Macri convoca, la derecha regional responde

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La Fundación Libertad, una usina de ideas ultraliberal, festejó sus treinta años en Argentina a través de una cena show donde el escritor Mario Vargas Llosa dialogó con los mandatarios Mauricio Macri y Sebastián Piñera. Del mitín también participaron varios candidatos presidenciales del arco conservador sudamericano y ex mandatarios neoliberales de la región. Creada por un self made man rosarino, el think tank santafesino integra una red global de foros programáticos tutelados por agencias estadounidenses especialistas en soft power, o poder blando. A la derecha, un paredón.

La escena se repite veinte años después. 1998, ciudad de Rosario. La Fundación Libertad festeja en la urbe donde juega de local sus primeros diez años de vida con dos invitados especiales: las entonces incipientes promesas blancas de las derechas chilena y argentina, los millonarios Sebastián Piñera y Mauricio Macri. Hoy, en la capital argentina, y con treinta abriles en su espalda ya, el think tank creado por el rosarino Gerardo Bongiovanni recibe a sus hijos pródigos reconvertidos en Jefes de Estado. Bongiovani podría ufanarse utilizando esa frase propia del circuito rockero cuando una persona atestigua fanatismo genuino por una banda: “Yo a Piñera y Macri los sigo desde Cemento”.

La mejor crónica de ese encuentro en la ciudad santafesina fue narrada por el escritor Miguel Bonasso. El perfil de los invitados a esa fiesta por los 10 años de la Fundación Libertad da cuenta del peso político de ese supuesto espacio no partidario. “A Rosario llegará el ex subsecretario de Asuntos Hemisféricos de Estados Unidos Roger Noriega, los ex presidentes Aznar (España), Vicente Fox (México), Julio María Sanguinetti y Luis Alberto Lacalle (Uruguay), Jorge Quiroga (Bolivia), Osvaldo Hurtado (Ecuador) y Francisco Flores (El Salvador). La munificente convocatoria -sólo en pasajes la cifra debe ser alucinante-, incluye fósiles del anticastrismo profesional como el cubano Carlos Alberto Montaner y el cubano-argentino Armando Ribas, en alegre mezcolanza con destacados conversos procedentes de la ultraizquierda latinoamericana, como el ex canciller de Fox, Jorge Castañeda, o ex ministros de Augusto Pinochet como Hernán Büchi. Estados Unidos apuesta fuerte a la reunión de Rosario: participan y organizan varios think tanks conservadores como la Heritage Foundation, la Atlas Economic Research Foundation o el Cato Institute.”, detalló Bonasso en el extinto diario Crítica.

En ese artículo, el autor de Recuerdos de la muerte presentó de la siguiente manera a Bongiovanni: “un curioso self made man que comenzó regenteando un bar rosarino y pasó a convertirse en un exitoso empresario y propagandista mediático del establishment local y nacional. Su Fundación está ligada -a través de la Red Libertad- a los principales tanques de pensamiento de la derecha como IDEA, FIEL, CEMA y el Grupo Sophia, entre muchos otros más del país y del exterior”. Vale la pena recordar que del Grupo Sophia provienen el actual Jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta, y la Gobernadora de la provincia de Buenos Aires María Eugenia Vidal.

Ahora, con más años de rodaje, la Fundación Libertad decidió mudar su “fiestita” a Buenos Aires, epicentro territorial de la hoy gobernante coalición de derecha argentina. La conmemoración de las tres décadas de vida de la fundación tuvo ayer dos platos principales. La primera muestra de poder, y de contactos claro, del foro rosarino fue la puesta en marcha de un Seminario Internacional en la Legislatura porteña que aunó durante una mañana a los dirigentes más influyentes de la derecha regional. Un verdadero dream team de la escudería conservadora regional. En la calle Perú ayer coincidieron, entonces, el jefe de ministros argentino, Marcos Peña; la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich; el economista y fugaz ministro de Economía Ricardo López Murphy; el ex alcalde y líder opositor venezolano Antonio Ledezma; el ex presidente de Bolivia, Jorge Quiroga; el candidato presidencial por el uribismo en Colombia, Iván Duque; el ex candidato presidencial ecuatoriano e influyente banquero Guillermo Lasso; y el candidato a la presidencia por el Partido Nacional uruguayo Luis Alberto Lacalle Pou. A la derecha, un paredón.

El segundo plato fuerte de los festejos fue la cena desarrollada en el Complejo Goldencenter. Ahí, los invitados, a once mil pesos el tenedor, tuvieron la oportunidad de ver en vivo y en directo la entrevista, o diálogo, efectuada por el Premio Nobel Álvaro Vargas Llosa con los mandatarios argentino y chileno. El autor de la exquisita La ciudad y los perros, erigido en una especie de tótem del pensamiento conservador sudamericano, pudo, como suele hacerlo, desplegar su buena oratoria con dos Jefes de Estado que se han nutrido de su palabra para pulir sus parlamentos, ayer puro balbuceo, hoy un hilado un poco más acompasado de ideas, frases o paradigmas vendidos como vacas sagradas por espacios como la Fundación Libertad.

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Se notan los hilos

Silvina Romano, Posdoctora por la UNAM (México) y por el CONICET; Doctora en Ciencia Política por el Centro de Estudios Avanzados de la Universidad Nacional de Córdoba, y parte del Consejo Directivo de la plataforma académica e investigación CELAG (que tiene como novel integrante al ex presidente ecuatoriano Rafael Correa), ayuda a Nuestras Voces a pensar qué hilos políticos y financieros se mueven detrás de la Fundación Libertad, y de usinas de ideas similares.

“El rol de los think tanks, y fundaciones vinculados a la producción de conocimiento experto o legítimo, es el de reproducir la ideología hegemónica. Es decir, promover ciertas ideas sobre cómo debería funcionar, por ejemplo, la democracia, la libertad, el desarrollo, o los derechos humanos, siempre en función de mantener el orden neoliberal. Y se definen como apolíticos, lo que les permite asesor a funcionarios, o incidir en los parlamentos, desde una supuesta neutralidad”, comienza diciendo Romano, y luego detalla que: “En la región, espacios no gubernamentales como el Interamerican Dialogue, la Brooking Institution, el Wilson Center, o el Kato Institute, con sus departamentos y oficinas destinados al estudio de diferentes partes del mundo, van sentando las agendas sobre cuáles son los problemas actuales de América Latina. Entonces, todos estos foros elaboran periódicamente informes, prospectivas. Y, fundamentalmente, elaboran indicadores. Eso es muy importante porque de esas mediciones, supuestamente objetivas, se va a zanjar entre nuestras élites el consenso de cómo se mide la pobreza, el desarrollo, la democracia, los derechos humanos. Luego, estos informes son acercados a la prensa amiga para incidir en la opinión pública”.

“La articulación entre fundaciones y la agencia internacional para el desarrollo de Estados Unidos, la tristemente célebre USAID, es clave en lo que se denomina asistencia al desarrollo. Ese hilo de asistencia lleva décadas de continuidad. La USAID se crea en el año 1961, durante el gobierno de Kennedy, en el marco de la Ley para la Asistencia Extranjera. Es el momento de la Alianza para el Progreso, un plan de tutelaje que no tuvo parangón luego”, historifica la referente de la Celag.

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Por último, Silvina Romano concluye que: “Para la matriz de pensamiento de la Fundación Libertad, las sociedades atrasadas sudamericanas requerimos de una modernización, aggiornarnos con el mercado internacional, ocon el orden global. La ambición, repito, es evitar a toda costa cambios abruptos en nuestras coyunturas políticas; alejar a nuestras sociedades, como dicen ahora los medios, del fantasma populista. De esa manera, diarios de la talla del The New York Times, o The Washington Post, retoman esas investigaciones, también publicadas en la prensa académica especializada como The Foreign Affairs, y le dan resonancia entre los medios más influyentes en los países sudamericanos. Ese es el mecanismo imperceptible para la construcción de la agenda setting: es decir, los temas que se discuten diariamente en la mesa familiar, en los bares, en las calles. Las fundaciones plantean los temas, y cómo resolverlos, claro. Y la soberanía de los Estados, y de nuestros dirigentes, queda pisoteada, por supuesto”.

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Emiliano Guido

Emiliano Guido

Periodista especializado en política internacional. Forma parte del Programa de Integración Regional y Financiamiento para el Desarrollo en Fundación SES (Argentina). Ganador del Premio José Martí (2006) otorgado por la agencia Prensa Latina.

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