Pobreza cien mil en CABA

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Durante la campaña presidencial Mauricio Macri repitió incansablemente el slogan que prometía “pobreza cero” para Argentina. Sin embargo, a 11 meses de gobierno, lejos de cumplirse ese objetivo las políticas aplicadas avanzan en sentido contrario: el instituto de estadísticas y censos de la Ciudad de Buenos Aires informó que durante el segundo trimestre del año 106 mil personas cayeron en la pobreza en la ciudad. Esta cifra se suma a los 5,38 millones de pobres nuevos a nivel nacional, un 12, 3 por ciento más que en 2015.

Foros: Sebastián Miquel
Fotos: Sebastián Miquel

Es viernes a la noche y más 350 personas en situación de calle están reunidas y comiendo juntas en Plaza de Mayo. ¿Por qué? Es la última edición del año de las cenas que una reconocida ONG realiza desde hace ya cuatro años a metros de la Rosada. Desde la organización señalan que lo hacen para intentar romper con el aislamiento que experimentan quienes no tienen hogar y promover una cultura del encuentro y la solidaridad. La cantidad de personas que asistieron este año a las cenas “casi se triplicó” cuenta uno de los organizadores, hoy vestido de cocinero.

La escena viene a reflejar los datos que hace algunos días difundió el instituto de estadísticas y censos de la Ciudad de Buenos Aires, que informó que durante el segundo trimestre del año 106 mil personas cayeron en la pobreza. Así, la CABA pasó de tener un 17,6% de pobres en su población durante el primer trimestre a 21,1% en tan sólo tres meses. Esto significa que en el distrito más acaudalado del país, la pobreza creció más de 1% por mes durante abril, mayo y junio.

La distribución de la pobreza

Los datos, más que una noticia fueron una constatación de lo que cualquier persona que transita habitualmente por la Ciudad percibe desde hace meses. Los efectos de los tarifazos y la recesión impactaron transversalmente a casi todos los sectores.

“Como todos sabemos los sectores más vulnerables son los que primero sienten las consecuencias de las políticas económicas que concentran la riqueza” señala Paula Penacca, legisladora porteña -FPV. “En los barrios, lo que más se ve es la pérdida de las changas, que son el correlato de la pérdida de empleos formales” agrega. Se calcula que “por cada puesto de trabajo formal que se pierde hay que calcular la pérdida de tres informales y ahí es cuando se golpea muchísimo a las economías de las familias más humildes que, en cadena, terminan impactando sobre el consumo interno y generando el cierre de los pequeños comercios”.

La desmejora es general: más personas durmiendo en la calle en Congreso; restaurantes semi vacíos en Caballito; parejas que hacen sumas, restas y divisiones en cada góndola de un super en Recoleta; peluquerías que cierran en Devoto; locales que no se alquilan en Mataderos; flamantes desempleados que nunca hablaron en público y que hoy enfrentan a miles de personas por día, ofreciéndoles linternas, chocolates o auriculares en el subte.

“Son las consecuencias lógicas de un programa de ajuste”, señala el legislador porteño José Cruz Campagnoli (Nuevo Encuentro) y “va a ser más fuerte”, agrega, si no se modifica la estrategia del gobierno nacional de que la mejora vendría de la mano de los inversores extranjeros. “Las inversiones no vendrán si continúa la recesión”, advierte.

“Más que inversiones, lo que falta es plata en los bolsillos”, dice Lucas Gey, cajero de una cadena de carnicerías de Once en la que todos los viernes había una fila que salía hasta la calle. “Antes el cliente venía más flexible. Un poquito de esto, otro poco de aquello. Decidía acá, se dejaba tentar. Hoy, si viene, lo hace sabiendo el corte que va a pedir y la cantidad exacta que quiere”.

El consumo de carne descendió 8,7% respecto del mismo período de 2015. Asimismo, las cifras sobre consumo masivo tampoco presentan mejoras.

Los dichos de Gey van de la mano con los datos que hace unos pocos días difundió la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes (Ciccra) cuando señaló que durante los primeros nueve meses del año el consumo de carne descendió 8,7% respecto del mismo período de 2015. Asimismo, las cifras sobre consumo masivo tampoco presentan mejoras. En septiembre hubo un descenso de 5,3% respecto del mismo mes del año pasado. Un reciente informe de la consultora CCR señaló que, en simultáneo a esta caída del consumo masivo, en la CABA se está abriendo paso un nuevo fenómeno: ir de compras a mayoristas. Así lo indica su último relevamiento en donde señala que la mitad de las transacciones en comercios mayoristas de la Ciudad son para consumidor final y no para reventa, como habitualmente pasaba.

18Al borde de la pobreza

Los datos difundidos por el instituto de estadísticas y censos porteño no sólo exponen una fuerte desmejora para los sectores populares, sino también para los sectores medios. Así lo indican las cifras que dan cuenta de un incremento en el número de porteños que conforman los grupos de “no pobres vulnerables” o de “clase media frágil” los que ya acumulan más de 595 mil personas. ¿Qué significa? Que casi un 20% de la población de la Ciudad está con los ingresos justos y necesarios para no ser pobres pero que ante una eventual disminución de su poder adquisitivo “tienen una probabilidad alta de caer en el estrato inmediatamente inferior”.

Los datos de múltiples relevamientos sobre el nivel de mora en los edificios porteños son elocuentes. En lo que va del año los casos de expensas adeudadas se duplicaron.

Los datos de múltiples relevamientos sobre el nivel de mora en los edificios porteños son elocuentes. En lo que va del año los casos de expensas adeudadas se duplicaron, pasando de representar 8%-10% del total a un 15%-20%. “Se entró en un círculo nocivo en que por los aumentos de los alimentos, los servicios, las prepagas, etc. muchos decidieron que las expensas era donde más cintura tenían para poder achicarse”, dice Laura Mazzón, encargada de administrar decenas de consorcios en la Ciudad. “El problema es que los gastos, de alguna manera hay que cubrirlos, ya que no podemos postergar los pagos salariales de los encargados ni de los chicos que hacen el service de los ascensores, para dar un ejemplo. Son obligaciones que tenemos que cumplir y el dinero, de alguna forma, tiene que aparecer. La más habitual es aumentar las expensas”. De acuerdo a las cifras del instituto estadístico porteño el incremento de expensas en la Ciudad acumula un 37% en lo que va del año, aunque desde las administraciones de consorcios señalan que el aumento es superior.

Restaurantes a media máquina

La actividad gastronómica no está exenta del problemático e intenso año económico. En lo que va del año cerca de 400 restaurantes cerraron sus puertas en la CABA. Los tarifazos de luz, agua y gas fueron, junto a la retracción del consumo, un cóctel difícil de digerir para una gran cantidad de emprendimientos gastronómicos.

“Nosotros no pensamos en cerrar pero sí nos vimos obligados a reducir el personal”, explica Miguel, encargado de una restaurant de avenida Gaona, Flores. “No tenía sentido. Los fines de semana siempre estábamos llenos, con gente afuera, esperando y ahora la cosa cambió, está más quieta, más tranquila. Se sigue trabajando pero bastante menos”, asegura. “Los pedidos también bajaron. Para que te des una idea: un viernes a la noche hacíamos 40-50 antes. Ahora, con suerte llegamos a los 12 o 15 envíos”.

Dante Camaño, secretario general de la Unión de Trabajadores de Hoteles y Gastronomía (Uthgra) de la CABA, señaló que durante 2015 su sector también sufrió cierres de comercios en la Ciudad pero aclaró que también había aperturas. En cambio, en 2016 hay muchos cierres y “muy pocos emprendimientos nuevos”.

“El oficialismo ha hecho un manejo muy irresponsable con el tema de los tarifazos”, afirma la diputada nacional por la Ciudad, Alcira Argumedo (Proyecto Sur). “Ha sido un manejo meramente empresario en donde los únicos valores que importan son los valores contables”, sostiene.

Locales vacíos

Otra de las caras de la caída de la actividad, el aumento del desempleo y la retracción del consumo son los cada vez más numerosos casos de locales vacíos en distintos barrios porteños. Sea porque un negocio cierra por caída de ventas o bien porque simplemente hay un local disponible y no hay comerciante que lo demande para su compra o alquiler, lo cierto es que los locales con teléfonos de inmobiliaria en sus vidrieras son cada día más.

La cantidad de locales en venta o en alquiler en avenida Avellaneda casi se triplicó en el último año y que en avenida Corrientes el número de locales vacíos aumentó un 20%.

Un relevamiento realizado por la Cámara Argentina de Comercio (CAC) así lo confirma. Allí, por ejemplo, señalan que la cantidad de locales en venta o en alquiler en avenida Avellaneda casi se triplicó en el último año y que en avenida Corrientes el número de locales vacíos aumentó un 20%. Al mismo tiempo, el informe indica que se percibe una situación de estancamiento en el resto de las principales avenidas (Av. Santa Fe, Rivadavia, Córdoba).

Un espejo del país

Las cifras sobre pobreza e indigencia en la Ciudad no son ajenas a la realidad nacional que alcanza a un 1.705. 000 de personas de las cuales 5,38 millones se sumaron en los últimos meses, según estimaciones de UCA y CEPA, entre otros estudios. Lo cierto es que si se busca revertir la tendencia de concentración del ingreso que el propio INDEC difundió hace unas semanas, la estrategia oficial de búsqueda de “competitividad” por disminución del costo laboral no parece ser la forma más indicada de atraer inversiones ya que con el deterioro del poder adquisitivo de los trabajadores cae, también, el consumo interno y con él, la economía en su conjunto.

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Martín Sosa

Martín Sosa

Periodista. Escribe sobre educación, política y economía. Colaboró en Página/12 y Le Monde Diplomatique. Forma parte de la Fundación Germán Abdala y del staff de comunicación de la Universidad Nacional de Hurlingham (Unahur)

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