Un decreto de Macri para privatizar los clubes

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Mauricio Macri modificó el decreto 1212 que establecía beneficios en el régimen de aportes y contribuciones patronales de los clubes de fútbol. La medida aumenta las cargas sociales y las instituciones pasarán a pagar como si fueran una empresa con fines de lucro. Denuncian que esta decisión los ahoga financieramente y empuja a los clubes a privatizarse. Esto se suma a los aumentos impagables de los servicios. Las asociaciones reclaman una ley que los proteja. El negocio de las Sociedades Anónimas Deportivas frente al modelo social y comunitario de los clubes.

El ahogo financiero encuentra y reúne a clubes grandes y chicos de distintas provincias. Sumado al ajuste económico, a la alza en las tarifas y a la falta de solución política, a comienzos del mes de abril, el Gobierno nacional anunció la modificación al decreto 1212 que establece los beneficios en el aporte de los clubes de fútbol para la Seguridad Social. A partir de esta modificación, la alícuota que pagan las instituciones pasaría al 7,25 por ciento y mensualmente los clubes deberían girar el 14 por ciento de su masa salarial al Estado, que es lo que retienen de sus empleados y empleadas.

Cuando esta noticia se conoció, los clubes de fútbol advirtieron que esta medida podría golpear de lleno en las actividades menos lucrativas y hasta provocar su cierre. A fines de abril se llevó a cabo una reunión donde participaron distintas organizaciones como el Foro Social del Deporte, el Observatorio de clubes, los vicepresidentes de Atlanta y Platense, la Coordinadora de Hinchas y la Coordinadora de Derechos Humanos del Fútbol Argentino para evaluar acciones y frenar las modificación de este decreto. Desde estas organizaciones señalan que la modificación impacta de lleno en los clubes sobre todo que tienen establecimientos educativos en los clubes, porque sus empleados y empleadas pasarían a aportar más cargas sociales y eso ahogaría financieramente a los clubes porque implica un aumento imposible de absorber. “Los clubes son asociaciones civiles sin fines de lucro, que funcionan con actividades recreativas, formativas y de inclusión social. Con esta modificación pasarían a aportar como cualquier empresa”, explica Florencia Duarte, integrante de la Coordinadora de Hinchas y socia de Banfield.

Por su parte, Guido Veneziale –presidente del club Villa Miraflores del barrio porteño de Bajo Flores– enmarca esta decisión del gobierno nacional dentro de las distintas acciones que viene realizando en relación al deporte: “En la última votación del presupuesto, en 2019 se redujo un total de 36 por ciento al deporte en el país, donde además no se tuvo en cuenta la inflación. A finales de enero, el gobierno sacó el decreto 92/19 que elimina la Secretaria de Deportes y establece un marco privatizador”. Esta concatenación de medidas en el tiempo, para Veneziale, tiene un vínculo inherente al debate por las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD): “Con este nuevo decreto, por el cual el gobierno aumenta las cargas sociales, no nos toma como entidades sin fines de lucro, y pone de rodillas a los clubes. Van empujando a que los clubes tengan que privatizarse para hacer pasar a las Sociedades Anónimas Deportivas como la única opción para seguir adelante y que se acabe este modelo social y comunitario”.

En eso también acuerda Florencia Duarte: “Hay una intención del gobierno actual de instalar las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD), es un capricho del Presidente Mauricio Macri”. El actual mandatario nacional ya había votado en AFA a favor de esta iniciativa cuando presidía Boca en los ‘90. El año pasado cuando iba a realizarse la última asamblea para plantear el debate, desde la Coordinadora de Hinchas lograron hablar con los dirigentes de los distintos clubes para que se manifestaran en contra de esta medida. Según la socia de Banfield e integrante de la Coordinadora, “si finalmente se da curso al proyecto de transformar a los clubes en sociedades anónimas deportivas como lo está proponiendo el actual gobierno, las actividades que se desarrollarán en los clubes serán aquellas que busquen el rédito económico y no aquellas que promuevan los valores sociales, culturales y democráticos con los que fueron creados estos espacios, privilegiando así a deportes como el fútbol y su práctica masculina”.

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Clubes con perspectiva de género, cajoneados

En este sentido, existe en la ciudad de Buenos Aires un proyecto de ley de deporte social con perspectiva de género que fue presentado por la Asociación de clubes de barrio en 2017. El proyecto, que fue trabajado y conformado a partir de foros de discusión en los clubes de barrio, tiene distintos puntos. En primer lugar, medidas contra las tarifas e impuestos y propuestas a los obstáculos que existen para los clubes para hacer trámites legales. Otro de los puntos es el desarrollo de la práctica deportiva de mujeres en los clubes. El proyecto establece el mejoramiento de la infraestructura, actividades deportivas que no sean las tradicionales y la promoción para que las mujeres sean protagonistas en los clubes. “El proyecto está completamente paralizado sin voluntad política de que se pueda tratar debatir y sancionar, duerme en algún escritorio de la legislatura. No se consiguió quórum para que entre en comisión para ser tratada, y es una señal del poco interés que despiertan iniciativas de este tipo por parte del gobierno de la ciudad de Buenos Aires”, señala Mónica Santino, fundadora de La Nuestra Fútbol Feminista e integrante de la Asociación de clubes de barrio.

Desde la Asociación de Fútbol Argentino (AFA) también se hicieron eco de la modificación del decreto 1212 y pusieron la reciente profesionalización del fútbol femenino en foco. En una reunión de comisiones en el Congreso durante el mes de abril, Marcelo Achile, prosecretario de Rubén «Chiqui» Tapia reclamó la derogación del decreto y señaló que la medida podría ocasionar la suspensión del proceso de profesionalización del fútbol femenino, recientemente anunciado. “Es una jugada acertada de la AFA ponernos en el medio de la discusión porque realmente ese ahogo financiero va a generar un peligro para la profesionalización del fútbol femenino pero también para todas las actividades que desarrollan los clubes. Lo preocupante para nosotras es que no nos pongan de rehenes sino poder participar del juego, que no quede entre los varones que dirigen porque no una amenaza sino que somos actoras de relevancia para dar esta batalla”, explica la fundadora de La Nuestra Fútbol Feminista en la Villa 31 e integrante de la Asociación de clubes de barrio, Mónica Santino.

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El cinismo de Vidal

Hace algunas semanas, con un acto en el Centro de Fomento Social y Deportivo José Hernández de La Plata, la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal anunció la tarifa social para clubes de barrio. En su discurso, la mandataria dijo que la medida beneficiará a siete mil instituciones de la provincia con una bonificación del 30 por ciento en la factura de luz.

Sin embargo, cuando la presidenta del club Defensores de Banfield Marina Lesci escuchó el anuncio, lo desestimó en el mismo momento: “Esto es cínico, es una cargada. En 2016 nos dijeron que nos iban a devolver el cuarenta por ciento de cada boleta. De las treinta y seis boletas de estos tres años, nos habrán devuelto nueve. Están volviendo a anunciar algo que ya se había anunciado y nunca se cumplió”. En junio de 2016, el club que preside Marina Lesci sufrió un aumento en las tarifas de servicios básicos que pasaban de cinco mil a 19 diecinueve mil. Hoy pagan ochenta mil pesos.

La situación del Club Defensores de Banfield se replica en todo el país. A fines de abril, el Observatorio Social y Económico de Clubes de Barrio y Afines presentó su último censo en donde indica que hay alrededor de ocho millones de personas que realizan actividades deportivas y otros cuatro millones, actividades sociales y culturales en los veinte mil clubes que funcionan en Argentina. Desde el observatorio advierten que diez mil clubes tienen deudas con las empresas prestadoras de servicio por más de 400 mil pesos mientras que cuatro mil instituciones ya advirtieron su posible cierre ya que adeudan más de 600 mil pesos.

Resistiendo al nocaut por tarifazo

El apagón de abril

El 29 de abril más de cincuenta clubes de la Ciudad de Buenos Aires realizaron un apagón, al que se sumaron instituciones de la provincia de Buenos Aires, La Pampa, Córdoba, Mendoza y Santa Fe. La medida tuvo como objetivo visibilizar la situación de los clubes y exigir que se apruebe el proyecto de ley 888/19, presentado en la Legislatura porteña, que subsidia el 50 por ciento de la tarifa eléctrica y que intentarán que sea tratado la semana próxima en las comisiones de deporte y presupuesto aunque hay información que circula que desde el oficialismo buscan sacar el mismo decreto que en provincia hasta fin de año. Veneziale analiza: “Este decreto sería como una curita por las elecciones. Por más de que sea un reconocimiento de la problemática si se da de esta forma, en diciembre vamos a tener que volver a sentarnos a discutir. Y tenemos miedo de que pasadas las elecciones se olviden”.

En 2016 el gobierno nacional había anunciado la aplicación de una tarifa social para los clubes de barrio pero el proyecto nunca se llevó adelante y en enero de este año, a través del decreto 162/19 del Poder Ejecutivo, se transfirió la tarifa social al Gobierno de la Ciudad. Frente a los reclamos de los clubes, la respuesta desde la Secretaría de Energía nacional fue ofrecerle créditos a las instituciones deportivas para poder pagar la tarifa. Lo cual supondría para ellas, pagar la tarifa y además, la deuda. A partir de esta situación, legisladores y legisladoras de la oposición, entre ellos Mariano Recalde, Sergio Abrevaya, Silvia Gottero, Claudio Heredia y Santiago Roberto presentaron el decreto 888/19. “Es importante que este proyecto se trate porque se acaban los clubes de barrio en la Argentina. Estamos a meses de que esto suceda porque es insostenible –explica Veneziale–. Estamos viviendo una situación de asfixia, es desesperante”. La organización de socias y socios hace subsistir a los clubes: hacen ferias y rifas. Los clubes, cuenta Veneziale, no pueden invertir en colchonetas o guantes de boxeo. “Así como quieren llevar a los clubes grandes a convertirse en sociedades anónimas deportivas, a nosotros nos quieren llevar a la privatización. Plantean el fin de los clubes de barrio”, dice. Entre las principales actividades que las instituciones dejaron de brindar a las vecinas y vecinos de los barrios es la de natación porque las piletas conllevan un alto costo imposible de solventar para los clubes. “Obligan a que se convierta en un deporte de lujo, que se practique solo en las grandes cadenas de gimnasios”, señala Veneziale, que además es uno de los referentes del movimiento Defendamos los Clubes, un colectivo que reúne a más de setenta instituciones barriales porteñas. Marina Lesci coincide con él: “Cerrar los clubes implica quitarnos el espíritu, vaciarnos de sentimiento, dejarnos como autómatas de casa al trabajo con suerte o a la calle y a la esquina, sin lugar de pertenencia, de inclusión y de contención”.

Desde las distintas organizaciones, como el Frente Unidos del Deporte Argentino, (donde participan distintos clubes de primera división), la Coordinadora de Hinchas, la Coordinadora de Derechos Humanos del Fútbol Argentino y Defendamos los clubes van a seguir reuniéndose para analizar qué medidas tomar frente al decreto 1212, harán fuerza también para que se trate en comisiones el proyecto 888/19 y que se convierta en ley.  “Es importante que todas y todos nos unamos, clubes, socias, socios e hinchas. Los clubes son parte de nuestra historia, de nuestra identidad, son nuestro patrimonio”, dice Florencia Duarte.

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