Otra mentira de Macri: la infraestructura no mejoró en su gestión

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Cambiemos pretende instalar que la obra pública y de infraestructura fueron sus “logros de gestión”: las cifras lo desmienten. El acceso al agua corriente subió menos de 1% y el acceso a cloacas 1,4%. El acceso a gas de red bajó. Mientras tanto el número de inquilinos subió. El saliente Mauricio Macri habla de su plan de infraestructura como “el más importante de los últimos 65 años”, pero es mentira. La explicación está en el porcentaje de gasto para obra pública, que descendió tras el acuerdo con el FMI: pasó del 13,1% al 6,5% del PBI.  

La evolución del gasto en infraestructura como porcentaje del gasto corriente del Estado descendió año tras año durante la gestión Cambiemos. Esta dinámica se profundizó aún más a partir del acuerdo con el FMI y la búsqueda de cumplir con el “déficit cero”. Mientras que en 2015 representaba 11,9%, en el primer año de Macri bajó al 9,4%, en 2017 se redujo a 8,5%, en 2018 fue de un 6,7% y en el primer semestre de 2019 volvió a retroceder hasta 6,5%. Este último dato representa la mitad del porcentaje del gasto destinado a infraestructura en 2014, cuando alcanzaba el 13,1%, mostrando la gran reducción de los aportes del Estado en este rubro.

Desde el Gobierno se intentó compensar el retiro del Estado en obra pública con los proyectos de Participación Público-Privada, pero las inversiones por parte del sector privado nunca llegaron, dada la enorme inestabilidad económica, especialmente a partir de las sucesivas corridas cambiarias. 

Por otro lado, es importante discernir de qué hablamos cuando hablamos de obra pública. La Dirección Nacional de Vialidad insiste en que se efectuaron gran cantidad kilómetros en obras viales finalizadas y en ejecución, pero cuando se observa la composición de dichas obras la mayor parte pertenece a repavimentaciones (67%) y mantenimiento (14%) y una parte minoritaria a autopistas (7%) y pavimentaciones (5%). Detrás de esos “kilómetros” de obras viales, no siempre se está hablando de nuevas rutas o autopistas, porque la gran mayoría se engloban en repavimentación o rehabilitación.

Acceso al agua potable, cloacas y gas natural

Un eje central de la supuesta inversión en infraestructura fue el acceso a agua potable, las cloacas y la red de gas natural. Sin embargo, los datos tampoco acompañan los “logros de gestión” que se adjudicaron en numerosas oportunidades funcionarios como María Eugenia Vidal o Rogelio Frigerio.

El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) se propuso comparar el último informe del INDEC sobre condiciones de vida durante el primer semestre de 2019 con los datos del censo de 2001 y 2010, constatando que no se han hecho grandes avances en materia acceso al agua corriente, gas de red y cloacas. 

En cuanto al acceso a la red de agua pública, hubo un crecimiento destacable desde 2001 hasta 2010, aunque el crecimiento mayor se constata entre 2010 y 2016. Sin embargo, entre el segundo semestre de 2016 y el primer semestre de 2019 el crecimiento fue solamente de un punto porcentual, manteniéndose estable. Lo mismo ocurre con el acceso al agua corriente, de 2001 hasta 2016 la curva fue marcadamente ascendente, mientras que a partir de la asunción de Cambiemos la curva se achata y el crecimiento en el acceso al agua potable se estanca. 

La misma evolución negativa se constata cuando se analiza el nivel de acceso a cloacas o gas natural durante la gestión cambiemos. En cuanto a las cloacas, el avance más grande se dio durante el segundo gobierno de Cristina, cuando la evolución fue casi del 20%. En contraste, durante la gestión de Mauricio Macri se constata un crecimiento de menos del 2%. Con respecto al acceso al gas natural, no sólo no existió tal revolución en infraestructura sino que la evolución es negativa. Despues de un derrotero de crecimiento desde 2001, con particular ascenso desde 2010 hasta 2016, se constata una caída entre 2016 y el primer semestre de 2019 en el acceso a gas de red. 

¿Vivienda propia?

Otro mito de la gestión saliente fue que durante su gobierno creció la cantidad de personas que lograron acceder a la vivienda propia. Cuando se observa la curva de inquilinos, el resultado es contundente: desde 2010 a 2016 disminuyeron en gran cantidad (probablemente motorizado por el lanzamiento de los planes Procrear y la mejora en la capacidad de ahorro) mientras que a partir de 2016 la curva es marcadamente ascendente. Incluso en la calidad de los materiales que componen las viviendas de la población se constata un estancamiento a partir de 2016.  Lo mismo ocurre con las viviendas que redujeron su situación de acinamiento crítico, que aumentó sólo 0,3% desde que asumió Cambiemos. 

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Débora Ascencio

Débora Ascencio

Periodista especializada en economía. Integrante del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), becaria doctoral de CONICET y docente de la Universidad de Buenos Aires. Es licenciada en Sociología y maestranda en Sociología Económica.

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