Waldo Wolff, el lobo de AMIA Y DAIA

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Las dos mayores instituciones judías argentina, AMIA y DAIA, se sumaron al dispositivo político de Cambiemos. El articulador es el diputado Waldo Wolff, lanzado a la política a caballo de la muerte del fiscal Nisman, impulsor del pago de la deuda a los fondos buitre, la compra de armas a Israel y la presión macrista sobre la justicia. Favores, negocios y presiones en alianza con Daniel Angellici, la ministra Bullrich, el intendente Macri y, un clásico PRO, negocios inmobiliarios privados con favores públicos.

Patricia Bullrich y Waldo Wolff en reunión con el Ministro de Defensa de Israel, Avigdor Lieberman, integrante -junto a Netaniahu- de la coalición neoliberal que gobierna el Estado de Israel. Lieberman es el titular del partido más ultraderechista y postula la anexión de las tierras palestinas, además de representar a los colonos fundamentalistas.

La AMIA y la DAIA han asumido una desembozada adscripción partidaria al gobierno de Mauricio Macri y se han transformado en el puente con el Likud, partido político del primer ministro israelí Bibi Netaniahu, que avala a los colonos fundamentalistas y sabotean cualquier iniciativa de paz con el pueblo palestino. Las articulaciones incluyen el contacto con la derecha supremacista de los Estados Unidos (cuya más reciente denominación es “alt-right”), asociados a “fondos buitres” y con las agencias de seguridad internacionales.
Los negocios y acuerdos políticos con esos sectores involucran a la Argentina en conflictos geopolíticos ajenos a la realidad de paz del continente latinoamericano. Uno de los actores de ese dispositivo –en nuestro país— es el diputado nacional Waldo Wolff, quien dejó de ser vicepresidente de la DAIA para jugar un rol político a partir de la denuncia de Natalio Alberto Nisman. La muerte del fiscal fue utilizada como un elemento central para lograr la victoria de Mauricio Macri en las últimas elecciones nacionales.
Los intercambios de mensajes de Nisman en las últimas 48 hs de su vida del fiscal lo muestran junto a Laura Alonso, Patricia Bullrich y Natasha Niebieskikwiat (periodista de Clarín) presionando al titular de la UIF-AMIA (Unidad de Investigación Fiscal del atentado) para que amplíe la espuria denuncia de Nisman contra la entonces Presidente Cristina Fernández de Kirchner en la Cámara Baja, hecho que para algunos psicólogos forenses supuso uno de las posibles causales del suicidio. Wolff ha sido –además— el principal impulsor para que la AMIA y la DAIA acusen a Héctor Timerman y a CFK del ridículo cargo de “traición a la patria”, por la motorización del memorándum que únicamente pretendía lograr las declaraciones testimoniales de los acusados para efectivizar por fin el juicio del atentado.

Disciplinamiento judicial y alianza con los Buitre

Otra de las prioritarias tareas de Wolff, dispuesta como devolución de favores al intendente de Vicente López, Jorge Macri –quien fuera su mentor y responsable de su postulación como candidato en la lista de legisladores en la última contienda electoral— ha sido la persecución judicial y política. Junto a Daniel Angelici, operador macrista en los pasillos del Poder Judicial, se dedica regularmente al acoso sistemático contra jueces independientes o contra aquellos que se sienten identificados con la visión democrática de “justicia legítima”.
En connivencia con Jorge Macri y Daniel Angelici, Waldo Wolff se constituyó en el encargado de intentar un acorralamiento contra el juez Daniel Rafecas, con el objetivo de escarmentarlo por desestimar en dos oportunidades los turbados dictámenes de Nisman. Una de las iniciativas encarada por Wolff para degradar a Rafecas fue denunciarlo por “amenazas” luego de que –según Wolff— “una mujer lo insultara telefónicamente” en el marco de una comunicación que había entablado con el propio juez. Según Wolff lo amenazó la mujer de Rafecas, pero su acusación de “amenazas” fue contra el Juez y no contra su mujer. Fue desestimada rápidamente.
Waldo Wolff fue, además, uno de los encargados para lograr que Nisman fuera enterrado en el cementerio de la Tablada en un lugar de privilegio. Según la tradición judía, no pueden ser inhumados en dicho perímetro aquellos cuya muerte ha sido producto de un suicidio. Los religiosos de la AMIA que administran el predio -tan socios del PRO como Wolff— olvidaron la sacralidad de los rituales y suscribieron el mote de “yo soy Nisman”: definieron la inhumación como un asesinado poniéndose por encima de la Justicia que investiga el hecho.
La campaña para atacar a CFK y Timerman se prolongó con la asistencia del socio político en la DAIA de Wolff, Jorge Knoblovits, quien fue en 2015 Secretario General. Ambos pergeñaron una estentórea gira por los Estados Unidos, en el verano austral de 2015, en la que se programaron diferentes actos en templos comunitarios, asociaciones ligadas al partido republicano -como la Anti-defametion League- y contactos con los sectores más reaccionarios del arco político estadounidense. La “gira” buscó transmitir la supuesta responsabilidad del gobierno de CFK en el supuesto asesinato del fiscal. De paso, desarrollaron contactos con importantes inversores de los “fondos buitre”, para sumarlos a la campaña de Mauricio Macri a cambio del cobro de los intereses que nuestro país se negaba a abonar después del canje de deuda. Los “fondos buitre” asumieron compromisos de deslegitimación de Daniel Scioli desde los medios de comunicación de los Estados Unidos y globales, para contribuir a la victoria de Macri.
Uno de los encuentros públicos más silenciados por la AMIA y la DAIA fue la conferencia conjunta brindada por Jorge Knoblovits y el cubano –nacionalizado estadounidense– Carlos Alberto Montaner, sindicado por múltiples fuentes como un conspicuo colaborador de todos los intentos golpistas existentes en América Latina en los últimos treinta años.

En esa conferencia pública, la DAIA y Montaner defenestraron a los el gobierno de Maduro y al de CFK en el original espacio de un Templo confesional, el Beth Torá Benny Rock Campus, en Miami. Este fue el insólito territorio dispuesto por Wolff y Knoblovits para asociar a Nisman con el golpista venezolano Leopoldo López. Ambos –Nisman y López– fueron equiparados como dos patriotas, víctimas del populismo latinoamericano.
Los acuerdos alcanzados en EEUU fueron amplificados, en nuestro país a través de una campaña contra el chavismo –que se inició luego del regreso de Knoblovits al país— implementado desde las redes sociales a través de “trolls” gestionados por la jefatura de gobierno de la Ciudad, con el solidario asesoramiento del propio Waldo Wolff quien en su cuenta de twitter @WolffWaldo, mancilla sistemáticamente hasta el día de hoy al proyecto popular venezolano.
Los contactos entablados en la gira de su socio Jorge Knoblovits por los Estados Unidos a principios de 2015, privilegiaron canales de consulta con la AIPAC (lobby de la derecha comunitaria) y desestimaron todo vínculo con J-Street, organización integrada por miembros judeo-progresistas, que impulsan la inmediata conformación de una Palestina independiente, libre y soberana. J-Street cumple en Estados Unidos el mismo rol que el Llamamiento Argentino Judío en Argentina. Mientras que J-Street cuestionó la vista de la DAIA a Miami (en el inicio de la campaña electoral argentina), Wolff y Knoblovits aceitaron los contactos con los socios estadounidenses del aparato de seguridad israelí, en manos de los halcones que legitiman la ocupación de tierras palestinas. Esos acercamientos, más los datos provistos tiempo después por Antonio Horacio Stiuso (alias “Jaime”) explican gran parte de las actividades comunes desarrolladas por las fuerzas armadas israelíes y el ministerio de seguridad dirigido por Patricia Bullrich, que incluyeron un llamativo compromiso de la ministra en brindar un apoyo mayor de Argentina a Israel en los organismos internacionales.
El 18 de enero de 2016, el Financial Times da cuenta de una de dichas articulaciones a través de la participación del coronel Uzi Moskovitz, referente de cyberseguridad del ejército de Israel, en una conferencia en Buenos Aires. Meses después, en julio de 2016 se lleva a cabo un seminario de seguridad auspiciado entre otros por Waldo Wolff. Dicho encuentro motivó la siguiente declaración de Patricia Bullrich ante su House Organ, el diario Clarín: “…estamos trabajando con la Dirección de Comunicaciones de la Corte (la ex OJOTA, encargada de las escuchas telefónicas) un establecimiento de protocolos. El otro tema al que nos estamos dedicando fuerte es el de la creación de un protocolo unificado de emergencias. El diputado Waldo Wolff lo está trabajando con expertos de distintos lugares en el mundo, para saber qué hacer y cómo operar para que no se colapsen las comunicaciones y la logística”.
El próximo paso fue la incorporación del propio Wolff a la “Comisión bicameral de seguimiento de temáticas de la seguridad interior” en mayo de 2016. Las recientes divulgaciones de escuchas telefónicas, que tuvieron como víctimas a CFK y a Oscar Parrilli aparecen como incuestionables ejemplos de los “protocolo unificado de emergencias”, a los que hace referencia Patricia Bullrich, cuyo mayor peligro terrorista supone –aparentemente— la agenda electoral de octubre de 2017. El reconocimiento público efectivizado por la ministra lo llevó el 24 de julio de 2016 a tuitiar eufóricamente desde su cuenta –en un alarde de secretismo público, cuasi mafioso–: ‏@WolffWaldo Gracias Ministra @PatoBullrich por la confianza!! 

Geopolítica y después

La ministra, que supo participar de la dirección de la revista JP, financiada por Rodolfo Galimberti en los años ´80, se trasladó –invitada por el Ministerio de Defensa de Tel Aviv— a la cuarta Conferencia de cyberseguridad, evento bienal de exposición y venta de aparatología informática destinada al control del terrorismo y la seguridad pública, con sede en Tel Aviv. Entre la decena de acompañantes a dicho encuentro se estaba el diputado Waldo Wolff, como “representante del Congreso Nacional”.

Wolff tenía dos objetivos: viabilizar reciprocidades con funcionarios de SIBAT, dirección de Cooperación de Defensa Internacional que maneja el comercio de equipamiento de defensa israelí y reúne a la totalidad de las empresas de seguridad pública, mixta y privada; y atender cuestiones familiares cuyo protagonista es un profesor de running actualmente residente en Miami. Uno de los resultados de esos sugestivos viajes fue el anunciado compromiso de adquisición, por parte de nuestro país, de las lanchas Shaldag, destinadas a la prefectura Nacional Argentina. La potencial adquisición de dicho material prolonga la lógica sistemática de desprecio de la producción y el trabajo nacional, cuya industria naval renació de sus cenizas durante los últimos gobiernos populares. El contacto en Jerusalén incluyó el amistoso “debate” con uno de los políticos más extremistas del arco político israelí, su actual ministro de Defensa, Avigdor Lieberman.

Además de instalarse en la comisión de seguimiento de seguridad interior y de garantizarse el pasaje con destino a Tel Aviv, Wolff ha sido condecorado por su permanente ataque al movimiento nacional y popular y a los gobiernos progresistas de América Latina (Bolivia, Ecuador, Cuba y Venezuela). También se le ha reconocido su profunda generosidad para la favorecer contactos con la industria de seguridad israelí. En retribución a todas esas acciones Wolff ha sido designado como uno de los doce comunicadores encargados de defender el proyecto gubernamental del PRO ante variadas tribunas periodísticas.
El colectivo del que forma parte Wolff ha sido denominado por sus propios creadores como “Los Ángeles de Macri”, y lo componen 9 legisladores de la cámara baja y tres senadores nacionales. Las continuas apariciones en programas de debates televisivos por parte de Wolff han sido motivo para que un diputado de su misma bancada conjeturara que su dieta está orientada, básicamente, a cubrir su labor de panelista en el programa “Intratables”.
El origen de dicha catalogación despectiva –se comenta en los pasillos del Congreso–, es su limitada contracción a las tareas como legislador. Sus repetidas ausencias no son bien consideradas por sus colegas, quienes lo acusan de una muy limitada laboriosidad relacionada con el cargo para el que fue electo: en el lapso que va desde su asunción hasta fines de marzo de 2017, solo presentó nueve proyectos, tres de ellos de “Ley” y los restantes de “Resolución”. Uno de los cuales –aparentemente intrascendente– “declara de interés la inauguración de la sede ´Núñez´ del colegio Tarbut de la ciudad de Buenos Aires”.

Business are Business
Tarbut es el establecimiento en donde transcurrieron sus adolescentes años de educación secundaria (uno de sus profesores de Historia de entonces lo recuerda como un muchacho “con muy pocas luces”), y es la escuela de los sectores más pudientes de la colectividad judía de la zona norte de CABA y el conurbano. Cuando los asesores del diputado Wolff tuvieron que justificar el “Proyecto de Resolución” relacionado con la inauguración de la nueva sede recibieron como tímida objeción la ausencia de interés del calvo diputado, por otras iniciativas, sobre todo las relacionadas con escuelas de gestión pública. Sin embargo su interés por su ex colegio parece no solo relacionarse con el homenaje de un ex alumno a la inauguración de una de sus sedes: a fines de 2015, el egresado Wolff se contactó disgustado con las autoridades del Tarbut para exigir que se anule la invitación que periódicamente se le hacía al Juez Daniel Rafecas para exponer sobre temáticas vinculados a los Derechos Humanos y a la Shoá, el holocausto judío que significó el exterminio de seis millones de personas. Rafecas, que es el autor del libro “La Historia de la solución final”, publicado por la importante editorial Siglo XXI, recibió las disculpas de los funcionarios de Tarbut sin sospechar que el instigador de dicha des invitación había sido Wolff.
En sus años de formación secundaria dentro de Tarbut, Wolff trabó vínculos con quien es, hasta el día de hoy, su escribana, Cynthia Werthein. Cynthia es hermana de Darío, e integrante del grupo familiar que recientemente se desprendió de su paquete accionario de Telecom, pero que continúa controlando la compañía de seguros de “La Caja” y la importante Asociación Educativa ORT Argentina. La ORT se estableció en nuestro país en 1936 como satélite de su casa matriz, que nació en 1880 en San Petersburgo y cuya denominación original era “Sociedad para la promoción de oficios y trabajo agrícola para los judíos” –ORT, por la sigla de su nombre en ruso–, que aloja en la actualidad (sobre todo en su sede de Libertador, en Núñez), a lo más graneado de los púberes de la clase alta porteña.
La vinculación entre los Werthein y Waldo Wolff (sumada a la inestimable colaboración del Ministro de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Sergio Bergman) explica –según funcionarios del Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires–, porqué ese opulento establecimiento educativo sigue percibiendo un cuantioso e inaudito subsidio del Gobierno macrista de la Ciudad, que cubre el 20 por ciento del total de su presupuesto anual. Los funcionarios de la Dirección General de Gestión Privada, consultados por el monto girado mensualmente a la ORT, no pudieron disimular su sensación de extrañeza ante la desproporción de dichos montos, sobre todo comparados con los déficit de infraestructura que sufren centenas de escuelas públicas. El relato textual de un funcionario de esa dependencia hace imposible su traducción periodística: “…los fondos públicos son recaudados a base del esfuerzo de los todos los habitantes de la Ciudad…incluso de los más pobres, que se desesperan por una vacante en escuelas públicas en las que todavía se dan clases en conteiner…”.

Cynthia es también quien en diciembre de 2015, cuando el diputado Wolff asumió su banca, lo asesoró “técnicamente” para desprenderse de la totalidad de sus participaciones empresarias localizadas en Argentina. Los informes actualizados de la AFIP evidencian que dichos emprendimientos se han trasformado –a partir de un simple pase de manos— en propiedad de Martha Wolff, su madre, quien nunca se ha dedicado a actividades empresarias. Experimentados inspectores de la DGI afirman que ese tipo de traspasos suele llevarse a cabo con el objeto de disimular transacciones no precisamente virtuosas, que suelen quedar en expuestas con la exposición pública que implica una diputación. También afirman que no debiera haber razón para desprenderse de un paquete accionario de tales características –de un día para el otro– si no existe una situación irregular que lo justificase.
La caracterización sobre su “flojera de papeles” quedó en evidencia tres meses después de estas bifurcaciones accionarias (hacia su madre), cuando fue sorprendido por el escándalo de los Panamá Papers. A principio de 2016 se conocieron empresas en paraísos fiscales de su jefe político, Mauricio, y varias de su cosecha. Waldo Wolff quedó expuesto públicamente (pero blindado por los medios hegemónicos) como propietario de una cuenta off-shore en Panamá, nominada Massparking que fue inscripta con el número 829953, del registro público panameño, que para marzo de 2016 mantenía su estatus vigente. Uno de los datos llamativos es que fue creada en marzo de 2014, poco tiempo después de asumir como vice-presidente de la DAIA, institución comunitaria que entonces (y todavía) –sin rubor- se auto erige como “representación política de la comunidad judía argentina”. Los dirigentes que acompañaron a Waldo Wolff en el Consejo Directivo de la DAIA desde el año 2013 hasta su renuncia en 2015 –antes que se instale como candidato a legislador–, afirmaron desconocer la apertura de dicha cuenta y se mostraron sorprendidos y preocupados por las consecuencias que dicha omisión suponía para la propia institución de la DAIA, sobre todo porque la apertura de la misma fue hecha durante su cadencia como vídeo-presidente.
El actual legislador del PRO, que fuera arquero suplente del club Atlanta en los albores de la década el 90, omitió informar la apertura de dicha cuenta secreta en Panamá no sólo a la DAIA. Tampoco dejó testimonio de su apertura ante la Agencia Federal de Ingresos Públicos. El agente encargado de tramitar dicha sociedad anónima, en Panamá, fue Franklin Delgado Caballero, quien figura en las actas notariales de la Ciudad de Panamá como uno de los letrados más prolíficos a la hora de canalizar fuga de capitales. Hasta el 7 de abril fungía como agente, testaferro y gerenciador de 126 sociedades anónimas en su cuádruple rol de Sususcriptor, Director, Presidente y Agente de capitales golondrina. Un segundo integrante de Massparking es el venezolano, radicado en la Argentina, Eduardo José Esquivel Ortega, quien fuera denunciado penalmente en Costa Rica por anomalías vinculadas a construcciones edilicias en San José, durante el año 1994, a través de su empresa” Servicios y Perforaciones Inaqua”. Un tercer propietario de la sociedad anónima, en la que Wolff como Director, es Ricaurte González, abogado que se constituyó en el hazmerreir del periodismo panameño cuando caracterizó la difusión de las miles de cuentas como el resultado de una clara campaña “anti-panameña”. La frase grandilocuente utilizada para hacer pública su contrariedad, fue: “No mereces que te vilipendien [Patria Mía], tus hijos trabajamos para engrandecerte y a defenderte, estamos dispuestos.”

Sin embargo el integrante del directorio de la cuenta panameña que más contacto cotidiano posee con Wolff es Raúl Hernán Schvartzman. Con él compartía –antes de derivarlas a su progenitora– tres empresas localizadas en Argentina: Schvartzman, que declara ser un módico monotributista, es al mismo tiempo Secretario y Director de Massparking, con sede en Panamá, mientras que en Argentina se encontraba asociado con el actual diputado en Masparking, S.A. (dedicada a la comercialización de maquinas elevadoras para estacionamiento de automóviles), inscripta en 2007.
Además Schvartzman comparte con Wolff la pasión por el golf, que se expresa en el emprendimiento AGLATAM, S.A, (dedicado a comercializar implementos deportivos vinculados a este deporte), inscripto en 2009. Dicha empresa –según un CV del propio WW divulgado en 2014– fue suscrita en Panamá como el primer receptáculo de golf virtual. Dicho emprendimiento tampoco fue informado ante la AFIP. En el CV del licenciado Wolff se afirma –en el marco de una prosa enclenque-, que: “en el año 2009 junto con otros 4 socios aficionados a una de nuestras pasiones, el golf, trajimos al país los simuladores de golf de última generación que utiliza la Profesional Golf Association para sus jugadores. Hicimos un Joint Venture con el Hotel Panamericano y tenemos allí en el tercer subsuelo el primer indoor golf center de Latinoamérica. Tenemos ya cerradas dos franquicias a abrirse en Panamá y México en la cual nosotros le instalamos el indoor y supervisamos su funcionamiento a cambio de un fee”.

Wolff y el diputado Lipovetzky, en una foto publicada en su twitter.

Por último, comparten sociedad en ATBH S.A. (dedicada a la construcción y venta de inmuebles) inscripta en nuestro país 2013, articulada con el Grupo Wolff. Esta última se crea un año antes de la apertura de la cuenta off-shore en Panamá, cosa que quizás explique su animoso interés por las temáticas de la construcción dentro de la Cámara de Diputados.
Se cree que fue Plauto quien suscribió por primera vez la frase “Homo homini lupus”, el hombre es el lobo del hombre. Pero fue un relevante estudioso de Demócrito y de Epícureo quien advirtió acerca de nuestra obligación como humanidad por superar ese estado mezquino y atroz. Ese prestigioso pensador no llegó a conocer a Waldo Wolff, quien quizás pueda ser postulado como uno de los sujetos más cercanos al tipo ideal weberiano de dicho paradigma.

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