Rosenkrantz vs. la tríada peronista

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El nuevo presidente de la Corte Suprema se enfrenta a lo que Julio Piumato definió como la “mayoría peronista” de la Corte Suprema. En la última reunión de acuerdo, la “nueva mayoría”, a instancias de Rosatti, le insistió a Rosenkrantz que acelere el tratamiento de otro pedido realizado por un genocida para beneficiarse del 2×1, con el objetivo sentar una nueva posición que revierta el fallo Muiña. El presidente cortesano intentó llevar la discusión al último encuentro del año lo que levantó la temperatura del ambiente.  Jubilaciones, el otro tema en disputa.

Las internas en la Corte Suprema de Justicia de la Nación están a flor de piel. El flamante presidente del cuerpo, Carlos Rosenkrantz, está haciendo valer el poder que le otorga el cargo y viene postergando una serie de fallos sumamente sensibles como el de la actualización de los haberes jubilatorios o la corrección del 2×1, que benefició a represores con la reducción de la pena. Esto provoca la tensión con sus pares, que el martes pasado le exigieron resolver esos pleitos antes de fin de año. En ese marco, en entrevistas con medios oficialistas que fueron publicadas este domingo, Rosenkrantz buscó bajarle el tono a las disputas, al menos públicamente.

Como mandamás del máximo tribunal del país, el ex abogado del Grupo Clarín tiene la potestad de definir en cada reunión de acuerdo qué temas se abordan y cuáles quedan relegados. El 6 de noviembre sus pares le insistieron acelerar el tratamiento una serie de expedientes sensibles. También se debate el armado de un calendario donde consten en qué fechas se abordarán causas trascendentes para la sociedad, con el fin de transparentar el funcionamiento del Alto Tribunal. Un instrumento para el que hay consenso.

“Yo no creo que haya en la Corte una mayoría de ningún tipo. Y menos creo que haya una mayoría peronista. No entiendo muy bien qué quiere decir que hay ‘una mayoría peronista’ ”, afirmó Rosenkrantz en una entrevista que le brindó al diario Clarín. Y dijo que en esta Corte “no hay mayorías estables”.

El exrector de la Universidad San Andrés no fue el único supremo que brindó entrevistas este fin de semana, lo que grafica el estado de ebullición en que está la Corte.

Quien también brindó un reportaje fue el ministro cortesano Horacio Rosatti. En un diálogo con el diario La Nación que se publicó el sábado, aseguró: “Disputas, disensos, discusiones en los acuerdos hay casi siempre. Que a veces trasciendan, o no, es otro tema”.

Rosatti es uno de los supremos que se reposicionó internamente con el cambio de presidencia que se concretó el pasado 1º de octubre. Junto a él comenzaron a coincidir en los votos tanto Ricardo Lorenzetti como Carlos Maqueda. Surgió así una nueva mayoría -algunos sostienen que circunstancial-. Los dos primeros decidieron dejar de lado sus diferencias personales, al menos por ahora. El secretario general de la Unión de Empleados Judiciales de la Nación, Julio Piumato, no dudó en bautizarla como “la mayoría peronista”. No todos simpatizan con esa definición.

En este contexto, Rosatti afirmó en el reportaje que brindó a La Nación: “No somos enemigos”. “Debate hay siempre, pretender que eso sea una patología es no comprender cómo funciona un órgano colegiado”, indicó. No obstante, quedó claro que existen diferencias –y notorias- a la hora de votar. Una serie de pulseadas recientes, lo confirmaron.

Nuevo 2×1

En la última reunión de acuerdo, la “nueva mayoría”, a instancia de Rosatti, le insistió a Rosenkrantz que acelere el tratamiento de otro pedido realizado por un genocida para beneficiarse del 2×1 con el objetivo sentar una nueva posición que corrija al fallo Muiña. El presidente cortesano intentó llevar la discusión al último encuentro del año lo que levantó la temperatura del ambiente. Tras, en un principio, ceder en su postura, Rosenkrantz pidió modificar el caso del represor que se estaba trabajando para difundir la renovada posición de la Corte.

El mandamás del cuerpo solicitó desechar el caso que ya había circulado para buscar uno que le permita explayarse mejor en sus argumentos. El nuevo elegido, al menos hasta el viernes pasado, es el del teniente José Tadeo Luis Bettoli.

No faltan quienes creen que con esta maniobra Rosenkrantz buscó ganar tiempo. Otros, rechazan esa idea y aseguran que no habrá demoras porque el nuevo expediente ya está en las cinco vocalías. Lo cierto es que como Rosatti adelantó su cambio de postura respecto al caso Muiña por la sanción de una ley sobre el tema en el Congreso, están los votos para corregir el fallo de la polémica.

Rosatti, Lorenzetti y Maqueda esperan que se resuelva antes de fin de año. “Sino, habrá un escándalo de novela”, afirman desde el Alto Tribunal.

Un antecedente del resultado que podría esperarse en el nuevo tratamiento se dio el 30 de octubre cuando los supremos revocaron la prisión domiciliaria que había sido concedida al genocida Miguel Etchecolatz. El ex abogado de las empresas más grandes del país fue el único que no acompañó la decisión: se amparó en una cuestión de forma. La votación terminó 4 a 1.

A pesar de que intentó mostrarse afín a la política de Derechos Humanos (dijo que tiene “muchos amigos desaparecidos” y que sus emociones estaban en la plaza cuando una multitud se movilizó para cuestionar el fallo), Rosenkrantz defendió su voto de aquel entonces en las entrevistas que se difundieron este fin de semana. “El 2 x 1 era un caso fácil en términos de interpretación constitucional y lo decidí sin mirar a la tribuna”, afirmó.

Quién es Bettoli

José Tadeo Luis Bettoli es un teniente coronel de 72 años condenado en 2010 y 2018 por delitos de lesa humanidad en Resistencia, Chaco.

Su abogado, el defensor oficial Juan Manuel Costilla, le había pedido al Tribunal Oral Federal (TOF) de Resistencia que le aplicara la ley del 2×1 a su defendido después del fallo Muiña, según publicó Luciana Bertoia en una nota de El Destape. Para ese entonces, Bettoli llevaba nueve años detenido y desde 2010 purgaba una condena a 25 años, que recién fue confirmada por la Corte en marzo del año pasado.

 El TOF de Resistencia que abordó el pedido para reducir la pena lo rechazó y la causa llegó al máximo tribunal.

Este año, Bettoli recibió una nueva condena a doce años de cárcel. Tiene una tercera causa que está elevada a juicio.

Este represor que está alojado en la unidad 34 de Campo de Mayo busca acceder a una domiciliaria.

Actualización jubilatoria

Otro de los temas sensibles que tiene la Corte y que fue discutido en la reunión de acuerdo del pasado martes es el “caso Blanco”, en el que se debe definir si se acepta un planteo de la Anses de utilizar un índice que arroja valores inferiores para calcular el haber inicial jubilatorio en comparación con el que se utiliza desde 2009 en la mayoría de las cámaras federales. Los tironeos en el cuarto piso del Palacio de Talcahuano se dieron horas antes del almuerzo que Rosenkrantz y Elena Highton de Nolasco mantuvieron con el primer mandatario, Mauricio Macri (una comida que también provocó cortocicuitos cortesanos ya que en un principio habían sido convocados los cinco magistrados a la Casa Rosada).

Al igual que con el nuevo 2×1, la nueva mayoría que se articula con asiduidad desde el 1° de octubre le solicitó a Rosenkrantz que ponga a discusión el caso antes de que concluya el 2018 -ya recorrió las cinco vocalías-.

El exabogado de las empresas más grandes del país no ve con buenos ojos que tome curso positivo ese reclamo, que abarcaría a unos 150 mil jubilados. Esgrime, al igual que el Gobierno, el argumento de que provocaría un grave problema económico a las arcas estatales. Algo con lo que no coincide la mayoría de sus pares.

El expediente de Blanco ya tiene más de 7 años. Según afirman desde el Tribunal Superior “es exagerado decir que esto implica un golpe para las cuentas fiscales”. “La Anses tiene 120 días hábiles para armar la liquidación”, argumentan y comparan el caso al de las tarifas que “se presentó como apocalíptico y no lo fue”.

El de Blanco no es el único caso sensible en materia previsional que tiene la Corte.

También se destaca un amparo colectivo para extender el caso Badaro que presentó el entonces Defensor del Pueblo, Eduardo Mondino, y ya tiene 9 años.

En Badaro, la Corte ordenó aumentar en un 88,6% la jubilación por el período de enero 2002 a diciembre 2006 porque había quedado desactualizada. Este expediente no está exento de polémica. “Hay quienes dicen que si la Corte fallase, sería abstracto por la Reparación Histórica, algo que no comparto”, indicó un funcionario judicial del fuero de la Seguridad Social consultado para esta nota.

Temas calientes

En la citada entrevista con el diario La Nación publicada el 10 de noviembre, Rosatti fue consultado por posibles cambios en la oficina de escuchas telefónicas. Su respuesta adelanta que se esperan modificaciones: “Es un debate que tenemos que darnos internamente”.

La SIDE paralela de los jueces

Se trata de un departamento creado por Lorenzetti y que provoca rispideces internas, ya que no es del perfil del actual mandamás supremo. La oficina llegó a la Corte en febrero de 2016 y hoy forma parte de la Dirección de Asistencia Judicial en Delitos Complejos y Crimen Organizado (DAJuDeCO). Es la misma dependencia que el gobierno kirchnerista quitó a la AFI para pasarla al Ministerio Público Fiscal. Para este año cuenta con un presupuesto de 2 mil millones de pesos (un 20% del total de la Corte).

Por las filtraciones que hubo en torno a esa oficina (fundamentalmente de audios de la ex presidenta Cristina Kirchner), se inició una investigación en el Congreso, donde hay una auditoría. “Cuando esté lista, con el resto de los ministros pensaremos qué es lo que vamos a hacer”, indicó Rosenkrantz este fin de semana.

Este delicado tema se suma al del pago de ganancias para los magistrados (en las entrevistas que brindaron tanto Rosenkrantz como Rosatti se mostraron a favor de que se aplique) y a la administración de la Corte, asunto en el que Rosenkrantz sufrió un duro revés cuando quiso avanzar con la designación de un nuevo administrador. La “mayoría peronista” rechazó reemplazar a Héctor Marchi, vinculado a Lorenzetti, por un hombre de confianza de Rozenkrantz proveniente de la Universidad San Andrés. El flamante presidente supremo incluso buscó la unificación administrativa de la Corte con el Consejo de la Magistratura algo que tampoco prosperó.

Calendario cortesano

Con el argumento de transparentar y acelerar las resoluciones, hay consenso entre los supremos para confeccionar un calendario con los casos más importantes a tratar de aquí a fin de año. Esto implica ponerle fecha a cada sentencia.

La intención es desarrollar el mecanismo a lo largo de 2019 con los fallos “trascendentales”.

Rosenkrantz lo confirmó: “Intentaremos también anunciar con anticipación las causas importantes que serán sentenciadas a lo largo del año”, dijo.

Entre quienes impulsan esta idea se sostiene que dichas fechas “deberían estar publicadas en la web de la Corte para conocimiento de todos. Para que la sociedad sepa qué es lo que sale y cuándo”, destacan.

De concretarse, Rosenkrantz perderá en gran medida la potestad de todo presidente del cuerpo que es la administración de la agenda de la Corte.

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Franco Mizrahi

Franco Mizrahi

Especialista en periodismo de investigación. Trabajó en la revista Veintitrés, Tiempo Argentino, Infojus y El Cohete a la Luna. Actualmente escribe en los portales Nuestras Voces y El Destape y en las revistas Acción y Contraeditorial. Editó los libros “Macri el año perdido”, de Roberto Caballero (Planeta); y “Radiografía de la corrupción PRO” (Planeta).

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