Las supremas internas de la Corte

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Con la salida de Ricardo Lorenzetti de la presidencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación y la llegada de Carlos Rosenkrantz, ex abogado del Grupo Clarín, se modificó el juego de alianzas en el máximo tribunal del país. El nuevo mapa de relaciones no responde a la lógica que esperaba usufructuar el Gobierno. La nueva mayoría cortesana integrada por Rosatti, Lorenzetti y Maqueda o la llamada “mayoría peronista”. La soledad de Rosenkrantz. El rol de Horacio Rosatti y las tensiones con Lorenzetti.

Fotos: Joaquín Salguero

Una serie de fallos que se conocieron el pasado 30 de octubre dejaron expuesta la interna cortesana, que ya había aflorado públicamente tres semanas antes cuando se desató un fuerte cruce entre el actual mandamás supremo, Carlos Rosenkrantz, y su antecesor, Ricardo Lorenzetti, por la administración del Centro de Información Judicial (CIJ).

Las sentencias que se conocieron el martes reflejaron dos movimientos: el reposicionamiento del abogado rafaelino tras ser desbancado de la presidencia después de once años; y el ascenso de Horacio Rosatti, que si bien ingresó a la Corte por decisión de Mauricio Macri comenzó a distanciarse de los intereses que emanan de la Casa Rosada con sus últimos fallos y se transformó en el supremo que inclina la balanza para articular una nueva mayoría. Al menos por ahora. Por caso, fue clave para correr a Lorenzetti del cargo y ahora lo es para eclipsar el poder de Rosenkrantz.

Lorenzetti y Rosatti son dos ministros cortesanos que tenían una tensa relación personal. Se trata de dos viejos conocidos que se llevan menos de un año de edad y estudiaron en la misma casa de estudios, la Universidad Nacional del Litoral. En los últimos días, ambos dejaron las diferencias de lado y junto a Carlos Maqueda comenzaron a conformar un bloque, sobre todo en temas sociales, laborales y de Derechos Humanos, que incomoda al Poder Ejecutivo, que imaginó otro escenario en la Corte cuando impulsó a Rosenkrantz a tomar la presidencia.

El conductor del Tribunal Superior queda cada vez más solo a la hora de votar.

Así lo evidencian la sentencia sobre la revocación de la prisión domiciliaria que había sido concedida al genocida Miguel Etchecolatz en dos causas de lesa humanidad y una que no tuvo mucha repercusión mediática pero que dio vuelta una decisión del Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos por considerar responsable a la municipalidad de Larroque en un caso donde un menor de edad sufrió un accidente tras manipular pirotecnia que encontró en  las inmediaciones del lugar donde se había realizado un acto organizado por el ejecutivo local y la Parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro –el expediente que llegó al máximo tribunal apuntaba al menor como responsable–.

El accidente, que según los supremos se produjo por “el incumplimiento de los organizadores del evento a los recaudos previstos”, derivó en la amputación parcial de la tercera falange de los dedos medio y anular de la mano derecha del niño que cuando sucedió el hecho tenía 14 años. De fondo hay una demanda por reparación de daño.

Tanto este caso como el del Etchecolatz, que poseen una impronta social, provocaron otro cimbronazo en el Alto Tribunal: fueron aprobados 4 a 1. La nota en sendos posicionamientos la dio Rosenkrantz, ex abogado de las empresas más grandes del país como el Grupo Clarín, quien se amparó en una cuestión de forma para justificar su discrepancia en los dos fallos y consternó a sus pares.

Ajuste en la Corte

Estos sucesos del martes pasado no hicieron más que ratificar la consolidación de una nueva mayoría cortesana integrada por Rosatti, Lorenzetti y Maqueda. No faltan quienes la bautizaron como “mayoría peronista”, en alusión al vínculo partidario que supieron tener tanto Rosatti como Maqueda. A Lorenzetti algunos le adjudican militancia en la JP en su juventud.

El mismo 30 de octubre, la Corte definió un nuevo aumento del 20% para todas las categorías del escalafón del Poder Judicial, lo que llevó la recomposición salarial del sector este año a un 40%. Esto fue festejado por el secretario general de la Unión de Empleados Judiciales de la Nación, Julio Piumato, quien tuiteó: “Salió el 3er tramo de recomposición salarial 2018 10% al 1roOctubre y 10 % al 1ro Diciembre como lo planteo la U.E.J.N. firmado x la Corte Suprema x unanimidad gracias a la propuesta de la mayoría peronista (Lorenzetti Rosatti y Maqueda) seguimos a paso de vencedores!”.

La última votación en materia de lesa humanidad, que ordenó a Etchecolatz a quedarse en la cárcel, deja traslucir lo que sucederá con el nuevo posicionamiento de los supremos respecto al 2×1 que benefició el año pasado con una baja de la pena a los genocidas de la última dictadura cívico-militar. Todo indica que esta sentencia volverá a exponer la soledad de Rosenkrantz.

Es que mientras Lorenzetti y Maqueda, lógicamente, mantendrán su posición de rechazar esa reducción de la pena para quienes cometieron violaciones a los derechos humanos, Rosatti, amparándose en la ley que votó el Congreso, cambiará su voto en el fallo Muiña. Con esas tres voluntades se reparará un yerro que tuvo mucho costo político para la Corte. Resta saber qué hará Elena Highton de Nolasco, vicepresidenta del tribunal. Es decir, si acompañará a Rosenkrantz en su derrota o si se plegará a una línea que estuvo más acorde a la que mantuvo previo al ascenso de Macri al poder.

La pirueta que tendrá que hacer Rosenkrantz para no ser blanco de nuevas críticas es importante. El ex rector de la Universidad San Andrés fue el impulsor de aquella escandalosa sentencia, que tuvo por proyectista a su asesor Federico Morgenstern, autor de la polémica obra “La Cosa Juzgada Fraudulenta”, prologada por el propio Rosenkrantz. Por eso, pese a la insistencia de la nueva mayoría, demora el tratamiento del tema. Su poder reside en que el presidente de la Corte es quien define la agenda temática del máximo tribunal del país, que no tiene plazos para pronunciarse.

Así las cosas, a un año y medio de que el Congreso aprobase una normativa para encuadrar el tema, aún la Corte no se volvió a expresar. Pero no es el único caso de lesa que el Tribunal Superior aplaza abordar. Tal como publicó Luciana Bertoia en este portal, esa nómina es bastante más extensa e incluye expedientes como el de Blaquier y el rol de los civiles durante la última dictadura o el abordaje de la Masacre de Trelew (agosto de 1972) por el que la máxima autoridad judicial del país se expresaría sobre si hubo terrorismo de Estado antes del golpe del 24 de marzo de 1976, por citar solo dos ejemplos.

Otro caso espinoso donde el bloque que conformaron Lorenzetti, Maqueda y Rosatti ya sentó posición según dejan trascender desde el cuarto piso del Palacio de Tribunales, es el de la actualización de los haberes jubilatorios. Una vez más, la dupla Rosenkrantz – Highton de Nolasco, vuelve a quedar en un lugar incómodo.

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El almuerzo desnudo

Estas posturas se suman a una serie de pasos en falsos que dio en el último mes el mandamás del Alto Tribunal.

Uno de ellos, como publicó Horacio Verbitsky, fue el intento de unificar administrativamente a la Corte con el Consejo de la Magistratura así como designar a un nuevo administrador. La mayoría peronista rechazó reemplazar a Héctor Marchi, vinculado a Lorenzetti, por un hombre de confianza de Rozenkrantz proveniente de la Universidad de San Andrés.

Otro, fue aceptar una invitación controvertida e inoportuna para almorzar en la Casa Rosada con el presidente Mauricio Macri, el ministro de Justicia Germán Garavano y los operadores judiciales del Gobierno Fabián “Pepin” Rodríguez Simón (diputado por el Parlasur) y José Torello (jefe de asesores). El convite, pautado para el próximo martes 6 de noviembre, tal como publicó Página12, incluía a todos los cortesanos pero la nueva mayoría rechazó ir. Es que el Estado es parte en varios expedientes que la Corte tiene en sus manos.

Cortocircuitos

La fecha en que se produjo el recambio de autoridades en la Corte no fue azarosa. La tensa votación que sucedió el 11 de septiembre definió que Ricardo Lorenzetti ceda el mando, que ostentó por once años, a Rosenkrantz el 1° de octubre y no el 31 de diciembre cuando caducaba el mandato. Es decir, tres meses antes de lo previsto. El ascenso del ex integrante del estudio Bouzat, Rosenkrantz & Asociados coincidió con la Reunión J20, el G20 de los jueces que Lorenzetti había organizado con minuciosidad. El rafaelino ya había cursado las invitaciones antes de ser apartado de la presidencia. El encuentro se realizó el 9 de octubre y sirvió a la Casa Rosada para mostrar a su nuevo hombre fuerte en la Justicia.

“¿Por qué crees que vinieron tantos magistrados, por Rosenkrantz?”, se lo escuchó afirmar a Lorenzetti tras el J20, que el Gobierno siguió muy de cerca.

El armado de esta Conferencia Judicial de las Cortes Supremas del G20 había provocado un nuevo chispazo entre Lorenzetti y el Poder Ejecutivo, que pretendía que se realizara en la misma fecha que la cumbre de presidentes, que se llevará a cabo entre el 30 de noviembre  y el 1° de diciembre próximo. No veían con buenos ojos que el entonces presidente cortesano usufructuase políticamente el evento internacional.

Con Lorenzetti corrido, Rosenkrantz fue el encargado de hacer de anfitrión principal y fue quien abrió el encuentro. Menos de un mes después, el poder que parecía haber acaparado se diluyó. ¿Cómo saldrá ahora del laberinto en el que quedó envuelto? En los pasillos del cuarto piso del Palacio de Tribunales aseguran que nadie lo tiene claro pero estiman que deberá, por lo pronto, abrir mayores canales de diálogo.

“Nunca pensó que se iba a encontrar con esta realidad cuando aceptó asumir”, afirman.

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Franco Mizrahi

Franco Mizrahi

Especialista en periodismo de investigación y colaborador en Nuestras Voces.

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