Macrisis: el consumo en caída libre

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Las ventas llevan 9 meses de caída ininterrumpida en supermercados mayoristas, minoristas y centros de compra, según datos recientes del INDEC. En términos anuales, la retracción de las ventas fue de entre el 14 y 16 por ciento. El ajuste llegó a todos los rubros: 73% redujo los consumos en salidas, el 69% ajustó en indumentaria, el 62% redujo la compra de carne, 56% compra menos bebidas, 49% redujo los lácteos, 42% las frutas y verduras, 40% el combustible y 20% los fideos y arroz, según una encuesta de CEPA y Proyección Ciudadana para el Área Metropolitana de Buenos Aires.

Una serie de encuestas sobre ventas y montos facturados en supermercados minoristas, mayoristas y centros de compras dadas a conocer por el INDEC ilustran la crisis que atraviesa el consumo interno. Tomando como punto de partida el mes de marzo de 2019, las ventas cayeron con respecto a marzo de 2018 un -14,5% en supermercados minoristas, un -16% en supermercados y autoservicios mayoristas y -16,6% en centros de compra. En todos los casos acumulan nueve meses consecutivos de caída respecto del mismo período del año anterior.

En supermercados y autoservicios mayoristas, los diez rubros de productos relevados mostraron una evolución en el volumen de facturación muy inferior a la inflación del período, que fue de 54,8% entre marzo de 2018 y marzo de 2019. El único sector con suba en el volumen facturado fue la carne en supermercados (70%), aunque puede deberse a la suba significativa en precios que compensó la caída en las cantidades. Se destaca la mala evolución en rubros esenciales como bebidas y almacén.

En los centros de compra, el rubro electrónicos tuvo una variación negativa de -9,9% en las ventas. El resto tuvo una evolución en volumen facturado inferior a la inflación, destacándose indumentaria, calzado y marroquinería (30,3%), patios de comida, alimentos y kioscos (28,3%) y juguetería (32,4%).

Si vemos lo ocurrido provincia por provincia, en todo el país la evolución de los volúmenes facturados estuvo por debajo de la inflación. En supermercados, la peor evolución se dio en Santiago del Estero, con sólo 19% de incremento en los volúmenes, y la mejor estuvo en Entre Ríos, con 47%.

La contracara de la evolución negativa de las ventas en comercios orientados al mercado interno, es el deterioro en la capacidad y los hábitos de consumo de la población.  Así lo expresa la encuesta de consumo realizada por CEPA y Proyección Ciudadana en marzo 2019. Según este informe, el rubro más afectado por la caída del consumo es la recreación: el 73% de la población encuestada declaró haber reducido los consumos en este rubro. En segundo lugar, aparece la ropa y el calzado con una caída del 69% y luego la carne con una retracción del 62%. También son destacables las bajas en los consumos de insumos absolutamente imprescindibles como los lácteos –(49%), combustibles (-40%) y medicamentos (-30%).

Los cambios en los patrones de consumo, además de contribuir al estancamiento de la economía, muestran el empeoramiento de las condiciones de vida de la población más vulnerable en insumos básicos como la reducción del consumo de leche, carne y medicamentos. Los sectores de nivel socioeconómico bajo fueron los que redujeron contundentemente el consumo de leche en un 68%, de carnes en un 67% y de medicamentos en un 37%.

Además, la reducción en consumos tales como el esparcimiento o combustibles da cuenta de la forma en que la crisis afecta también a los sectores medios y la calidad de vida, ya que no se puede acceder de la misma forma a la movilidad, el esparcimiento o la recreación.

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Débora Ascencio

Débora Ascencio

Periodista especializada en economía. Integrante del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), becaria doctoral de CONICET y docente de la Universidad de Buenos Aires. Es licenciada en Sociología y maestranda en Sociología Económica.

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