La operación de Garavano con Fariña revelada por su ex abogada

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El Gobierno le habría pagado al declarador serial Leonardo Fariña una casa por 17 mil pesos al mes luego de que se convirtiera en testigo protegido del ministro Germán Garavano. La ex abogada del financista, Giselle Robles, aportaría hoy ante el juez federal de Dolores, Alejo Ramos Padilla, el contrato de locación. Los nexos de Patricia Bullrich, Elisa Carrió y Paula Oliveto con periodistas oficialistas que hicieron lobby para que Fariña se convirtiese en un experto en obra pública bajo el presunto guión vía mail de dos agentes de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI). Se repite el modus operandi de la banda de espionaje y extorsiones del supuesto agente de la DEA, Marcelo Sebastián D’Alessio.

El abogado penalista Rodrigo González, de traje oscuro, zapatos al tono, porte de pájaro picudo que suele trajinar los Tribunales, hizo su ingreso al bar Petit Colon. Eran poco más de las 16:45 del 11 de abril y el sol era tibio todavía. Afuera, una mujer con mechones blancos y grises, tomaba notas en una libreta negra sobre la vereda, con los zapatos alumbrados por la luz. La calle estaba a medio cortar con esas barreras amarillas, que tanto apasionan al alcalde Rodríguez Larreta, y las motos andaban enloquecidas, esquivando a los pocos taxistas con pasajeros y a los colectivos que parecen monstruos lunares. Fue entonces, cuando la doctora Giselle Robles, de ojos claros eyectados por una línea gris de angustia incandescente, blusa blanca, cartera negra, cabello rubio que le cae sobre la mejilla izquierda y ella aparta como en un descuido, se sentó frente a mí. Era la penúltima mesa del bar.
La abogada Robles es la ex defensora del financista y hábil declarante, Leonardo Fariña. De pronto, Rodrigo González, actual representante legal de Fariña, subió la escalera hacia al baño. Robles se transfiguró en otro ser compuesto por algo más allá de la ira. El té con limón ya no le sentó bien y su brazo se acercó peligrosamente hacia la botella de agua mineral.
Nuestras Voces: ¿Está bien, doctora?
Giselle Robles: No, la verdad que no. Porque acaba de entrar al baño el hijo de mil puta de Rodrigo González, que me mandó a seguir con mis hijos y eso no se lo perdono. Eso de haberse metido con mis hijos es imperdonable para mí. Conmigo que hagan lo que quieran, si pueden, pero con mis hijos no…

González regresó y se acercó a la altura de los hombros de Robles. Musitó con un hilo de voz y timidez impostada.
-Hola Giselle…
Ella respondió con un ademán de su mano derecha que hizo un círculo en el aire.
-¡Ni te me acerques! No quiero ni verte, salí de mi vista, maldita rata.
La frase sonó como un piano caído en el salón. Detrás de nuestra mesa un joven con aparente pulcritud de nerd salido de Silicon Valley, se apartó unos pasos. Lo que siguió fue la memoria de hechos traumáticos, que no tienen una fórmula para el olvido. Y que incluyen: una defensa penal que comenzó en 2014 en la Cárcel Federal de Ezeiza, honorarios pagados con un Audi A1 del padre de Fariña, idas y vueltas, cambios en la lógica declarativa, una negociación con el Gobierno para lograr la libertad centrada en un guión armado presuntamente desde la AFI con la supuesta complicidad de Fariña, y una serie de amenazas a la abogada Robles, que incluyeron varios intentos por robarle su automóvil, persecuciones a la salida de la escuela de sus hijos menores, seguimientos con automóviles y motocicletas con dos personas a paso de hombre, llamadas telefónicas a toda hora, un accidente en la ruta en la Costa con sus hijos, y una feroz campaña mediática de los mismos periodistas que unos años atrás hacían fila para rogarle una entrevista con “Leo”.

Día D

La pesadilla de Giselle Robles comenzó el día en que decidió –por una cuestión de principios y decoro personal- renunciar a la defensa de Leonardo Fariña. Fue el 30 de agosto de 2016. Unos 20 días antes, la abogada Robles recibió un misterioso mensaje en su teléfono celular de un periodista cuyo nombre es “L.G”. ¿Qué le proponía? Una comunicación urgente con la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, quien se mostraba “muy preocupada”, por la situación de Fariña y estaba “al teléfono”; además de una sugerente invitación (con número de contacto incluido en el chat) para seguir “conversando” con las diputadas Elisa Carrió y Paula Oliveto de la Coalición Cívica. ¿El asunto? Obviamente, Fariña. Por entonces, Robles también comenzó a recibir mensajes del periodista Luis Majul, con quien intercambió decenas de comunicaciones. ¿Para qué? En un principio para realizar una nota con Fariña y su memoria lumínica del pasado. Más tarde para ofrecerle ser el presunto nexo en una reunión con el ministro de Justicia, Germán Garavano.
“Esa reunión se produjo en junio de 2016, alrededor de un mes y medio antes de la ampliación de la declaración indagatoria de Fariña. En ese momento, recuerdo que Fariña estaba enojado con Majul por una entrevista o un comentario que había hecho en su programa. A Fariña le preocupaban las restricciones del Programa de Protección de Testigos. Por eso y dado quería entrevistarlo, Majul me dijo que era amigo del ministro Garavano y me pasó su teléfono. En esos días le pedí la reunión al ministro».
Aquí se pueden leer los chats entre Robles y Garavano, que la cita en el Ministerio de Justicia:

 

¿De qué se habló allí? Según la letrada, de las condiciones de prisión de Fariña y de las garantías procesales, que incluyeron la necesidad de acceder a la libertad de su defendido, de acuerdo a las condiciones que le sugirió el propio Fariña en diálogo con el Gobierno.
N.V.: ¿Es cierto que fue amenazada desde el Ministerio de Justicia de la Nación, con una supuesta grabación de esa negociación entre Garavano, Fariña y usted en el despacho del ministro?
Robles: Eso dijeron. Pero no publicaron la filmación.
N.V.: ¿Usted grabó esa conversación?
Robles: Me reservo la respuesta.
Este es el programa ADN completo del 10 de abril, que fue conducido por el periodista Tomás Méndez en C5N, con la presencia de la abogada Robles:

Lo que jamás se reveló, hasta ahora, fue que luego de la negociación pautada entre Garavano y Fariña, éste no sólo logró ser liberado con el apartamiento del juez Carlos Rozanski del tribunal de La Plata -donde Fariña estaba siendo juzgado por diversos delitos financieros- sino que el Gobierno le habría pagado un departamento de lujo en la calle Lavalle y Pringles a un costo de 1.500 dólares al mes, que luego Fariña abandonó quejándose de mala gana. Porque decía que quería vivir “en paz” en un sitio “con parrilla, jacuzzi y parqué”. Fue así que logró que el Estado le solventara una casa en Villa Urquiza con un contrato semestral de 17 mil pesos más IVA al mes. Un privilegio que no tienen todos los “arrepentidos”. Pero claro, sucede que al decir del fiscal Carlos Stornelli, Fariña tendría “un talento superior”. Lo mismo habría opinado el fiscal Guillermo Marijuan, que actuó en el proceso.
El carnaval licencioso del fulgurante testigo estrella tuvo una repentización rutilante: pasó de los programas de la tarde, donde se hablaba de su separación de la modelo Karina Jelinek, a los horarios centrales de los programas políticos, como estadista zen de la mesa de dinero y del póker con “La 12”. Todos ellos, viejos conocidos de Stornelli.
Por el tobogán del destino, el muchacho terminó vinculado amorosamente con la psicóloga del penal que lo trataba, se registró en su domicilio y ahora pisa su sombra, que también paga el Fisco. Para su mal, la abogada Robles demostrará ante Ramos Padilla los pormenores de la reunión entre Fariña y Garavano, con audios nuevos, documentos, y pruebas que lo dejarán al borde del precipicio.
Y pensar que hubo un tiempo en que Robles le pagaba hasta los cigarrillos al financista Fariña. Lo conoció desesperado. Fue en el pabellón de la cárcel de Ezeiza donde estaba preso. La llevó hasta allí su trabajo como defensora del barra de Boca, Maximiliano Mazzaro, por entonces, en 2014, acusado del asesinato de Ernestino Cirino, hecho por el que en 2013 estuvo 148 días prófugo. Según la abogada Robles, accedió a representar a Mazzaro porque era la pareja de una amiga suya. De esa forma vio a Fariña por primera vez. Luego se ocuparía de los agitados dos años que lo tuvo como cliente.
N.V.: ¿Se arrepiente de haber defendido a Farina?
Robles: No me arrepiento de nada de lo que hice en la vida.
N.V.: ¿En qué momento empezó a notar que no le gustaba la forma de manejarse de Fariña?
Robles: Cuando empezó a hablar con supuestos agentes de inteligencia, periodistas, el Ministerio de Justicia e ideó la operatoria de los e-mails pautados en casillas en Suiza para que siguiera un libreto direccionado a incriminar a personas y lograr beneficios para obtener su libertad.
Robles se refiere a unos siete mails enviados a Leonardo Fariña para armar su declaración como “arrepentido colaborador” desde la casilla de un servidor suizo llamado “protonmail”. Todo indicaría que la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) habría intervenido directamente en el armado de esta operación de campaña psicológica masiva como parte de un dispositivo destinado a perjudicar al principal partido de la oposición.
N.V.: ¿Quiénes son los responsables de haber diseñado el guión para que Fariña lograse la libertad incriminando a Lázaro Báez?
Robles: Esa información la voy a aportar de forma reservada ante el juez Ramos Padilla.

Pese a la respuesta de la ex abogada de Fariña, los presuntos ideólogos de la AFI habrían sido dos agentes: el ex fiscal Eduardo Miragaya y el comisario retirado Julián Sidrás. Por lo menos esos nombres solía repetir Fariña entre los presos de su pabellón, explicando de alguna forma el supuesto origen de los escandalosos mails, que lo mantenían encriptado en su carácter psicopático.

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¿Qué decían? El primer antecedente puede hallarse en el mail del 29 de marzo de 2016. Allí le dijeron lo que repetiría exactamente cinco meses después, el 1 de agosto. “El ex presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, Carlos Enrique Wagner, titular de Esuco y Safuco, antiguo empleado del arquitecto De Vido en las obras del sur, era el encargado de la recolección y cobranza entre las distintas empresas asociadas a esa entidad beneficiadas con esas obras. Fundamentalmente con la Dirección Nacional de Vialidad”.
En su ampliación de indagatoria, Fariña dijo lo mismo. Son 25 párrafos –algunos de una página– de textuales repetidos de los e-mails. El mecanismo del armado de correos electrónicos intentó enlodar la gestión de Cristina Fernández de Kirchner. Por caso, en el mail originado en [email protected] el 13 de abril se le dijo a Fariña: “Esta cartelización de la obra pública sólo fue posible por la estructura cómplice que armara Carlos Wagner en la Cámara Argentina de la Construcción”.

Ya en su ampliación, Fariña afirmó lo mismo: “Esta cartelización de la obra pública sólo fue posible por la estructura cómplice que armara Carlos Wagner en la Cámara Argentina de la Construcción”.

En el mail del 13 de abril, le instruyen a Fariña: “Esos contratos viales tenían mayormente un anticipo financiero del 25 % que era el primer retorno a abonar”. En agosto Fariña señaló: “Esos contratos viales tenían mayormente un anticipo financiero del 25% que era el primero retorno a abonar”. Otra vez, el repetidor.

Está clarísimo que Fariña siguió un guión prefabricado hasta en los porcentajes. El 14 de abril de 2016 le dieron instrucciones sobre la estación aeroespacial de Neuquén, un punto de interés para Estados Unidos. La idea era denostar los negocios chinos y apoyar los intereses norteamericanos en la región. “La encargada de la obra era CHINA HARBOUR ENGINEERING COMPANY (CHEC) –nótese las mayúsculas del original-. Esa empresa necesitaba un subcontratista local. Y fue el arquitecto Julio De Vido quien acercó a las partes. Efectivamente presentó al ingeniero Carlos Wagner presidente de ESUCO para que fuera el contratista asociado de CHEC. Recuérdese que era una obra de U$S 50.000.000”. Fiel al guión, Fariña declaró: “La encargada de efectuar la obra era la empresa CHINA HAROBUR ENGINEERING COMPANY (CHEC)”. Ni siquiera cambió las mayúsculas del guión a representar. De más está decir que todas las personas mencionadas en el texto están presas y Fariña en libertad. Algunos de ellos son empresarios encuadernados con la fotografía de un cuaderno. Pero sigamos.

Desde la AFI también plantaron dudas sobre la construcción del Centro Cultural Néstor Kirchner (CCK). En un mail del 18 de abril, le indicaron a Fariña: “En el caso del Centro Kirchner las redeterminaciones de precios eran a veces tan burdas que el Director General de Asuntos Jurídicos del Ministerio de Planificación, Pablo Campi, se negaba a dictaminarlas, optando por pedir licencias y que firmara otro”.
Sin embargo, en la reunión ante la Comisión Bicameral de Control y Fiscalización de los Organismos de Inteligencia del Congreso, el pasado 4 de abril, los jefes de la AFI, Gustavo Arribas y Silvia Magdalani, admitieron la presencia en la agencia de al menos cuatro agentes sospechosos de haber intervenido en presuntos hechos delictivos.

Se trata de Juan Sebastián De Stéfano y Fernando Di Pasquale, acusados por Hugo Moyano, su abogado Daniel Llermanos y el juez Luis Carzoglio por un supuesto “apriete” en su despacho para que encarcelara a Pablo Moyano en 2018. Esa operación también contó con un guión, que Carzoglio se negó a rubricar. Y el hecho también fue demandado en el fuero federal por los diputados Rodolfo Tailhade y Leopoldo Moreau, y el senador Marcelo Fuentes del PpV-PJ. En la reunión secreta con los legisladores de la Bicameral, Majdalani y Arribas recordaron a los ex espías Miragaya y Sidrás, presuntos guionistas reverenciados por los dichos abarrotados de Fariña, que aportará la abogada Robles ante Ramos Padilla.

“La señora 8”, Majdalani dijo ante los legisladores que el ex fiscal Miragaya “habrá entrado en febrero de 2016 y se fue en agosto o septiembre de 2017. No quisimos que continúe. No le renovamos más el contrato porque no nos gustaba el trabajo que efectuaba”.
¿A qué trabajo se refirió Magdalani? Por entonces existió una brutal campaña de los medios hegemónicos para intentar vincular al juez Sebastián Casanello con CFK. Pero esa operación falló. El responsable habría sido Miragaya. Un punto que Majdalani jamás aclaró. Ya que los e-mails a Fariña fueron completados en abril de 2016 y el financista demostró tener una memoria extraordinaria. Tanto que fue elogiado por el fiscal en rebeldía Stornelli, imputado junto al falso abogado, Marcelo Sebastían D’Alessio, el agente de la AFI, Hugo Rolando “Rolo” Barreiro, el fiscal en arrepentimiento, Juan Ignacio Bidone, y los comisarios de la bonaerense, Ricardo Bogoliuk y Aníbal Degataldi de integrar una asociación ilícita paraestatal dedicada al espionaje, el armado de causas federales, la coacción de empresarios y testigos, con amenazas y extorsiones.
Aquí el elogio de Stornelli a Fariña en el programa de Luis Majul.
En la resolución de más de 320 páginas del viernes 12 de abril, el juez Ramos Padilla se refirió a Fariña: “Las referencias en el expediente vinculadas a Fariña aparecen relacionadas con la maniobra que tenía por objetivo perjudicar al doctor José Manuel Ubeira”.

Todos los delitos por los que Stornelli fue declarado en rebeldía y los detalles del apriete a Cifuentes

Ramos Padilla transcribió un diálogo entre D’Alessio y Stornelli.

El diálogo corresponde a un chat verificado por los peritos de la Prefectura Naval, realizado el 28 de diciembre del año pasado, que fue corroborado una vez que se accedió al teléfono de D’Alessio. “Este intercambio de mensajes guarda relación con otros pasajes de las conversaciones de D’Alessio registradas por Etchebest”. El juez se refiere al denunciante de la causa, el empresario agropecuario Pedro Etchebest, a quien el ministro Garavano no le ofreció el beneficio del Programa de Protección de Testigos del que gozó Fariña, con un departamento pagado en dólares primero, y una casa costosísima en Villa Urquiza luego. Etchebest tiene problemas de salud y sigue exiliado.
El nombre de Fariña está en un archivo de texto hallado en una de las computadoras de D’Alessio analizada por la Comisión Provincial de la Memoria (CPM): “Contiene un racconto exhaustivo con claras terminologías de inteligencia vinculados a supuestas investigaciones realizadas”. El título del archivo es “Síntesis de Investigaciones Actuales” y contiene una especie de “Currículum” con el que la organización paraestatal de Inteligencia mostraba sus “operaciones”. La CPM encontró un apartado con el subtítulo “Otros temas” y un eje enunciado como “Capacidad de orientar contenidos de Declaraciones de Leonardo Fariña en aras de procesar con prisión efectiva a Ricardo Echegaray”. Nada menos que el ex titular de la AFIP.

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“Suspiria”, la trilogía cinematográfica sobre brujas del cineasta italiano Darío Argento, está basada en los ensayos de Thomas De Quincey, publicados en 1845. De Quincey fue un narrador notable, que incluso trabajó sobre la obra del filósofo Kant e influyó a Edgar Allan Poe. Aunque acosado por los fantasmas de su literatura, su universo paralelo –el caso de Suspiria de profundis- se enhebró en su obra periodística y en los diarios de la época. Argento logró capturar la malignidad de sus personajes entre voces y deseos de poder y crueldad.
Los velos de esta historia de espías y estafadores dejan al descubierto el alma fría de los hijos de la oscuridad.-

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Juan Alonso

Juan Alonso

Periodista, escritor y docente. Columnista con Roberto Caballero en Radio Colonia y del programa ADN en C5N. Distinguido con el Premio Walsh de la Facultad de Periodismo de La Plata en 2017. Fue editor de Policiales de Tiempo Argentino.

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