Las miserables viandas escolares de Larreta

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Pese al aumento del hambre infantil, el Gobierno porteño de Horacio Rodríguez Larreta entregó este año un 8% menos de raciones escolares gracias a un sistema de ajuste encubierto al cambiar la tramitación de becas alimentarias. Pero además, las viandas son miserables. Además hubo una intoxicación generalizada en Villa Crespo. “Venimos denunciando cómo va bajando la calidad y la cantidad de los alimentos que nos envían. Muchos de los chicos llegan a la mañana sin haber cenado la noche anterior. Para el desayuno llegan menos raciones de leche y de galletitas. Muchas veces no alcanza para una sola vuelta y menos para repetir. Los chicos vienen con hambre y con hambre no se puede estudiar”, revela una docente porteña.

El único ganador de Juntos por el Cambio en las elecciones primarias, Horacio Rodríguez Larreta, destina sumas miserables para alimentar a los niños en las escuelas. Ese plato, en muchos casos, es el único que reciben durante todo el día producto de la crisis económica que aumentó los niveles de pobreza y de indigencia en el país y del que no es ajena la Ciudad de Buenos Aires.

El jefe porteño paga hoy 69,19 pesos por plato, menos de lo que se cotizó en el pliego licitatorio que estipuló 72,80 pesos por vianda según valores de 2017. Al día de hoy no se actualizaron a pesar de los altos niveles de inflación que se vivieron en estos años. La semana pasada más de 30 chicos de la escuela Francisco de Vittoria de Villa Crespo se intoxicaron y debieron ser trasladados al hospital Durán. Manzanas arenosas y con gusanos, bananas podridas, pastel de papa con lentejas en lugar de carne, verduras hervidas para ahorrar en vinagre y sándwiches hechos de una única feta de queso son sólo algunos de los reclamos respecto a los alimentos que les dan a los chicos.

Además, en CABA aplicaron el mismo sistema de ajuste por exclusión que Cambiemos implementó a nivel nacional y cambiaron la modalidad de tramitar las becas: muchos padres no lograron completar la documentación y el gobierno no envía porciones para todos. El resultado es que en los comedores dividen la comida para que alcance. El gobierno entregó este año un 8% menos de raciones a pesar de la creciente demanda.

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Chicos con dolor de panza producto del hambre, que se duermen en la clase, que guardan algo de lo poco que les dan al mediodía o alguna fruta en mal estado para llevarle a algún hermano. Esas son imágenes cotidianas de lo que se sufre en las escuelas de los barrios más vulnerables de la ciudad. Amancay Benetti es maestra primaria en la escuela 4 de Bajo Flores. “Venimos denunciando cómo va bajando la calidad y la cantidad de los alimentos que nos envían. Mi hijo va a una escuela del mismo distrito en el que doy clases, pero la diferencia entre un lugar y otro es que en el colegio en el que yo estoy muchos de los chicos llegan a la mañana sin haber cenado la noche anterior. Para el desayuno llegan menos raciones de leche y de galletitas. Muchas veces no alcanza para una sola vuelta y menos para repetir. Los chicos vienen con hambre y con hambre no se puede estudiar. Muchos chicos no se pueden concentrar, piensan en el hambre y eso repercute no sólo en la actualidad sino en el desarrollo de toda la escolaridad”, sostuvo la docente.

Eduardo López, secretario general de la Unión de Trabajadores de la Educación contó que los chicos que años atrás preguntaban cuándo llegaba la hora del recreo en las escuelas del distrito más rico del país ahora preguntan por el desayuno. “Les quitaron hasta los sueños. Los chicos con hambre sueñan que comen”, explicó.  Esta semana, López twitteo imágenes de las viandas que entrega el gobierno en el Bajo Flores. “Gastan en pauta publicitaria lo que deberían invertir en salud y en educación”, aseguró en su cuenta. En diálogo con este medio explicó: “antes las viandas venían con jamón y queso y venían con una fruta. Ahora sacaron la fruta, dejaron la barrita de cereal; al sándwich le dejaron solo el queso y redujeron el tamaño”. Lo cierto es que de un presupuesto total de 358 mil millones de pesos, el gobierno de la Ciudad destina al programa de Asistencia Alimentaria y Acción Comunitaria que se encarga de los comedores escolares apenas 3,5 mil millones. Apenas 1300 millones más que lo que destina a cambiar veredas. Sin embargo, de la asistencia alimentaria dependen más de 120 mil chicos.

Mientras la ministra de Educación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Soledad Acuña, presentó junto a Larreta y al doctor Alberto Cormillot a inicios de 2018 el plan “Menúes más saludables”, en los que anunciaron que quitaban el pan del desayuno y los almuerzos, que reducirían la cantidad de pastas e incorporarían más frutas, verduras y legumbres, los padres que envían a sus hijos a los comedores sostienen que es falso que la comida sea más nutritiva. “A la milanesa que les dan, nosotros la llamamos patinesa. Es una pasta que tiene un procesado de carne. Siempre depende de cada concesionario, pero en una o dos escuelas lograron que haya una milanesa real. Sacaron la canasta de pan porque decían que engordaba, pero los chicos se quedan con hambre. Hablan de un menú saludable, pero sacan y no agregan nada. En una época entregaban naranjas después del almuerzo, pero los chicos no podían ni pelarlas. Salían a las 4 de la tarde con las naranjas en la mano. Las cambiaron por manzanas, pero vienen podridas, con gusanos, con caca de rata. La comida es fea”, señaló en diálogo con Nuestras VocesAni Meizoso, delegada de cooperadoras de la comuna 12 e integrante de la cooperadora de la escuela 15 Manuel Antonio Acevedo.

“El nuevo menú tiene más ensaladas, frutas cuatro veces a la semana y ensaladas de frutas con menos azúcar agregada. Más legumbres, más carne de cerdo y menos productos industrializados, ya que se eliminan el medallón de pollo y las salchichas, y se incluye la tortilla de verduras”, promocionaban desde el gobierno.Sin embargo, en un informe que presentaron este año un conjunto de organizaciones que trabajan en defensa de la educación pública, “la elaboración de la tortilla es industrial, no se sabe cuáles son sus ingredientes ni su valor nutricional”. Respecto al pastel de papas en el que la carne fue sustituida por lentejas, las porciones que envían para los niños que tienen beca ocupan la mitad del envase de aluminio. En el informe también dieron cuenta que la zanahoria que según el pliego debe estar cruda y rallada la envían hervida. “La razón de que la hiervan es que suprimieron el vinagre, que protege de posibles bacterias de la verdura. Las arvejas deben ser huevo duro (como indica en el pliego) para incorporar proteínas”, sostiene el informe.

En la escuela a la que asisten los hijos de Meizoso formaron una comisión comedor para controlar la comida que envían los concesionarios. Siempre que hacen alguna inspección debe estar la vicedirectora de la institución acompañándolos. En más de una ocasión encontraron que llegaban a la escuela 20 kilos de carne menos o que olvidaban enviar el queso. Al tener controles, pudieron hacer los reclamos y que se restituya la mercadería, pero no en todas las escuelas pudieron organizarse para hacer la supervisión correspondiente.

La semana pasada alrededor de 30 niños se intoxicaron en una escuela pública de Villa Crespo. “Los chicos se quejan. Antes de ayer encontraron bichos en el plato en el que les sirvieron el pastel de papas”, relató Marcela, madre de uno de los estudiantes afectados tras comer pizza en mal estado. “En la escuela no tenían ninguna explicación”, reclamó. Analía, mamá de otros chicos que asisten al mismo colegio relató que la llamaron a las 2.45 para avisarle que dos de sus hijas estaban con dolor de panza. Al llegar a la escuela se encontró con ambulancias en la puerta de la institución. “La nena estaba llorando. Sofía me contó que comieron pizza pero que estaba fea. Vomitó cuatro veces. El SAME auxilió a los chicos inmediatamente y los trasladó al Durán. Las otras tres estaban con dolor de cabeza. La doctora me dijo que si esto hubiera afectado a un chico con bajas defensas podría haber sido mucho peor”, contó Analía. Y explicó que no es la primera vez que reciben quejas por los alimentos que les dan en la escuela. “Pelos en la comida, fideos secos o hechos pure, carne llena de venas, pastel de papa con bichos, vasos con olor a lavandina. Venimos presentando reclamos hace tiempo, pero en el colegio minimizan todo y están jugando con la salud de nuestros chicos”.

Desde la Defensoría del Pueblo señalaron que en 2018 recibieron reclamos de cinco comunidades educativas. Ante la falta de respuestas, el Defensor del Pueblo dictó en marzo de 2019 la Resolución n° 147/19 recordando al funcionario a cargo el deber legal de responder los requerimientos formulados por la Defensoría. Paralelamente la  Coordinación  Operativa de  Salud  del organismo, especializada en nutrición, realizó un relevamiento del servicio de comedor escolar que las empresas concesionarias brindan en las escuelas en las que se presentaron reclamos y elaboró un informe en el que analizó las problemáticas expuestas a raíz de la eliminación del pan y otras modificaciones en los menús escolares. Entre las conclusiones del informe, los profesionales señalaron que “la comida continúa siendo poca y de mala calidad. Las raciones del nuevo menú educativo son raciones chicas y si bien el pan ya no se entrega en los establecimientos, el reemplazo que se había propuesto desde el lanzamiento del plan como por ejemplo otorgar más fruta, no se evidenció. Los comedores escolares de la Ciudad brindan el almuerzo a más de 120 mil chicos que pertenecen a los sectores más vulnerables de la población. Cabe mencionar que en algunas escuelas de la Ciudad Autónoma de Buenos  Aires,  se brinda el servicio de comedor a poblaciones que se encuentran en situación de vulneración de derechos por la realidad socio-económica que atraviesan, y en tal sentido el plato de comida que pueden recibir en la escuela es el único plato al día. El almuerzo escolar representa una de las cuatro comidas principales del día y según las Pautas de Alimentación Saludables (PAS) debe cubrir del 30-35% del valor calórico total diario y el desayuno o merienda el 15-20% del VCT. Por lo tanto, un almuerzo o desayuno deficiente, recortado o escaso influye negativamente en el desarrollo físico e intelectual del niño. Las modificaciones incorporadas pretendiendo cambiar hábitos alimentarios en los niños en edad escolar y que lleven una alimentación “más saludable”, no fueron acertadas en su implementación y tuvieron un impacto negativo en la comunidad educativa, en parte debido a la dificultad de poder contemplar las diferentes necesidades según distrito escolar y a la poca o nula información que recibieron los padres y niños sobre las medidas tomadas”.

Respecto a la eliminación del pan en las escuelas, que fue una queja recurrente de docentes y padres consultados por este medio, desde la Defensoría del Pueblo señalaron: “Por varios motivos no se puede considerar un cambio fundamental y con criterio nutricional adecuado. Por un lado, el gramaje estipulado en años anteriores de pan por chico era de 25 a 30 g (aportando de 70 a 84 kcal. diarias, aproximadamente 2 rodajas de pan), poco significativo en relación a los requerimientos diarios recomendados de 1400 a 2000 calorías aproximadamente para niños en edad escolar, representando menos del 5 % de las mismas. Por otro lado, no fue reemplazado por otro alimento o por pan de mejor perfil nutricional como por ejemplo el pan integral o de salvado. Asimismo, se debe aclarar, que en contraposición con la respuesta brindada por parte de la Dirección General de Servicios a las Escuelas en la cuál manifestaron que:  “el pan  limitaba  el aprovechamiento  del  plato principal”,  el  mismo significaba un complemento al gramaje insuficiente y a la imposibilidad de los niños de repetir el plato. Finalmente, se debe señalar que, desde el punto de vista nutricional, el pan es un alimento que no posee grasas saturadas, aporta  proteínas e hidratos de carbono que brindan energía, así como también, es un alimento de consumo habitual y respeta los gustos y hábitos de la población en general encontrándose contemplado en toda alimentación saludable sin la necesidad de su eliminación, siempre y cuando se eviten los excesos controlando la porción y no exista patología que lo contraindique.

Si bien el informe elaborado por la Defensoría fue puesto en conocimiento de la Dirección General de Servicios a las Escuelas, el Ministerio de Educación e Innovación del GCBA continúa brindando el mismo servicio de alimentación cuestionado por el organismo. A los reclamos que recibieron en 2018, se sumaron este año cinco nuevos reclamos. El último producto de la intoxicación en la Escuela «Francisco De Vitoria».

Respecto a las becas, Meizoso señaló que antes se tramitaban directamente en la escuela. Ahora tienen que completar un formulario online que tiene 10 pasos y una declaración jurada y luego tienen que llevar la documentación al CGP. “Piden tantas cosas que muchos no llegan a ir. Y hay muchos chicos que no podían pagar el comedor y necesitaban alimentarse. La directora dividió la comida para que todos puedan tener algo”, relató a Nuestras Voces. Mientras el gobierno destina 69 pesos por alumno, si los padres no cumplen con los requisitos para ser beneficiarios de una beca, el costo que deben pagar es de 110 pesos.

Walter Larrea es docente en la Escuela Carlos Mujica, que se encuentra en Retiro. “Lo que más nos preocupa –explicó— es que a los chicos de la villa les piden mil papeles que las familias tienen que validar. Nosotros estamos reclamando que les den la beca automáticamente porque no tienen necesidad de demostrar que necesitan ese beneficio. Lo que pedimos es que el comedor sea universal y gratuito. Actualmente tenemos 400 chicos y hay 200 que están en riesgo que deje de llegarles la ración si efectivizan acá el tema de que completen todos los requisitos que exigen ahora. De todas maneras tampoco están llegando las raciones para todos. Ya no te envían las cantidades en función de la matrícula sino del presentismo. Mandan alrededor de 40 raciones menos. Y mandan medallones, mucho trigo, mucho fideo. Este año sacaron el pan. En las carpetas parece la mejor comida, pero en la práctica no es así. El desayuno es muy frugal y los chicos se quedan con hambre. Muchos no lo dicen por vergüenza. Hemos hecho reclamos pero nos dicen que la comida conserva la calidad que requieren los protocolos”, señaló

“Organizaciones de Cooperadoras escolares vienen denunciando a lo largo del año el incremento de solicitudes de vacantes en los comedores, las faltas de raciones o la insuficiencias de la mismas en cubrir las demandas de los niños. La estrategia de centralizar en la inscripción on line la solicitud de vianda no dejaría conocer las cifras reales”, señaló Laura Penacca, asesora en la comisión de Educación de la Legislatura porteña.

Fuera de las escuelas, la demanda en los comedores barriales también crece día a día y los alimentos que entrega el Gobierno de la Ciudad tampoco alcanza. Valeria Arancibia es delegada de un comedor de la Villa 21-24 de Barracas. “Todo lo que estamos pasando parece una catástrofe. Nadie se quiere hacer cargo. Todos los días me llegan chicos al comedor pidiendo vacante. Estamos estirando la comida como chicle. Hace cuatro años venían 30 chicos, hoy hay alrededor de 160. El gobierno nos da la mitad de la comida”. Mama Sopa es uno de los cinco comedores que hay en el barrio. Los padres en muchos casos se quedaron sin trabajo, en otros se trata de madres solteras que apenas consiguen changas para dos o tres veces por semana.

Lo único cierto es que en el distrito más rico del país, la prioridad no es que los chicos coman y accedan a una formación de calidad. Con hambre, no se puede estudiar.

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Sabrina Roth

Sabrina Roth

Licenciada en Ciencias de la Comunicación (UBA). Es corresponsal de Telesur en Argentina y escribe colaboraciones en Página/12 y #LaGarcia.

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