El asesinato de Nahuel y la marcha negacionista facha de Bariloche

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El lugar donde la represión macrista mató por la espalda a tiros a Rafael Nahuel fue centro de una marcha de neo fascistas. Los negacionistas de la matanza mapuche se movilizaron en Mascardi -cerca de Bariloche- en «defensa de la propiedad privada». Ignoran que hace 4 generaciones los pueblos originarios eran los dueños de la tierra que hoy ocupan. La historia del cacique mapuche secuestrado junto a su familia para ser expuesto y obligado a trabajos forzados en el Museo de Ciencias Naturales de la Plata en nombre de la «civilización».

El sábado se produjo una marcha fascista en Mascardi, cerca de Bariloche. Justo en el lugar donde en 2017 la Prefectura asesinó por la espalda al joven mapuche Rafael Nahuel. En nombre de la «propiedad privada» se cometen las peores tropelías.

Esta es la historia del lonko Inacayal. Las tierras que los pobladores del siglo XXI reclaman como «propias» -vestidos con ropa térmica, boinas Cardón y botas de montar payasadas-, pertenecieron a las tribus de los caciques Foyel y Modesto Inacayal, quienes eran parte del colectivo del gran jefe regional Valentín Sayhueque.

Luego de la mal llamada «Campaña del desierto» o «Conquista del desierto» la vanguardia del Ejército de Roca -solventado por la Sociedad Rural y el bisabuelo de Martínez de Hoz- avanzó sobre 50 millones de hectáreas repartidas en 4.800 estancieros de la oligarquía porteña.

Lo dice la justicia: Prefectura asesinó a Rafael Nahuel en el Mascardi

Los mapuches, pampas, ranqueles, y tehuelches se fueron yendo cada vez más al Sur dejando sus tierras ante el fuego de los rifles Remington, que la gente «de campo» vestida de Cardón llama «Patria» con la soberbia criminal de sus ancestros asesinos. Roca mató a 20 mil indios.

La «región pampeana» -diría Borges desde Junín al Sur llegando a Azul y más allá- hasta Tierra del Fuego, era habitada por alrededor de 60 mil familias indígenas que no tenían fronteras en la Cordillera. De hecho Modesto Incacayal era mapuche-tehuelche y vivía en el Nahuel Huapi.

Cuando Francisco Pascasio Moreno lo conoció, Inacayal lo recibió en 1879 en su toldería del Nahuel Huapi. Ya el coronel Conrado Villegas iba avanzando sobre la línea Sur acosando a las tribus aliadas de Sayhueque, quien nunca realizó ningún malón e incluso se opuso a Calfucurá.

El jefe Inacayal pertenecía por linaje a las tribus que dominaban los mejores pasos de la Cordillera en las actuales Neuquén y Río Negro. Más allá estaban los hermanos Nahuelquir que no tuvieron más remedio que ser baqueamos de Roca en Chubut para poder sobrevivir al exterminio.

Inacayal nació en el Sur más bello (Patagonia Norte en 1833) y murió prisionero de la indecencia de Moreno en el Museo de La Plata entre 1887 y 1888. Recién se había rendido en 1884 en Junín de los Andes con 900 lanzas y su familia compuesta por su compañera, hijos e hijas.

Su aliado y amigo Sayhueque se rindió en el mismo lugar un año más tarde en 1885. A Inacayal lo subieron a un barco y lo llevaron a la Isla Martín García para realizar trabajos forzados. Allí lo fue a buscar Moreno para llevarlo como trofeo humano al Museo de La Plata.

Por las mañanas, Inacayal, su mujer y su pequeña hija de 4 años estaban obligados a limpiar y a trabajar en las obras del Museo. Cuando llegaban «visitas» los desnudaban a todos y eran obligados a fotografiarse para la multitud. A Sayhueque lo exhibieron como un animal en Retiro.

La noche no tenía estrellas y el viento de La Plata era distinto al del Nahuel Huapi. Inacayal se fue apagando de tristeza con una olla de sopa. En 1887 murieron cinco hermanos indios: Margarita Foyel de 33 años, 4 días después la hija de Inacayal, y al día siguiente el lonko.

El secretario de Moreno, Clemente Onelli escribió que Inacayal se derrumbó tras decir unas palabras en su lengua y mirar al Sur. Pero quedan dudas sobre si se suicidió arrojándose por las escaleras. No pudo soportar vivir ultrajado en un sótano esposado comiendo solamemente sopa.

Moreno, el perito, hizo lo mismo con Inacayal que los represores de la ESMA con los militantes detenidos-desaparecidos. La tortura fue infinita. La compañera de Inacayal murió una semana después y la siguió la anciana «Tafá». Al cuerpo de Inacayal le dejaron solo los huesos.

Los restos de la carne del recio y valiente jefe indio fueron enterrados en algún lugar del Bosque que estaba cerca del Museo. Moreno se quedó con parte del cerebro del lonko, su cuero cabelludo, el cráneo y los huesos del que en vida anduvo por la Patagonia como un hombre libre.

Durante 50 años los turistas culturales vieron detrás de una vitrina del Museo de La Plata los restos óseos de Inacayal pero desconocieron el sufrimiento que había sufrido como cautivo de los civilizadores de la nada y su lógica perversa muy humana por eso de la crueldad.

En 1994 los restos de Inacayal fueron restituidos a las comunidades mapuches-tehuelches de Tecka en la provincia del Chubut. 12 años después un grupo de antropólogos encontró en el depósito del Museo parte del cerebro del lonko y su cuero cabelludo. Tenía el corazón disecado.

Como en el cuento de Poe ese corazón seguía latiendo por la fuerza de los ancestros, la naturaleza y el misterio del tiempo sin fin. Con el cuerpo de Inacayal hicieron lo mismo que con los cadáveres de Evita y de Perón: fueron ultrajados en nombre de la moral de los inmorales.

En 2015 los restos de Margarita Foyel, muerta a los 33 años en 1887 como prisionera de Moreno fueron restituidos a los pueblos originarios al igual que el cerebro, el corazón y el cuero cabelludo de Inacayal. Algunos restos están en Las Huaytekas, 30 km al norte de El Bolsón.

Los Winkul que demandan sus territorios en Mascardi son mapuches desplazados a los altos de Bariloche. Lo mismo que la familia Jones Huala. Facundo está preso en Chile tras la persecución de la AFI macrista y su ex ministra Patrica Bullrich. Este documento prueba que son más argentinos que Macri.

Banderas argentinas, discursos patrioteros. Los mercachifles estafadores del siglo XIX mutaron en estancieros de 4×4 y gritos de histeria. Pretendían tomar por asalto una tierra que fue habitada hace 20 mil años. Toda narrativa necesita de cimientos como la viga de los techos.

El sábado, una mujer de Bariloche donde vivió como buen vecino el nazi Priebke, repetía que defendía «la propiedad privada». El Gobierno Nacional denunció penalmente a los manifestantes del odio. En Río Negro la pandemia puede hacer los mismos desastres que en Jujuy y Mendoza.

Los descendientes oprimidos de Inacayal, Foyel y Sayhueque -mapuches-tehuelches desplazados a los arrabales- ahora anhelan la posesión de las tierras de sus ancestros que andaban guanaqueando sin fronteras y con caballos acá y allá de la Cordillera. El tiempo es circular.

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Juan Alonso

Juan Alonso

Periodista, escritor y docente. Columnista con Roberto Caballero en Radio Colonia y del programa ADN en C5N. Distinguido con el Premio Walsh de la Facultad de Periodismo de La Plata en 2017. Fue editor de Policiales de Tiempo Argentino.

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