AUH: de política reparadora a contención social del trabajador

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La AUH nace como una política reparadora pero con el anhelo de transitoriedad ya que reconoce que el fin último es crear trabajo. Hoy, el gobierno se vanagloria del incremento de la cobertura pero la contracara de ese crecimiento es que existen cada vez más trabajadores registrados que están perdiendo tal condición en razón de la política de destrucción de la industria impulsada por el macrismo.

El 29 de octubre se celebró el 9° aniversario de la Asignación Universal por Hijo para la Protección Social (AUH), una de las medidas más importantes del kirchnerismo por varias razones: su concepción y esencia reparadora de injusticias, su lógica interna de funcionamiento y su impacto en una población castigada por las políticas neoliberales de los años ´90 que perjudicaron las trayectorias laborales de los trabajadores, ya sea interrumpiéndolas por tiempo indeterminado o condenándolas a la informalidad laboral.

El 2009 –año de creación de la AUH- fue crítico a escala mundial en tanto la mayoría de los países no se recuperaban aún del impacto que la crisis financiera internacional del 2008 había generado en ellos. En Argentina una de las consecuencias directas de esa coyuntura económica fue el freno a la principal política impulsada por el gobierno nacional y popular desde sus inicios: la creación de trabajo genuino.

En ese marco, la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner firma el Decreto de Necesidad y Urgencia N° 1602/09 por medio del cual crea la AUH, la política social más igualitaria de los últimos tiempos.

Contrariamente a la percepción existente en el imaginario colectivo, la Asignación Universal por Hijo no constituye un plan social sino la extensión -a sujetos hasta entonces desprotegidos- del derecho a una remuneración mensual en carácter de asignación familiar, como la que por ley perciben los hijos de los trabajadores formales.

El titular del derecho es el niño, niña o adolescente hasta los 18 años o persona con discapacidad (sin límite de edad), hijo o hija del trabajador cuya trayectoria laboral se encuentre interrumpida (desempleo) o que, en razón de estar anclada en la informalidad, carezca de cobertura social. Posteriormente, la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) a través de la Resolución N° 393/09 amplió la cobertura a Monotributistas Sociales y al Personal del Servicio Doméstico.

Esa política de protección social coloca al niño como actor central del esquema, de hecho en los considerandos del texto de creación se deja explicito la correspondencia de la iniciativa con la legislación que los ampara y protege: Ley Nacional N° 26.061, la que -entre otros preceptos- les reconoce el derecho a los beneficios de la Seguridad Social, responsabilizando al Estado del establecimiento de políticas y programas para su inclusión.

La aspiración central de la AUH es quebrar la línea intergeneracional de pobreza, hecho que motivó sujetarla al cumplimiento de requisitos -que garantizan la percepción mensual y evitan su interrupción- vinculados a la inserción y asistencia regular de los sujetos de derecho al sistema educativo y de controles sanitarios periódicos, bajo el convencimiento de que una población sana y educada tendrá a futuro mejores posibilidades de inserción laboral.

El enfoque de Derecho es la nota distintiva de la referida política sumado a su circunscripción a la lógica interna de funcionamiento del Sistema de Seguridad Social que opera bajo el principio de SOLIDARIDAD en tanto produce la sujeción de la situación individual al bien común. La AUH es parte del Subsistema No Contributivo de aquél. Esta institucionalidad impide el clientelismo característico de la política social neoliberal.

Como antítesis de lo sucedido en los años 90, el Estado asume la responsabilidad que le había delegado al mercado en su época de hegemonía e inicia un período de intervención para corregir las inequidades gestadas e instaurar sociedades más justas y equitativas. He aquí que la AUH nace con el objeto de compensar de algún modo los efectos nocivos en la población de las políticas inscriptas en clave neoliberal que predominaron con antelación al kirchnerismo.

En este sentido, en los fundamentos del Decreto 1602/09 se sostiene la idea-fuerza de ser una política reparadora de las injusticias generadas por el neoliberalismo, característica que se refuerza en ocasión del acto de lanzamiento de la AUH cuando la entonces presidenta CFK señala que se trata de “un acto de estricta reparación, pero será un acto de justicia cuando cada padre tenga un buen trabajo, un buen salario y una buena casa”.

El trabajo en tanto “elemento cohesionante de la familia y la sociedad” –según la letra de texto- aparece siempre como condición sine qua non de la organización social. Por ello, el fin último es llegar a un acto de justicia: que el trabajador que vivencia una situación desventajosa (informalidad laboral o desempleo) goce de un trabajo registrado, estable y con todos los beneficios sociales que le corresponden en función de los derechos laborales consagrados en nuestro ordenamiento jurídico.

En tanto ese era el objetivo último, la AUH operaba como una suerte de “transición” hacia esa situación ideal, de modo tal que el trabajador que a posteriori conseguía empleo formal, pasaba a cobrar la asignación familiar prevista en la Ley N° 24.714.

Ahora bien, en este punto es necesario formular un interrogante: ¿Qué sucedió con la Asignación Universal por Hijo ante la instauración de un gobierno de derecha?

Contrariamente a lo que se presumía, el macrismo mantuvo la AUH, incluso expandió su cobertura en el año 2016 al incluir un grupo que no era alcanzado por la letra del texto original: los monotributistas.

En este sentido, el Decreto N° 593/2016 justifica la necesidad de «ampliar el derecho a la percepción de asignaciones familiares a los trabajadores aportantes adheridos al Régimen Simplificado para Pequeños Contribuyentes que revistan en las categorías con ingresos más bajos» de modo tal que quedan expresamente excluidas por esa normativa las personas que tributen en la categoría “J” o superior. Esa decisión de incorporar a monotributistas resultó positiva por cuanto implicó universalizar el derecho a los hijos de trabajadores que no estaban incluidos.

Sin embargo, en este campo las medidas impulsadas por el macrismo no siempre fueron beneficiosas. Cabe recordar que en diciembre del 2017 se perjudicó a los sujetos de derecho de la AUH (conjuntamente con los jubilados) a raíz del cambio de la fórmula usada para calcular la actualización de sus haberes, cuyo índice de movilidad variaba en función de la fórmula contenida en el anexo de Ley de N° 26.417. La reforma impulsada por el gobierno (Ley N° 27.426) hace crecer hoy esos ingresos en un sentido inferior al que se venía desarrollando previamente.

Por otra parte, el hecho de que el actual gobierno no haya eliminado esta política de protección social, no significa que suscriba a la misma concepción con la que surgió, de hecho la ha resignificado a tal punto que opera con la lógica inversa: originariamente en la concepción del kirchnerismo nace como una política reparadora pero con el anhelo de transitoriedad porque reconoce que el fin último es crear trabajo en tanto empleo registrado.

Hoy, en un contexto socio-político-económico diferente, el gobierno se vanagloria del incremento de la cobertura pero la contracara de ese crecimiento es que existen cada vez más trabajadores registrados que están perdiendo tal condición en razón de la política de destrucción de la industria impulsada por el macrismo, favorecida entre otros factores por la apertura indiscriminada de importaciones y el aumento exponencial de tarifas que perjudicó principalmente a las PYMES.

En este nuevo escenario dominado por el neoliberalismo y su lógica expulsiva, con una inflación que golpea fuertemente a las clases trabajadoras -en tanto los productos de la canasta básica, el transporte y las tarifas aumentan considerablemente- sumado a la alta tasa de desempleo, producto de la ola de despidos masivos (Acindar es el caso paradigmático de la semana), la AUH aparece como una política de contención social de esas masas de trabajadores que a diario se ven castigadas por el Modelo PRO-MERCADO, sostenido por un gobierno que desde que asumió sólo beneficia a su clase de pertenencia.

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