¡Basta de llorar!

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Terminemos de lloriquear con las indignaciones, los asombros, los estupores, las sorpresas, las estupefacciones por los actos de gobierno de esta dictadura civil. Ya sabemos de sobra cómo actúan. Esas son sólo las consecuencias de sus actos de gobierno. Debemos revelar las técnicas, los artilugios y las herramientas de que se valen para lograr sus propósitos. Es necesario que los ingenuos no vuelvan a ser engañados nuevamente. No nos enfrentaremos a pobres muchachos inocentes, sino a tipos dispuestos a todo para conservar el poder.

Joan Manuel Serrat escribió una poesía referida al momento en que el fascismo avanzaba en España. Tiene especial significado y semejanza con el actual momento argentino. Alude a dejar las lamentaciones inútiles y disponerse a enfrentar.


Padre, decidme qué le han hecho al río que ya no canta.
Resbala como un barbo muerto bajo un palmo de espuma blanca.
Padre que el río ya no es el río.
Padre, antes de que vuelva el verano esconda todo lo que tiene vida.
Padre, decidme qué le han hecho al bosque que no hay árboles.
En invierno no tendremos fuego ni en verano sitio donde resguardarnos.
Padre, que el bosque ya no es el bosque.
Padre, antes de que oscurezca llenad de vida la despensa.
Sin leña y sin peces, padre, tendremos que quemar la barca,
Labrar el trigo entre las ruinas, padre, y cerrar con tres cerraduras la casa.
Y decía usted, padre, si no hay pinos no se hacen piñones, ni gusanos ni pájaros.
Padre, donde no hay flores no hay abejas, ni cera, ni miel.
Padre, que el campo ya no es el campo.
Padre, mañana del cielo lloverá sangre.
El viento lo canta llorando. Padre, ya están aquí…
Monstruos de carne con gusanos de hierro.
Padre, no tengáis miedo, decid que no, que yo os espero.
Padre, que están matando la tierra.
Padre, dejad de llorar que nos han declarado la guerra.

Luego de tres años de padecer todas las medidas, decretos, órdenes y leyes del nefasto y deplorable gobierno de Mauricio Macri, está absolutamente claro que nos ha declarado la guerra. En la guerra se trata de destruir y vencer al enemigo. Es evidente que para Macri y su banda de delincuentes y estafadores profesionales, nosotros, la mayoría del pueblo argentino, somos sus enemigos. Claramente a la vista está que nos quieren destruir y vencer. El método que utilizan es el de una “dictadura civil”. Veamos diferencias y semejanzas con una dictadura militar.

Una dictadura militar es un gobierno autoritario que asume el poder luego de un Golpe de Estado, en el que las funciones ejecutivas, legislativas y judiciales están controladas por las fuerzas armadas, sin que exista ningún tipo de control democrático. Se implanta el Estado de Sitio, mediante el cual se eliminan todas las garantías jurídicas que protegen a las personas contra el abuso del Estado, (derechos civiles, políticos e incluso sociales). Se implanta la censura de prensa oral, escrita televisiva y cinematográfica. No existe el respeto a los derechos humanos, se utiliza la fuerza y la represión para silenciar a los opositores políticos y con la ley marcial se fusila a los disidentes.

Primera diferencia. La dictadura civil de Macri es un gobierno autoritario que asumió el poder luego de elecciones fraudulentas con sólo un 2 % de diferencia: 1) se hizo figurar como afiliados (como avales del PRO) a personas que jamás llenaron y firmaron la ficha de afiliados, tomadas del padrón de la ANSES.

2) A esas mismas personas y muchas otras se las hizo figurar como aportantes económicos del PRO, para justificar los gastos de campaña política, siendo la mayoría indigentes y hasta opositores políticos del PRO. Ahí ya tenemos, además, un delito de lavado de dinero por no poder justificar el origen del mismo.

3) Se estafó en forma sistemática a los futuros votantes prometiendo cosas de las cuales no sólo no se cumplió ninguna sino que se hizo exactamente lo contrario: “No vamos a devaluar”, “Nadie va a perder nada de lo que tiene”, “Futbol para todos va a seguir siendo gratis”, “Vamos a bajar la inflación”, “Vamos a disminuir la pobreza: ¡pobreza cero!”, “Los jubilados van a ganar más con la Reparación Histórica”, “Quiero una Justicia independiente, no quiero una Justicia Macrista”.

4) Se utilizó (y se pagó un alto precio en divisas para ello) la última trampa tecnológica inventada para hacer fraude electoral, usando las redes sociales y la inteligencia artificial, difundiendo noticias falsas y desinformando. Se contrató a la compañía inglesa Cambridge Analytica, la misma que asesoró a Trump en EEUU, (tuvo tres millones de votos menos que su rival y ganó por la colusión con Rusia y la eliminación de noticias sobre sus delitos sexuales y financieros), a May en Gran Bretaña (por el escándalo del Brexit), a Bolsonaro en Brasil, a Santos en Colombia (escándalo del referéndum por la paz).

Segunda diferencia. Las funciones legislativas y judiciales están controladas por el poder ejecutivo. El Congreso funciona únicamente cuando el Poder Ejecutivo quiere o necesita. En todo el año 2018 hubo sólo 8 sesiones ordinarias. En enero y febrero no llamó a sesiones extraordinarias, pese a los innumerables y graves problemas a resolver que tiene el país, pero sí utiliza la entrada en recesión del Congreso para lanzar sus decretos de necesidad y urgencia, que nunca son para resolver casos necesarios ni requieren resolución urgente. Eso sí, siempre, detrás de los DNU hay algún pingue negocio para los amigos o la familia presidencial.

Tercera diferencia. Para eliminar todas las garantías jurídicas que protegen a las personas contra el abuso del Estado, (derechos civiles, políticos e incluso sociales) no necesita implantar el Estado de Sitio, le basta con controlar a la mayoría de los jueces y fiscales del Fuero Federal Penal. Se resuelve con total arbitrariedad e impunidad, sin basamento legal alguno, con abusos de prisión sin condena firme previa. Se desplaza a los jueces que no fallan como Macri quiere o se designan jueces sin concurso. Se persigue y amenaza a los fiscales que realmente investigan la corrupción actual.

Cuarta diferencia. La censura de prensa oral, escrita televisiva y cinematográfica no es necesario implantarla por ley. Los medios masivos de difusión están en manos privadas y son parte de los beneficiarios de la dictadura civil de Macri. Ellos se encargan permanentemente de ocultar y no difundir noticias desfavorables para el gobierno y de bombardear día a día con falsedades contra los opositores con grandes titulares en la prensa escrita, por radio y TV. A quienes no pueden doblegar con amenazas u operaciones de inteligencia, los ahogan económicamente, negando la pauta publicitaria gubernamental o con persecuciones judiciales y económicas impositivas.

Quinta diferencia. Macri y su “mejor equipo de runfla de salteadores de los últimos cincuenta años” no visten ropas militares. Visten de civil, para camuflarse mejor entre la población. Además no usan corbata, para tener un aspecto “más democrático”, ¡salvo en las reuniones con sus superiores del FMI, para no parecer irrespetuosos!

Sexta diferencia. No se mata a los disidentes en forma instantánea, fusilándolos, en aplicación de la ley marcial. No hay ley marcial. Ahora se mata no sólo a los disidentes sino también a muchos incautos que votaron a Macri engañados, pero en forma mucho más lenta, de hambre, de frío, por falta de medicamentos, sufriendo angustia por la incertidumbre y la impotencia.

Séptima diferencia. No es necesario bombardear Plaza de Mayo, ni hacer desaparecer a 30.000 argentinas y argentinos, porque eso ya fue hecho por las dictaduras que precedieron a la de Macri.

Octava diferencia. Los cánticos de las hinchadas en los estadios de fútbol se han modificado: antes eran más extensos, metafóricos y alusivos: “Con la puta y con el brujo, comíamos de lujo. Con el flaco y con oreja, corremos la coneja.” (aludiendo a Estela Martínez, López Rega, Videla y Martínez de Hoz). Ahora son mucho más sintéticos y directos: “Mauricio Macri la puta que te parió.”

Primera semejanza. El plan económico de saqueo del país y destrucción sistemática de todo lo que pueda favorecer un desarrollo independiente y mejorar el nivel de vida general de la mayoría de la población, es el mismo que aplicaron las dictaduras militares y los gobiernos de Menem y De la Rúa. Busquen en internet la tapa del diario Clarín del 3 de Abril de 1976 y verán que el plan económico de Macri es exactamente el mismo que el de Martínez de Hoz. Los apellidos de gran parte del “mejor equipo de runfla salteadores de los últimos cincuenta años” son los de “los desconocidos de siempre”. En realidad habría que decir que es “el mejor equipo de runfla de salteadores de los últimos doscientos años”, ya que habría que tomar en cuenta desde 1810 y especialmente desde Roca en adelante.

Segunda semejanza. Todas las dictaduras militares justificaron su advenimiento por “la corrupción” de los gobiernos que las precedieron, desde Yrigoyen en adelante que fueron, “casualmente”, todos gobiernos nacionales y populares, elegidos democráticamente. Para ellos, la “corrupción” es la de los políticos, nunca la de los empresarios que son los corruptores y menos aún la corrupción estructural de los empresarios o sus representantes enquistados en los cargos del Estado, como Macri, sus familiares y amigos.

Tercera semejanza. Todas las dictaduras siempre usaron los servicios de inteligencia para averiguar, espiar e investigar a los posibles disidentes y opositores de la población civil. Macri asumió como presidente procesado por pretender crear una agencia ilegal de espionaje interno en la ciudad de Bs. As., cuando era su jefe de gobierno. Fue “sobreseído” por un “diligente” juez “independiente”. Ahora pudo realizar “el sueño del pibe”, poniendo al frente de la Agencia Federal de Inteligencia a quien, según sus propias palabras, es “el amigo más tramposo”. En esto ha sido eficientemente asistido, además, por la tecnología de sus otros “amigos”: los yanquis e israelíes.

Cuarta semejanza. Con todo lo explicado anteriormente y con sólo mirar qué es lo que pasa alrededor, no es necesario abundar en explicaciones de por qué no existe el respeto a los derechos humanos y se utiliza la fuerza y la represión para silenciar a los opositores políticos. Todos los días se reprimen manifestaciones y protestas con gas lacrimógeno, gas pimienta y a bastonazos contra legisladores, sindicalistas, periodistas y gente del común.

¿Y todo esto para qué? Para que el 30 % que siempre “cae parado” y sale ganando se beneficie a costa del 70 % restante. Ése 70 % es el que sufre el desempleo creciente, el cierre de industrias y comercios, el desmesurado e irracional aumento de las tarifas de los servicios, la pérdida de derechos y beneficios. Pero de eso hablan, todos los días, los pocos medios de difusión verdaderamente independientes que aún funcionan. Y es necesario que así sea para mantener informada realmente a la población. Lo que creo que no es necesario, y hasta inútil y contraproducente, es repetir en todos y cada uno de los programas las cifras y porcentajes de las pérdidas, cada vez peores, las trapisondas del Poder Judicial, las estafas, etc., etc., etc. Repito: es necesario difundir la verdad, pero con una o dos veces basta.

Terminemos de lloriquear con las indignaciones, los asombros, los estupores, las sorpresas, las estupefacciones por los actos de gobierno de esta dictadura civil. Ya sabemos de sobra cómo actúan. Esas son sólo las consecuencias de sus actos de gobierno. Debemos centrarnos en difundir y desenmascarar las causas. Revelar las técnicas, los artilugios y las herramientas de que se valen para lograr sus propósitos. Es necesario que los ingenuos no vuelvan a ser engañados nuevamente. Una vez es suficiente. El diagnóstico está por demás claro. Debemos ocuparnos de instaurar el tratamiento.

Creo que a esta altura ya va siendo más importante y necesario divulgar masivamente cómo hacemos para enfrentar y revertir ésta catástrofe. Cuáles son los 10 puntos más importantes en que un Gran Frente Patriótico debe ponerse de acuerdo para lograr la unidad tan ansiada y pregonada para derrotar a la mafia macrista enquistada en el poder. Cómo preparamos a los 65.000 jóvenes y no tan jóvenes para que se desempeñen eficientemente como fiscales de mesa en las próximas elecciones de octubre en todo el país y evitar el fraude.

Es fundamental tener en cuenta que la lucha no concluye al obtener la mayoría de los votos: van intentar hacer fraude electrónico, digital, manual, al trasportar las urnas de las escuela al Correo o de la manera que sea.

No nos enfrentaremos a pobres muchachos inocentes, sino a tipos dispuestos a todo para conservar el poder. Tipos que disponen de todo el dinero que se robaron en estos años, más el que ya tenían de antes. Tipos preparados e inteligentes que usan su inteligencia para jodernos. No nos engañemos, “Lo esencial es invisible a los ojos”: Estos tipos no están solos, cuentan con el apoyo económico, político, tecnológico y diplomático de los EEUU, que son los que están detrás de la sonrisa y los ojos celestes de Macri, como antes estuvieron detrás de cada dictadura militar. No los vamos a derrotar con reuniones políticas de choripán y guitarra, como en el siglo pasado. Y no digo esto peyorativamente, sino manifestando un interés y una voluntad real de terminar efectivamente con éste desastre. Y después de ganar habrá que enfrentar todo el desastre y las ruinas dejadas por estos depredadores. Por todo lo dicho: ¡Basta de llorar, nos han declarado la guerra! ¡Organicémonos para defendernos y derrotarlos! ¡Queremos y tenemos derecho a seguir viviendo!

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