Récord de ñoquis de Macri y Arribas en la AFI

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Mauricio Macri contrató más espías en la AFI (ex SIDE) en 4 años que todos los otros presidentes en 37 años de democracia. Cobraban entre 90 y 170 mil pesos. Habían ex vendedoras de Avon que daban clases de teatro y hacían pasar a los empleados por un polígrafo especialmente contratado a una empresa privada. También cursos truchos de la Escuela de Inteligencia. El extraño rol de ex esposas, como la del propio Gustavo Arribas, que dirigía el organismo. Después de perder las PASO, la mayoría entró a planta permanente.

Los paladines de la República plagaron el país y la administración pública de funcionarios de inteligencia y familiares con sueldos de entre 90 y 170 mil pesos. En 4 años el macrismo nombró a 845 agentes en la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) -523 de ellos/ellas luego de perder las elecciones de medio término-. Ante el temor de perder por 15 puntos el gobierno, se aseguraron una jubilación del Estado para sus acomodados millonarios. 

¿No era que los ricos no son corruptos? Veamos qué hicieron con la inteligencia de la Nación (algo absolutamente estratégico para cualquier país del planeta) los genios del capitalismo y la modernidad. 

Gustavo  Arribas y Silvia Majdalani montaron una gigantesca fábrica de ñoquis en la AFI y fue a pedido del ex presidente Macri, que se pasó su mandato endeudando a la Argentina con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y los financistas buitres, en sintonía con los intereses de los halcones de la extrema derecha del Departamento de Estado, el Tesoro y los organismos multilaterales que responden a Estados Unidos. 

Macri no sólo tomó una deuda externa que dejó al borde la extinción al PIB (la riqueza de la Argentina) sino que plagó de inútiles la AFI. Desde ex vendedoras de Avon que daban clases de teatro a los espías y los hacían dar exámenes en un polígrafo especialmente contratado a una empresa privada, hasta los cursos truchos de la Escuela de Inteligencia; pasando por el extraño rol de las ex esposas como fue el caso de Arribas. 

Su ex pareja, Silvia Girón fue la jefa de personal de La Casa y resultó contratada en la planta permanente luego de las PASO. Con un cargo de directora su salario rondaría los 150 mil pesos. La mujer pidió licencia en el Gobierno de la Ciudad –lo mismo hicieron la mayoría de los nombrados por la anterior gestión- pero el gasto debe ser costeado por la Nación. Repasemos: Girón pasó a cumplir horario –es un decir- en la Ciudad con el alcalde Horacio Rodríguez Larreta, pero el costo de tenerla empleada es del Estado Nacional. Figura en un lugar pero percibe el sueldo en otro. La función que cumple en la Ciudad es todo un misterio. Algo así como la deuda que mantiene Mauricio Macri con el Estado por el Correo Argentino. Con el discurso la Alianza Cambiemos pareciera detestar lo cosa pública, pero en los hechos se aprovecha del Estado para plantar grandes problemas y condicionar al gobierno que ganó las elecciones por 8 puntos y asumió el poder el 10 de diciembre. 

Por primera vez, un documento oficial vincula a Arribas con delitos de lavado

El elefante

Macri transformó la AFI en un elefante bobo. Lo primero que hizo su gestión fue  fracturar gravemente los intereses de la Nación desmantelando algunos programas esenciales que promovían el  cuidado de la soberanía nacional. 

Sus ex delegados en la AFI a través del lobbista judicial Daniel Angelici rompieron cada uno de los protocolos de seguridad con desfachatez e impunidad. Si bien los abogados Pablo Pinamonti y Juan Sebastián De Stéfano dejaron sus puestos como directores de área, el tiempo que estuvieron en la AFI les habría alcanzado para realizar presuntos tratos con el falso abogado y espía inorgánico Marcelo Sebastián D’Alessio y los comisarios bonaerenses, Aníbal Degastaldi y Ricardo Bogoliuk, los tres apresados, procesados y acusados de integrar una asociación ilícita dedicada al espionaje ilegal por el juez federal Alejo Ramos Padilla. Ambos están siendo investigados en la causa que se instruye en Dolores, porque los mencionó D’Alessio con su verba inflamada. 

Ante semejante panorama, la intervención de la AFI, a cargo de la fiscal Cristina Caamaño llegó hace 9 días a la sede de la calle 25 de Mayo 11. 

Caamaño se encontró con una verdadera cueva de la peor oscuridad. Cada dato, petición suya u orden administrativa pasa por una trama burocrática de mano en mano dedicada a entorpecer la labor del nuevo gobierno. La auditoría interna durará lo que deba durar con jornadas de 14 horas diarias o más. La fiscal Caamaño nunca se caracterizó por abandonar sus  responsabilidades y los empleados de La Casa lo saben muy bien, porque la vieron almorzar en el comedor. Preocupados como están por sus salarios y empleos, el ala profesional busca diferenciarse de los ñoquis que llegaron en la mini era Macri. Los variados convenios con las universidades, entre ellos San Andrés (cercana al Grupo Clarín) están en revisión. No es fácil que un estudiante brillante adopte un trabajo como analista o aspirante con un sueldo inicial de 50 mil pesos, cuando paga entre cuota universitaria y nafta para el auto propio, casi lo que recibiría de sueldo mensual. Aquello de “piquete y cacerola (…)” quedó para el revisionismo histórico social de la debacle de De la Rúa en 2001. La solidaridad con el otro no es un valor en sí mismo entre los numerarios heredados de Arribas/Majdalani. 

El 16 de diciembre pasado, adelantamos desde Nuestras Voces las principales medidas que iba a tomar el presidente Alberto Fernández en la AFI.

La nueva AFI de Alberto Fernández: adiós a los sótanos

La orden primordial es terminar con las escuchas ilegales propagadas en canales de televisión con periodistas arrepentidos de la antigua fábrica de servilletas. Al mismo tiempo las autoridades estudian si desmantelarán la división para la investigación de delitos complejos como el narcotráfico y todo dependerá de la Policía Federal Argentina (PFA) y el Ministerio de Seguridad. Hay áreas que quedaron superpobladas de agentes como Judiciales. Al ponerle fin al lobby en los tribunales federales y a la gestoría de pasillo, esos contratos van a hacer cuidadosamente analizados por la interventora Caamaño. Por eso renunciaron los 42 directores nacionales. Lo que dejaron son capas geológicas como delegados en Chile y otros sitios del mundo. Ya se les pidió que regresaran al hogar, pero algunos son un poco remolones para volver. 

La otrora poderosa, Patricia Bullrich nombró a su gente de confianza en la Dirección de Inteligencia Criminal que depende del Ministerio de Seguridad de la Nación.  Entre ellos designó a Eugenio Burzaco y a Gerardo Milman. El primero tiene el mérito de ser el hermano de un empresario corrupto dedicado al mercadeo del fútbol que está arrepentido en Estados Unidos tras el escándalo internacional sobre el pago de sobornos en la FIFA. El segundo fue militante de la UCR, ahora es más radical.

El decreto 656 que firmó Macri para la AFI fue derogado por el presidente Fernández y los gastos reservados dejaron de serlo. Esos recursos calculados en unos 7500 millones de pesos serán auditados por el Ejecutivo y el Congreso. La Agencia se está conduciendo de acuerdo al decreto del presidente Fernández de fines de diciembre. “Instrúyase a la Interventora a preparar y elevar a consideración del Poder Ejecutivo una propuesta de reformulación del Sistema de Inteligencia Nacional, que garantice la producción de información de calidad y oportuna para la seguridad interior, la defensa nacional y las relaciones exteriores de la Nación, limitando el accionar de cada uno de sus componentes a las funciones constitucionales y legales respectivas, y reduciendo la actividad confidencial al mínimo necesario funcional”, fue la indicación del presidente Alberto Fernández a la interventora Caamaño. 

El lunes que pasó, la fiscal Caamaño y el jefe de Gabinete, Santiago Cafiero estudiaron la situación y estimaron una fecha para definir qué sucederá con los 845 contratados de la AFI en el macrismo. Será el 15 de enero. En algunos casos los espías trabajaban una hora por día, en otros ni siquiera asistían al edificio ubicado frente a la Casa Rosada. 

En estas horas de cohetes, bombas, drones y amenazas entre Estados Unidos e Irán, las señales televisivas de cine norteamericanas nos traen la historia de la espía británica, Gertrude Margaret Bell. Una mujer que viajó por Medio Oriente desde 1892 hasta 1926. 

En 1919 Bell realizó un informe nodal que dio pie a la creación Irak. Vaya paradoja macabra. Lo que interesaba a Bell y al imperio británico era la riqueza petrolera de la región y para eso favoreció a los sunitas en contra de la mayoría chiita. Una de sus primeras misiones fue la instrucción de otro espía inglés notable. Nada menos que John Philby, quien tuvo un solo hijo. Pese a que su padre trabajó para Inglaterra como espía y tuvo nexos con las grandes compañías petroleras norteamericanas y los servicios de inteligencia militares de ese país, Kim Philby -hijo de John- se convirtió en un héroe de la inteligencia soviética en pleno apogeo de la KGB y el espionaje ruso en el planeta. 

Tal como se produjo en la serie de Netflix sobre el fiscal Nisman y el relato del homicidio, algo puede fallar. 

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Juan Alonso

Juan Alonso

Periodista, escritor y docente. Columnista con Roberto Caballero en Radio Colonia y del programa ADN en C5N. Distinguido con el Premio Walsh de la Facultad de Periodismo de La Plata en 2017. Fue editor de Policiales de Tiempo Argentino.

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