A dos años del orbitaje del ARSAT II

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En el mundo actual, la relevancia que tienen los avances tecnológicos y el rol clave del desarrollo científico tecnológico pone en valor las políticas que posibilitaron el desarrollo satelital argentino en bienestar de todos los ciudadanos. En solo 20 meses la gestión de ARSAT transformó la empresa estatal supeditando los objetivos estratégicos de ARSAT al interés de las grandes corporaciones y los capitales trasnacionales. Los países desarrollados que decididamente apoyan a su sistema científico tecnológico tienen en claro que para incubar una industria hay que protegerla. En la Argentina, sin embargo, la propuesta del cambio trajo aparejado un paulatino desacople de los institutos de investigación con las empresas del Estado y del sector privado trabajan en el campo de la tecnología. Insistir con las políticas de ajuste y con la decisión de desfinanciar el trabajo de los investigadores es desconocer que lo que sucede en el mundo, donde no hay país desarrollado que ajuste, sin más, el gasto de su sector científico.

Las consecuencias de las decisiones políticas del gobierno de Cambiemos, nos encuentra con fuerte pérdida de SOBERANÍA SATELITAL ARGENTINA. Cambiemos autorizó mediante ENACOM a 14 satélites extranjeros a dar cobertura en el país compitiendo con los satélites ARSAT.

En solo 20 meses la gestión de ARSAT transformó la empresa estatal supeditando los objetivos estratégicos de ARSAT al interés de las grandes corporaciones y los capitales trasnacionales.

La carta de intención firmada por el presidente de ARSAT con los representantes de la empresa estadounidense Hughes Network Systems para crear juntos una nueva empresa, cuyo capital accionario se repartirá en Hughes con al menos el 51% y ARSAT tendrá como mucho el 49%, se establece que el accionista mayoritario tendrá el control ejecutivo de la nueva empresa llamada “Newco”. La “new Company”, lanzaría en conjunto “uno o varios” satélites geoestacionarios. El primero de ellos será el ARSAT-3, aunque aclaran que podrían cambiarle el nombre.

Se perdió la posibilidad de que Argentina ocupe una posición orbital por demorarse en construir el ARSAT 3. La posición que perderá la Argentina será la 81 y la que le regalará a Estados Unidos es la 91.6. En el segundo caso, la cesión será porque la empresa Hughes manejará el 51% de la operación del ARSAT 3. Pero lo que pasará con la posición 81 es que en 2019 el país perderá la potestad de explotarla. La ley 27.208 y el plan de negocios presentado por ARSAT en 2015, puso como fecha de lanzamiento el 2019. El riesgo de no colocar un satélite en servicio antes de la fecha indicada, es de perder la prioridad de uso y por lo tanto la referida posición orbital

El doctor en Ingeniería y especialista en mecánica computacional, Eduardo Dvorkin, que trabajó en los proyectos satelitales advierte que el giro dado por el gobierno de Cambiemos en materia de ciencia y tecnología impactará en forma negativa en la producción de conocimiento científico. “Sin el Estado, la innovación va a volver a detenerse”, asegura el experto tras advertir que, lamentablemente, en la Argentina comienza a haber nuevamente ingenieros desocupados. Sostiene que la falta de impulso del Estado, que es la principal fuente de investigación científica, implica un retroceso en la evolución del paquete tecnológico en la producción industrial, que es lo que realmente importa. Reconoce que los satélites Arsat 1 y 2 no eran los más económicos ni los de última tecnología a los que podía acceder el país, pero asegura que más allá de eso el impulso al proyecto era una apuesta fuerte al surgimiento de una industria satelital argentina.

Los países desarrollados que decididamente apoyan a su sistema científico tecnológico tienen en claro que para incubar una industria hay que protegerla. En la Argentina, sin embargo, la propuesta del cambio trajo aparejado un paulatino desacople de los institutos de investigación con las empresas del Estado y del sector privado trabajan en el campo de la tecnología. Insistir con las políticas de ajuste y con la decisión de desfinanciar el trabajo de los investigadores es desconocer que lo que sucede en el mundo, donde no hay país desarrollado que ajuste, sin más, el gasto de su sector científico.

En el mundo actual, la relevancia que tienen los avances tecnológicos y el rol clave del desarrollo científico tecnológico pone en valor las políticas que posibilitaron el desarrollo satelital argentino en bienestar de todos los ciudadanos.

SOLO UNA POLÍTICA CIENTÍFICO TECONOLÓGICA QUE INCLUYA A NUESTROS CIENTÍFICOS PRODUCIRÁ UN DESAROLLO SOBERANO PARA ARGENTINA.

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