La Patagonia ajustada

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Las provincias están sufriendo el modelo Cambiemos de endeudamiento y ajuste al que Mauricio Macri las impulsó con el «pacto fiscal». Chubut debía $ 7.427 millones  en diciembre de 2015, mientras que el primer trimestre de este año su deuda era de $ 40.518 millones, con el 88 por ciento tomado en dólares: el pago de intereses se multiplicó por 20. Viene de 9 semanas de paro y el año pasado hubo un acampe de estatales de 180 días. Concentra el 55% de los nuevos pobres patagónicos. ¿La respuesta política? Pedirle a Patricia Bullrich que mande a la Gendarmería.

Fotos: ATECH

Hay accidentes que no lo son. Hay muertes que sólo pueden explicarse por su contexto: 9 semanas consecutivas de paro en una provincia endeudada en dólares desde 2016, con miles de puestos de trabajo destruidos en los últimos tres años y medio, con un fuerte aumento de la pobreza y con patotas que huelen a petróleo cuyo objetivo fue golpear a les docentes que incomodaban al gobernador de Chubut, Mariano Arcioni.

Jorgelina Ruíz Díaz y María Cristina Aguilar fueron veladas ayer en Comodoro Rivadavia acompañadas por una multitud, un paro nacional de docentes que se sintió en todo el país y una marcha por el centro porteño que llevó el reclamo hasta la Casa de Chubut.

“En su lucha participó en muchas protestas, estuvo el día en que éste gobierno mandó a trabajadores contra trabajadores. No sé si eran trabajadores petroleros, igual estuvo, y cuando nos contaba, lloraba porque ella era un ser muy sensible, lloraba de la impotencia, no sé si eran trabajadores petroleros porque los verdaderos petroleros se bajaron de los colectivos en apoyo a ellos, no hay que mezclar”, sostuvo Jorge Mansilla, compañero de María Cristina Aguilar, en declaraciones radiales reproducidas por El Patagónico. 

La patota a la que se refiere sí estuvo conformada por representantes del Sindicato de Petroleros Privados, a cargo de Jorge “Loma” Avila, el sostén sindical de Arcioni y uno de los artífices de la flexibilización laboral en el sector. 

En una asamblea realizada el pasado 7 de septiembre, el “Loma” se jactaba de sus servicios prestados: “Lo que hemos hecho no nos llena de orgullo ni nos pone felices. No tengo nada que festejar. Les daremos una disculpa y se la vamos a dar a los maestros. No hubo violencia, no llegó nunca nadie herido a los hospitales. Hay que esperar que esto pase. Nosotros vamos a abandonar la ruta cuando tengamos garantías. No vamos a dejar que nadie más se apodere de la ruta.”

Con un clima caldeado desde hace semanas, la reacción del Gobierno de Chubut fue fogonear más el caos (por decisión o impericia, todavía no está muy claro). El ministro coordinador, Federico Massoni, primero dijo que “no era época para tibios”, dando a entender que reprimiría a les trabajadores estatales y luego afirmó que buscaría ayuda en Patricia Bullrich para “pacificar” a la provincia. La “pacificadora” le prometió gendarmes. Por suerte, no se ven verdeolivas por las calles chubutenses. 

El espionaje ilegal de Bullrich en el caso Maldonado

El (por ahora) gobernador de Chubut todavía no asumió su segundo mandato (revalidado en las urnas en junio) aunque su destino político es frágil: la CGT de la Cordillera, el titular del bloque del FpV local, Blas Meza Evans, y otros dirigentes pidieron abiertamente su renuncia. Por su parte, la Mesa de Unidad Sindical solicitó que haya un juicio político. Desde Rawson indicaron a Nuestras Voces que la oposición tendría los números necesarios para iniciar el proceso. El escenario político muta a cada hora. 

La crisis en Chubut no es nueva. De hecho, el año pasado hubo 180 días de acampe en Rawson, como consecuencia del intento de Arcioni de recortar fuertemente la estructura del Estado como «gesto» hacia el Gobierno nacional en el marco del Pacto Fiscal, un instrumento ideado por Macri para trasladarle el ajuste fiscal al conjunto de las provincias.

Lo que ha sucedido en esta jurisdicción es muestra significativa de lo que ha significado la Alianza Cambiemos para todo el país: deuda externa, destrucción de puestos de trabajo, cierre de fábricas, flexibilización laboral, represión a las comunidades originarias. Todo tiene que ver con todo. 

La crisis en números

Una de las primeras medidas del Gobierno nacional fue el pago a los Fondos Buitres. El argumento que esgrimía Cambiemos era el siguiente: si le pagamos cash a los Buitres, podremos conseguir dinero barato; las provincias también. Entonces, empujó a las jurisdicciones a tomar deuda en dólares, al mismo tiempo en que comenzaba el ajuste. Es decir, la estrategia de permitirle a las provincias tomar préstamos en moneda norteamericana sirvió para “financiar” el ajuste y la fuga de capitales. 

En total se tomaron 12.336 millones de dólares. De ese total, Neuquén, Río Negro, Chubut, y Tierra del Fuego emitieron títulos por 1.900 millones. 

En 2016, Chubut, de la mano de Mario Das Neves, tomó 700 millones de dólares con un tipo de cambio a 18 pesos. Este fue el punto de partida de esta crisis económica, que devino en política. 

En diciembre de 2015, el stock de pasivos de esta provincia, según datos de la Subsecretaria de Relaciones con las Provincias del Ministerio del Interior, era de 7427 millones de pesos, mientras que para el primer trimestre de este año ya llegaba a los 40.518 millones de pesos, es decir un incremento del 445 por ciento. El 88 por ciento de esta deuda está nominada en dólares. Los intereses acumulados en el período analizado se multiplicaron por 20. Ergo, la plata que la provincia debe destinar a cubrir la deuda adquirida no puede ser destinada a los docentes o al resto de los trabajadores estatales.

Foto: CTERA

El plan de ajuste delineado por Nación –o de miseria planificada – estalló en las narices de la región. Ante cada decisión de política económica del Poder Ejecutivo Nacional hubo miles de despidos. Entre diciembre de 2015 y el primer trimestre de este año se destruyeron 29.000 puestos de trabajo directos. En Chubut se perdieron 6.400.

Según el Observatorio del Empleo y la Dinámica Empresarial, en este período se destruyeron sólo en Chubut 2015 puestos directos en el sector petrolero, 2.300 en la construcción, y otros 1.000 en el sector del comercio al por menor, entre otros sectores.

El tremendo endeudamiento de los últimos años sumado a la pérdida de puestos de trabajo productivos y la flexibilización laboral –impulsada desde el sector petrolero con la venia del sindicalista Jorge “Loma” Avila- produjo un incremento de la pobreza. 

Según datos del Indec, al cierre del año pasado las ciudades de Comodoro Rivadavia, Rawson y Trelew empujaron a 36.000 nuevas personas a la pobreza, el 55 por ciento del total de nuevos pobres de la Patagonia, en comparación con 2017. La descomposición social fue tan abrupta como el endeudamiento. 

Tarifazo y transferencia de recursos

La Alianza Cambiemos hizo lo que venía a hacer: aplicar una enorme transferencia de recursos desde les trabajadores hacia un puñado de empresas. El caso de los tarifazos es ejemplar. La petroleras aumentaron sus ganancias exponencialmente –con la libre disponibilidad de distribuir dividendos en dólares-, pero las inversiones en la región cayeron un 50 por ciento. Y la producción no creció: en crudo cayó un 8 por ciento (2015-2018). La Alianza Cambiemos hizo lo que venía a hacer. 

Macri se jacta de decir que su gobierno fue “el más federal de la historia”. Sin embargo, los números lo desmienten. 

Entre 2015 y 2018, la masa de coparticipación aumentó 96.000 millones de pesos. Sin embargo, de ese total, el 73 por ciento fue para dos jurisdicciones: CABA y PBA. En 2016, Macri incrementó vía decreto la coparticipación de la Ciudad de Buenos Aires, uno de los distritos más ricos del país. En el período analizado, los recursos para la jurisdicción gobernada por Horacio Rodríguez Larreta aumentaron un 593 por ciento, 5 veces más que al resto de las provincias. 

El Pacto fiscal fue otra de las maneras de trasladarle el ajuste a las distintas jurisdicciones para beneficiar a la Provincia de Buenos Aires, gobernada por María Eugenia Vidal. 

Otro de los ítems que permiten entender el ajuste aplicado por Nación es el de las transferencias de capital –inversión real directa e inversión financiera. Entre 2012 y 2015, bajo la administración de Cristina Fernández de Kirchner, estos recursos habían experimentado un incremento del 200 por ciento –en promedio – para las provincias de Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego. En los años de la administración cambiemita, sólo hubo un incremento del 22 por ciento mientras que para la provincia de Buenos Aires las transferencias aumentaron un 91 por ciento. Federalismo mentira. 

Ante el ajuste impuesto por Nación, la salida para algunas provincias fue la deuda en dólares, con el efecto “salvavidas de plomo” ya explicado para el caso de Chubut. La deuda en Tierra del Fuego tuvo un incremento del 592 por ciento, seguida por Río Negro (331 por ciento), y Neuquén (280 por ciento). Santa Cruz fue la única jurisdicción patagónica que no emitió títulos en dólares. 

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Sebastián Premici

Licenciado en Ciencias de la Comunicación. Autor del libro De patrones y peones. Los aliados esclavistas de Mauricio Macri. Colabora en Página/12 y formó parte de Radio Nacional.

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