en algunos casos a superar el 500%. La herencia de Cambiemos para los jubilados y jubiladas: más pobres y con menor acceso a la salud.

Las jubilaciones y pensiones tuvieron una importante pérdida de poder adquisitivo desde 2016 y la reforma previsional, aprobada en 2017, consolidó dicha pérdida y la profundizó a partir de la modificación del índice de actualización de los haberes. Según las estimaciones de CEPA, la pérdida de poder adquisitivo de la jubilación mínima es de 19,5% si se compara el promedio de 2015 con el diciembre de 2018. En dinero ésta pérdida siginifica $21.768 en todo 2018, o 1.814 pesos por mes. Las proyecciones a 2019, a contramano de lo indicado por el gobierno, muestran una profundización del proceso, alcanzando una caída del 21% en el promedio de los primeros cinco meses respecto del promedio de 2015.

Cabe mencionar que este escenario es aún más desfavorable para las mujeres jubiladas. Del total de personas de 60 años y más, el 43% son varones y 57% son mujeres. La moratoria previsional tenía como principales destinatarias a las mujeres que se habían desempeñado como amas de casa a lo largo de toda su vida, sin percibir remuneración por dichas tareas. Realizaron el trabajo de doméstico y de cuidado para la reproducción de su familia, motivo por el cual merecen la percepción de un haber jubilatorio digno. El reemplazo de la moratoria por la Pensión Universal de los Adultos Mayores (PUAM) de menor cuantía (80% de la jubilación mínima) empobreció fuertemente a las adultas mayores, profundizando las desigualdades de género en esta población.

Macri inventó otro freno para nuevos jubilados

En este contexto sumamente desfavorable para la capacidad de compra de los adultos mayores, la política en torno al otorgamiento de medicamentos del PAMI resulta central. Sin embargo, lejos de atender a la problemática, la entidad viene recortando sus prestaciones y disminuyendo la cobertura de medicamentos. Un informe conjunto del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), el Centro de Estudios Políticos Para Personas Mayores (CEPPEMA) y la Asociación Latinoamericana de Gerontología Comunitaria (ALGEC) analiza la situación de los adultos y adultas mayores, dando cuenta el fuerte incremento en los precios de los medicamentos. Mientras que la jubilación mínima se incrementó 143,6% entre 2015 y 2018, la variación del precio de los medicamentos para el mismo periodo lo hizo en 235% en promedio, llegando en algunos casos a superar el 500%.

Los recientes incrementos en la cotización del dólar afectaron fuertemente los precios de los medicamentos, ya que muchos cuentan con insumos importados en su composición. En promedio, los precios de los 50 principales medicamentos aumentaron 8,56% sólo en el mes de diciembre de 2018, mientras que el promedio de los 10 que más aumentaron en el mismo periodo alcanza el 14,85 %, identificando aumentos de hasta 21,3 %.

El informe alerta que, según datos del Ministerio de Salud en 2009, el 44% de las defunciones de personas de 60 años y más correspondieron al aparato circulatorio, el 26% a tumores y el 21% a enfermedades del sistema respiratorio. Solo el 5,5% de las muertes fueron por causas de enfermedades infecciosas y parasitarias.  Las limitaciones del PAMI y el Remediar a la entrega gratuita de medicamentos puso en grave riesgo no sólo la salud de las personas mayores, sino también la calidad de vida de aquellas que presentan patologías crónicas. Sin tratamiento oportuno se generan discapacidades y aumenta la fragilidad y dependencia de las personas mayores. En este sentido, el informe analiza los aumentos relevantes en medicamentos para patologías de esta índole. Algunos ejemplos concretos son el Acenocumarol (Sintrom), medicamento anticoagulante para patologías cardiovasculares, incrementó su valor en un 534%. El medicamento para patologías respiratorias, fluticasona+salmeterol (Seretide), aumentó su precio en un 302%. Etoricoxib (Arcoxia), medicamento para patologías osteoarticulares que se utiliza comúnmente para dolores de artrosis o artritis, tuvo un incremento del 285%.

Recorte a los jubilados a medida del FMI

La accesibilidad a la medicación crónica resulta primordial en los adultos y adultas mayores no sólo para disminuir la mortalidad sino para promover la calidad de vida en la vejez, disminuyendo el impacto de las discapacidades generadas por la falta de tratamiento oportuno. El cuidado de la salud para estas patologías actualmente resulta altamente costoso y el Estado no se hace cargo. Según datos de ANSES, en 2016 el 52% de las personas de 60 años y más cobraba una jubilación o pensión menor o igual a la mínima. Financiar con recursos propios el impresionante incremento en los medicamentos es inviable. Se necesita un Estado presente, que preserve el poder de compra de sus adultos mayores, pero que también otorgue los medicamentos esenciales para una mejor calidad de vida.

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Débora Ascencio

Débora Ascencio

Periodista especializada en economía. Integrante del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), becaria doctoral de CONICET y docente de la Universidad de Buenos Aires. Es licenciada en Sociología y maestranda en Sociología Económica.

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