Operación «macrillaje» para el descontrol de precios

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El Gobierno anunció una batería de medidas acotadas e insuficientes como maquillaje de campaña al drama inflacionario. El mes de marzo alcanzó el pico de 4,7% mensual y el congelamiento de precios de 60 productos alimenticios de difícil acceso aparece como la única y acotada herramienta para frenar los aumentos en el corto plazo. El presidente Macri recurrió a un cínico video montado para lanzar los anuncios y el ministro Dujovne habló de un «pacto de caballeros» con los empresarios para frenar subas. Además, propusieron una línea de créditos para endeudar a los sectores más humildes que no llegan a fin de mes. A contramano de sus declaraciones denigratorias del programa “Precios Cuidados” lanzado por el kirchnerismo, Macri ahora propone una supuesta profundización control de precios, pero con tantos cambios en el funcionamiento, cumplimiento, variedad de productos y publicidad en los últimos 3 años que se anula su eficacia.

Recientemente el INDEC dio a conocer la inflación del mes de marzo, que se ubicó en el 4,7%. Un nivel preocupante del Índice de Precios al Consumidor, particularmente en alimentos y bebidas, donde el nivel fue de 6,2%. Este escenario golpea muy fuerte el bolsillo de los sectores con menores ingresos y complica el escenario electoral para Cambiemos.

En este contexto, el Presidente anunció con un video montado en una charla falsamente espontánea con vecinos una batería de medidas de cohorte intervencionista, donde el congelamiento de precios de productos alimenticios en el marco del programa “Precios Cuidados” aparece como el más relevante. Consiste en un compromiso de 16 empresas “de primera línea” que deben mantener el precio de 60 productos esenciales de la canasta básica durante al menos seis meses, desde el 22 de abril de 2019 y garantizando disponibilidad. Incluye productos como aceites, arroz, harinas, fideos, leche, yogur, yerba, infusiones, azúcar, conservas, polenta, galletitas, mermeladas y bebidas. Adicionalmente, se incluye un acuerdo por cortes de carne “a precios accesibles”, que introduce la venta de “120.000 kilos por semana de asado, vacío y matambre a 149 pesos el kilo en la feria minorista del Mercado Central y en las bocas de expendio de cada uno de los frigoríficos”.

Un informe del Centro de Economía política Argentina (CEPA) destaca que desde 2016 hasta la fecha, el programa “Precios Ciudados” ha experimentado un marcado deterioro. Durante los primeros 2 años (2014 y 2015) la actualización fue trimestral y a partir de 2016 su revisión se hizo cuatrimestralmente. Sin embargo, la aceleración inflacionaria de septiembre del 2018 obligó a una revisión mucho más periódica y el programa pasó a reportar variaciones con gran frecuencia en los productos y sus precios. Actualmente, la revisión es bimestral.

Más allá de los cambios en la periodización de las actualizaciones, la Secretaría de Comercio aprobó en varias ocasiones incrementos de precios de muchos productos de la canasta, justificándolo en virtud del elevado proceso inflacionario que ponía en riesgo la oferta de productos en los comercios. Esto denota la falta de articulación y coordinación entre los diferentes sectores del gobierno, dado que un programa de referencia de precios carece de eficacia si, al poco tiempo de publicada la lista de productos, sus precios son modificados varias veces y con aumentos muy significativos. A dos meses del lanzamiento de la canasta de Precios Cuidados 2019, el gobierno habilitó aumentos de precios, al igual que lo hiciere en la tercera etapa del año 2018. Adicionalmente, la falta de fiscalización, controles y sanciones habilitan, por omisión, a la completa desregulación.

Por otra parte, según destaca CEPA, el grueso de los productos de la canasta de “Precios Cuidados” había reflejado una fuerte presencia bienes del rubro almacén y procesados, mientras que los productos frescos habían quedado casi excluidos de la canasta, incluyendo sólo dos variedades. En 2017 ya se habían reducido de 22 a 10. Es decir, se pretende incorporar nuevos productos en un contexto donde se redujo sustancialmente la variedad. La canasta del “Precios Cuidados” se transformó en un listado de precios baratos sin atender al criterio inicial. En efecto, la proporción de alimentos y bebidas se redujo en los recurrentes acuerdos llegando a 2019 en niveles inferiores a los del acuerdo 2016. El Gobierno incorpora hoy algunos aceites, arroz, harinas, fideos, leche, yogur, yerba, infusiones, azúcar, conservas, polenta, galletitas, mermeladas y bebidas, pero a lo largo de las renovaciones se redujo de manera constante las variedades de los principales productos que pretenden incorporar hoy.

Otra de las características adicionales de las renovaciones ha sido la salida constante de productos y el reemplazo por otros. La lista de enero de 2019 solo incluía 8,9% de productos que continuaron desde 2016. El efecto del reemplazo de productos es muy concreto: cuando salen del Programa aumentan sensiblemente de precio y cuando reingresan, lo hacen con los aumentos incorporados. Un caso paradigmático en el informe es el aceite girasol cocinero de 900ml que costaba $12,22 en abril de 2016 cuando salió del Programa y en la actualidad alcanza los $66,35. Es decir, un aumento de 443% en un periodo donde la inflación se estimó en 145%.

Además, dado el carácter oligopólico en el sector alimentos, en el origen el programa apuntó a limitar el margen de acción de las empresas formadoras de precios. Así, el acuerdo de precios alcanzaba a productos de primeras y segundas marcas porque el objetivo era construir “precios de referencia” en las distintas alternativas de consumo. El Gobierno modificó de raíz este funcionamiento habilitando la salida de los principales productos de distintos segmentos de consumo. El caso del reemplazo de la leche en sachet La Serenísima por la segunda marca de Mastellone denominada La Armonía, es ilustrativo de esta estrategia de incorporación de segundas marcas y salida de las más vendidas. En efecto, desde mayo de 2016 en la línea de lácteos, desde ya no están las dos principales marcas del rubro que representan el 80% del mercado.

Por último, el informe de CEPA alerta sobre las estrategias diversas de las empresas para evadir el acuerdo de precios: la ausencia de productos en las góndolas, la falta o poca visibilidad de la cartelería y la presentación de productos similares que no son parte del Programa a precios superiores. En este último caso, el producto suele presentar alguna “característica” particular que lo diferencia del producto acordado y que es difícil de percibir por el consumidor. De aquí la importancia de un rasgo central del programa Precios Ciudados durante la gestión anterior: la voluntad de participar de los actores intervinientes, dado que obtenían beneficios muy concretos por hacerlo, negociaciones de márgenes del Estado con los supermercados, propaganda, entre otros.

El congelamiento de los 60 productos

El aumento de precios de los 60 productos que se busca congelar en los últimos años ha sido una constante y se mantuvieron muy por encima de la inflación, con un promedio de 66% en marzo de 2018 y 297% en marzo de 2019. Además, algunos productos como el aceite de girasol, el arroz largo fino y el azúcar alcanzaron incrementos de 463%, 326% y 249%. En este escenario, cabe preguntarse por el impacto real en el poder adquisitivo que el “congelamiento” tendría sobre productos con precios que presentan incrementos tan significativos. En definitiva, se pretenden congelar precios de productos que han aumentado de manera exorbitante en los últimos años.

El Gobierno se ha posicionado en muchísimas ocasiones en contra de los controles de precios como medida para bajar la inflación. El propio Presidente de la Nación dijo en 2008 que los controles de precios no funcionaron ni con Hitler, aspecto que alerta sobre la eficacia de la medida si los propios funcionarios no creen en ella.

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Débora Ascencio

Débora Ascencio

Periodista especializada en economía. Integrante del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), becaria doctoral de CONICET y docente de la Universidad de Buenos Aires. Es licenciada en Sociología y maestranda en Sociología Económica.

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