Baradel y una diacronía

Compartir

Hace no más de 12 meses, el 24 de marzo de 1976, asumió como el «órgano supremo del Estado» una Junta de Comandantes de las tres fuerzas armadas, integrada por Jorge R. Videla , Emilio E. Massera y Orlando R. Agosti. Como sabemos nuestro presidente es Jorge R. Videla.

Videla visita a la CAL (Comisión de Asesoramiento Legislativo) que reemplaza al Congreso de Diputados y Senadores, festejado por aplaudidores propios y allegaditos, y se burla públicamente de don Roberto Raúl Baradel, abogado y gremialista argentino y Secretario General del Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de Buenos Aires y de la Central de Trabajadores de la Argentina en la provincia de Buenos Aires.

Condena e inculpa a Baradel por el delito de humillación a la Junta de Gobierno del Proceso de Reorganización Nacional. El genocida, en nombre de los otros dos, considera que la defensa salarial de los docentes de la provincia de Buenos Aires, constituyen en sí mismo un acto de desprecio, deshonra, descrédito, burla, afrenta, y subversión apátrida. La actitud pública de Baradel constituye una actitud irrespetuosa y humillante.

Entre los comentarios que han motivado la sentencia condenatoria por parte del presidente Videla se encuentra el haber permitido a los forajidos -que a la sazón estaban vestidos con guardapolvos blancos – gritar desaforadamente “pegue, gordo, pegue”, sentencias tan típicas de los educados en las escuelas publicas del Estado nacional.

Cruel ofensa percibe el presidente Videla, cuando Baradel, sin cortapisa alguna, afirma que los funcionarios de su gobierno “están acostumbrados a que todo se compra y se vende, pero la dignidad de los docentes no se compra ni se vende”.

Pero no queda allí la cosa. Tiene una piedra en el borceguí derecho por culpa de esos curitas de los pobres, los curitas marxistas, los de la “causa de Jesús”. Habrase visto, reafirma Videla junto a un alterado Obispo Castrense (vicario ordinario), monseñor Osvaldo Servando Tortolo, blasfemar como lo hacen. Se atreven a mirar a un pobre a la cara y le dicen: “Eres un Dios escondido, pero en la carne de un hombre. Eres un Dios escondido en cada rostro de pobre. Más tú Amor se nos revela cuanto más se nos esconde”. ¿Qué tiene que ver esto con las ovejas, el pastor o con el hijo pródigo, que escuchamos en la misa de cada domingo ?

Por estos desacatados y por Baradel el humor del gobernador de la provincia de Buenos Aires, Ibérico Manuel Saint-Jean es de los mil demonios. Le duele el estómago ante las afrentas del opulento dirigente gremial y de todos aquellos que son los que no tienen que ser.

Ibérico Saint Jean en su conferencia sobre “Democracia y ética”, en el Rotary Club de la ciudad de Mar del Plata felizmente arroja luz sobre el sistema democrático, argumentando que «sirve para imponer la dictadura de la mayoría”. Sostuvo que “puede ser peor cuando los tiranos son muchos, que cuando es uno solo».

El jefe de la policía de la provincia de Buenos Aires sonríe cuando el gobernador manifiesta su célebre frase vinculada a la prelación que debe existir entre subversivos, colaboradores, simpatizantes, indiferentes y tímidos (la frase completa puede leerse en el diario Internacional Herald Tribune – París).

En esa misma línea argumental el presidente Videla advierte a los hombres de la cultura y de la ciencia, que rige la censura de los opositores, en forma sistemática y que quemará los libros que fuera menester, cualquiera sea su cantidad, pues es necesario preservar los principios “liminares” del Proceso.

En este aspecto le hace avisar al periodista y escritor Mempo Giardinelli que no queda exento de cualquier pasión ígnea que pudiera surgirle a alguno de sus subalternos.
El proceso electrolítico, en la “cuba”, advierte al gobierno de los contactos subversivos con la isla del Caribe.

El presidente no duda en amenazar a Baradel y a sus conspicuos compañeros a través de sus preclaras palabras referidas a los desaparecidos y perseguidos políticos. Baradel tiene familia y se da por enterado, aunque no baja los brazos.

Mientras tanto José Alfredo Martínez de Hoz en su estancia el Malal Hue (que significa en mapuche «lugar del Corral»), cerca de Chapadmalal, ya tiene listo su famoso discurso donde subraya que las bases previstas por el equipo económico para la reactivación de la economía del país significan una reinserción de Argentina en la nueva división del trabajo de la economía capitalista internacional, según las ventajas comparativas que ofrecía su sector primario, agropecuario y minero.

Como contrapartida, mientras observa su ganado por las ventanas del casco de su estancia, Martínez de Hoz entiende que no hay que profundizar la industrialización como núcleo dinámico de la economía. Por eso él y su equipo consideran a las inversiones extranjeras como un elemento esencial «para reducir el costo social del proceso de capitalización del país y acelerar su tasa de crecimiento», y espera que lo capitales extranjeros se radiquen en el sector agropecuario y los sectores petrolero y minero.

Algunas mujeres y hombres jóvenes, no muchos, rodean a Videla. Se sienten representados por ese mensaje y, emocionados, se juramentan que ante cualquier dictadura de las mayorías, «bajo el signo apócrifo de la maldita democracia», nunca resignarán sus ideales en procura de una Argentina liderada por los profundos valores que rigen la economía del libre mercado, el de la oferta y la demanda. Y si es necesario saldrán a las calles junto a su “personal doméstico” y algún peoncito de a caballo, para defender a quienes por historia y antecedentes deben gobernar este país, el que siempre fue del ganado y de las mieses.

Mandá tu nota

Comentarios

Comentarios

Mi Voz

Mi Voz

Los artículos de nuestros lectores. Porque Nuestras Voces no es un medio, es una comunidad. Para escribir tu artículo ingresá al menú Mi Voz, opción Escribí tu nota.

Apoyan Nuestras Voces

NuestrasVoces.com.ar - 10/04/2021 - Todos los derechos reservados
Contacto