El misterioso testigo chileno

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La Gendarmería sólo pudo informar cuándo salió del país y no cuándo entró. Su madre no sabe dónde estuvo ni qué hizo. El afirmó haber estado en la represión que culminó con la muerte de Santiago Maldonado. La familia pidió a la Justicia que lo ubicaran, pero el juez anterior del caso lo dejó ir sin tomarle declaración. 

Foto: Joaquín Salguero

El flamante testigo del caso Maldonado, Nicasio Eusebio Luna Arratia, de 23 años y oficio folklorista, se ha transformado en un misterio, de acuerdo a los datos documentales que están en el expediente de desaparición forzada, a cargo del juez subrogante, Gustavo Lleral, y que Nuestras Voces publica en exclusiva.

Según el “Reporte del Departamento de Asistencia y Cooperación de la Dirección de Información Migratoria”, el folklorista chileno entró al país el 25 de marzo de 2017 por el aeropuerto de Ezeiza y se fue el 1 de abril por Mendoza. Más tarde, sugestivamente, constan solamente “salidas” a través de Lago Puelo: el 13 de agosto de 2017, por caso, 12 días después de la represión ilegal de la Gendarmería en la Pu Lof en Resistencia de  Cushamen, donde desapareció y recién luego de 78 días y 7 rastrillajes de fuerzas federales argentinas –el 17 de octubre al mediodía- fue hallado muerto Santiago Maldonado en el río Chubut, a siete metros de la costa y a 70 de donde lo vio por última vez con vida el testigo mapuche Matías Santana, rodeado de gendarmes.

Pero veamos los movimientos migratorios de Luna Arratia. Los registros afirman que salió de nuevo, el 22 de noviembre de 2020 (¿?), así  está escrito en Migraciones, con un signo de pregunta en el documento oficial al lado del (20). Y no es todo: lo más extraño es que el testigo reapareció esta semana, después de 112 días en el ostracismo, ya que ni su madre, Herminia Lucía Arratia Escobar, sabía por dónde estaba girando. El joven de 23 años dio un reportaje a la televisión de Chile. Dijo, tal como escribió la periodista Adriana Meyer en Página/12 en su edición del miércoles, que estuvo al lado de Santiago Maldonado en el corte de la ruta 40 a las 18 horas del 31 de agosto, pasó la noche en la comunidad mapuche, y estuvo con Maldonado a las 11:30 del 1 de agosto, en momentos en que unos 70 gendarmes rodearon la lof mapuche con escopetas y bastones para probar el presunto delito en flagrancia que no existió, porque la ruta estaba despejada a las 3:30 de la madrugada, según el acta del primer alférez Daniel Alejandro Gómez.

Una apelación que cuestiona 100 días de sombras

“Eran muchas balas e insultos, gritaban ‘fuego libre’, ellos (los gendarmes) eran más de cincuenta, nos tiramos al río agarrados de los sauces”, dijo el joven chileno en la nota con  la colega Paulina de Allende Salazar. Y agregó: “Junto a Santiago estuvimos solidarizándonos con esa gente, ahí ya nos estábamos replegando, la respuesta de los mapuches fue con piedras, no fue con balas de escopeta ni nueve milímetros como del lado contrario”.

Al referirse al video del corte de la ruta 40, realizado por el Canal 4 de Esquel, Luna Arratia se reconoció allí. “Era un corte informativo que hicieron por la liberación de su lonko, Facundo Jones Huala”, precisó sobre los panfletos que los mapuches repartían al cumplirse un mes de la detención de su líder. “Esos terroristas que ven ahí eran muchachos de mi edad, o más jóvenes que solo entregaban información”, dijo.

La familia Maldonado reclamó que Luna Arratia fuese ubicado por las fuerzas de seguridad para que declare en la causa ante el Juzgado Federal de Esquel. Lo mismo pidió Sergio Maldonado sobre otros testigos que todavía no han declarado. Es el caso de los miembros de la comunidad mapuche que estaban con Santiago en el corte de ruta del 31 de julio y en los hechos en la vera del río entre las 11:30 y las 13:30 del 1 de agosto, cuando el subalférez Emmanuel Echazú comenzó a redactar el acta con la versión de Gendarmería y el Ministerio de Seguridad.

Crónica mapuche: el vuelo del colibrí

Ahora bien: hay datos que no cierran. Si Luna Arratia regresó a Chile en abril, ¿por qué las autoridades argentinas, inclusive la Gendarmería Nacional, que comandan Patricia Bullrich y su jefe de Gabinete, Pablo Noceti –quien estuvo a 7 kilómetros de la lof en la estancia Leleque de Benetton el día de los hechos- no tomaron sus ingresos al país y sólo remarcan las salidas por Lago Puelo, una de ellas, apenas 12 días después del 1 de agosto?

Para mal de males y como si fuese poco, el juez federal Guido Otranto, apartado de la causa por la Cámara de Comodoro Rivadavia, ni siquiera le tomó declaración y lo dejó marcharse, además de entregarle su documento de identidad chileno que había sido  incautado por los gendarmes, tras la redada que culminó con la desaparición de Santiago y su muerte en circunstancias aún sin esclarecerse.

A la narrativa de la negación construida por el Ministerio de Seguridad de la Nación por medio de los funcionarios Daniel Barberis y Gonzalo Cané –que se instaló en Esquel por semanas y proveyó noticias falsas a los diarios de la hegemonía económica-, se sumaron los inhumanos ataques a la familia Maldonado en una tortura infinita. Primero negaron la existencia de la víctima y después cuestionaron su compromiso social, tratándola de “terrorista de la Resistencia Ancestral Mapuche” y de “correo de los mapuches”.

Cada una de aquellas versiones del escarnio se originó en fuentes serviciales del Ministerio de Seguridad. Algo escandaloso teniendo en cuanta que como revelamos aquí con documentos oficiales, ese mismo Ministerio no es capaz de informar a la Justicia, cuántas veces entró y salió del país Luna Arratia.

Pero hay más. Repasemos qué dijo la madre del joven chileno que afirma haber estado al lado de Santiago cuando todavía estaba vivo el 1 de agosto.

Un informe de “La Policía de Investigaciones de Chile”, fechado el 3 de octubre, bajo la carátula “Presunta desgracia”, “Tema: toma de declaración de Nicasio Luna”, cuenta lo siguiente sobre la entrevista de Marcos Manrique Vera, “subcomisario e investigador policial” chileno, quien interrogó a la mamá de Luna: “En el mes de febrero de este año 2017, mi hijo salió rumbo a la ciudad de Santiago solo, con la finalidad de cantar en el Café Brasil de esa ciudad, luego se fue al sector de Lago Puelo, donde los mapuches, los cuales son amigos de él, los conocen a ellos por el tema de la música y el folklore”.

Cuando el policía chileno le preguntó si había hablado con su hijo, Herminia respondió: “He tenido conversaciones con él a través de WhatsApp durante este año y también por Facebook. Él no ha venido por acá desde esa fecha. Él vive aquí. Tiene su pieza y cosas en la casa. Pienso que debe estar en el sector de Lago Puelo, ya que después de Santiago iba a ir a Esquel y luego a Puelo, donde tiene amigos mapuches y en el mes de octubre mi hijo iba a venir a Cochrane”.

La pesadilla del gendarme que ríe

Otro dato extraño es que en octubre, hace un mes, el momento de la entrevista con el policía que la interrogó en su casa de la comuna rural de Cochrane, la mujer dijo que su hijo no respondía los llamados y su teléfono daba apagado. Tal es así que el agente le dejó su propio número a Herminia para que Luna pudiese declarar en cualquier ciudad de Chile.

Al mismo tiempo, la policía de Chile fue a entrevistar a un amigo de Nicasio,  Santiago Elías Cadagán Carrera, quien remarcó que no lo veía desde el 19 agosto (18 días después de la represión en Cushamen donde desapareció Santiago) luego de una presentación musical que hicieron juntos en el pueblo de Río Mayo, en el noroeste de la provincia de Chubut.

Así fue cómo el testigo chileno que el 1 de agosto escuchó balazos de gendarmes en la Pu Lof en Resistencia de Cushamen, además de haber dicho que estuvo al lado de Santiago el 31 de julio y se identificó junto a la víctima a las 11:32 del 1 de agosto dentro de la comunidad mapuche, justo al costado de una casilla, dio un concierto en Chubut apenas días después del trágico episodio y el juez Otranto ni se enteró ni lo llamó a declarar.

Cómo fueron el ataque a Santiago y los movimientos de los gendarmes

La causa Maldonado es un hecho de gravedad institucional donde hay efectivos de una fuerza federal señalados como sospechosos. Uno de ellos, el gendarme Echazú, sigue imputado y cambió de defensor en las últimas horas. Se trata de una joven letrada que accedió al expediente y, casualmente, generó ciertos títulos en los medios que intentan despegar a la Gendarmería de cualquier responsabilidad en la muerte de Santiago Maldonado.

¿Cómo, cuándo, y dónde se produjo la muerte de Santiago?

Todo indica que a partir del viernes 24, los peritos forenses sólo podrán responder el primer interrogante. El resto será un misterio por resolverse. Una tarea más compleja que la de desentrañar por qué el testigo payador decidió hablar después del ostracismo.

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Juan Alonso

Periodista y escritor. Columnista con Roberto Caballero en Radio del Plata. Distinguido con el premio Rodolfo Walsh que entrega la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de La Plata (2017). Fue editor de policiales en Tiempo Argentino.

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