La República Buitre

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El vice jefe de gabinete, Mario Quintana, es quien comanda la vuelta de los buitres a la Argentina para hacerse cargo del mercado y los recursos energéticos. En una jugada que busca acaparar el sistema de energía y combustibles para hacer millonarios negocios, Mauricio Macri simuló la venta de IECSA a Marcelo Mindlin, socio de Quintana y de Eton Park Managment, un fondo buitre estadounidense, al que Néstor Kichner había confrontado cuando llegó de la mano de George Bush y sus representantes.

                                                                        Con la colaboración de Hernán Letcher

En febrero pasado el presidente Mauricio Macri se reunió en la Quinta de Olivos con Francisco De Narváez pero, esta vez, el ex candidato a gobernador bonaerense estaba sólo para disimular.

El encuentro de verdad fue entre Macri y el tercer caballero de la foto: Dirk Donath, gerente del fondo buitre Eton Park Managment y socio del vicejefe de gabinete Mario Quintana en emprendimientos como el conglomerado Pegasus y la cadena Farmacity.

Quintana  fue el gestor de ese encuentro y es también el arquitecto del desembarco de los Fondos que litigaron contra la Argentina y llegan para hacerse del mercado energético y, como corolario, hasta de la simulación de la venta de la empresa IECSA, de los Macri-Calcaterra, a Marcelo Mindlin, el empresario pantalla de toda la estrategia.

Los aumentos de tarifas y nafta son sólo la punta del iceberg de la cacería llevada adelante a través de Pampa Energía, la empresa de Mindlin y sus diversas asociaciones con Quintana, para depredar el sistema de energía y combustibles en Argentina y Brasil. Todo bajo la atenta mirada y el control global del grupo Tavistock del británico Joe Lewis, amigo personal del Presidente, y los inversionistas de los Fondos Buitres.

Los aumentos de tarifas y nafta son sólo la punta del iceberg de la cacería llevada adelante a través de Mindlin y sus diversas asociaciones con Quintana, para depredar el sistema de energía y combustibles en Argentina y Brasil.

El fondo de inversión Eton Park, después de haber recibido los millones pagados por el gobierno argentino tras la causa Griessa, compró en los últimos meses acciones de Pampa Energía y facilitó la operación para disimular una supuesta venta de las empresas del primo presidencial Angelo Calcaterra a Marcelo Mindlin. Una semana después, el fondo norteamericano anunció su “disolución” y el traspaso de sus acciones a sus inversionistas entre los que se encuentran Donath y Quintana.

Eton Park fue fundado en 2004 por un ex ejecutivo de Goldman & Sachs, Eric Mindich, para hacerse cargo de los activos huérfanos del conglomerado Enron, el gigante energético estadounidense que quebró tras uno de los mayores escándalos de corrupción financiera en ese país. Desde entonces, se especializó en cuestiones energéticas e intentó infructuosamente en 2006 quedarse con las acciones de Petrobrás en Transener apelando a un lobby indisimulado del embajador norteamericano que quedó documentado en los Wikileaks.

“No somos una republiqueta”

El escándalo se desató cuando el fondo norteamericano de dudoso origen quiso comprar las acciones de Petrobrás en Transener, que conduce el noventa por ciento de la energía en la Argentina, y así asociarse con Dolphin Group, otro fondo de inversión, que estaba presidido por Marcelo Mindlin y controlaba Pampa Energía. Donath dejó claro allí quiénes son sus operadores en el país: “Con Dolphin, y en particular con Marcelo (Mindlin), nos conocemos desde hace años, tenemos diálogo fluido, total colaboración y un claro alineamiento de intereses, criterio y visión”. De Quintana no hacía falta agregar mucho: “Estamos muy conformes con como maneja la parte argentina de nuestros negocios como Farmacity y Pegasus”.

El lobby del gobierno norteamericano que derivó en escandalosas presiones públicas del embajador Earl Wayne, fue respondido en persona por el entonces presidente Néstor Kirchner: “Nosotros no somos una republiqueta” y “a nosotros no nos apura nadie. La Argentina decide por sí. No nos apura nadie, ni mucho menos un fondo de inversión del que no sabemos su procedencia”, dijo el Presidente entonces frente a las presiones del gobierno de George Bush.

Pero hubo otra parte de ese lobby que ahora cobra nueva relevancia.

Cuando Kirchner y su ministro Julio De Vido llegaron a Nueva York para participar de la Asamblea de las Naciones Unidas, Eton Park les solicitó una reunión para plantear la propuesta de compra del cincuenta por ciento de Transener. De Vido los recibió, y se sorprendió cuando a la reunión llegaron Marcelo Mindlin y Mario Quintana.

El triángulo Mindlin, Quintana y los Fondos buitres norteamericanos volvió a quedar en evidencia en plena negociación por los bonos en default de la Argentina. El diario New York Times relató entonces que el empresario había sido el intermediario entre Quintana y los fondos comandados por Paul Singer y el mismo Eton Park.

El triángulo Mindlin, Quintana y los Fondos buitres norteamericanos volvió a quedar en evidencia en plena negociación por los bonos en default de la Argentina.

El pago a los Fondos Buitres del gobierno de Mauricio Macri fue como el indulto de Carlos Menem a los genocidas: la prueba de fuego pactada previa a la asunción de la presidencia con quienes sentarían la base de su modelo económico y cultural.

Hoy, finalmente, Eton Park logró su objetivo por otro camino: se asoció a Pampa Energía –que ya compró Petrobrás– y se queda así con el 53 por ciento de Transener. Pero fueron por más: a través de una decisión del vicejefe de gabinete y socio de los Fondos, Mario Quintana, el gobierno ordenó también comprar el resto de las acciones privadas de la empresa transportadora de energía que pertenecían a la firma cordobesa Electroingeniería y a Yacylec, una firma de la empresa SOCMA, propiedad de Mauricio Macri. Para no tener que firmar directamente como comprador y vendedor, Macri le trapasó sus acciones de Yacilec a Socma unos meses después de hacerse cargo de la presidencia.

Hoy, finalmente, Eton Park logra su objetivo por otro camino: se asocia a Pampa Energía –que ya compró Petrobrás– y se queda así con el 53 por ciento de Transener.

Eton Park anunció en marzo dos novedades: primero, que compraban el diez por ciento de las acciones de Pampa Energía. Luego, casi inmediatamente, que el fondo se disolvía debido al “mal rendimiento” de sus negocios en el último año. Esto vuelve a dejar a Pampa Energía, ahora la mayor empresa y la que más beneficios ha recibido en el último tiempo del gobierno macrista, nuevamente en una nebulosa. Controlada por el grupo internacional Tavistock del magnate Joe Lewis, el amigo de Macri en donde suele pasar sus días de descanso en el sur, su capital accionario está en manos de distintos fondos de inversión y dueños poco claro. Aunque Marcelo Mindlin y sus hermanos suelen poner la cara en las negociaciones, nada indica que sean dueños del porcentaje mayoritario de la empresa.

La cuestión IECSA

La incorporación de IECSA, hasta ahora sólo de manera nominal, al grupo Pampa Energía no busca solamente correr al presidente Mauricio Macri de supuestos conflictos de interés sino también terminar de concentrar en el mismo holding la producción de energía, su transporte y las obras civiles que demanden. La voracidad del grupo empresario en el poder incluyó en la misma perspectiva haber transformado a SOCMA, la empresa de la Famiglia presidencial, en una importadora de grandes maquinarias necesarias para la extracción y producción de energía tanto en el campo tradicional como renovables.

La incorporación de IECSA, hasta ahora de manera nominal, al grupo Pampa Energía no busca solamente correr al presidente Macri de supuestos conflictos de interés sino también terminar de concentrar en el mismo holding la producción de energía, su transporte y las obras civiles que demanden.

A pesar de los anuncios y comunicados sobre la venta, en la documentación lo único real existente es un cambio de denominación de IECSA, pero sin mencionar a ODS que es en realidad la controladora de la empresa constructora.

En diciembre del año pasado, cuando comenzaron los rumores de la venta, Angelo Calcaterra le compró a sus socios, los hermanos Ghella, la totalidad de las acciones de ODS, en cuya órbita funcionan Creaurban, IECSA y otras empresas.

Según la publicación en el boletín oficial, se incorporan los hermanos Mindlin a la conducción de IECSA y cambia su nombre. Pero, como siempre, se mantiene como director y gerente a Santiago Altieri, el hombre de Mauricio Macri en la constructora desde que esta pertenecía formalmente a SOCMA.

Altieri es uno de los hombres de mayor confianza de Macri y nunca ha dejado de reportarle, fungiendo como su representante en la empresa sea quien fuere quien figure como dueño nominal en los papeles.

La decisión de “ocultar” ahora IECSA en esos enormes conglomerados de controladas y controladoras de las que Pampa Energía y el Fondo Dolphin son naves insignas, le permitirá seguir teniendo los contratos que tiene con el gobierno pero, además, sumarse como constructora civil de las obras energéticas, el gran negocio planificado por el gobierno.

El energético club del tarifazo

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Gabriela Cerruti

Gabriela Carla Cerruti (Punta Alta, 9 de diciembre de 1965) es una periodista, escritora y política argentina, ex legisladora de la Ciudad de Buenos Aires por Nuevo Encuentro.

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