Ceoboys y “pendejos mal educados”

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El gobierno de los Ceoboys es la mezcla nefasta de la oligarquía que derrocó a H. Yrigoyen, la revolución fusiladora del 55, la patria financiera de los 70. No admiten nuevos miembros. Harán creer a muchos que son parte de ese grupo “selecto”, que hay que ceder algo, que hay que poner el hombro, que el país lo sacamos entre todos. Sólo lo harán creer porque es un club cerrado. El negocio y los derechos siempre son de ellos, al resto las pérdidas y las obligaciones. Las ganancias siempre son privadas y las pérdidas siempre son públicas. Esta semana el Ministerio de Seguridad dictó una resolución para que las fuerzas federales no obedezcan las órdenes de los jueces si consideran que no son legales.  La decisión es una clara violación de la independencia del poder judicial y deja a las fuerzas de seguridad con más poder incluso que los jueces. Adiós Estado de derecho. Adiós República.

Ayer por la tarde, me encontraba estacionado con mi auto en Diagonal 74 y 59 de la localidad de La Plata, esperando a mi mujer que había ido a cambiar una prenda. Mientras escuchaba en la radio la noticias del submarino que no aparece, la represión y muerte de un ciudadano en manos de la fuerzas de seguridad en el sur de nuestro país, y noticias de ese calibre a las que ya “casi” nos acostumbró el gobierno “ceocrático” de la Alianza Cambiemos, se estaciona a unos metros de mi auto un Fiat Uno tras la orden y sonido de sirena de un patrullero de la policía de la Provincia de Buenos Aires. 

Claro está, que puse toda mi atención en la escena que tenía frente a mis ojos y la que paso a describir. A poco de frenar el Fiat Uno, se bajaron del patrullero dos efectivos, uno masculino y un femenino, (utilizando el léxico de la fuerza), Handy en una mano, postura firme y actitud beligerante.

Del Fiat, se bajaron tres jóvenes (pibes), uno de gorrita ( dicho objeto de por sí destruye la presunción de inocencia del art. 18 de la CN, e invierte la carga de la prueba); otro de los jóvenes con un corte de pelo a lo “marcos rojo” y “Smartphone” en mano (ambos objetos juntos agravan aún más cualquier delito, aun los inexistentes!), y un tercero que llamativamente no poseía ni gorra ni celular, pero si el corte delictual (siguiendo la línea de pensamiento del todopoderos Mr. Lombroso tan en boga en estos días).

Desde mi auto no pude escuchar el diálogo, pero parecía ir por lo carriles normales y habituales. El “chofer” del Fiat hizo entrega de documentación ante el requerimiento de uno de los oficiales, mientras el pibe de corte de pelo cuasi delictual observaba sin intervención alguna.

Para asombro de los presentes, en la escena del crimen se apersonaron dos “policías” más, en este caso dos femeninos, que hacían una especie de custodia pasiva, vale decir, miraban sin decir nada.

Hasta aquí, teníamos a tres pibes apoyados en el baúl del Fiat (cabe aclarar que no tendrían más de 20 años), un patrullero y cuatro policías. Acto seguido irrumpieron en el lugar, en moto y por la vereda, dos efectivos más. Y luego una camioneta (o lo que quedaba de ella, al parecer una Amarok) con el vidrio de atrás símil nylon de invernáculo tomatero, de la cual bajaron CUATRO efectivos más. Este vehículo fue estacionado sobre la vereda frente al mío al mejor estilo SWAT.

Mientras bajaban los cuatro efectivos del vehículo “plasticoso”, llegaron dos patrulleros, con cuatro efectivos más cada uno, y ya aquí amigo lector, entraron en acción!!!  Manos sobre el techo del Fiat, piernas abiertas, a palpar de armas a los tres delincuentes! Recuerde Ud. lector que la carga probatoria ya se había invertido cuando se detectó la gorrita con visera en uno de ellos. Rápidamente se buscó a dos testigos, se comenzó a labrar un acta y al “requisar” el Fiat, en búsqueda seguramente de elemento probatorios, lo suficientemente cargosos para llevar detenidos a los tres malvivientes que ameritaban la labor de todo el escuadrón policial de la ciudad de La Plata.

Cabe destacar que para todo esto mi auto (y quien suscribe claro) había quedado rodeado de los móviles de las fuerzas policiales, por lo cual, con temor de molestar en semejante despliegue de fuerza y pericia, me dirigí a un efectivo policial que caminaba de manera rápida y nerviosa sin dirección alguna al parecer, y le exprese: “Oficial, disculpe que lo moleste, pero podré sacar mi auto? ¿Qué hicieron los tres pibes?”

Ante mis interrogantes, recibí una excelente respuesta, no solo por lo certera y rápida, sino que además, me enseñó que había un delito en el Código penal argentino que no conocía. Y mejor aún, siguiendo la línea de pensamiento de nuestra Ministra de Seguridad, modifico motus propio el orden normativo sin tener que andar pasando por el Congreso, Cámara alta, baja, promulgación del ley y todas esa cosas que hacen la republiquetas que tiene el estado de derecho. Inventó el delito de ser “pendejo maleducado.”

¡ Sí Sr. Lector! El delito cometido por eso tres malvivientes era de “pendejo mal educado”, por lo cual dicha conducta tipificada en el Código penal (debo reconocer que pese a mis esfuerzos no he logrado encontrarlo) ameritaba la presencia de aproximadamente 36 efectivos policiales, 6 móviles, una moto, dos testigos, un acta, armas, etc y toda la logística necesaria para combatir el hampa platense.

Luego de esta breve pero interesante conversación, llegó mi mujer, subió al auto asustada, esperé que corrieran un móvil policial y nos retiramos de la escena del crimen, no antes de ser fotografiado por un efectivo. Atónitos.

Hasta aquí el relato de los hechos, con alguna ironía en el mismo para aliviar al menos un poco la bronca e impotencia que generan estos tiempos de “ceocracia” y fuerzas de seguridad fuera de control. Creo que las fuerzas de seguridad están bordeando los límites de la inquisición, algo que parecía que no podía volver a suceder luego de los 70 y los 30000 desaparecidos.

El show del orden y la represión de la protesta

Pero resulta que ahora tenemos altos funcionarios que cuestionan si son o no 30000, si un mapuche es o no ciudadano argentino, si tiene derechos (alguna diva de los almuerzo llegó a preguntar si “votan”). En estos días escuchamos casi sin sorpresa como matan a un joven de 22 años en el sur del país, aparece “ahogado” otro “vago y con rastas” en un lago, se violan todas las garantías procesales en las detenciones políticas, se detienen personas sin antes ser procesadas, a “dedo” y por orden del Poder Ejecutivo al mejor estilo años 70. La frase a “disposición del PE” utilizadas en los 70 para referirse a los desaparecidos por la dictadura militar parece estar cada vez más cerca, junto con su prima hermana, “algo habrán hecho”.

Creo también que es momento de reflexionar, y pensar que si fuera cierto que los anteriores se robaron todo, en algún lugar ese “todo” lo tendrían que haber encontrado a esta altura del gobierno de la alianza Cambiemos. Como puede ser que con todo el aparato del estado, deteniendo personas sin condena, no encuentren una sola prueba cierta del “se robaron todo”. El mayor trofeo de los “Ceoboys” es un bolso de un funcionario de segunda línea en una iglesia (funcionario que, según consta en la causa, no estaba en su sano juicio al momento de ser detenido).

No apoyar a los “Ceoboys” no significa apoyar a los anteriores “K” (utilizo esta letra como símbolo de los funcionarios que pertenecieron a la administración de Néstor y Cristina). Nuestro país (y la región) giró a la derecha. A una derecha nada intelectual, a una derecha netamente financiera, a una derecha bruta y sin alma, que nos lleva, en breve y sin dudas a la mayor crisis económica, financiera y social de la historia de nuestro país.

Son la mezcla nefasta de la oligarquía que derrocó a H. Yrigoyen, la revolución fusiladora del 55, la patria financiera de los 70. Y no admiten nuevos miembros. Harán creer a muchos que son parte de ese grupo “selecto”, que hay que ceder algo, que hay que poner el hombro, que el país lo sacamos entre todos…en fin. Reitero, es un club cerrado. El negocio y los derechos siempre son de ellos, al resto las pérdidas y las obligaciones. Las ganancias siempre son privadas y las pérdidas siempre son públicas.

Esta semana el Ministerio de Seguridad dictó una resolución para que las fuerzas federales no obedezcan las órdenes de los jueces si consideran que no son legales, (según publicó el diario Página 12). La decisión es una clara violación de la independencia del poder judicial y deja a las fuerzas de seguridad con más poder incluso que los jueces. Adiós Estado de derecho. Adiós República.

Cuidado que esta derecha, y sus fuerza policiales son las que no cuidan (o no). Tiene sed de revancha. Y tienen el poder de decidir quién es “el pendejo mal educado”, sin juicio previo, sin derecho a defensa, sin la comisión de delito alguno. Cuidado que un día de estos, todos podemos ser señalados como “pendejos mal educados” y víctimas del club de los “Ceoboys”.

Guillermo M. Chambers
Tº 51 Fº100 CALP.
Tº102 Fº240 CPACF.
Tº 601 Fº 672 CSJN.
ABOGADO

Nota: una hora después me cruce al Fiat Uno con los tres malvivientes transitando por Av. 66 y 137, se ve que ya los habían educado…

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