Un ex Centurión de Macri herido mandó al frente a Bullrich

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El ex titular de la Aduana de Macri y pre candidato de derecha, José Gómez Centurión, declaró ante el juez Ramos Padilla porque cuando era funcionario fue otra de las víctimas de las operaciones de inteligencia extorsiva de la banda del detenido D’Alessio. Según contó Centurión, la ministra de Seguridad utiliza «una ingeniería de disparo a la cabeza» contra los funcionarios a los que Macri quiere sacarse de encima. Reveló el alias de Stiuso en la Aduana, los negociados que allí se hacían y los vasos comunicantes entre D’Alessio y Bullrich. El oscuro rol de Majdalani, la mujer fuerte de la AFI.

El viento arrastraba la tierra seca que le caía sobre los ojos. El ex titular de la Aduana, Juan José Gómez Centurión frunció el seño y encaró la escalera hasta el primer piso. Saludó al policía de consigna y arremetió con la memoria comprimida en un pañuelo estrujado en el puño. En su despacho, el juez federal de Dolores, Alejo Ramos Padilla estaba acompañado por la fiscal auxiliar, Laura Ahumada, y el defensor del ex militar carapintada. Gómez Centurión repasó los detalles de la operación mediática y judicial en su contra en 2016 que, según relató, se habría ideado en el Ministerio de Seguridad de la Nación y en la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), con personal orgánico e inorgánico. Usando una narrativa arborescente y por momentos carente de memoria lógica, el candidato presidencial luchó contra su angustia.  

A lo largo de 22 carillas, Gómez Centurión se mostró absorto por la cantidad de material de inteligencia ilegal que había recolectado sobre su persona el falso abogado y presunto agente de la DEA estadounidense, Marcelo D’Alessio, y vinculó esos archivos que incluyeron fotografías suyas saliendo de comprar asado en el supermercado Disco de San Isidro y un documento con el logo del Ministerio de Defensa de Israel, como una presunta consecuencia de una investigación de la Aduana sobre el manejo de contenedores en una supuesta estafa al Fisco. En el núcleo de su relato, Gómez Centurión hizo lo que un soldado romano no hubiese hecho jamás: nombrar a un antiguo oficial del Arte de la Guerra. ¿Qué dijo? Entre otras cosas, que el alias del espía profesional Antonio Horacio “Jaime” Stiuso en la Aduana era “Damián Sierra”. Ni a Henning Mankell se le hubiese ocurrido musitar semejante apellido en esta trama tenebrosa. 

El hombre que está en contra del aborto legal y gratuito y promueve el pañuelo celeste, abundó sobre la supuesta participación en su persecución de agentes del Batallón 601 de Inteligencia del Ejército. Y como tabla de salvación espiritual y moral mencionó a la diputada libertadora Elisa Carrió, quien lo citó en su casa de Exaltación de la Cruz y le espetó: “Tuviste suerte de que no te mataran”. Acto seguido, ella escribió algo en su apoyo desde la red social Twitter y llamó a Mauricio Macri, que ejerce las veces de presidente, cuando no repite a los gritos “no se inunda más, carajo”, con los ojos desorbitados y su voz cabalgando en el averno, provocando una catarata de memes en las redes sociales.

Aquí el mensaje de la diputada Carrió en apoyo a Gómez Centurión en 2016 y Macri en su aparición batallando contra sí mismo. 

Los malditos

En su alegato antimafia, Gómez Centurión realizó una compilación que daría para 15 temporadas seguidas de “Gomorra”, la serie creada por el escritor napolitano Roberto Saviano. 

Todas las operaciones de inteligencia ilegal y extorsión del caso D’Alessio-Stornelli

Luego de ver la documentación hallada en la computadora personal de D’Alessio, Gómez Centurión se explayó en un tobogán de palpitaciones. “Esta foto doctor –le dijo al juez Alejo Ramos Padilla y a la fiscal Ahumada-, es de mi persona saliendo del supermercado Disco, que menciona ahí en unos de los últimos párrafos donde salgo con bolsas, que fui a comprar un asado. Y esa foto, yo tomo conocimiento de esa foto porque el mismo día de mi denuncia el 19 de agosto a la noche, un señor las hace públicas junto con las fotos de mi camioneta en su página de Facebook. El señor se llamaba ‘Faracovi’, es un perfil, un perfil típico. Además se jactaba que él había formado parte del operativo y cuando yo le digo, ¿esta foto la sacaste vos?, y el tipo ´no, en realidad me las paso un amigo´. Empieza a recular y borra su perfil. Tenía muchos perfiles políticos, tenía fotos con Aníbal Fernández, tenía fotos con varios políticos, fundamental del anterior gobierno, haciendo típicas fotos de un político en la calle, que alguien le dice ¿me puedo sacar un selfie? Pero era como un ´figureti´, típico de estos personajes con muchas fotos de políticos, jactándose de ser un personaje influyente. Al otro día, sábado 20, el viernes era 19 de agosto, el 20 de agosto, a esas fotos junto con las fotos de mi camioneta, las fotos mías entrando y saliendo del supermercado las levanta una página que es muy usada por las mafias aduaneras, y por la mafias de los servicios, que ya me voy a acordar el nombre de cómo se llamaba en esa época. Me sale ‘tribuna de periodistas’, pero no era. Son esos portales típicos de fusilamiento en Google, que lo arman en Uruguay, entonces a usted lo injurian durante una semana con eso y le aparecen los videos, las diez primeras búsquedas de Google por un año. Son típicamente usados por los servicios y los mafiosos”. 

 

Gómez Centurión declara ant… by nuestrasvocesok on Scribd

 

Hasta aquí parece un cuento de hadas. Pero Gómez Centurión prosiguió en su declaración testimonial. El juez Ramos Padilla le leyó en voz alta un curioso “informe sobre un masculino”, con apellido que comienza con “D”. “El testigo –transcribió la secretaría- dice que ese es el teléfono de dónde me manda los audios a mí y me dice Barreiro ‘que eran los que nos estaban escuchando, que nos estaban escuchando todo”.- El juez pregunta: ¿Barreiro le dice que esa era la información de las dos personas que lo estaban escuchando? El testigo contesta ‘que uno es padre y el otro es hijo. Que el padre había tenido antecedentes en el Batallón 601 de Inteligencia del Ejército, cuando usted ve las edades doctor, cuando ve el CUIT, hay un 18 millones, y hay una persona que es más grande que otra, y él me dice había estado vinculado con el Batallón, el famoso Batallón 601 de inteligencia. Bueno, me entregó el papel, me subí a la camioneta y me fui a mi casa, o sea me fui desde Alto Palermo, no perdón desde, ¿cómo se llama el shopping? Discúlpeme, acá esta nombrado”. El juez pregunta: ¿Todo esto el 12 de agosto? El testigo contesta “el 12 de agosto a la tarde, a última hora en el estacionamiento del shopping”. S.S le dice “acá dice predio del supermercado “Disco, ubicado en catastral 2509, de la Horqueta, San Isidro”, el testigo dice “no, pero la reunión no. Yo después me voy hasta mi casa, yo vivo del supermercado “Disco” a diez cuadras en la Horqueta”. 

Repasemos: Gómez Centurión le dijo al juez federal de Dolores, Alejo Ramos Padilla, que la persona que publicó la información de la operación judicial y mediática en su contra en la redes habría pertenecido al Batallón 601 de Inteligencia del Ejército y eso se lo comentó un tal Barreiro Laborda, y encima aseguró que lo escucharon ilegalmente sin orden judicial. Pero sigamos con los dichos de Centurión en la causa que fueron publicadas en el sistema informático con acceso a las partes el pasado 5 de agosto.

“Las fotos, Faracovi las publica después que a mí me denuncian, el día 19 a la noche. O sea, yo el día 12, doctor, a la mañana hago pública mi denuncia del caso de la DJAI y del Dr. Meirovich, que era fraude por DDJJ de importación anticipada por valor más menos de 55 millones de dólares, y doy una conferencia de prensa, y anuncio la denuncia que estaba efectuando, que era un conjunto, una red de 200 empresas truchas que obtenían DJAI y obviamente, por ejemplo una empresa que facturaba 2 millones de pesos por año, tenía DJAI por 1.500 millones de dólares. Domicilio, el 50% tenía el domicilio en la misma manzana en la Villa 31, y no había despachos de importación obviamente equivalentes a esos 5 millones de dólares, con lo cual habían girado el dinero, habían cambiado el dinero, habían girado el dinero, y no había importado absolutamente nada. El mismo 12, me empiezan a hostigar con los mensajes estos”. 

Unos minutos después, Gómez Centurión vincula con insidiosa malevolencia al abogado penalista Maximiliano Rusconi con Patricia Bullrich y se refiere a “una ingeniería de disparo a la cabeza”. Veamos: “Con lo cual, había como una ingeniería, de disparo a la cabeza digamos, porque cuando usted es funcionario de un gobierno y trabaja junto todos los días llega un momento dado que usted le dice, ´bueno vení, mirá de qué se te acusa´, y le da la oportunidad a una persona de defenderse. En la ruta, cuando estaba viniendo, yo lo escuchaba a Leuco (Alfredo), al programa de Leuco, este fusilarme mediáticamente. Cuando veo ese mismo día, el doctor Rusconi saca un tweet  que lo ve mi hijo, y después me lo manda a la noche, donde él me había denunciado a la mañana por la causa Paolontonio por abuso de autoridad, espionaje a sus defendidos, y él ya tenía conocimiento de la denuncia que me había colocado la doctora Patricia Bullrich, ministro de Seguridad, con espacio de 15 minutos, entre una denuncia y la otra, y la levanta y dice “Mal día para el cara pintada de la Aduana”, la levanta Rusconi en su típico estilo de Rusconi. ¿Cómo era la denuncia que la doctora Bullrich recibe de forma anónima en el Ministerio de Seguridad a las 11:30 de la mañana, y a las 12 la pone para sorteo y le toca al doctor Lijo la causa?”

Movistar confirmó el vínculo entre D’Alessio y Patricia Bullrich

Sin embargo, la situación que relató Gómez Centurión tiene algunos aspectos inconexos. Lo que en verdad sucedió fue que Rusconi describió en 2016 el verdadero mecanismo del presunto accionar mafioso y extorsivo de  elementos de inteligencia con acceso a algunos periodistas para armar causas en el fuero Penal Económico. Algo muy similar a lo que pasó con el vínculo amistoso entre Daniel Santoro y Marcelo D’Alessio, que produjo presentaciones de falsos “arrepentidos” –en verdad coaccionados como el ex gerente de PDVSA Argentina, Gonzalo Brusa Dovat, ante el fiscal Carlos Stornelli luego de dar una exclusiva para Santoro por gestión del inefable D’Alessio-, que incluyó la actuación de D’Alessio en la causa de gas licuado y otras perlas de la nada. 

En su denuncia de 2016 contra Gómez Centurión, Rusconi explicó el mecanismo. “Durante los meses de enero y febrero del corriente el denunciado llevó a cabo sucesivas inspecciones “selectivas” a contenedores que se encontraban en depósitos fiscales, entre ellos el de CARESTIBA S.A. –Mercado Central–. En una de aquellas pesquisas se habría detectado mercadería “irregular” tanto por su peso –disímil al declarado ante los organismos de control de Aduanas– como en su calidad –etiquetada como “Industria Nacional, cuando supuestamente su origen era foráneo–. El suceso anteriormente descripto surge de la propia declaración del denunciado en el marco de la causa 562/16 –obrante a fs. 130– que tramitó por ante el Juzgado Nacional en lo Penal Económico Nº 6, Secretaría 12, actuaciones que luego fueron acumuladas por identidad de objeto y sujetos a la causa Nº 529/16 que tramita actualmente por ante el Juzgado Nacional en lo Penal Económico Nº 6 a cargo del Dr. Marcelo I. Aguinsky.

Gómez Centurión, ¿héroe o villano?

El Sr. Gómez Centurión declaró que fue en virtud de aquellos sucesos y, por medio de la identificación de un número de clave única de identificación tributaria –CUIT– aparentemente relacionado a las mercaderías detectadas en los contenedores, que se procedió al allanamiento de un local en sito en Av. Avellaneda 3044 de esta Ciudad Autónoma cuyo titular sería Yurine Lee Francisco. Esa, según el propio Centurión, habría sido la “punta” que permitió sostener una imputación respecto de determinadas personas en la causa 258/16 que tramita por ante el Juzgado Nacional en lo Penal Económico Nº 6 a cargo del Dr. Marcelo I. Aguinsky, Secretaría 12 a cargo del Dr. Brugo.  En la misma testimonial y al ser preguntado sobre su conocimiento respecto de las noticias periodísticas publicadas en el diario Clarín por el periodista Matías Longoni, en las cuales se desarrolla una tendenciosa imputación contra los hermanos Miguel y Alejandro Paolantonio, el denunciado manifestó que dos días antes de la primera publicación del periodista, conversó con aquél y tuvo conocimiento de la documentación que habría recibido, en la cual respaldaría su publicación futura. Luego manifestó que al día siguiente de aquella “conversación” la Administración Federal de Ingresos Públicos –en adelante AFIP– lo anotició de que habrían recibido la misma “denuncia” que la que iba a sostener Longoni en su publicación del diario Clarín y que luego “se reunirían para conciliar criterio”. En aquella reunión Centurión afirma que comprobó que la información que tenía en su poder el periodista era la misma que la que obraba en la AFIP y “evaluó” la posibilidad de hacer una denuncia, inclinándose supuestamente por ampliar la realizada en la causa 258/16 que tramita ante el Juzgado Nacional en lo Penal Economico Nº 6 a cargo del Dr. M. Aguinsky”.   

Aquí la nota de Clarín a la que se refirió Rusconi en su denuncia contra Gómez Centurión publicada en mayo de 2016.

Se trataría de la misma metodología mediática del dúo amigable compuesto por Santoro/D’Alessio y Cía. ¿Qué pasó con la demanda? En agosto de 2017, Gómez Centurión fue sobreseído por el juez Marcelo Martínez de Giorgi. En octubre del año pasado, Rusconi apeló ante el máximo tribunal. Sospecha que esa denuncia de Gómez Centurión contra los hermanos Paolantonio se diseñó con presuntos informes de espionaje ilegal. La Corte deberá resolver el caso. Centurión admitió ante Ramos Padilla que conocía a la legisladora Paula Oliveto “de la política”. D’Alessio llamaba “Pau” a Oliveto –numeraria de Carrió al igual que Mariana Zuvic-, quienes según el espía de la AFI en estado de arrepentimiento memorioso, Hugo Rolando “Rolo” Barreiro –preso e imputado en la causa D’Alessio, al igual que los ex espías y policías bonaerenses, Aníbal Degastaldi y Ricardo Bogoliuk- se habrían nutrido de los partes espionaje ilegal del falso abogado para realizar numerosas denuncias.  

 

“Jaime” y “la señora”

La verdadera jefa política de la AFI es Silvia Majdalani. Dueña de un carácter no apto para cardíacos, la dama está pasando por momentos inquietantes por culpa del sector heredado por gestión de Daniel Angelici. Uno de esos personajes es Pablo Pinamonti. Ya nos hemos referido a Pinamonti. Se trata de un hombre de Angelici que opera en equipo con su colega matriculado Juan Sebastián “El Enano” De Stéfano. Ambos nombres aparecen en la causa D’Alessio y fueron mencionados por los acusados. Nadie vulnera la ley de inteligencia. En todo caso son los espías que fueron contratados por la AFI quienes revelan identidades secretas. No los periodistas. Al menos este cronista no tiene alma de vigilante. Sólo menciono a los nombrados en las causas penales. Aunque hay otro hombre llamado “M.H”., alias “Monje Negro”, a quien le temen los espías nativos. Él sería el protector en las sombras de Pinamonti cuyo último resplandor fue el estrepitoso fracaso escénico del “Proyecto AMBA”, que sirvió para espiar a opositores y calificar como “terroristas” a dirigentes gremiales y organismos de Derechos Humanos durante 7 meses de escarnio, con el resultado de ocho causas judiciales y el empleo de 70 agentes con salarios de hasta 80 mil pesos. 

Majdalani, “la señora 8”, es conocida internamente en la AFI como “la señora”. Casi siempre vestida de negro azabache y mirada lacerante, fue ella la que echó a Bogoliuk de la base Ezeiza de la AFI –territorio histórico de Stiuso- y a los agentes corta-boletos de la gran predadora Bonaerense. Algo que llamó la atención de la línea “profesional” de la AFI que mira con suma desconfianza a los egresados de la Universidad de San Andrés que llegan vestidos como para un desfile de modas y no son capaces de pasar un curso de historia escolar. Tan es así que Majdalani está preocupada con la declaración de Stiuso en Dolores. ¿El motivo? D’Alessio nombró a Pinamonti y por encima de él hay dos seres iluminados: ella y Gustavo Arribas.  Este panorama de supra-poder de la AFI y los potenciales giradores provinciales no quedó al margen de los dichos de Gómez Centurión.

En la página 15 de su testimonial, se dejó constancia del alias de Stiuso en la Aduana y lo reveló un ex carapintada. “S.S le exhibe unos documentos que tienen el logo del Ministerio de Defensa de Israel, los cuales hacen referencia a la Aduana, a nombres mencionados por el testigo y al mismo testigo, del legajo 30, a partir de fs. 17/28 y se le pregunta si le fueron mostrados alguna vez. El testigo refiere ‘empieza con Damián Sierra ¿no? Damián Sierra era el nombre de Stiuso en la Aduana”. “Hace referencia a Santana claramente”. “Gabriel Traficante”. “Woww, no sabe lo que estoy leyendo acá, empiezo a entender tantas cosas con este informe”.

La Corte le echó la culpa a la AFI por las escuchas que se filtraron

“Obviamente tengo obligación de confidencialidad sobre lo que estoy leyendo ¿no?”. S.S le dice que se trata de informes hallados en la computadora de D´Alessio. El testigo continúa leyendo el informe y manifiesta “yo lo que veo en el informe es que tiene un alto índice de conocimiento de la interna de la Aduana. La Aduana estaba cruzada por muchas internas. Gran parte de las internas más duras de la Aduana por las internas de los Servicios de Inteligencia que abordaron muchas partes del Estado, pero en Aduana era un factor muy específico. Entonces habla de la salida del grupo de Stiuso, de la guerra interna entre la gente de Damián Sierra y el resto de los vínculos que… Yo trabajé mucho sobre los empleados de Aduana que eran doble legajo ¿no?, que eran de los Servicios de Inteligencia y eran además aduaneros. Y sobre la interna de los servicios de

Inteligencia en Aduana. Discutí con Majdalani también. Veo que el informe tiene un conocimiento interno también bastante específico de las internas de la AFI con respecto a este tema, que era una interna de negocios”.

A confesión de parte, relevo de pruebas. 

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Juan Alonso

Juan Alonso

Periodista, escritor y docente. Columnista con Roberto Caballero en Radio Colonia y del programa ADN en C5N. Distinguido con el Premio Walsh de la Facultad de Periodismo de La Plata en 2017. Fue editor de Policiales de Tiempo Argentino.

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