Sergio Maldonado: “Necesitamos que alguien interceda para saber la verdad”

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Este viernes 1 de diciembre se cumplieron cuatro meses de la desaparición y posterior muerte de Santiago Maldonado. Nuestras Voces conversó con su hermano Sergio quien aclaró que la familia decidió no convocar a una marcha en esta nueva fecha: “Consideramos que no es el momento, hay que parar y reflexionar”, dijo. Además, se refirió al asesinato de Rafael Nahuel y relató detalles sobre el encuentro en Roma con el Papa Francisco: “Necesitamos a alguien que pueda interceder para saber la verdad”.

Foto: Joaquín Salguero

La familia de Santiago Maldonado decidió no convocar a ninguna marcha este 1 de diciembre: “No estoy con fuerzas para hacer una marcha, preferimos reclamar desde el silencio”, dijo Sergio Maldonado. Santiago desapareció el 1 de agosto tras la represión de Gendarmería en el Pu Lof en resistencia en Cushamen, Chubut. Desde entonces su familia reclama justicia. Para Sergio no es lógico que Prefectura, que acaba de matar a Rafael, investigue la muerte de Santiago. “Es un cruce de fuerzas y todos dependen del Ministerio de Seguridad, no pueden investigarse entre ellos”, aclaró.

“Quiero que sepan que Santiago era una persona. Mas allá de si era anarquista o tatuador, Santiago era una persona. Era una persona libre y aunque algunos lo reclamen con un nombre o una calificación, él era una persona. Era mí hermano. Era una persona que no está más”, dijo Sergio a Nuestras Voces

–¿ Por qué no quisiste que se marchara en San Carlos de Bariloche al cumplirse cuatro meses de la desaparición y posterior muerte de Santiago?

–No estoy con fuerzas para hacer una marcha, preferimos reclamar desde el silencio. Pasaron muchas cosas esta semana y no queremos que se confundan. Está lo del G 20, lo de Rafita y no queremos desviar el pedido de justicia por Santiago. Reclamaremos en las redes y ya tendremos fuerzas para volver a marchar por las calles. Nos consultaron de la CTA y les dijimos que consideramos que no es el momento, hay que parar y reflexionar. Cada marcha para mí es muy desgastante. La única vez que marché en la ciudad fue la primera y éramos 150 personas de acuerdo con lo que dijo el seguimiento de gendarmería. Las otras fueron las de Buenos Aires y de verdad fueron muy duras. No es un capricho. Estoy muy agradecido con todos pero no estamos con ganas.

–Meses intensos te ha tocado vivir…

–Muy intensos, recién ahora estamos bajando. No estoy emocionalmente para que convoquen y yo quedarme en mi casa. Venía muy arriba todo y es necesario terminar de bajar. Más aún después de lo que pasó con Rafael, cuya familia fuimos a conocer. Y el domingo nos vamos a ver al Papa. Además el miércoles hubo marcha por otros temas, es mucho.

La responsabilidad de Gendarmería

–¿Cómo llegó la invitación del Papa y con qué expectativas viajás?

–Tenemos audiencia el día martes en su casa. En realidad no me invita a mí, si no que invitó a mi mamá. Ella es más creyente y a raíz de eso le mandó un carta. Luego la llamó por teléfono y, si bien hay expectativas de orden espiritual, también es una máxima autoridad con mucho peso político y nosotros necesitamos a alguien que pueda interceder para saber la verdad. La verdad no la vamos a saber en las condiciones en las que estamos porque si Gendarmería es la que entra en el lugar donde matan a Santiago y después viene a investigar Prefectura, que acaba de matar a Rafael, y los gendarmes investigan allá, es un cruce de fuerzas y todos dependen del Ministerio de Seguridad. Son todos la misma cosa y no pueden investigarse entre ellos. No es lógico, no es claro.

–Hay un rumor entre las fuerzas de la ciudad que dice que la orden de Buenos Aires es que ante la duda tiren, que el Gobierno los va a proteger, ¿escuchaste esta versión?

–No necesito ese rumor. Están los audios y yo vi cuando secuestraron los teléfono que la protección se la dio Patricia Bulrich. Entonces, decir me la banco, no voy a tirar ningún gendarme por la ventana era darles protección para que hicieran lo que quisieran.

–Lo de Bulrich fue casi confesión de parte…

–No se sabía que era Gendarmería pero resulta que fueron a declarar el jueves cuatro gendarmes y una de ellas dice que lo vió  Noceti y que estuvo en el operativo dos veces. Y adentro de Cushamen estaba Méndez, y él había declarado que se había ido a hablar por teléfono y que no había participado. La verdad es que es muy patético todo, mienten, dicen lo que quieren.

–Vos personalmente ¿tenés alguna sospecha que no esté en la causa?

–Tengo que tener cuidado en eso porque cuando se nombró a Echazú pidió entrar al expediente y entró con el abogado de gendarmería no con uno particular y pudieron mirar todo lo que se iba investigando. A mí me juega en contra adelantar cosas públicamente. Fue con el abogado a autoimpurtarse para que le hagan un peritaje de las heridas. Por eso, lo que no es claro o no está probado no lo digo. Así Echazú anda ahora con el mismo acceso que tenemos nosotros.

Así espían a la familia de Santiago Maldonado

–¿Qué te pasó cuando te encontraste con la familia de Rafael Nahuel?

–El martes volvía de Buenos Aires y pasé por ahí para verlos, ver cómo estaban, qué necesitaban. No quiero sonar descortés pero la gente cuando te quiere ayudar de buena fe a veces te apabullan, entonces llega un momento que no sabés qué hacer. Así que desde mí experiencia fui a preguntarles qué necesitan, no a decirle que hacer. Son cosas que la gente no sabe porque no tiene todos los días un muerto en la familia. Me puse al servicio y les transmití lo que a mí me había pasado. Yo arranqué –y ustedes conocen– sin saber para dónde arrancar y así me fui subiendo a distintos lugares, pero por momentos estás verdaderamente mareado. Hasta que vas encontrando puertas y te vas asesorando. Pasás por organismos, organizaciones, gente que te quiere ayudar. Terminás pareciendo una perinola.

–¿Y cómo los viste?

–Ellos todavía no tuvieron un duelo. Todavía no se pudieron quedar solos para ver qué les pasa. Tienen que descansar la cabeza, saber lo que pasó. Porque saben que le pegaron un tiro pero no saben mucho más del contexto en el que pasó. Yo me puse atrás de ellos y ellos tienen que tener el protagonismo y nadie puede estar por encima de lo que  quiera la familia. Quería que no sintieran ninguna obligación de encabezar una marcha ni nada. Ellos tienen que llorar a Rafita, extrañar y cuando tengan la cabeza más fresca buscar explicaciones.

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