La conexión incel con el trágico incidente en la escuela de San Cristóbal

Los investigadores que están a cargo del caso de la tragedia en la escuela N° 40 “Mariano Moreno” de San Cristóbal, localizada en el norte de Santa Fe, revelaron que G.C., un adolescente de 15 años que disparó con una escopeta a Ian Cabrera Núñez (13), estaba asociado a un grupo caracterizado por su odio hacia hombres y mujeres felices.

Este grupo se autodenomina “incel”, que en español significa “célibes involuntarios”. Sus integrantes forman parte de una subcultura digital y global conocida como True Crime Community (TCC), que surgió tras la conocida masacre de Columbine en los Estados Unidos. Este trágico suceso ocurrió en abril de 1999, cuando dos estudiantes acabaron con la vida de 12 compañeros y un maestro antes de suicidarse.

Un investigador relacionado con el evento declaró a Clarín que los miembros del movimiento incel sienten aversión hacia las mujeres, ya que las consideran controladoras y codiciosas, motivadas únicamente por el estatus social. Igualmente, sienten desprecio por los hombres que logran establecer relaciones románticas y satisfactorias con ellas. Por ello, optan por eliminar a aquellas personas que experimentan felicidad.

Asimismo, aclaró que estos ataques no están motivados por motivos raciales, religiosos o políticos. Aunque la mayoría han ocurrido en colegios, también se han producido en mezquitas y campamentos.

El desarrollo del ataque y su impacto global

Quizás también te interese:  Intentaron asesinarla: el caso de otra estudiante del colegio en San Cristóbal

Mientras el ambiente educativo de San Cristóbal permanecía en alerta debido a nuevas amenazas trasmitidas vía WhatsApp, la Policía de Investigaciones (PDI) de Santa Fe, con apoyo de la Policía Federal Argentina (PFA), arrestaron a un joven de 16 años por su rol en el encubrimiento del suceso.

El análisis de los dispositivos electrónicos de G.C. llevó a los agentes hasta un adolescente residente en Nelson, una localidad cercana. A este se le confiscó su teléfono, junto con otros dispositivos y objetos relacionados con dicha subcultura.

Los investigadores, al inspeccionar estos dispositivos, se sorprendieron al hallar que G.C., el responsable de los disparos, mantenía comunicación con más de 66 usuarios en diversas plataformas como WhatsApp, Discord, Telegram, Tik Tok y Roblox, entre otras.

El sitio web Watch People Die representa un punto de partida crucial para los investigadores. Este portal está dedicado principalmente a la reproducción de actos cometidos por tiradores seriales y a noticias sobre ataques masivos en espacios públicos.

Ian Cabrera Núñez contaba con apenas 13 años. Fue víctima mortal de un estudiante de 15.
Quizás también te interese:  Denuncian nuevamente a una madre en Esquel por apropiarse del dinero de una fiesta de graduación

Aún no se ha determinado si G.C. lideraba una comunidad o si fue inducido a ejecutar la tragedia. No obstante, los investigadores consideran que muchas veces estos son actos individuales y no orquestados por otros.

“El trágico evento de San Cristóbal tuvo repercusión a nivel mundial, incluso se habló de este en China. Muchos usuarios calificaron a G.C. como un héroe o un símbolo”, destacó uno de los investigadores. A su vez, señala que el joven puede ser visto de forma contraria, pues no logró cumplir el objetivo último de su ataque –actualmente bajo investigación–.

Según el análisis de casos a nivel global, el fin del ataque es el suicidio, aunque en esta ocasión no se cumplió. Considerando la cantidad de municiones que poseía y las que usó, se podría decir que fracasó en su objetivo, ya que no cobró más vidas ni se quitó la suya”, añadió el investigador.

Indicó también que el término empleado por el agresor, “Sorpresa”, podría ser utilizado en otros ataques por miembros del movimiento TCC en cualquier parte del planeta.

Prevención y análisis de otros casos

La Unidad de Investigación Antiterrorista de la PFA ha investigado entre 35 y 40 posibles casos en los últimos dos años, habiendo intervenido en 15 de ellos. Actualmente, existen otros cuatro casos que permanecen en evaluación.

Quizás también te interese:  Sobreviviente de abuso escolar rompe el silencio tras 15 años de mantenerlo en secreto

En los 15 casos abordados, los individuos involucrados en dicha subcultura digital eran menores de edad. Las zonas de mayor reporte de estos incidentes han sido la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y las provincias de Buenos Aires y Jujuy.

Con el fin de prevenir estos episodios, la Unidad de Investigaciones Antiterroristas realiza patrullajes cibernéticos en diversas redes sociales y sitios web vinculados a este tipo de cuestiones.

Medidas de seguridad y vigilancia

La necesidad de incrementar la vigilancia y las medidas de seguridad se hace evidente a medida que los casos de esta naturaleza continúan emergiendo, subrayando la importancia de estar alerta y preparados.

El constante monitoreo de las actividades en línea y la colaboración internacional son vitales para detectar e interceptar potenciales amenazas antes de que culminen en actos de violencia.

El compromiso de las autoridades y la comunidad es imprescindible para construir un entorno seguro, en el cual se puedan frenar estos movimientos antes de que sus ideologías dañinas tomen forma en la realidad.

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos y para mostrarte publicidad relacionada con sus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad