Un negocio para mamá

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La familia materna del Presidente vendió por 800 mil dólares un lote de doce hectáreas cercano a Tandil a una empresa a la que el Gobierno Nacional le adjudicó la construcción de una central eléctrica en esa localidad. Se trata de MSU, una compañía agrícola de la familia Uribelarrea, que ahora se instalará en la estancia de los Blanco Villegas, pese a la protesta de los vecinos. La empresa agrícola, sin ningún antecedente en el área, ganó en el mismo año la licitación para la construcción de otras dos centrales termoeléctricas.

En julio de 2016, en medio del conflicto por el aumento de tarifas y la baja de impuestos para los ricos, el Ministerio de Energía y Minería licitó la construcción de centrales termoeléctricas en todo el país. El plan supuestamente buscaba remediar el déficit energético y aumentar la producción de energía eléctrica, pero venía con sorpresa.

La licitación, que fue canalizada por CammeSA (Compañía Administradora del Mercado Eléctrico Mayorista. S.A.), y contó con la participación de inversores provenientes de empresas vinculados al rubro (Genneia, Pampa, Albanesi o YPF). Una flamante empresa, cuya experiencia en el área es nula, fue la sorpresa: la agrícola MSU –que creó la subsidiaria MSU Energy– y tiene como dueño al titular de las iniciales: Manuel Santos Uribelarrea (padre); su hijo Jr., de igual nombre, es el CEO de la empresa. MSU fue la adjudicataria a lo largo del año pasado de tres centrales termoeléctricas que funcionarán en General Rojo (San Rafael), Villa María (Córdoba) y Tandil (Buenos Aires).

El 8 de noviembre de 2016 desde Casa Rosada se anunció un encuentro entre el presidente Mauricio Macri, acompañado por el ministro de Producción, Francisco Cabrera, y el director de la Agencia Nacional de Inversiones, Juan Procaccini, y los Uribelarrea padre e hijo junto al directivo de MSU Guillermo Marseillan.

En el encuentro se anunció la construcción de las tres centrales termoeléctricas por una inversión total de 450 millones de dólares y se informó que en total generarán 450 megavatios, que se unirán a la red Interconectada Nacional. En un día de verano el país gasta unos 25.000 megavatios.

La central de General Rojo ya fue construida y está pronta a iniciar sus actividades -pese a las enormes quejas de vecinos y especialistas en salud y ambiente–. Las otras dos, que se erigen en Villa María y en Tandil, fueron anunciadas para noviembre y diciembre.

De Tandil al campo de los Macri

Luego de la presión de concejales del FPV, medios locales y los propios vecinos, que reclamaban estudios del impacto ambiental que podría ocasionar la instalación de la planta, la termoeléctrica que iba a funcionar en Tandil esquivó los controles comunales y se instaló a una estancia ubicada entre Villa Cacique Barker y Benito Juárez, a 12 kilómetros de la localidad de María Ignacia Vela.

El lote donde se va a instalar la termoeléctrica pertenecía a la familia Blanco Villegas, cuya matriarca es la madre del Presidente Macri. Se trata de un predio de doce hectáreas ubicado en un campo que lleva el nombre de “Santa Rita” y es un desprendimiento de una estancia que cuenta con más de mil hectáreas. El lugar tiene un sistema de riego incorporado y gran afluencia de agua (detalle no menor para el desarrollo de una central de estas características), pero aún así los 800 mil dólares pagados superan por mucho el valor de mercado (aún considerando las mejoras). El monto pagado fue publicado por La Opinión de Tandil, que además informó que la empresa Cabalgando S.A., dirigida por Luciana Blanco Villegas (prima de Mauricio Macri) y propiedad de Graciela Quintans (tía de Mauricio), fue la que vendió el predio.

El Presidente nació en Tandil, donde vivió en la estancia La Carlota junto a su madre, Alicia Blanco Villegas. Su tío Jorge fue incorporado por Franco Macri al esquema de negocios de SOCMA, generando una alianza clásica de empresariado concentrado y terratenientes. Luego se distanció y fue central en la educación y los negocios para Mauricio. Fue gerente de Socma y llevó adelante con Mauricio las negociaciones con la Fiat para ser sus representantes en la Argentina.

Blanco Villegas se peleó con Franco Macri por estas operaciones, pero siguió siendo el tío dilecto de Mauricio. Cuando murió, el año pasado, su fortuna se dividió entre su mujer y sus hijos.

Representantes zonales de la compra-venta rural, aseguran que originalmente el predio le perteneció a la familia Elisondo, luego fue vendido a otro particular, y finalmente fue adquirida hace años por la familia presidencial.

La familia del presidente vendió sus tierras a la empresa que pretende saquear al estado sin preservar ningún tipo de cuidado ambiental. Esta decisión fue sorpresiva incluso para los propios funcionarios locales que apoyaban la instalación de la central.

Del campo a la “Energy”

La empresa MSU no tiene ningún antecedente en el rubro energético, ya que históricamente se caracterizó por ser una de las empresas tradicionales en producción agropecuaria de la Argentina. Posee campos propios dentro de el país; y tiene un fuerte peso en Brasil, Uruguay, Paraguay, e incluso en Ucrania donde comenzó a instalarse desde hace algunos años.

En 2008 la empresa sembraba entre campos arrendados y propios 121.500 hectáreas, y obtenía una producción de 480.000 toneladas de los principales granos (soja, maíz, trigo, girasol, cebada y algodón). Además, tenía un anclaje ganadero de 10.000 cabezas con un rodeo bovino a ciclo completo. Desde entonces y hasta la actualidad, la compañía logró no sólo mantener sus números sino superarlos hasta en un 700 por ciento, llegando a las 850.000 hectáreas sembradas y trabajando con una red de 261 empresas contratistas (entre ellas la empresa que administra las hectáreas de la familia Blanco Villegas), pese al instalado malestar del sector.

Como si esto fuera poco, en Uruguay poseen dos plantas de acopio dedicados al acondicionamiento de cereal y cuenta también en nuestro país con una flota de treinta camiones para su logística interna.

La quita de retenciones al agro le dio a la familia Ulibelarrea una ganancia mucho mayor a la que venía teniendo anteriormente y mayores motivos para alinearse a la demanda de Nación que les ofreció una nueva oportunidad para saquear al estado.

“Esta licitación es la primera de varias que van a venir, tanto en renovables como térmicos. Dentro del parque actual hay una parte que debe ser renovada y si la economía empieza a funcionar la demanda estará en crecimiento. Hay necesidad de nueva generación año tras año”, declaraba hace Ulibelarrea hace unas semanas.

Un negocio redondo

Junto con el anuncio oficial de la nueva inversión, cercana a los 450 millones de dólares, el Estado oficializó detalles sobre cuán caro va a salirle al país comprarle energía a la familia Uribelarrea: el Ministro Juan José Aranguren anunció que les pagará entre 19.900 y 20.900 dólares por cada megavatio mensual, más un reconocimiento de costos variables.

¿Energías renovables?

Tras el anunciado Año de las Energías Renovables, el estado apuesta a lo obsoleto y lo peligroso. Pese a que la información escasea y poco se sabe sobre los riesgos que una central de estas características puede acarrear, sorprende que el informe espacio ambiental que debe presentarse para convalidar la instalación de las plantas, no pueda hacerse desde las respectivas ciudades, sino que dependan por ejemplo, del Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible, como es el caso de Tandil; sin que eso implique la participación de distintas Universidades o entes especializados en el tema.

Las centrales Termoeléctricas comenzaron a funcionar en 1870 (logrando algunas modificaciones estructurales cerca de 1920). Desde ese entonces y hasta tiempos contemporáneos, la forma de obtención de energía mediante la utilización de combustibles fósiles como petróleo, gas natural o carbón no varió en absoluto.

Este tipo de combustión genera como desecho principal el Dióxido de Carbono, logrando un impacto sumamente nocivo para los alrededores, y contribuyendo al renombrado “Efecto Invernadero”.

En otras palabras, el anunciado “Año de las energías renovables” tiene como protagonista a centrales caras, obsoletas y altamente dañinas que de ninguna manera contribuyen, como se intenta imponer, a la creación de nuevas alternativas eléctricas.

Ciudades cómplices

Una de las características en común que tienen General Rojo, Villa María y Tandil es la falta de resistencia que desde los municipios se dio ante la llegada de estas inversiones. Si recorremos cualquiera de las ciudades, nos encontramos con intendentes de distintas banderas políticas –Ismael José Passaglia (FPV), Martín Gill (FPV) y Miguel Ángel Lunghi (UCR)– que no parecen preocupados por los riesgos posibles que la instalación de estas plantas pudiera ocasionar en sus municipios.

Científicos y especialistas de General Rojo, llegaron a denunciar públicamente, que se ignoraron sus advertencias y sus estudios. En Tandil, se cambia a diario el lugar donde la planta va a funcionar, sin estudios previos y se propuso plebiscitar la instalación, como si el humor popular respecto al tema, articulara con el verdadero peligro que para la ciudad genera. En Villa María, simplemente se omitió de la agenda de prioridades dar discusión legislativa a la problemática. Y la lista de irregularidades podría continuar.

La Blanca Madre

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Colaboraron en esta nota Marcos Aguilera del Diario online ¨La opinión de Tandil» y los concejales del FPV (Frente para la Victoria) Corina Alexander y Rogelio Iparraguirre.

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