Macri sin mayoría especial en el Consejo

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Una nueva unidad en Diputados llevó al macrismo a perder la mayoría especial «automática» en el Consejo de la Magistratura, el órgano que selecciona y sanciona jueces y que le permitió confeccionar ternas favorables. El radicalismo fue ignorado y enfureció.

Fotos: Centro de Información Judicial

Una jugada de último momento en el Congreso modificó la relación de fuerzas en el nuevo Consejo de la Magistratura, cuyos flamantes miembros asumieron formalmente el martes 20 de noviembre. El macrismo, a priori, perdió la mayoría especial automática en el órgano que selecciona y sanciona jueces, aquella que le permitió confeccionar ternas y hasta presionar y remover jueces con facilidad desde que Mauricio Macri llegó a la Casa Rosada. Una movida de unidad en Diputados cambió la relación de fuerzas. La derrota agudizó la interna entre el PRO y el radicalismo, que perdió a su representante por primera vez desde que entró en funcionamiento aquella institución.

El 16 de noviembre, el peronismo mostró su primer gesto fuerte de unidad. La novedad surgió con el recambio del estamento que representa al Poder Legislativo en el Consejo. Se trata de tres diputados y tres senadores, de los cuales dos van por la mayoría de cada cámara y uno por la minoría. Tanto en la Cámara alta como en la baja hubo acuerdo entre las distintas vertientes del PJ, por lo que esta fuerza política se quedó con cuatro de los seis cargos que se renovaban.

Uno de los hechos destacados de esa jugada se dio en Diputados, donde el kirchnerismo se unió al massismo, el Bloque Justicialista, el bloque Córdoba Federal que responde al gobernador Juan Schiaretti y a otros aliados y logró arrebatarle un consejero al oficialismo.

Los nuevos representantes de los diputados en el consejo son Eduardo “Wado” De Pedro y Graciela Camaño, presidenta del Frente Renovador. Como suplentes, ingresaron Vanesa Siley, del sindicato de judiciales, y el cordobés Martín Llaryora. Esta propuesta cosechó 131 firmas contra 121 de Cambiemos y aliados, que sólo logró mantener al alfil judicial del PRO, Pablo Tonelli. El radical Mario Negri perdió su banca en el consejo, lo que desató la furia “boina blanca”.

Guerra interna por el Consejo de la Magistratura

La UCR emitió un comunicado en el que expresó su “profundo malestar” por “la impericia en las filas del propio oficialismo».

«La impericia, mala praxis y desidia política esta a la vista, y no estamos dispuestos a minimizarla u ocultarla», señalaron el presidente del partido y gobernador mendocino Alfredo Cornejo y los presidentes de los interbloques de Cambiemos en ambas cámaras, Luis Naidenoff y el propio Negri. El encono no concluyó ahí. Ambas espadas legislativas no acudieron a una reunión en Casa Rosada, que se realizó el 20 de noviembre, a la que fueron invitados por Macri. Y en Diputados, hicieron caer la sesión que iba a realizarse ese mismo día, tras asegurar que no iban a dar quórum si se bajaba al recinto.

Es que en el Senado también logró imponerse el PJ – algunos señalan que esta fue una de las razones por las que no se profundizó, al menos hasta esta semana, la fuga de ese espacio que se inició con José Alperovich y Beatriz Mirkin-. En ambas cámaras jugaron un rol central los gobernadores, por lo que en el radicalismo cargan las tintas contra el ministro del Interior, Rogelio Frigerio, por no haber incluido en las distintas negociaciones con los mandatarios provinciales las bancas del consejo.

Así las cosas, el jefe del bloque justicialista, Miguel Pichetto, volvió al Consejo y se espera que se muestre más alejado del oficialismo. Lo acompaña la santiagueña Ada Itúrrez de Capellini, como parte del acuerdo con el gobernador santiagueño Gerardo Zamora. Los suplentes serán Mario Pais –actual consejero- y Guillermo Snopek. Por la minoría, ingresó la radical Inés Brizuela y Doria.

“Hay acuerdo para hacer un ‘bloque’ peronista entre los cuatro”, aseguran desde el Consejo, un órgano clave para la administración de justicia.

Rosenkrantz vs. la tríada peronista

Al menos, eso es lo que aseguran desde el entorno de los nuevos consejeros. “Graciela y Wado son muy proclives a eso”, indican, y cuestionan al saliente consejero Rodolfo Urtubey, hermano del gobernador Juan Manuel, quien “jugaba para sus amigos del Gobierno”.

De hecho, el salteño Kosiner, titular de la bancada pejotista en Diputados, se licenció de la presidencia de bloque para firmar el apoyo a la lista de unidad. Quien rubricó la nómina fue el vicepresidente del espacio, el pampeano Sergio Ziliotto.

Con esta composición, con lograr el apoyo de un consejero más a la hora de votar –se especula con que podría ser el juez Alberto Lugones o el representante académico, Diego Molea- el oficialismo se queda sin mayoría especial (9 consejeros de 13 totales) y por ende sin la posibilidad de elevar ternas de jueces y remociones a piacere, como estuvo sucediendo desde que asumió Macri (hasta el cambio de consejeros, el peronismo tenía tres bancas y desarticuladas).

Por esa facilidad, Cambiemos logró domesticar a gran parte del Poder Judicial. Entre otras cosas, arrasó la Cámara Federal porteña –instancia revisora de Comodoro Py- y designó a cinco magistrados en la Cámara Federal de Casación Penal –máximo tribunal penal del país-.

La conformación del nuevo Consejo

Además de los seis legisladores mencionados, el renovado consejo está conformado por los jueces Ricardo Recondo, de la Cámara Civil y Comercial Federal, ex presidente de la Asociación de Magistrados; Juan Manuel Culotta, titular del juzgado federal de Tres de Febrero, considerado uno de los “Newman boys”, aunque con cierta independencia; y  el mentado Lugones, de la Cámara Federal de San Martín. A ellos se suman el mencionado Molea, por los académicos; los abogados Juan Pablo Más Vélez y Marina Sanchez Herrero, vinculados a Cambiemos; y el angelicista Juan Bautista Mahiques, quien seguirá siendo el representante del Ejecutivo.

Todos juraron el 20 de noviembre y la Corte Suprema de Justicia de la Nación emitió la acodada 38/2018 en la que oficializó la asunción de los nuevos consejeros.

El mismo día, los ministros cortesanos hicieron caso omiso a una denuncia que presentó el abogado Alejando Fargosi ante el máximo tribuna para impedir que Wado De Pedro asumiese. Desestimaron su escrito porque “no constituye acción o recurso alguno que (…) habilite competencia de la Corte Suprema de Justicia”. El abogado, un “denunciador serial” vinculado al Colegio de la calle Montevideo, consideraba que el diputado kirchnerista no podía ser elegido porque la ley impide la reelección de los consejeros titulares y De Pedro ya había sido elegido como consejero titular. No obstante, Wado no había completado su mandato (estuvo en el cargo menos de cuatro meses y renunció para ser Secretario General de la Presidencia). Primero fue reemplazado por Anabel Fernández Sagasti y luego su cargo terminó siendo ocupado por Pablo Tonelli (la oposición lo acusó de usurpación. Estuvo tres años en esa función).

Con la maniobra legislativa del 16 de noviembre se modificó –sorpresivamente- la estructura del Consejo. El oficialismo, que descontaba contar con su mayoría especial automática, deberá negociar con el peronismo o verá obstaculizadas sus iniciativas. Toda una novedad para el mundo judicial. Y para el entorno radical.

Malestar boina blanca

La reestructuración del consejo abrió un nuevo frente interno en Cambiemos.

Los radicales pusieron el grito en el cielo y decidieron hacer público su malestar en un duro comunicado, algo que el propio Tonelli se encargó de cuestionar. Pidió que las críticas se hagan hacia adentro del espacio. Pero en menos de 48 horas hizo lo contrario a lo que dijo.

En pos de responderle a la UCR hizo una autocrítica. Y de paso, atacó a los correligionarios: «Puede ser que el Gobierno se durmió. Se trataba de interactuar en la Cámara de Diputados, que era donde se contaban los votos. A lo mejor los radicales tienen razón y nos dormimos, pero también se durmieron ellos», dijo en diálogo con radio Nacional.

Macri con mayoría automática para poner y sacar jueces

Y contó que a él también lo tomó por sorpresa la unidad peronista. «El viernes, en forma sorpresiva, se unieron bloques que creíamos que no iban a unirse, porque eran muy diferentes. Yo me enteré de esto el viernes cerca del mediodía. Yo también me siento frustrado por el hecho de que Negri no esté en el Consejo, porque perdemos un voto y porque trabajábamos muy bien», señaló.

Con la cuestión del consejo como disparador, la críticas radicales se multiplicaron e incluyeron al video que difundió El Destape donde se puede ver a Macri bailando en un evento de Disney, la misma noche en que el gobierno difundió el hallazgo del submarino ARA San Juan. El hecho fue cuestionado por familiares de las víctimas.

Ante la elocuencias de las imágenes, el vicepresidente 2° del Comité Nacional de la UCR, Federico Storani, dijo que le da “vergüenza ajena” ver al Presidente en situaciones como esas.

La derrota parlamentaria por las bancas en el consejo abrió otra grieta en la alianza de Gobierno. Con las elecciones de 2019 en el horizonte, los alcances de esta nueva pelea son una incógnita.

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Franco Mizrahi

Franco Mizrahi

Especialista en periodismo de investigación. Trabajó en la revista Veintitrés, Tiempo Argentino, Infojus y El Cohete a la Luna. Actualmente escribe en los portales Nuestras Voces y El Destape y en las revistas Acción y Contraeditorial. Editó los libros “Macri el año perdido”, de Roberto Caballero (Planeta); y “Radiografía de la corrupción PRO” (Planeta).

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