Amistades claras mantienen las cuentas

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Darío Lizzano, empresario de confianza de Macri – Blanco Villegas, quien se hizo cargo de las empresas macrista para que no se hable de “conflicto de intereses” durante su presidencia hoy es el más perjudicado. Logró reunir un gran número de empresas obteniendo importantes sumas de acciones de diferentes sociedades en la Argentina lo que provoca que junto a los bonos de deudas que ya contaban en sus balances genere nuevamente esa “usura” financiera que en algún momento la empezamos a conocer como “fondos buitres”. 

Así como en los procesos políticos siempre se encuentra ese sector de poder, operadores del establishment, donde se van amalgamando de acuerdo al contexto político, también quienes se acomodan en la marcha como un “camión de melones” son las empresas. Podrán cambiar de traje pero nunca de sastre y tal es el caso de las compañías que pertenecían al holding de la familia Macri que de un día para el otro cambiaron de directivos.

Este traspaso de activos entre “conocidos” es la polémica constante de aquello que podemos escuchar en los medios como “conflicto de intereses” cuando se habla del medio macrista, pero si la referencia es el entorno kirchnerista se dice “corrupción”, y donde conviven fuertes sospechas ya que esta venta de acciones se habría concretado luego de la filtración de información días antes de la oferta para obtener el máximo beneficio a menor costo que el que se puede lograr una vez publicada la venta de la empresa.

El caso emblemático de este “bandejeo” de acciones tiene como referente a las transacciones más beligerantes de la gestión macrista que son las ventas de IECSA de Ángelo Calcaterra, el primo de Mauricio Macri, vendida a Mindlin; Los tristemente celebres parques eólicos de la sociedad SOCMA donde los accionistas principales eran los hijos del ex presidente (los que nunca mostró) junto con primos y sobrinos y que fue vendido a una empresa conocida como GENNEIA.

Detrás de todo esto hay un nombre propio en particular que es Darío Lizzano. ¿Quién este este sujeto? No solo es, como lo presentaba el diario La Nación del 25 de abril del 2018 «El financista argentino que ya trajo al país US$3600 millones en la era Macri», el managing partner de PointState Capital un fondo de inversiones. También en julio del 2018 el sitio de noticias LA POLITICA ONLINE “reveló la cercanía de este empresario desconocido hasta que Macri llegó a la Rosada. Lizzano empezó en Banco Piano, aunque suele quitar ese antecedente poco glamoroso de su currículum que abunda en su paso por firmas de Wall Street como JP Morgan o la sede neoyorkina del Santander, donde vivió un escándalo muy delicado”.

Lizzano articuló entre este fondo de capitales y el gobierno macrista, a pesar de la desconfianza de los mercados, para acercar las inversiones con el argumento de que obtendrían máximos réditos, especulación que no fue tan favorable como se esperaba. La revista NOTICIAS de febrero del 2018 lo exhibía a modo de “el socio tapado” que estaba dispuesto a comprarse todo. Así mismo en este número de la revista se publican declaraciones del presidente de la desarrolladora TGLT donde afirma, acerca de los rumores de que las empresas macristas se iban a vender. “No hubo y no se detectaron filtraciones. TGLT decidió como estrategia hace más de tres años integrarse verticalmente, replicando las mejores prácticas de desarrolladoras latinoamericanas. A la firma Caputo la conocí como proveedor desde hace más de 7 años. Con ellos hemos construido la torre Astor Palermo en forma muy exitosa”, enfatizó Federico Weil coequiper de Lizzano para comprar la constructora de Caputo.

El presente de los negocios de PointState Capital no sería el esperado, como se proyectó luego del 2016.  Lizzano que fue el gran impulsor de estas negociaciones y hoy representa a unos de los sectores empresariales más vapuleado por las políticas macristas. Sí, uno de los empresarios referentes y más cercanos a la familia Macri hoy está al borde del default.

Estos últimos días Josh Samuelson, uno de los principales socios y cofundador decidió abrirse luego de perder en el 2018 el 19% de los 6.000 millones de dólares que administraban y no poder recuperarlos en 2019. Este fondo de inversiones tendría que declararse en secesión de pagos o vender sus activos repentinamente para poder retirarse del país a lo que deja un “cadáver” propiciando que otra ave de rapiña obtenga esos despojos y vuelva a poner en marcha las gestiones financieras. Quien está primero en la lista no es más ni menos que David Martínez, el mega-empresario mexicano que ya es dueño de Telecom y socio importante en el Grupo Clarín.

Vale recordar que este empresario Darío Lizzano logró reunir un gran número de empresas en las cuales el fondo de inversiones extranjero, al cual pertenece, consiguió obtener importante sumas de acciones de diferentes sociedades en la Argentina lo que provoca que junto a los bonos de deudas que ya contaban en sus balances genere nuevamente esa “usura” financiera que en algún momento la empezamos a conocer como “fondos buitres”. PointState además tiene acciones de Macro, Pampa Energía, YPF, TGS y Supervielle, entre los que figuran, en Argentina, el Sherarton y el Park Tower, e importantes porciones de la constructora TGLT y de la energética Genneia.

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