Larreta, el escribano de cemento

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El jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, acelera la transferencia de terrenos públicos para megaproyectos inmobiliarios. Un foco sobre la política urbana del PRO y la convalidación del opo-oficialismo de la Ciudad. La Legislatura, confinada por el macrismo a ser una mera escribanía.

Sin dudas el 2018 será recordado por Rodríguez Larreta con una de sus sonrisas tan características. El Jefe de Gobierno arrancó las sesiones legislativas anunciando que este sería el año de “Los Códigos”, y con eso se refería a la consolidación normativa de su proyecto refundacional de la Ciudad de Buenos Aires. Con una mayoría sin precedentes y un blindaje mediático, envidiable hasta para el presidente, sostenido en base a una acaudalada pauta publicitaria que mantiene disciplinados tanto a medios propios y críticos, Larreta se propuso para el 2018 avanzar en la modificación de las normas urbanísticas, ambientales, contravencionales y electorales que le permitan plasmar definitivamente en la columna vertebral de las leyes locales su ideario de Ciudad en un proceso de reforma profunda de las instituciones que se habían sancionado en los albores de la autonomía porteña.

Este ambicioso plan político tiene como su joya más preciada las leyes urbanísticas que se escriben en cemento sobre la Ciudad y como tales, adquieren una irreversibilidad peligrosa. En términos de política urbana, la gestión del Jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta se ha propuesto desde sus inicios avanzar con una restructuración profunda de la ciudad, llevando adelante una suerte de “segunda fase del Pro” caracterizada por la venta masiva de suelo público, la realización algunas obras de infraestructura tendientes a cualificar suelo vacante de carácter estratégico y el abordaje de la reurbanización de algunas villas como propuesta facilitadora de negocios cercanos o bien, para dotar de mayor gobernabilidad y presencia en los barrios populares de la gestión de gobierno. Esta política se encuentra favorecida por el gobierno nacional a través de la ampliación de la coparticipación relativa con el traspaso de la policía federal a la ciudad, y mayor posibilidad de endeudamiento, entre otros factores.

Cuando el Gobierno no escucha

Esta relación favorable entre Macri y su delfín porteño implicó una fuerte asociación entre la venta de suelo público perteneciente a la Ciudad de Buenos Aires con las parcelas pertenecientes al Estado Nacional en el distrito, siendo la Legislatura, una suerte de verdadera escribanía PRO, un organismo clave en este asunto, ya sea para autorizar la venta en el primer caso o dotar de mayor constructibilidad a muchos polígonos nacionales. De esta manera, en los últimos dos ejercicios la Agencia de Bienes del Estado Nacional ha subastado una superficie de aproximadamente 12 hectáreas de suelo público nacional en la CABA, a la que debemos sumarle los terrenos pertenecientes a la Ciudad de Buenos Aires, como el Parque de la Ciudad, el Tiro Federal o el Dorrego (caso que analizaremos más adelante), entre otros.

La escribanía PRO

En contraste con el discurso republicano que el oficialismo profesa, la Legislatura de la Ciudad está confinada por el macrismo a ser una mera escribanía. Eso se demuestra en la proporción de leyes aprobadas a propuesta de los distintos bloques. El 74 % de las leyes sancionadas corresponden a iniciativas del bloque oficialista o del propio Poder Ejecutivo.

Vamos Juntos detenta un abultado espacio compuesto por 34 diputados/as de las cosechas 2015 y 2017, en la que se fueron consolidando las alianzas, primero con el espacio de la coalición cívica, luego con confianza pública, el espacio liderado por Graciela Ocaña que tras romper su alianza electoral con Lousteau incluyó en el 2017 sus candidatos porteños en la lista macrista. Incluso este fue el canal a través del cual la Legisladora Natalia Fidel electa en el 2015 en las filas de Lousteau selló en febrero de este año su incorporación al “equipo”.

IRSA y Larreta contraatacan

No obstante, y como si no fuera envidiable la mayoría simple que Larreta tiene garantizada en el recinto (34 propias sobre 60 bancas) y que le permite aprobar automáticamente la mayoría de las leyes porteñas, el oficialismo cuenta con fuertes aliados por fuera de su bloque a los que necesita únicamente para aprobar algunas leyes especiales que requieren una mayoría calificada de 40 votos. Estas son leyes  destinadas a la desafectación del dominio público (el requisito para poner a la venta tierras públicas), la disposición de bienes inmuebles de la Ciudad, y la concesión de bienes públicos. Es decir, leyes que hacen a la puesta a disposición del mercado de las tierras y bienes de la Ciudad a sea bajo la modalidad de venta o concesión y que como tales, poseen un importante impacto en la definición de la política urbana.

Como podemos observar en el gráfico presentado, el acompañamiento del bloque Evolución y socialistas y vamos juntos es casi sistemático para este tipo de leyes . De esta forma, al blindaje mediático se le suma un pacto legislativo que garantiza llegar sin complejidades a los 40 votos que requiere la Constitución de la Ciudad para sancionar este tipo de leyes. Pero también, y más profundamente, abona a una idea de falsa oposición en la Ciudad a la cual le cabe completamente el mote de “opo-oficialismo”.

Nueva concesión del antiguo zoológico (Ecoparque) y venta del Dorrego

En las últimas semanas hemos discutido en la Legislatura de la Caba distintas iniciativas planteadas por el partido de gobierno que profundizan un modelo de ciudad excluyente, consolidando en el mediano plazo el avance del mercado por sobre los derechos de los y las ciudadanas.

La ley sancionada hace algunos días en relación al denominado Eco-Parque habilita la concesión de 21 edificios del antiguo zoológico y la futura concesión sobre nuevos espacios dentro del predio por el término de 20 años. En este sentido, uno de los puntos más importantes del proyecto giró en torno a la privatización de una parte del predio y de los escasos mecanismos de control previstos para su fiscalización. Tanto los usos como las actividades que se desarrollarán en los edificios a concesionarse no quedan taxativamente estipuladas en el Proyecto, lo que le permite al Poder Ejecutivo una gran discrecionalidad a la hora de licitar.

Otro de los puntos significativos del proyecto es el plazo estipulado para las concesiones, el Ejecutivo Porteño sostuvo que la prolongación en los plazos se debía a la necesidad de los futuros concesionarios de recuperar la inversión aunque no se brindó información en torno a cuáles edificios necesitaban inversiones o qué tipo de inversiones calculaban necesarias.

Mega shopping, mega negocio

Por último, los edificios a ser concesionados forman parte del conjunto patrimonial del Jardín Zoológico por lo que poseen normativa específica para su preservación y cuidado.  El Proyecto presentado no establece el mecanismo de control a implementarse por parte del Ejecutivo para fiscalizar el cuidado y mantenimiento de los edificios históricos ni las tareas que estarán a cargo del concesionario. Además, las tareas de conservación, mantenimiento y readecuación a realizarse sobre los edificios históricos no deberían ser obligaciones delegadas a un privado.

La gestión del ex Jardín Zoológico es la clara demostración de la ineficacia de la política de control sobre las concesiones de la Ciudad, evidenciando la voluntad política de beneficiar a los sectores privados en detrimento de las arcas porteñas como afirma el centro de estudios comunidad Buenos Aires.

No obstante este proyecto que requería 40 votos para su aprobación, se sancionó con holgados 42 votos gracias a los 34 que garantiza el disciplinado bloque oficialista, y sus también disciplinados aliados que aportaron los 5 votos del bloque Evolución (de Lousteau), los 2 del Socialismo (Presidido por Roy Cortina) y El del Legislador Marcelo Depierro del unibloque Mejor Ciudad. Todos estos agrupados oportunamente en el interbloque Evolución

Con el número justo y redondo, el bloque que responde a Lousteau con Marcelo De Pierro incluido se facilitó al ejecutivo en una puesta en acto de la Alianza Cambiemos en el recinto de la Legislatura, la venta del predio de El Dorrego. Esta operatoria expresa también muchos de elementos que hemos desarrollado precedentemente. El proyecto constituye un verdadero chantaje a los vecinos del barrio de Colegiales. Dado que la iniciativa para construir locales comerciales en el polígono en el cual según leyes 4538 y 4657 debía construirse la Plaza Mafalda tuvo una enorme resistencia de los vecinos y vecinas.

Éste es en un sector de la ciudad donde el mercado inmobiliario ha construido miles de metro cuadrados en la última década y es imprescindible la generación de nuevos espacios verdes, la venta del Dorrego fue presentada como una solución al conflicto suscitado hace ya algunos años. De esta forma se supeditó la construcción de la Plaza Clemente a la venta del polígono perteneciente al Dorrego, donde el Ejecutivo debía cumplir con el título 3 del Código de Planeamiento Urbano y dejar 65% de la superficie para espacio público.

Elsztain y Larreta se hacen los buenos

El resultado es que la ley habilita a construir 27000 mt2 y 200 cocheras, generándose más oportunidades para desarrolladores inmobiliarios en una zona de la ciudad de gran valor urbanístico

En definitiva, asistimos a una gestión de la ciudad que, así como Mauricio Macri en nuestro país, nos está generando una pesada herencia para aquellos y aquellas que soñamos y deseamos una ciudad igualitaria, diversa, inclusiva y justa, es decir, una ciudad deseada para los sectores populares.  A la mayoría absoluta que el oficialismo detenta automáticamente se le suma un fiel aporte del opo oficialismo para las leyes que requieren aprobación por dos tercios. Resta conocer cómo se comportarán estas mayorías en la votación de la segunda lectura que se requiere para la sanción definitiva del código urbanístico y si la tímida abstención que detentaron en la primera lectura se expresará o no en una convalidación más a esta política urbana. No obstante, lo cierto es que el oficialismo no los necesita en esa vuelta y ya le brindaron todos sus servicios para aprobar las concesiones y ventas que esperaban.

Por un lado, como mencionábamos, existe un cerco mediático sin fisuras en la Ciudad de Buenos Aires, que a fuerza de pauta publicitaria consigue no sólo garantizar la simpatía de los medios amigos al gobierno, sino particularmente hablar en nombre propio en aquellos pocos situados en un espacio más crítico. De esta manera, el discurso oficialista abarca todo el espectro convirtiendose en la única voz sobre la Ciudad. Con esta facilidad más la inversión publicitaría en vía pública o incluso la inundación de las pantallas del subte, el macrismo vende sin restricciones un modelo de Ciudad progresista que apela a valores inmateriales como el cuidado de las mascotas, la Ciudad verde y el esparcimiento al aire libre.

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