Reconvertidos: el hackeo a la Federal y Stiuso en Dolores

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Absorbida por la derrota y la desmaterialización del poder, Patricia Bullrich no emitió opinión sobre el hackeo sufrido por la Policía Federal, mientras desde la fuerza se quejan del ajuste presupuestario. 200 mil legajos, audios y datos de agentes se hicieron públicos sin permiso. Mientras, «Jaime» Stiuso declaró ante Ramos Padilla en Dolores y la AFI tembló. La operación de D’Alessio y el macrismo para echar al juez Carlos Soto Dávila y quedarse con el juzgado federal de Corrientes.

La agencia oficial Télam, destrozada y teledirigida desde el más allá por el místico radical en caída libre, Hernán Lombardi, dio a conocer que un presunto hacker vulneró el sistema informático de la Policía Federal Argentina (PFA) y la Prefectura Naval. ¿El nombre del invasor? Se hace llamar “La Gorraleaks.2.0.” y se referencia con un genio matemático ruso nacido en 1792 y fallecido en 1856. Se trata de Nikolái Lobachevski, quien inventó una teoría de la geometría vinculada a los vectores del espacio. Pronto la versión de la invasión del hacker inspirado en Rusia se propagó en los medios (ex oficialistas en estado de reconversión inminente) y sus periodistas, que hacen fila en la calle México para hablar con el candidato a presidente Alberto Fernández, se mostraron preocupados por la sensación de una invasión a la seguridad. 

Una fuente de la Policía Federal no negó la intromisión del hacker, aunque aclaró: “No ingresaron a las bases de datos oficiales, sino a cuentas de algunas dependencias con varios operadores. El sistema utilizado fue el llamado phishing. No creemos que sea una interna. El presupuesto no lo maneja la fuerza, está a cargo del Ministerio. Con más inversión en los sistemas lo hubiésemos evitado. Creemos que podrían ser los mismos que actuaron en 2017. Son momentos de turbulencia en un tiempo peligroso, pero más peligroso es negar la realidad”. 

La conducción del Ministerio de Seguridad está a cargo de Patricia Bullrich, quien no musitó una sola palabra en estas horas y estaría furiosa con el ministro de Hacienda sin hacienda, Nicolás Dujovne, por su fuga. Bullrich no es de la que huyen. Así que este ataque de una fuerza irreconocible que publicó una noticia falsa sobre una incursión de agentes de Prefectura en el Atlántico Sur desde la plataforma de esa fuerza federal –vulnerando sus sistemas internos- se parece demasiado a un intento de victimización que va de la mano del discurso psicopático de Mauricio Macri. ¿Operación de prensa, interna entre fuerzas de seguridad federales, o delito informático comprobado? 

Lo cierto es que interviene el juez federal, Luis Rodríguez, quien requirió medidas de prueba inmediatas. Hay un antecedente: una célula de lunáticos atacó las cuentas de la señora ministra en las redes sociales y están detenidos dos hombres de 27 y 48 años. Lo que pasa ahora es peor: el hacker inspirado en un matemático ruso, publicó 200 mil legajos con información de divisiones, audios y datos de agentes federales. No suena a un chiste, porque nadie ingresa a los sistemas de la PFA y sale ileso y caminando. Por lo que no se descartaría que el intruso fuese un efectivo propio resentido. 

Un ex Centurión de Macri herido mandó al frente a Bullrich

Al mismo tiempo, según trascendió, el policía entronizado como héroe por Macri y Bullrich –Luis Chocobar, quien asesinó por la espalda a un joven delincuente en 2017- quiso ingresar cuatro veces a la Policía Federal desde 2012 y fue rechazado por inepto. Una pena que el sistema constitucional argentino carezca de esos estándares de aceptación para el cargo de excelentísimo señor presidente de la Nación, quien el lunes pasado se retiró de la democracia en conferencia de prensa, con el senador Miguel Pichetto y regresó el miércoles 14, pidiendo disculpas y llamando a Alberto Fernández, luego de tres días de haber perdido las elecciones y tras producir una devaluación gigantesca, que destruyó el valor del peso, vació las reservas en dólares del Banco Central, y empobreció a millones de argentinos, con el severo riesgo de una corrida bancaria y el desabastecimiento de alimentos y combustibles. 

Aquí la era en que Chocobar era un modelo de policía y se sentaba en la Casa Rosada. Y los dos Macri del lunes y el miércoles pasados. ¿Cuál es el verdadero Macri?

Dolores

Mientras la dirección de Télam quería imponer el caso del hacker que ingresó al sistema de la PFA, la corporación mediática decadente intentó esconder la declaración del espía profesional, Antonio Horacio “Jaime” Stiuso ante el juez federal de Dolores, Alejo Ramos Padilla. Entre otras cosas, Stiuso se victimizó igual que Macri. Dijo que fue “perseguido” por el gobierno anterior –lo cual es falso ya que estuvo exiliado en Estados Unidos en estado de prófugo de la ley y regresó al país con Macri el primer trimestre de 2016-; acusó a la legisladora de Exaltación de la Cruz, Elisa Carrió, de estar presuntamente vinculada con el falso abogado y supuesto agente de la DEA, Marcelo Sebastián D’Alessio; y encendió la mecha de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), remarcando que D’Alessio y su banda habrían operado con cobertura estatal para armar causas federales, con jueces, fiscales y periodistas, extorsionar empresarios, espiar a competidores –entre ellos, al propio Stiuso- y demás formulaciones para el escarnio. 

La intención de Stiuso sería atacar varios grupos adversos a sus intereses. Acostumbrado a producir la enfermedad terminal y la medicación al mismo tiempo, fue a dar un típico mensaje cifrado. Por ahora en palabras. Pero con él nunca se sabe. Juega con cosas sin recambio. 

En la AFI están paranoicos y los amigos del numerario Pablo Pinamonti designaron una nueva abogada, quien pidió acceso a la causa. Ya van tres abogados que Pinamonti hace rotar como pelotas de fútbol en el voluminoso expediente. Tal vez esa táctica la aprendió de su padrino, Daniel Angelici, quien habría iniciado los trámites para alquilar un piso en Nueva York, siguiendo los pasos del periodista macrista en estado de anomia, Alfredo Leuco, con ansias del sol de Miami. El periodista Eduardo Feinmann también pasó por Dolores para mostrar su angustia oral por los desaguisados del grupo de D’Alessio, Paula Oliveto y Mariana Zuvic. Y se despegó del asunto del trío, dejándolo más solo que Daniel Santoro en el día del Amigo. Todo cambia. 

El chantaje      

El ex juez federal de Corrientes, Carlos Soto Dávila declaró ante Alejo Ramos Padilla el jueves 15. Dio detalles escalofriantes de cómo operó la banda que lo apartó del Poder Judicial. Soto Dávila se puso a llorar en estado de shock. Hubo un cuarto intermedio y luego señaló a Marcelo D’Alessio, al senador pichettista de Corrientes, Carlos Mauricio Espínola, al mismo Pichetto –a quien llamó por teléfono y éste, según testimonió Soto Dávila, lo habría instado a renunciar- y describió un complejo entramado de operaciones de inteligencia, uso de narcos arrepentidos, intervenciones quirúrgicas de periodistas del Canal América, Infobae y Clarín, en supuesta sintonía con el Gobierno y el fuero federal porteño, con el fin de apoderarse del Juzgado Federal de Corrientes, con competencia electoral. 

¿El resultado? El juez Ramos Padilla le reclamó que precisara el objeto procesal. Y Soto Dávila, quien cambió de defensa, así lo hizo.  En Nuestras Voces nos hemos dedicado -en absoluta soledad- sobre el bochornoso apartamiento del juez Soto Dávila. No solo lo  echaron de la magistratura, sino que lo mantuvieron detenido con la única prueba de los dichos de un narco y una campaña mediática orquestada por el grupo de operaciones de D´Alessio y Cía. 

Aquí mi crónica del 29 de abril pasado: 

Quién es Pettigiani, el fiscal facho que quiere salvar a Stornelli

Terror en la AFI

El proyecto de incursión de la AFI en el territorio de la Provincia de Buenos Aires duró apenas siete meses. El funcionario que estuvo a cargo fue Pablo Pinamonti. En el staff se destacaban los detenidos y procesados por Ramos Padilla, Ricardo Bogoliuk, y el grupo operativo de Marcelo D’Alessio, que  reportaba sus datos por el canal orgánico de Hugo Rolando “Rolo” Barreiro y Aníbal Degastaldi, otro integrante de la Maldita Policía al igual que Bogoliuk. Todo eso contó con el aval de la gobernadora en desgracia, María Eugenia Vidal, que designó los lugares de las bases en cooperación con Silvia Majdalani y Gustavo Arribas. ¿Qué sucedió? Una mano aviesa como la del rutilante hacker de la Federal estaría girando documentos delicados del espionaje ilegal, que se habrían realizado en el auge de la república del verso de Carrió.

De suceder esto, la manía religiosa de la legisladora cívica que finge demencia se trastocaría a trastorno compulsivo, con el regreso de la cruz de madera en reemplazo del collar de perlas y el stand up. 

Ya lo advirtió el tango del poeta Luis Alposta, que cantó magistralmente Daniel Melingo, “como perros al hueso, lo buscan todos”. 

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Juan Alonso

Juan Alonso

Periodista, escritor y docente. Columnista con Roberto Caballero en Radio Colonia y del programa ADN en C5N. Distinguido con el Premio Walsh de la Facultad de Periodismo de La Plata en 2017. Fue editor de Policiales de Tiempo Argentino.

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